PRÓLOGO

Algunos Conceptos.

¿Nada más que un Cuento?

 

1-  Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.

·  Los ángeles.

·  Supongamos que nosotros también fuimos un deseo de Dios.

2- Adán y Eva.

·  ¿Por qué Dios habla así?

·  Adentrémonos un poco en Adán y Eva según la hipótesis planteada.

3-  Jesucristo la llave del Mundo

·  ¿Por qué los primeros justos esperaron en el infierno a que el Hijo de Dios bajara a por ellos?

·  Cristo y la Ley ¿Por qué Cristo baja como Hombre?

 

4- Punto de Encuentro entre Religiones.

·  El Protestantismo.

·  El Islam

·  La YIHAD 

·  El Judaísmo.

·  Isaac Clara Prefiguración 

·  Las Plagas. La Escalera de Jacob 

·  El Budismo, el Hinduismo.

·  El Taoísmo.

·  Y aquí estamos todos. Musulmanes, Hebreos, Budistas, Hinduistas, Taoístas, Cristianos…

5-  La Cruz.

6-  Justicia y Redención en Jesucristo

7-    The Apocalypse (Revelation)

·  Un poco de numerología.

·  Los Siete Sellos.

·  Los Siete Espíritus de Dios, los Veinticuatro Ancianos

·  La Profecia Sellada de Daniel

·  Lógicamente...

8- ISAÍAS

·  El Libro del Emmanuel.

9-  La Santísima Trinidad.

·  A Dios Padre, nadie lo ha visto.

·  Jesucristo.

·  El Espíritu Santo es Espíritu.

·  El Bautismo 

·  Libertad y Gracia 

·  El Espíritu Santo ¿por nuestros medios? 

10-Otras cuestiones y otras palabras de la Biblia

·  ¿Qué es eso del purgatorio?

·  El demonio

·  ¿Por qué el mundo es así?

·  El pecado Original y el Concilio de Trento

·  La Epístola a los Romanos

·   ¿Por qué no tiene pecado original la Virgen?

·   ¿María madre de Dios?

Todo en Dibujos

Conclusión.

 

 

1901259733413 La Lógica de Dios.  Dominio Público.     Creative Commons Attribution-ShareAlike

 

Profecía Sellada de Daniel: (Ver demostración y Exégesis más adelante)

Apertura de la Profecía Sellada de Daniel.

 

 

 

Solo la lógica de Dios da sentido a nuestro extraño mundo.

Investigar lo que ocurrió antes de todo nos ayuda a descifrar la lógica de Dios.

 

 

 


PRÓLOGO

 

Algunos Conceptos.

 

·      Infinito

Que no tiene ni puede tener fin ni límite.

El Universo es para muchos infinito, pero según los científicos está en constante expansión; luego cada segundo que pasa es más grande, con lo cual está sometido al tiempo. O visto de otra manera, si pudiéramos adelantarnos al tiempo e ir a tiempo + 2 minutos y nos colocáramos en el extremo por donde el universo crece, ¿veríamos que esa parte está vacía? ¿Sin rellenar?

 

 

 

 

·      ¿Nuestras mentes infinitas?

Nuestra mente es capaz de imaginar cualquier cosa. ¿O no?

Casi cualquiera, porque no somos capaces de imaginar el infinito. Al estar también dentro del arco temporal (zona límite del Universo por el que el mismo crece al son del tiempo –más allá no hay Universo-) nuestras mentes se hacen finitas. Por muy grande que podamos imaginar algo, un segundo después lo podemos imaginar aún mayor.

Incluso si imaginamos el mayor número que podamos, un segundo después podremos imaginar otro mayor. Nada sometido al tiempo es infinito, ni siquiera nuestras mentes pueden imaginar el infinito.

 

 

·      ¿Demostrar a Dios con una mente limitada?

Dios nos ha dejado al alcance de nuestros sentidos cómo es Él. Por ejemplo, como somos totalmente incapaces de concebir en nuestra mente el infinito, nos ha puesto los agujeros negros en el universo para que los podamos observar, pues como reza en cualquier enciclopedia, en estos se puede ver que el tiempo se detiene y partes de densidad infinita. Así, los científicos afirman lo que muchos niegan, el infinito (¿Dios?). Y precisamente lo niegan porque no pueden concebir algo sin tiempo e infinito. Ahora pues, la ciencia, eso que tanto valoramos en esta sociedad como verídico, fidedigno y palpable nos pone frente a lo inconcebible para nosotros; a lo que no solo es invisible para nuestros ojos por sí mismos, sino también impensable.

Y si el Universo crece al son del tiempo, ¿no serán, o comunicarán los agujeros negros con el límite del universo, donde no hay tiempo ni espacio? ¿Dónde quizá está Dios infinito y atemporal?

Es verdad que nunca se podrá demostrar pues de lo contrario, no tendríamos la libertad de elegirlo y entonces nunca seríamos sus hijos, seríamos esclavos. Por eso siempre habrá al menos dos maneras de explicarlo todo, como origen Dios o como origen el Universo (aunque este último por lógica parece haber sido creado pues está sometido al tiempo, tiene principio).

 

 

Además…

Conceptos usados, diferentes en algunas naciones no ‘occidentales’

Persona

Está formada por nuestra libertad y decisiones tomadas. Nuestra forma de ser (ser con minúsculas).

Amor

Referido siempre al amor como sentimiento, no al “sexual”. Como el sentimiento de una madre por su hijo que le lleva a protegerlo por encima de su propia vida.

Comunión

Unirse espiritualmente o interiormente a otras personas (o a Dios), no es unión de compañía.

Espíritu Santo

Para el cristiano, no es San Gabriel como para los musulmanes. Es Dios (Alá) en alguna intensidad, el que te hace sentir grande por dentro y sobrellevar tranquilo y feliz los sufrimientos del mundo.

Pecado

Acción de desamor. No necesariamente los establecidos ‘legalmente’.

 


 


El estudio de este libro se inicia desde un planteamiento absurdo, que solo sería una teoría si no fuera porque se confirma en el libro del Apocalipsis, como se verá. Siguiendo su desarrollo, todo toma sentido.

 

Toda escritura y misterio tienen lógica compresible desde el origen que aquí se propone.

Invito al lector a ser paciente para poder llegar a conocer este idioma que subyace en la Sagrada Biblia y que traza un argumento antes desconocido, hilando AT y NT en una clara confirmación de la única mano que lo escribió: el Amor de Dios, capaz de trazar durante 3000 años un asombroso patrón escondido, que enlaza con otras confesiones religiosas.

 

 

 


CUENTO Y PLANTEAMIENTO

 

La Lógica de Dios

 

 

 

Día 14 del quinto mes del año de Nuestro Señor de 1827.

Me dispongo a escribir la visión que he tenido durante esta noche. No sé por qué razón se me ha permitido ver esto, y por lo extraño de lo que se me ha mostrado, ni tan siquiera podría jurar que no ha sido un sueño. Mi nombre no importa pero sí lo que en estas hojas relato, pues sin duda por algún motivo me ha sido revelado.

 

Vi como un anciano de mirada bondadosa con una llave en la mano se me acercó y me habló así:

 

-Esta llave que te doy es para los esclavos del entendimiento que son incapaces de liberarse por sí mismos de la gravitación de los mundos. Otros hay libres de esta losa que no cambiaron el camino por el agobio de su peso. Estos nada han de recibir de este mensaje.

 

Y entonces el hombre desapareció y otra visión se me mostró. Vi como más allá de los cielos, por encima de estrellas y planetas, existía un reino majestuoso.

 

Allí habitaba aquel anciano, que resultó ser un mago, y era feliz en su soledad. Pero tuvo un deseo y de su deseo se formó un ser. Este era precioso exteriormente, y en su interior lucía la magia con la que el mago le formó. La misma magia que formaba al propio mago. Le llamó Yahshua.  Tras hablar con su hijo, pues así lo llamaba, se concentró y de un deseo un súbdito creó. Tal era su poder que sus deseos se hacían realidad pues de su propia esencia se formaban.

Este súbdito era realmente hermoso y fue llamado Luz Bella. Tras él a otros muchos creó y, como de la esencia del mago estaban formados, los quiso como a sí mismo. Aunque todos estos no mantenían la magia en su interior con la misma luminosidad, como sí lo hacía Yahshua, quien lucía como el mago.

Y siendo deseos no consumían tiempo ni ocupaban espacio, pero en su sublime felicidad de saberse deseados por su señor, existían con la misma fuerza y el mismo poder con el que el mago los deseó. Y así, era la fuerza que el todopoderoso mago confería a sus deseos la que les daba la vida. Y el mago estaba contento pues compartió su dicha con esos nuevos seres que, aunque poseían parte de su esencia, se desarrollaban con libertad e independencia de él. Y les dijo: vivid libres en mi reino, yo todo os lo daré. Solo una condición os pongo: no queráis decidir qué está bien y qué está mal; elegid solo entre lo que yo os digo que está bien, continuad siendo lo que sois, seguid siendo mis deseos.

Arbol del Conocimiento del Bien y del MalPero pude ver como el segundo deseo, el primero de los súbditos, aquel al que llamaban Luz Bella, creyó ser superior a los llegados tras él pues, a pesar de haber sido nacido de un deseo como todos, se comparaba con el hijo primogénito del mago. E incluso pronto quiso ser más que el mismo mago deseador, y deseó para sí regir las reglas de todo lo que le rodeaba. Quiso cambiar las normas para ensalzarse ante los demás.

Y vio que nada podía hacer por conseguir él solo sus anhelos, y contemplando un árbol de muchas ramas se preguntó qué pasaría sí las arrancara todas a la vez. Se dijo: si cambiara el color de todas, quizá se cambiaría también el del tronco. Y así, pensó convencer al resto de sus hermanos.

Les decía: mira que tu esencia no debe tener limitaciones ¿acaso tu conocimiento no es suficiente para saber qué está bien o qué está mal? En su locura creyó que si cambiaba todos los deseos del mago, cambiaría la propia forma de desear de este. Y a la postre, de esta manera, sería él quien rigiera cómo desear.

Muchos hubo que prestaron oído a sus palabras y pronto inflamó el orgullo en parte de ellos, formando un escuadrón de leales sayones. Estos a su vez siguieron propagando la traición, y de todos los hermanos hubo quienes en traidores se convirtieron por desear también la magia del mago, aunque no se atrevieron a luchar contra él, y aun hubo otros que dudaron convencidos por el amor que tenían a estos últimos.

Cuando Bella Luz se vio por fin acompañado se levantó contra los que permanecieron fieles.

Y se me mostró a dos hombres alados hablar.

 

-

 

–¡General, general! Ha habido un levantamiento entre los súbditos de su Majestad.

–¿Cómo? No puede ser; has de estar equivocado. Tendrían que renunciar a la propia magia que los creó.

–Yo tampoco lo creía, pero sabe que nos creó con libertad, y ellos parecen haberla usado para lo peor; se han transformado, ahora son como monstruos.

–¡Llama a todos rápido!

–Mi general ya he dado la voz de alarma, pero parece que hay muchos que andan indecisos y no quieren luchar.

–Es peor de lo que pensaba. Que salgan todos los destacamentos e inicien el ataque. Llama cuanto antes al consejo de oficiales. Tendremos que luchar todos.

 

Otro mensajero alado llegó con un pergamino en la mano.

 

–Señor, hay información sobre los desertores, los que permanecen inertes.

–¡Cobardes! ¿Por qué no vienen a luchar contra la rebelión?

–Parece ser que muchos de estos fueron convencidos por el líder de los rebeldes, uno al que llaman Bella Luz; todos quieren más magia de su majestad y se quedan con toda aquella que encuentran

–Qué disparate. No aceptan la voluntad de su Majestad.

–Es todavía peor señor, porque otros más también por amar a los primeros convencidos, han dudado.

–Deja a todos estos ahora. Vamos a por los rebeldes. Hay que echarlos del reino.

 

La batalla sucedió… Primero atacaron los soldados, pero no consiguieron reconducir la situación. Llegaron los oficiales, grandes y poderosos, pero tampoco pudieron con los levantados. Fue entonces, cuando deslumbrantes relámpagos seguidos de estrepitosos truenos anunciaron la llegada del Mago.

Este, dijo con profunda voz:

-Deponed vuestra actitud, pues de no hacerlo sufriréis peor destino que la muerte.

De todos los rebeldes hubo unos que continuaron con Bluzel, otros que por miedo se apartaron y por fin estaban los dudosos que no intervinieron en ningún momento, aunque apoyaban por amor a muchos de los anteriores, de los miedosos.

El Mago alzó las manos y en un instante, desactivó su magia en todas sus criaturas.

El Mago cerró los ojos y recogido en su propio pensamiento observó cómo la magia que habían robado, y aun la que antes poseían en su interior, volvía a él. Todos quedaron vacíos tirados en el suelo como fundas de gusano deshinchadas. Entonces, él devolvió su Esencia a los soldados y oficiales fieles, pero no a los otros.

 

Por unos instantes no percibí nada más que oscuridad y luego vi al mago de nuevo.

 

–Su divinidad, los traidores han sido vencidos, pero gran parte del pueblo que no luchó en la batalla ha muerto en el engaño. Ha sido una horrible traición.

 

Pero el mago apenado, no contestó. Permanecía callado presidiendo la sala llena de sus fieles soldados.

 

–¡No hay tiempo que perder! ¡Algo hay que hacer! –insistía el general–. Tenemos sus sacos contendedores de la magia, pero están vacíos. ¡Luz Bella los vació con sus engaños! Solo nos queda de ellos las decisiones que en su libertad moldearon la magia para hacerlos como eran; pero ahora ya no está la esencia que les daba la vida. Nos queda un molde sin esencia. Su Divinidad, ¿qué hacemos?

–Estos sacos no permanecerán aquí mucho tiempo, se alejarán de nosotros pues ya están vacíos de mí –dijo el mago–. Desconozco qué mal con vosotros cometí. Todo cuanto tengo os lo he dado. No digo la vida, sino también mi amor.

–Mi señor, muchos permanecemos leales y otros muchos no han participado –dijo Mikael, el gran general.

–Sí pero también en los que no se han levantado, la duda ha ahuyentado mi esencia. Miradlos. Ahí reptan separados; están muertos.

–Señor algunos desearon también el veneno de Luz Bella, aunque no se atrevieron a levantar un arma contra su majestad, los otros amaban a aquellos, y no dieron la voz de alarma.

–Sí, y también dudaron de mí, de su propio ser.

–Pero hemos sido muchos los que nos hemos mantenido fieles.

–Lo sé. Sois vosotros el consuelo de mis lágrimas, y no por ello se templa mi dolor en los demás.

En los fondillos de la sala asomó Luz Bella por dos súbditos del mago franqueado. Su excepcional belleza lucía ahora enmohecida; en su derredor un desagradable tufillo respingó a los presentes que con apremio le hacían paso a su lento caminar.

 

–Todo ha terminado. Di ahora ¿qué ansiabas conseguir traicionándome así? ¿Acaso no alcancé a cubrir tus necesidades? –le preguntó el mago.

–Cuanto necesito, no es cuanto quiero. ¿Qué vida es ésta? Seres inferiores me rodean y tu empeño siempre ha sido tratarles como a mí. Soy muy superior a ellos ¿He de sufrir tal injusticia?

–Lo que doy, mío es, y a quien quiero se lo cedo. No hablamos de justicia, más bien de favor. Las normas son puestas por mí. Yo conozco lo bueno y lo malo, incluso sé cuáles de entre vosotros sois mejores y cuáles peores; se quién es más poderoso y has de creer que en rara ocasión los mejores guardan mayor capacidad –dijo–. Sólo a esto habías de acogerte: al orden que en mi amor a todos os iguala, pues lo demás, lo tenías ya.

–Ignoras qué es saberse superior a quién dirige tu vida. Ver derrochar poder en quién no lo merece. ¡Mira! –gritó Luz Bella señalando a los presentes–¡Débiles! Hechos para servir. Padre, como a mí les tratas y sólo merecen esclavitud.

–No me llames padre. Como a bello deseo compartías parte de mi esencia, pues vivo te quise mantener con independencia de mí. Pero en tu libertad escogiste el odio. A muchos de tus hermanos torturaste en la batalla. Renunciaste al fundamento de mi esencia, te negaste a la causa de vuestra vida, de vuestro propio ente, a mi amor. Pues sólo el amor me llevó a crearos por compartir con vosotros mi completa felicidad. Y dices bien, como hijos míos han de ser tratados los que a mi lado se han mantenido. Sí; aquellos que con debilidad han vencido tus engaños y con fidelidad por siempre me han amarrado.

–¡Ja! No creas. Contigo siguen porque en su flaqueza no alcancé a compartir mis planes con ellos. Pues no dudes que el amor de éstos o el perdón que ahora suplican los otros cobardes –dijo señalando a lo lejos–, llegan por miedo a tu poder.

–Sé que te arrimaste a la soberbia. Y en tu elección una criba entre todos hiciste; no guardo duda respecto a los demás pues con valentía en la batalla han probado su lealtad. Hablaré con los otros, con aquellos que, por amor a los convencidos, no lucharon a mi favor, quizá sea suficiente. Ahora, ve a esperar tu pena –ordenó.

–¡No! ¿No te llaman el justo? ¿Y acaso ellos no dejaron de serte leales también? ¿No violaron la primera ley?, ¿no faltaron a su fidelidad y amor hacia ti? ¡Yo, igual que ellos, quiero un trato de favor! –gritó.

–Llevároslo –dijo ahora apenado el Mago.

 

El mago se quedó pensativo mientras salía Luz Bella.

 

–Difícil es mi situación, pues quisiera recuperar al menos a los que no llegaron a alzar el brazo contra vosotros, ni contra mí –dijo por fin.

–Mi Señor, vuestro es el poder y aquello que ordenéis así se cumplirá.

–No comprendes Mikael. ¿Qué ganaría con obligarlos? No quiero tener esclavos. Quiero tener felicidad a mi alrededor, quiero tener vida, no muerte. Obligarlos sería como desear algo que no deseo y es mi deseo el que les da la vida, luego, finalmente, de esa manera, no tendrían vida –pero Mikael parecía no entenderlo y él continuó–. Ellos viven porque lo hacen en mí; sería como si mi grito de afirmación me negara; dejaría de ser un grito de afirmación... –insistió–. ¿Acaso no comprendes que mi poderosa magia, tan sólo es amor?

–Ellos os amarán si les perdonáis…

–No es tan fácil. Luz Bella ha apelado a mi justicia y yo no puedo dejar de ser. Tal y como soy verdad, no puedo ser injusticia. Además, mantenerlos aquí sería también injusticia para vosotros que lealmente habéis luchado. Luz Bella quiere su mismo destino, pues ellos también se han vaciado de mí; pero no puedo convivir con el odio, él ya nunca podrá contener mi magia. He de hacer una nueva naturaleza para los que no odiaron y debo validarla donándome para que Luz Bella no pueda pedirme cuentas en nombre de la justicia; además, esta debe escaparse de la justicia de la antigua naturaleza y su ley, aunque la funde sobre una ley semejante…

«Espera, he de verlos ahora que me han perdido, quiero comprobar si me ansían recuperar».

 

Y los colocó en terreno; Él los veía a ellos y ellos le veían a Él.

 

 

Y como le veían tenían miedo de no complacerle, así que decidieron ponerse todos de acuerdo, pues se decían ‘En nada quedaremos si no nos llenamos de nuevo de algo de su magia’. Así que decidieron engañar al mago y unirse en un falso amor fraternal, ya que sabían que el mago solo llenaría de magia sus deseos y su deseo era Amor. Se juntaron así como en una torre de ladrillos vacíos para con mentiras, llegar a alcanzar su magia de nuevo.

–Sus moldes tienen un defecto. Han sido viciados por Luz Bella. Tienen la espita rota y no permite retenerme ni aunque quieran –dijo el Mago–. Además, por miedo me quieren aceptar, de manera que no son libres ya.

«Les embrollaré el entendimiento. Me haré invisible para ellos y tan solo les mandaré unos caminos para que formen su persona. Siete distintos caminos, que corran paralelos hacia la misma dirección, no sea que se unan como lo han hecho ahora. Ellos deberán descubrir lo que les da la vida de verdad, aquello que sostendrá las siete sendas, lo que sostendrá toda la creación, el Amor. Mi Amor. Así que los sujetaré dentro de cuerpos, dentro de jaulas que los retengan, para que no continúen cayendo lejos de mí. Y les llamaré hombres y les pondré en mundos sometidos al tiempo y al espacio dentro una gran bóveda. Allí podrán abrir esa espita con la libertad, que les permita llenarse de mí otra vez.

En cuanto a su tara adquirida, tendré que mandar la cura en el momento adecuado, la vacuna que sane esta nueva estructura complementada con cuerpos en la que ellos han devenido, la que arregle los moldes. Que lo haga todo nuevo y les vuelva a hacer mi deseo y me complazcan como hombres tal y como me complacían antes como deseos. Y esto solo lo puede hacer mi hijo primogénito; aquel que comparte mi magia por entero, así toda justicia se cumplirá. Solo él puede arreglar lo torcido. Solo su infinito amor puede arreglar esos moldes que no me retienen. Porque me quedé muy complacido cuando lo cree a él y vi que su personalidad o libertad podía mantener mi magia intacta, infinito amor, y entonces cree a los demás, que eran como él en lo creado pero su libertad no mantenía mi magia en la misma intensidad. Aun así, me complacieron.

Así él se hará hombre por ver si Su libertad, también unida a un cuerpo y sus carencias y necesidades, puede seguir manteniéndome como tal, al amor infinito incluso en las peores circunstancias, y no muere como lo que Es. De conseguirlo, habrá convertido a todos…, todos los hombres, en deseos concebibles por el amor infinito. Pues si yo, en un acto absoluto de amor, los creé como deseos de amor, mi hijo los recreará como hombres de amor en un acto igualmente absoluto de amor y yo podré volver a habitar en ellos, pero ahora en su nueva naturaleza. Y así, no revertiré aquello en lo que por deslealtad se han convertido, algo injusto para los demás, sino que mi hijo lo hará todo nuevo para ellos.

Sí. Debo ser yo en mi hijo el que valide la nueva naturaleza, para así poderlos salvar como algo nuevo sin cometer injusticia con los que odiaron. Así esa naturaleza escapará a la justicia de la antigua por ser algo diferente de lo que era cuando cometió la traición, y esto será así porque será mi propio ser, en mi hijo, el probado en la nueva naturaleza para validarla. Para probar que es capaz de mantener mi esencia. Y no habrá injusticia, pues yo creé la naturaleza ángel porque mi Hijo primogénito me mantuvo en su naturaleza creada (persona). Si en la naturaleza hombre mantiene mi Esencia en un acto de Amor infinito, esta naturaleza tendrá derecho por sí misma de existir con la Esencia».

–¿Mi señor, de verdad vais a mandar a vuestro primogénito?

–Sí, él ya se ha ofrecido. ¿De qué te extrañas? Yo al principio estaba solo y era feliz en mi magia. Entonces deseé a mi hijo. Una persona o libertad creada por mí, en mí mismo. Y aun siendo libre e independiente, no cambió mi esencia. Tanto me complació que hice nuevos deseos, también de mi esencia, a mi propia imagen, pero la figura moldeada por vuestra libertad, vuestra persona, no permitía habitar mi magia, sino adaptándose a vosotros, bajando de intensidad. Aunque me complacierais, mi magia no podía habitar en su forma absoluta; algo que no pasa en mi hijo con el que comparto mi esencia exacta. Así, fue él quien validó vuestra naturaleza como mis deseos, libres e independientes de mí.

«Sé que él ahora validará la nueva estructura formada por jaula y molde, tal y como lo hizo con la vuestra. Y entonces mi esencia, en su libertad, podrá volver a ellos y estarán hechos a mi imagen y semejanza de nuevo, en mi hijo ahora.

Pero no bastará con eso, porque allí en la tierra, que será donde los ponga, deberán dar la espalda a los ídolos y mirarme a mí. Pues allí pondré por ídolo un material brillante llamado oro, para que simule las condiciones de aquí. Pues si aquí desearon mi Esencia por encima de vosotros y de mí; allí desearán muchos el oro por encima del prójimo y de mí. De nada servirá que mi Hijo los haga aptos del Espíritu si en la nueva naturaleza cometen el mismo pecado que aquí. Luz Bella clamará a la justicia de otra forma.»

-¿Y dónde pondrá su Majestad esa tierra?

-Por la parte central de una gran Bóveda a la que llamaré universo. Así no podrán verme y podrán elegirme en libertad. Allí dentro Bluzel, a quien no le daré cuerpo por ser odio nada más, podrá susurrar a sus orejas tal y como aquí lo hizo. Cuando sus cuerpos mueran, sus almas si tienen algo de mi Esencia ascenderán hasta el extremo del Universo, donde estamos nosotros. Tardarán más o menos tiempo en salir según la cantidad que posean. Pues también les pondré tiempo. Haré que cada cosa que hagan la tengan que hacer después de la anterior que hubieran hecho. Todo el universo se moverá a cada paso de un gran péndulo.

 

Y vi como el hijo del mago fue enviado.

Y pude verlo crecer como hombre, hablando la palabra de su padre. Todo lo explicó de manera diferente a como lo hicieron otros enviados del mago. Hubo quienes le siguieron, y otros quedaron soliviantados; atacados en sus más firmes creencias. Y lo que estaba previsto por el mago, ocurrió.

Con voracidad fue asaltado y levantado el hijo; aquel que hablaba de amar a los hombres. Pero él, próximo a morir, incluso hasta a sus torturadores perdonó y en semejante acto de infinito amor, la traición del maldito quedó rota, pues en Yahshua la fidelidad al padre quedó probada, y su fuego era infinitamente más candente que el de Luz Bella. Un calor de amor suficiente para en él forjar la nueva naturaleza. Y así, en el hijo, el amor se levantó sobre el mundo enseñando así a todos los exiliados del reino el camino de regreso, la renuncia al mundo y sus ídolos. Pues como una irradiante señal luminosa fue vista desde entonces en todo el mundo; allí, a la infinita altura de esa cruz. En él se hizo presente el amor del padre a todos los hombres que sacrificó a su propio hijo por salvarlos. Y el hijo hizo todo nuevo al validar la estructura del hombre como contenedora de la magia, y al ser Él mismo en su Hijo quien se donó haciendo válida la nueva naturaleza, ni Luz Bella ni nadie pudieron reclamarle ya justicia alguna.

En aquel momento me desperté.


 

 

FIN DEL CUENTO

¿Nada más que un Cuento?

 

 

 

Como decía parece descabellado, pero esto, escrito como cuento, explica muchas de las cosas que en el mundo nos ocurren y que son incomprensibles especialmente por los incrédulos o por aquellos que tienen dudas de Fe (o sencillamente dudas sobre el sentido de la vida).

Hay muchos puntos de la Biblia que de esta manera encajarán más fácilmente en las mentes regidas por la lógica.

Téngase en cuenta pues, que lo escrito aquí es una teoría que da mayor sentido a todo, que sin cambiar las escrituras da una nueva perspectiva desde las que contemplarlas. Así, conociendo que nada más es eso, una hipótesis, léase como tal, tomando las distancias pertinentes. Este ensayo no pretende cambiar las creencias, sean de la religión que sean, solo mirar las cosas desde lo que pudo pasar en el cielo antes de todo. Elevar así la perspectiva, como digo, no cambiaría en absoluto nada de lo anterior.

Para demostrar la teoría me valdré, claro, de la Biblia, pues soy cristiano, pero estoy seguro de que profundizando en otros libros sagrados de otras religiones algo habría que confirmaría esto. No obstante, lo aquí descrito servirá para muchos, pues no deja de ser Palabra escrita desde hace miles de años con un mensaje oculto hasta hoy, que de ninguna manera podría haber sido manipulado por el hombre a lo largo de tanto tiempo.

Como inicio de toda la trama inevitablemente nos fijaremos en el Génesis. Según parece que se reconoce ampliamente, los pasajes de Adán y Eva están escritos como una metáfora para enseñar a los hombres de todas las épocas. Tengamos en cuenta que hace 3000 años ya se transmitía el Antiguo Testamento, y no se hacía entre filósofos ni eruditos pensantes, sino entre gentes cuya mayor ambición mundana era poseer algunas vacas y poco más. Normalmente, el entorno conocido por cada cual se reducía a un par de valles y algunas aldeas, o en cualquier caso a una provincia. Siendo esto así, ¿nos extraña que el pasaje del Génesis sea una metáfora? ¿Que solo le haga falta ponernos un dibujito a colores con la manzana, la serpiente, Adán y Eva? Debían entenderlo aquellos y también nosotros. La serpiente parece claro que simboliza al demonio (el profeta Ezequiel dice que Luzbel estaba en el Edén), la manzana quizá el deseo de ‘ser’ por nosotros mismos o por encima de Dios o de los demás, y la gran pregunta es: ¿a quién simbolizan realmente Adán y Eva? Esta es la clave que se explica en este ensayo y que lo aclara todo (está mal que lo diga, pero veréis que así es). Descifrando este enigma, se va deshaciendo el ovillo de manera que la propia Biblia nos confirma en sus Palabras el maravilloso y lógico entramado que Dios ha tejido para nuestra salvación.

 

Así, esta es la hipótesis inicial (después quedará claramente demostrada):

Los pasajes de Adán y Eva hablan en metáfora para hacernos entender.

Habla de Ángeles Caídos, Ángeles Eva y Ángeles Adán, de Dios y del deseo de ser más; de tener más intensidad de Dios.

 

·         Ángeles caídos, los más malos, representados por una serpiente.

·         Ángeles Eva, los que se dejan convencer y luego convencen a su ‘pareja’ representados por la mujer; algo que también parece un estereotipo todavía en nuestros tiempos (el hombre la cabeza, la mujer el cuello que dirige su mirada), luego, es más compresible como figura metafórica.

·         Ángeles Adán representados por el hombre (macho) que es convencido por su mujer, la otra parte del estereotipo.

Dicho esto, aquí se planteará que nosotros, cada uno personalmente, no solo fuimos pensados por Dios antes del mundo, sino que en ese pensamiento ya fuimos creados con libertad. La escandalosa acepción de nosotros como deseos o ‘ángeles’ perdidos, debe abordarse como un posible origen, tal y como puede ser un pensamiento de Dios de nosotros antes del mundo. Nada, o apenas nada, tendría que ver con nosotros en la nueva creación hombre.

En cualquier caso estas son algunas preguntas que desde esta perspectiva quedan claramente explicadas y que se desarrollarán en el ensayo:

 

-       ¿Por qué si el demonio cayó y fue expulsado del cielo está presente como serpiente en el Edén?

-       ¿Por qué aún a riesgo de perder la vida, y siendo de diferentes religiones, confiesan todos realmente sentirse llenos de Dios, llenos de vida, de Espíritu?

-       ¿Por qué cargamos con el pecado de Adán y Eva cuando Dios nos ha hecho libres incluso del pecado de nuestros padres, abuelos…?

-       Y aun cargando con el pecado de Adán y Eva, si sabemos que Dios nos ama infinitamente, que somos cada uno una creación diferente, ¿por qué nos crea como una naturaleza tarada con ese pecado, con la muerte, si nos hubiera podido crear como ángeles, pues en su mano todo está?

-       ¿Por qué el demonio es tan ‘tonto’ de levantarse contra Dios todopoderoso?

-       ¿Por qué razón nuestra cruz nos salva y nos da la vida?

-       ¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

-       ¿Por qué el infierno es real?

-       ¿Por qué Dios permite otras religiones, que además son caminos válidos de salvación?

-       ¿Por qué la teoría de la evolución?

-       ¿Por qué hemos existido en el pensamiento de Dios antes de la creación del mundo?, (según rezan pasajes de la Biblia).

-       ¿Por qué la Virgen María es inmaculada?

-       ¿Por qué es lógico que Blasfemar contra el Espíritu Santo no tenga perdón? (Mt 12,31)

-       ¿Por qué el oscuro libro del Apocalipsis?

-       ¿Cuál es el Sentido de la Vida? (Lógicamente)

 

Para explicarlo, se analizarán varios pasajes de la Biblia que parecen mostrar un significado más profundo, además del que realmente exponen. Es decir, no se interpretará para cambiar, sino para distinguir además, otro mensaje añadido.

Aunque bien es sabido que la lógica de Dios es el Amor, desde nuestro limitado saber a veces no lo entendemos como tal, especialmente en algunos acontecimientos de nuestra historia. Sin embargo, conociendo el origen de nuestra muerte, tema tratado en el ensayo, llegaremos a su total compresión.

Así pues, aquí se explican además, razones sobre los hechos de Dios en la historia de la humanidad; y después se dará por probado todo lo escrito bajo este principio:

La Biblia, (un libro ‘recopilado’ desde hace más de 3000 años, como decía), muestra además, un nuevo argumento, coherente y perfectamente hilado desde el Antiguo Testamento (Torá), hasta el Nuevo Testamento (Evangelios, Hechos, Cartas, Apocalipsis). Habiendo pasado desapercibido hasta hoy dicho argumento, no cabe la posibilidad de que el Nuevo se hubiera escrito en referencia al Antiguo (posible argumento del ateísmo voraz).

Lógicamente sabemos que el Cañón del Colorado (por ejemplo) ha sido formado por la naturaleza y no por el hombre (aunque no lo hayamos visto), pues se ha formado durante miles de años esculpido por la erosión, la climatología... La Biblia tiene un único Autor: el Espíritu Santo, que la ha escrito por medio de los profetas, apóstoles… con una fascinante lógica de Amor a lo largo de toda la historia del hombre.

Antes de empezar, si el lector no cree en Dios por apoyarse únicamente en la lógica del mundo, le invito a que recuerde que nosotros estamos en el mundo, y este en el universo; pero el universo ¿de dónde salió? ¿De dónde cuelga? ¿De dónde salió el primer átomo de la Gran Explosión?

Para visualizar lo que nos pasa, podríamos pensar en unos ratoncitos dentro de una jaula de laboratorio a los que se les ha dado unos juguetes. Cualquier cosa que hagan la realizarán por medio de ellos, porque no conocen más. Toda lógica que desde el mundo queramos aplicar, por fuerza tendrá como límites las normas del universo que se nos ha dado. Y nos podemos crear toda una cimentada estructura de razonamientos a partir de aquí, pero siempre, basado en un inexistente punto de apoyo original. Los ratoncillos podrán hacer maravillas con sus juguetes, apilarlos incluso, pero no se preguntarán de dónde han salido. No es esto una metáfora, pues para Dios no somos como los ratoncillos, pero nos puede dar una idea de lo que ocurre. Alguien cuyo principio existencial como materia no tiene lógica, no puede argumentar la lógica para negar a Dios.

Así pues, para entender el ensayo tratemos de ‘visualizar’ ese universo como una creación de Dios, y a Él (al Padre al que nadie ha visto) fuera del propio Universo (nuestra particular jaula).

Como última aclaración, decir que las Palabras escogidas a lo largo de la obra, si no se indica lo contrario, son tomadas de la Biblia de Jerusalén [BJ97, NBJ] (Católica). No obstante, no hay apenas diferencias de traducción con otras protestantes en las lecturas escogidas. También se tomarán algunas Palabras del Corán como referencia a otras religiones, estas comienzan por la palabra “Sura”. 

 

 

 

 

1-      Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.

Esto que pongo ahora será aberrante para los musulmanes o judíos, pero ellos también saben que cuando mantenemos a Dios (Allāh) en el interior somos capaces de Vivir felices aun entre sufrimientos, somos capaces de perdonar y hacer cosas que sin Dios no podemos hacer, y ¡seguimos siendo nosotros! De manera que lo que digo ahora de Jesucristo, nosotros lo compartimos ínfimamente cuando estamos con Dios en nosotros.

Así, pensemos por un momento que Jesucristo fuera un inmenso deseo de Dios, o una persona con libertad creada que, aun siendo libre, no se ha separado de Él ni un ápice; ha mantenido la esencia pura de Dios en su interior, lo que hace que Jesucristo aun siendo persona creada, siga siendo Dios esencia; y el Padre está en Él y Él en el Padre. Esto sería así porque los deseos de Dios están hechos de su propia esencia.

 

·      Los ángeles.

Supongamos que los ángeles son deseos de Dios que se han separado de Él lo suficiente para dejar de ser Él en esencia y llegar a ser lo que son: ángeles. Aun siendo fieles, leales, sin mancha y complacer a Dios, en su libertad se han diferenciado de Él.

Pensemos que hubo un ángel que en su libertad deseó desear igual que Dios. Deseó crear y ser Dios. Al hacerlo cambió lo que era. Dejo de ser deseo de Dios. Odió a quién le deseó, pues era Él el que le impedía ser lo que quería, ya que dejando de ser su deseo dejaba de ser. Porque Dios es el único que es y solo siendo su deseo se puede ser (y siempre en Él).

 

 

·      Supongamos que nosotros también fuimos un deseo de Dios.

Nosotros fuimos también deseos de Dios. Pensar esto no es tan descabellado como parece. ¿No fue el demonio un ángel? Es el ángel caído. Y nosotros no somos tan malos como él ¿verdad? ¿Qué es más difícil entonces, que un ángel se convierta en un demonio (ser de distinta naturaleza) o en un hombre, (también ser de diferente naturaleza)?

Pero según este supuesto nosotros no nos habríamos levantado contra Dios sino que dudamos de él, de lo contrario, demonios seríamos ya.

Supongamos que nosotros ahora deseamos ir de viaje. Pero ese deseo se convierte en algo dudoso. La duda ha salido de nosotros puesto que nuestros deseos no son libres ni independientes; no somos Dios. Pero si el deseo fuera libre y dudara de sí mismo ¿no estaría negándonos a nosotros, puesto que nosotros lo deseamos? Y siendo así ¿no dejaría de ser nuestro deseo? Y si su ser era ser ‘deseo’, ¿no habría perdido su razón de ser, su razón de existir, su propio ser? Puesto que un deseo no se puede desear a sí mismo, sin un deseador no puede ser deseo. ¿Y si hicimos lo mismo? Quizá en la duda, aunque no nos levantáramos contra Él y no lo odiáramos, lo negamos y nos vaciamos de Él… ergo, dejamos de ser, puesto que el único que es, es Dios y dejamos de ser sus deseos. Como un pelo que se cae de una cabeza, morimos y caemos sin vida.

Entonces, como ya no somos sus deseos, ya estamos muertos. Pero él nos quiere tanto que nos quiere recuperar.

Pensemos en un deseo nuestro ahora. ¿No es verdad que es algo cercano a nosotros puesto que es nuestro? Esta ahí siempre con nosotros. A veces nos acordamos de ese deseo y está a nuestro alcance (en la mente hasta que lo realizamos, claro). No hay más que pensar un poco y ahí está ese deseo que tenemos pendiente. ¿Y si ese deseo se convierte en algo no deseado por nosotros?, ya no estará en nuestra mente junto a nuestros otros deseos. Estará lejos. Quizá lo veamos en otra persona (demonio, hablando del cuento), pero ya no lo reconoceremos como nuestro deseo.

En nuestra muerte como deseos de Dios, muerte de ser, nos alejamos de Dios inevitablemente. Pero Él para salvarnos nos encarcela en pequeñas jaulas, los cuerpos, para que no caigamos como esencia muerta que se resbala sin remedio junto a los que odian todo lo que huela a Él; a nosotros también.

 

La jaula, el cuerpo, sujeta nuestro ‘no ser’ vacío en la tierra para que, en nuestra libertad, lo podamos llenar del Espíritu sin caer al infierno; donde están los ángeles caídos, que eran como nosotros pero que odiaron su esencia y ya no tienen remedio. No se vaciaron, se llenaron de odio. No hubo jaulas para ellos. No han tenido la oportunidad de volverse a llenar del Espíritu de Dios como hombres. Cuando muera el cuerpo (aquello que nos retiene), si volvemos a ser deseos de Dios, iremos cerca de Él, atraídos por Él, si no, caeremos definitivamente lejos de Él y cerca de Luzbel y los suyos.

Quede claro que no es un castigo sino una gracia la que nos hace hombres (esa nueva creación con jaula incluida). Puesto que, si en nuestra libertad nos vaciamos de Él para dejar de ser su deseo, en nuestra libertad debemos volver a ser lo que éramos (querer ser ese deseo para volver a serlo, para volver a ser). O parte de lo que éramos, ya que cuando éramos deseos puros (a imagen de Dios Padre) estábamos muy cerca de Él, a la distancia de un pensamiento. Como hombres, si llegamos al cielo, nunca llegaremos a ser lo que fuimos.

 

Jua 14:2

En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar.

Por eso era un disparate pedir sentarse junto a Cristo. Siendo cierto que nos creó al principio en su deseo a imagen y semejanza de Dios, nos hemos vaciado de Él y ahora por su gracia somos creados como hombres, y Cristo (persona) hace a los hombres compatibles “recipientes” de Dios y volvemos a ser semejantes a Él en el Hijo.  Así, realmente, el lugar que nos prepara Cristo es nuestro propio cuerpo. Al redimir la naturaleza hombre hace nuestra “casa” digna del Padre. El reino de Dios y la Casa de Dios es el propio Espíritu Santo que ya podemos vivir aquí, en nosotros mismos, desde la pasión. Cuando dice, voy a prepararos un lugar, se refiere al acto de amor infinito de la Pasión que nos hace aptos de nuevo para recibir a Dios. Pedir estar a su derecha, era como pedir ser Dios, pues el Espíritu mora en distinta intensidad en cada uno, siendo la del Padre y la del Hijo la máxima o infinita, la de Dios. Estar alejado puede querer decir estar vacío, que no llegue nada, como si de ondas de radio habláramos. Sería estar condenado al infierno, a una dolorosa muerte perpetua, conociendo además aquello que nos perdemos, pues muertos todos recordaremos (esto para los que no lo han sentido ya en el mundo).  

 

Jua 14:20

Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.

 

Por supuesto, será nuestra libertad la que nos haya colocado pasada la prueba, el mundo, más cerca de Dios o más lejos de Él (y más cerca del infierno: dónde han quedado los rebeldes). No será el castigo de Dios, más bien su gracia la que nos haya permitido la posibilidad de recuperar la Vida. Nosotros por nosotros mismos ya habríamos encontrado la muerte infinita y la tortura eterna a manos de los sublevados, de los que se convirtieron en odio y perdieron su libertad, perdieron su persona para convertirse en monstruos. Así, el pecado original es esa muerte. Es la duda de ser sus deseos que nos hizo dejar de serlos. Es querer ser dioses como quiso Luzbel o la negación de nosotros como deseos de Dios, querer Ser por nosotros mismos, la negación de Dios, la negación de Ser y de Vivir. Lo que nos diferencia del más traidor es que nosotros no nos llegamos a levantar, nos vaciamos por la duda, no nos convertimos en odio. Algo que por desgracia nos sigue pasando a muchos en el mundo cuando queremos ser dioses de nuestra historia, ser por encima de los demás; nos vaciamos de amor, nos vaciamos de Él.

En fin, en el mundo Él nos da una nueva oportunidad para salvarnos de esa muerte perpetua fuera de Él. Por eso en el mundo se dan todos los ingredientes para volver a vivir lo que nos ocurrió en el cielo: la posibilidad de elegir entre la traición o la lealtad. Elegir volver a ser deseos de Dios o reafirmarnos en el pecado original (así Dios nos ha enseñado que se llama nuestra traición en el cielo). Y ¿por qué solo eso: ‘pecado original’? ¿Por qué solo una manzana? Quizá porque Dios habla a los hombres según su entendimiento.

 

2-      Adán y Eva.

·      ¿Por qué Dios habla así?

Parece claro que la palabra de Adán y Eva es una metáfora en la que la serpiente es el demonio, la manzana nuestro deseo de ‘Ser’ sin Dios… La cuestión es saber por qué Dios nos habla así especialmente en el Antiguo Testamento. ¿Por qué en Josué 12,2 dice “sol detente en el cielo”? Porque Dios habla a los hombres según su entendimiento. Si el profeta cree que es el sol el que se mueve, no le va a decir “Di a la tierra que se pare” porque para él está muy quieta y ya tiene bastante el hombre con estar hablando con Dios, como para encima andarle hablando de gravitaciones. Tanto más si las palabras del profeta quedan escritas para tantas generaciones que tienen esa creencia. Dios nos habla según nuestro entendimiento, también en nuestra historia personal. Tengamos en cuenta además, que salvo contadas ocasiones, Dios no habla a los profetas de Tú a tú, sino con acontecimientos, signos, señales o sueños, que nosotros interpretamos según lo que sabemos.

 

·      Adentrémonos un poco en Adán y Eva según la hipótesis planteada.

Gén 3:9-11

Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»

Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»

Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»

 

Imaginemos que en estos pasajes se nos habla de nosotros como hombres pero también como deseos de Dios en el cielo, antes de ser hombres. Según lo aquí dicho, cabría una dualidad en muchos pasajes de las escrituras, no cambiando significados, sino añadiendo mayor profundidad de significado en distintos tiempos.

Imaginemos ahora que Adán somos los hombres (y mujeres) antes de ser hombres, en el cielo como ángeles o deseos de Dios. Vivimos felices hasta que uno de nosotros, Luzbel, tienta a muchos que se vuelven como él (serpiente). Tienta a otros que le escuchan y le creen, pero por miedo no se levantan contra Dios (Evas). Estos últimos aunque no se levantan hacen dudar a otros, más que por razones, ayudados de la empatía o amor que se tienen entre ellos. Estos que no creyeron a la serpiente son los Adanes y finalmente dudan por los Evas. Según esto, Eva serían los que han creído a Luzbel y Adán serían los que han dudado por amor a sus hermanos los Evas. Por amor y confianza en quién se lo contaba.

Tanto Adanes como Evas han dejado de ser deseos de Dios y han perdido su esencia, luego, se separan de Él, simbolizado como la vergüenza por estar desnudos que les hace esconderse (alejarse detrás). Que también podría ser el hecho de dejar de ser deseos de Dios=> ¿Quién os ha dicho que estáis desnudos? = ¿Quién os ha (dicho) convencido de que no sois mi deseo? => ¿Quién os ha vaciado (desnudado) de mi deseo?  En muchas ocasiones, las vestiduras en la Biblia aluden al Espíritu Santo.

Pero la gravedad de lo que han hecho los Evas es mayor, pues estos creen a Luzbel y además otros caen por su culpa. Tanto es así que Dios se piensa si darles otra oportunidad o realmente han muerto tanto como los de Luzbel. Pero ve que ha sido el amor de los Adanes hacia los Evas el que ha hecho que ellos dudaran de Él. Y decide en virtud de estos, dar la oportunidad a los Evas; simbolizado en el pasaje como que de la costilla de Adán sale Eva. De su amor se hace hombres también a los Evas. Se les da la jaula que da la ocasión de recuperarse como deseos de Dios. La costilla también puede simbolizar que por los Adanes (abiertos a la palabra de Dios) puede llegar la Vida (salvación) a los Evas (que serían los que tienen cerrados los oídos a la Palabra en el mundo).

Así los Adanes y los Evas como deseos (en esta dualidad) no simbolizarían a un hombre y a una mujer, ni siquiera a Hombres y a Mujeres sino a los que creyeron a Luzbel y los que dudaron por causa de otros deseos amados. Siendo así, como digo, que en el mundo los Adanes serían los que tienen los sentidos abiertos a Dios y los Evas los que no.

 

Mar 4:11-12

Él les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas,

para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.»

Quizá los Evas del mundo deban recibir la salvación por medio de los Adanes del mundo ya que estos recibieron la perdición por boca de los otros.

 

Mat 10:34-39

«No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.

Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;

y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.

«El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.

El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

 

Así se explicaría que efectivamente en nuestras familias haya cuatro que sí creen y cuatro que no; o cualquier otra combinación pero casi siempre salteados. Aun en las comunidades jóvenes cristianas, recibiendo una educación similar en la Fe, también se dan estas diferencias.

El resto de esta lectura que habla de nuestras familias hoy es fácilmente explicable: el que realmente tiene el Espíritu Santo (y el oído abierto), de alguna manera cambia la perspectiva “visual” de todo; los sufrimientos no le “matan”, no hay ningún “tesoro” del mundo capaz de hacerle traicionar al Señor. Parece duro decirlo, pero sin miedo a la muerte del mundo (subiendo esa perspectiva), sabes que el futuro de tu hijo y el tuyo está en ser fiel al Señor, no en lo bien que os llevéis los dos. La vida no está en que tu hijo te quiera muchísimo y en que tú le quieras por encima de todo a él. Son cosas naturales desde el mundo, pero es verdad que el Espíritu cambia la perspectiva de todo. Si realmente tuviéramos Fe, encontraríamos un gran sufrimiento en saber que nuestro hijo se aleja de Dios, y seríamos muy felices si supiéramos que nuestro hijo ha muerto en gracia de Dios.

 

Y volviendo a la Palabra de Adán y Eva, en nuestro lado de la ‘dualidad’, también habla en la misma metáfora del hombre ya hecho hombre en el mundo, y parece dar una explicación también metafórica del origen de este, como Adán macho y Eva hembra… o no.

Supongamos que Dios ha querido irnos poniendo a las almas en los cuerpos que surgieron a partir de Adán y Eva (que pudieron o no, ser un punto determinado en la evolución del homo-sapiens, da igual). Supongamos que quiso saltarse el tema del ADN al principio, o bien es la metáfora Adán=Macho, Eva=Mujer; eso da igual también. De cualquier manera serían 'almas' nuevas las que llegarían a cada cuerpo. Porque da igual que la teoría de la evolución se diera en las jaulas a las que luego nos unimos. Quizá simplemente puso a los monos para respetar nuestra libertad de elegir (todo debe poderse explicar de al menos dos maneras). No es ese tema tan traído por los ateos el más importante. La difícil cuestión es pensar en el pecado original como heredad, dado que a cada uno nos da la libertad; y una libertad capaz de traicionar a nuestros padres, a nuestros hijos, e incluso a nosotros mismos como hombres (matarnos). En este sentido, cuadraría más nuestra duda como deseos de Dios, antes del mundo.

Puede parecer algo injusto que el pecado de nuestros ancestros nos haya echado del paraíso. Dios estaba dispuesto a salvar Sodoma por diez justos que hubiera en la ciudad (que además seguro que hubieran tenido algún antepasado injusto -también asesinos-, quizá nosotros mismos tengamos algún antepasado que incluso haya injuriado al Espíritu Santo, falta sin perdón tal y como dice Jesucristo).

 

¿No parece más justo pues, que hayamos sido cada uno de nosotros, como deseos de Dios antes de todo, los que hayamos cometido la traición original (el pecado original)? ¿Al fin y al cabo no estamos llenos de orgullo como denominador común?

Aun este punto de vista cumpliría con los dogmas de Fe (se verá más adelante).

Y viéndolo todo desde esta perspectiva ¿no sería este un paraíso más paraíso?

 

En lo que también parece metáfora dice:

 

Gén 3:23

Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.

 

Si lo entendiéramos literalmente pensaríamos que el cielo es un recinto en el que no tienes que trabajar; sería casi como decir que los ricos del mundo están en el paraíso (al menos mientras les dure el cuerpo). O incluso que fueran como dioses, puesto que en su mano estaría proporcionar paraíso (no trabajar) a otros. Y es bien sabido que no por ser rico eres feliz, es más, muchos hay que se sienten vacíos, muchos que ni saben (o no quieren) reflexionar, se suicidan… El cielo tiene que ver más con sentir la plenitud de tener a Dios dentro de ti. Saberte deseo de Dios; libremente elegir ser el deseo de Dios en concordancia con su deseo original de nosotros. Estar en comunión con Él. Ser. El cielo es Vivir y no estar vacío sino lleno de Él.

Sin embargo, en el ‘Edén’ se habla solo de los bienes físicos para el hombre, lo que nos lleva a pensar que efectivamente es algo metafórico revelado así para que el hombre entienda.

 

La patente dualidad entre alma/cuerpo experimentada por el que conscientemente no lo desee negar, nos habla de esa dualidad entre deseos/hombres; antes/después; sin traición/con traición; cielo/mundo.

 

 

Gén_2:9

Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Gén 2:16

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,

Gén 2:17

mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»

 

En esta palabra (Gen 2,9), el Árbol de la Vida como digo, se refiere (en el cielo) a la Esencia de Dios, el Espíritu que da la Vida, y el árbol de la ciencia del bien y el mal a la libertad también de elegir el mal. La cual, empieza por conocer qué es lo malo, pues si no, no lo podríamos haber elegido. El conocimiento o la ciencia se refiere a saber que esa Esencia de Dios, ese Árbol de la Vida, es la preciosa Esencia que hace Ser en mayor o menor medida a los deseos de Dios, a los ángeles. Allí arriba no había necesidades y por supuesto éramos libres, pero elegíamos entre todo lo que allí había: opciones buenas, (muchos árboles). No es que Dios no nos dejara acercarnos a la libertad (o elegir entre los árboles, incluido el árbol de la ciencia del bien y del mal), sino que no nos dejaba tomar esa opción en concreto, la manzana del árbol del conocimiento, que en sí misma nos traía literalmente la muerte. Así, la manzana, es desear y tomar la Esencia, del Árbol de la Vida; pues el altísimo conocimiento era saber que nuestra más profunda raíz del Ser estaba en la Esencia de Dios en el Árbol de la Vida. Yo sostengo que en el cielo vivíamos bañados de la Esencia de Dios, en un estado pleno de felicidad, y esta Esencia estaba al alcance de nuestra “mano”. Paradójicamente al querer Ser más y llenarnos más de su Esencia, nos vaciamos por completo y morimos.  

Y nuestro pesar empezó cuando el demonio engañó al deseo diciéndole que no es libre porque Dios le ha dicho que no puede hacer el mal (no puede tomar más esencia, dejar de amar…). Y es una mentira como la que nos pone en el mundo cuando nos dice que hacer la voluntad de Dios te coarta, te quita la libertad, las cosas buenas. Es exactamente lo mismo, pues somos libres de hacer todo tipo de bien y eso nos mantiene con vida; igualmente cuando le hacemos caso al demonio, aquí nos vaciamos como allí y morimos.

Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal

Arbol de la Vida. Génesis.

En Gen 2,16-17, dice ‘el día que comieres de él, morirás sin remedio’, ¿por qué? Porque inmediatamente dejamos de ser deseo de Dios, su esencia (puro amor) desaparece, la espantamos, la rechazamos, la apagamos; pues esta no convive con el mal, está o no está. Somos su deseo o no lo somos. Morimos sin remedio ya que dejamos de ser lo que éramos para ser algo vacío, muerto. Dejamos de ser su deseo y sin Él ya no somos pues fuimos creados como sus deseos.

 

Gén_3:22

Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»

 

En Gen 3,22 parece decir que estamos hechos a su imagen y semejanza, pues no solo hemos sido hechos de una ínfima parte de su esencia sino que “como” Él, somos libres e independientes de Él. Ya no somos una parte de Él sino que somos independientes otros’=> como uno de nosotros’. Además, Dios lo conocía todo, todas las posibilidades, también la que dejaba al deseo de hacer el mal. El deseo antes de elegir el mal camino solo había hecho el bien y solo eso conocía. En cuanto a comer del árbol de la vida parece referirse a tomar más esencia de Dios, engordar en un deseo que ya no es el de Dios y al final querer ser Dios=> vivir para siempre; Ser el que Es. Es decir, seguramente la acción o ese objetivo buscado cuando se toma el camino equivocado. Si comer la manzana (del árbol del conocimiento) simboliza tomar la decisión de elegir el mal, lo pretendido en esa elección es ser como Dios=> comer del árbol de la vida, su Esencia.

 

Gén 3:10

Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»

 

Para continuar comentando estos pasajes que parecen ser la clave de ¿por qué el mundo es así?, seguimos con: Gen 3,10 ‘… Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.’, que como ya menciono en ‘Adan y Eva’ puede referirse a que se vaciaron de Dios (=desnudos), y esconderse (=alejarse, el imán ya no atrae la madera) siendo deseos. Como otra interpretación sobre la iniquidad (lo que nos desnudó), podemos pensar que al principio, si nos comparábamos con Dios estábamos igualmente casi vacíos, o con poca intensidad del Espíritu (aunque mucha más de la que ninguno tiene aquí abajo) pero como los niños de aquí, que con poco son felices, allí lo éramos también hasta que Luzbel nos “hizo saber que estábamos desnudos”, y entró la codicia. Tras la traición quedamos desnudos o vacíos del todo.

 

Mucho de lo que viene después parece hablar del hombre y mujer como partes del mundo, como cuerpos, en esa ‘dualidad’ que se puede adivinar en la Biblia. A la serpiente le dice:

 

Gén 3:15-21

Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»

A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.

Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.

Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.

Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.

 

Si vemos esta parte Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo, sabemos que el linaje se refiere a la Virgen, pero antes dice en general ‘entre ti y la mujer’. ¿Y cómo es la mujer? Es madre de sus hijos, los cría, los ama con un intenso amor diferente al del padre, es más débil muscularmente hablando que el hombre, luego es poco o menos dada a la violencia porque además no rezuma testosterona. Razón esta también por la que no está siempre dispuesta a aparearse (=>algo que es utilizado por el diablo para tentar, como parece que hace más con el hombre o al menos en más ocasiones). Y viendo esto, ¿no parece que sea un ‘cuerpo’ diseñado para amar, para la humildad? ¿Y no es la humildad el repelente del diablo? Luego, claro, la libertad de cada uno está por encima de nuestros cuerpos.

El resto parece claro que se refiera al hombre-mundo.

Finalmente, en Gen 3:21 ‘túnicas de piel y los vistió’, al cuerpo físico Dios le añade el alma vacía (molde formado por las decisiones que en nuestra libertad dieron forma a la esencia de Dios y que en la decisión de traicionar a Dios -elegir el mal, la manzana- se rompió y se vació –y Jesucristo en el mundo arregló dándonos la posibilidad de volver llenar-). Tengamos en cuenta que ya antes hablando de deseos, ellos se sintieron desnudos, vacíos de la esencia de Dios, y ahora Él hablando de cuerpos los une al alma vacía, el deseo vacío, los viste con algo ahora superficial, hueco (ropa), con lo que nos quedó de lo que fuimos. Ahora la nueva creación es cuerpo más alma, pues de no haberlo hecho así, el alma vacía de la esencia, sin el ancla del cuerpo, habría caído irremediablemente hacia Luzbel, a la tortura perpetua.

 

Según todo lo expuesto y añadidas las pruebas que identifican a los grupos de ángeles en el Apocalipsis (ángeles fieles, ángeles Adán, y ángeles Eva), vemos que el génesis queda estructurado tal y como se muestra en 7. Lógicamente (pruebas)

 

Adán y Eva. Génesis.

 

3-      Jesucristo la llave del Mundo

Para no cristianos que lean este ensayo, los puntos que vienen ahora serán de difícil compresión. Leerlo será cuanto menos comprendernos a los cristianos, pero quizá les pueda interesar en este momento pasar al punto 7. El Apocalipsis (en cualquier caso, creo que deberíais ver también: 4. El Islam, 4. El Judaísmo). Sobre todo, me gustaría que todos vierais las escrituras que confirman este maravilloso hecho: que todos nosotros, tú también, ya existimos con nuestra libre persona antes del mundo, y que Dios trazó, ya aquí abajo, 7 caminos separados que van paralelos en su dirección solo para preservar nuestra libertad de elegirle, y proveernos de llenarnos de amor en la medida que necesitamos. Además, el Apocalipsis se contempla con otras palabras del Antiguo testamento que se analizan a lo largo del ensayo. En cuanto a los musulmanes, sabed que la explicación que dan tanto el Corán como la Biblia sobre la crucifixión son ambas compatibles y confirman a Jesús en quién es, pero contado desde puntos de vista distintos, desde el cielo o desde la tierra. Esto se ve en 5. El Islam.

Si aun así deseáis seguir, pensad en que Cristo en todo momento, también en el cielo, es nuestro hermano en su naturaleza creada o persona, lo mismo que nosotros fuimos creados. Que todos albergábamos en mayor o menor medida esencia de Dios en nuestro interior, con mayor o menor cantidad-intensidad según como nuestra persona o libertad era capaz de identificarse con el amor, pero que Cristo mantenía esa Esencia intacta, igual a la de Dios. Tanto es así que aunque nosotros nos llamamos hijos de Dios, Cristo es Hijo Veraz y primogénito. Es persona creada y Dios Esencia; en la persona creada es nuestro hermano, (antes y después), en la Esencia es Dios. En conjunto es Hijo.

Casi todo lo que se muestra en este punto, el tres completo, se puede deducir, más o menos, desde nuestro mundo. Lo más determinante de la razón por la que Cristo tiene que venir al mundo, se observa claramente desde nuestro origen en el cielo: 6. Justicia y Redención en Jesucristo p.165.

 

 

·      ¿Por qué los primeros justos esperaron en el infierno a que el Hijo de Dios bajara a por ellos?

Nosotros como deseos de Dios, en nuestra libertad nos vaciamos de Él. Él nos hace hombres uniéndonos a unas jaulas para mantenernos fuera de la muerte, como el que conecta a un moribundo a una máquina de respiración asistida. Los acontecimientos duros de nuestra historia son como electroshocks que intentan traernos a la vida.

Pero en nuestra traición original perdimos un órgano fundamental para mantener a Dios, para mantener la Vida, que por más medicamentos y buenas constantes vitales que tengamos no se puede sustituir. No, salvo que se haga un trasplante de Uno sano. Digamos que en Jesucristo se nos pone a todos (toda la humanidad) ese órgano que nos da la capacidad de volver a ser el deseo de Dios. En nuestras elecciones libres está el serlo. Los justos anteriores a Jesucristo, tenían esas elecciones libres y buena disposición a la vida, pero les faltaba el órgano. Les faltaba que Cristo, el que compartió naturaleza con nosotros como deseos, ahora en nuestra nueva naturaleza tomada por Él voluntariamente, se hiciera amor extremo para cambiar la naturaleza del hombre, para hacerla amor. Así, tal y como lo hace una luz que ilumina y cambia la apariencia de lo que le rodea, todos nosotros somos cambiados a los ojos, o al sentir, del Espíritu Santo; aunque realmente sigamos siendo los mismos hombres, ahora somos concebibles por Dios, podemos volver a ser su deseo, el Espíritu puede volver a habitar en nosotros.

La consecuencia final es que el hombre como tal, por sí solo no es capaz de volver a contener o convertirse en el deseo de Dios. Como si hiciera falta probar esa nueva estructura, es el Hijo de Dios el que prueba en su amor la capacidad de que la nueva creación (el hombre), pueda aceptar ser y mantenerse como el deseo de Dios.

Si pensamos que Jesucristo es el Hijo veraz de Dios por ser su mayor deseo que no se separó ni un ápice de Él, podemos pensar que en esa elección de no separarse de Él, el Hijo pasó una prueba que le hizo mantenerse en Él y ser Dios como el Padre (por estar hecho de su esencia y no cambiarla en su libertad). Algo que deseó Luzbel pero no consiguió por alejarse desde su origen (=uso de su libertad creada para ‘perfilar’ la esencia de Dios dada), infinitamente de Él. Tengamos en cuenta que los ángeles en un origen tienen una libertad creada por Dios, cuyas decisiones perfilaran su persona y esta contendrá la Esencia dada por Dios, siempre que esa persona o molde sea compatible con esa Esencia de Dios.

 

Pongámonos en un escenario: Dios omnipotente, eterno, absoluto, no necesita nada; único, nada más hay en ninguna parte. De sí mismo crea a su mayor deseo, su Hijo. Y ve que este se mantiene en Él; libre e independiente y sin desviarse nada de Él. Es creación pero también mantiene la esencia de Dios sin cambiar, pues el Padre también está en Él y sigue siendo lo que era. Viendo que su Hijo le complace decide crear otros deseos más pequeños. Y todo sigue como aquí se ha expuesto.

De lo cual se deduciría que en su Hijo se prueba (por complacencia a Dios) esa nueva especie de ‘deseos’ de Dios. Ya que al complacerle su Hijo, que en Él permanece y es Dios, hace nuevos deseos más pequeños de donde salen los ángeles, nosotros los traidores, y los enemigos de su propio deseo; los ángeles caídos.

Por supuesto solo el Hijo es Dios como el Padre, en cuanto a la esencia, (no en cuanto a su libertad que forma su persona), los demás se convierten en otras cosas en su libertad. Quizá a muchos les parezca un disparate, o una herejía, pero sabemos que Luzbel y los suyos eran ángeles y fijaos en qué han quedado (en su libertad, insisto). Es verdad que nosotros los hombres, somos de lo peorcito pero no tan malos como los demonios, al menos al llegar al mundo. Y además, nos dice la Biblia que Luzbel (la serpiente) estaba en el cielo (Edén), donde estaban Adán y Eva, los hombres. ¿Cómo puede ser así si el demonio se levantó contra Dios y se convirtió en un ángel caído? Doy por cierto ambas cosas, para lo cual Adán y Eva (nosotros los hombres) habríamos sido ángeles y la traición nos hizo salir (caer) a todos a la vez. Es el propio origen del levantamiento el que se relata en el pasaje de Adán y Eva. Pues si hubiera sido antes el levantamiento del ángel caído y los suyos, el demonio (la serpiente) ya no estaría en el cielo y no podría haber tentado. Y de poner el ‘Edén’ en la tierra y no ser el cielo, como dicen algunos, ¿para qué poner al ángel caído allí, si ya era caído y el Edén era perfecto?

 

Eze 28:12-17

Hijo de hombre, entona una elegía sobre el rey de Tiro. Le dirás: Así dice el Señor Yahveh: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza.

En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación.

Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego.

Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad.

Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego.

Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor.  Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes.

 

Esta descripción del ángel caído demonio nos pone en el Edén que parece claro, es el cielo (criaturas celestiales), de ahí que se cumpla tanto Adán y Eva y la manzana, como la rebelión de Luz Bella, pero simultáneamente.

 

Volviendo al origen (‘primigenio’) en el cielo, si hubiera sido esto así, en el Hijo como digo se habría ‘probado’ (por haber satisfecho a Dios), la estructura de ‘deseo’ que hubiera dado la posibilidad a los ángeles, arcángeles…, de ser creados por Dios como esos deseos libres e independientes hechos de la esencia de Dios. El Hijo habría sido la llave para la creación de las demás potestades del cielo.

Continuando: Se da la traición… Nos quiere salvar… Hace la nueva creación=> el hombre, pero con la intención de comprobar si en esa nueva naturaleza el deseo infinito de Amor se puede contener y así podernos salvar; por comprobar, si la nueva creación será capaz de recibir el Espíritu y mantenerlo aun siendo atacado por aquel que rompió la fidelidad de los ‘deseos’, por Luzbel. Es decir, sin Jesús no habría mundo, ni siquiera hombres, pues al vencer Él el pecado, al probar la más ardorosa tentación y además renunciar al mundo para elegir al Padre, hace posible (capaz -de nuevo por complacencia-) a la estructura ‘hombre’ (jaula más esencia) de manera parecida a como habría hecho posible la creación de ángeles y potestades del cielo. En la infinita obra de amor de Cristo se restablece la Alianza primigenia de amor, que fue rota por nuestro lado, entre Dios y los deseos (ángeles) y cuya llave fue el único deseo que se mantuvo en Dios, Jesucristo. En el mundo solo conocemos la alianza entre Dios y hombres (=nueva creación con cuerpo cuyas almas son las de los deseos vacíos de Dios), y cuya llave igualmente es Jesucristo.

Y así, como llave de la alianza prueba esa nueva estructura (hombre) y hace a esta capaz de contener de nuevo al Padre.

Imaginemos un reino desarrolladísimo con un arma invencible; un escudo magnético que atraviesa a los ciudadanos del reino y que estos usándolo son protegidos. El escudo emana del rey y protege a los de su especie. Pensemos ahora en otros dos pueblos que pertenecieron al primer reino pero que quisieron voluntariamente separarse y lo hicieron (en realidad uno de los pueblos, rabioso como era, convenció al otro que por amistad le siguió). Demasiado tarde se dieron cuenta de que aquella arma magnética tan potente que los protegía ahora no les alcanza, puesto que brota del propio rey del reino. Así, acaban derrotados, hambrientos e incluso deformados por las condiciones de aquel planeta. El rey en su magnanimidad quiso salvar al pueblo que no lo rechazó de corazón y les quiso dar otra oportunidad, pero el pueblo rabioso le hace saber que si no reciben la misma pena sería una injusticia pues la primera ley del país es que todos los que son ciudadanos del reino deben mantener amor y fidelidad al rey. Así, piden el mismo trato de favor. El rey para escapar de la injusticia decide crear otro país diferente para los menos traidores, no sujeto a esa antigua ley de esos ciudadanos sino a otra parecida y para eso debe mandar a su hijo y hacer que tome la deformada figura de estos, pues el escudo mágico solo le reconoce a él y hasta que el hijo no se hace deforme, el escudo no los reconoce. Así por fin son reconocidos, pero además el hijo del rey les enseña el modo de utilizarlo, pues moribundos y deformados han olvidado la manera de hacerlo.

Bien, es poco más que una tontería fantasiosa, pero nos puede dibujar la necesidad que tenemos de Cristo en quien se prueba esa nueva creación para hacernos capaces de recibir el Espíritu. Cristo es pues la llave o piedra angular.

¿Y qué lleva a Dios a enviar, a deformar, a su hijo? El amor infinito. Dios deforma a Cristo para en Él dar forma a la deformación. Cristo se hace feo para hacer bonito lo feo. Y el Espíritu Santo solo mora en lo bonito. Así Dios manda su propia esencia, a sí mismo, en el Hijo (¡como hombre!), manda su propia esencia en su primer deseo, en su Hijo, que no ha cometido ninguna traición, que nunca salió de Él, y lo manda por amor a nosotros. Y lo hace para probar la nueva estructura, para hacer capaz a la nueva creación.

Algunos piensan que Jesucristo por ser hijo de Dios y Dios en esencia, no sufrió en la prueba, lo cual es una herejía mayor de las que cualquier buen cristiano pensará que yo estoy proponiendo en este ensayo. Poco más o menos dicen: “claro, es que Jesucristo como era Dios, sí podía aguantar la cruz”. Es rotundamente falso. Es más sufrió la mayor de las pruebas (=acto voluntario de amor extremo). ¿Y por qué Él iba a sufrir prueba? En el apartado de la cruz se describen varias razones, pero ahora me interesa subrayar esta: por probar la estructura hombre como capaz de recibir el Espíritu Santo, para hacerlo deseo de amor. Claro que Cristo, Dios esencia, recibe y da el Espíritu, pero Cristo Hombre pasa la prueba de los hombres, uniendo así a estos con Dios. Haciéndolos válidos para unirse a Dios.

 

Evangelio según San Mateo 26:39

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú.»

 

Esta sería una razón por la que Dios realmente sacrifica a su Hijo en la mayor de las pruebas, porque así cabría la posibilidad de perderlo, no solo como cuerpo que luego Él sabe que lo puede resucitar, sino como su más querido, fiel, exacto deseo. Porque Jesús en su naturaleza humana también es probado y tentado. Es probado en el amor extremo como hombre, lo que hace al ‘hombre’ capaz de ser deseo de Dios otra vez, aunque ahora como otro deseo distinto al original, ahora con cuerpo. Según esto, veamos:

 

Libro del Génesis 22:9-13

Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.

Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.

Entonces le llamó el Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.»

Dijo el Ángel: «No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»

Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.

 

En la prefiguración de Jesucristo en el Génesis, Dios Padre (persona) es Abraham, Sacrifica al Hijo Jesús (que es Isaac, y el carnero) y el sacrificio se hace a Dios Espíritu Santo (Dios en la escritura) para que por el sacrificio del Hijo haga a todos los hombres dignos del propio Espíritu Santo. Quede claro que esta prefiguración no habla de la relación entre las personas, sino de la finalidad de la cruz de Cristo: darnos de nuevo la Vida, el Espíritu Santo; y del inmenso Amor que Dios nos tiene, pues está enamorado de nosotros. Cierto es que Jesús diferencia al Espíritu Santo (“el que blasfeme contra Él no tendrá perdón”). Además aquí, en la diferenciación entre Isaac y el carnero (dignos ambos para el sacrificio -el carnero a posteriori-), se está diferenciando a Jesús persona o alma contenedora de la esencia de Dios (Isaac) y Jesús hombre (cuerpo, carnero). Ver ‘5.4 El judaísmo. Prefiguraciones de Cristo en la Torá’ y ‘8.5 Justicia y Redención en Jesucristo’.

 

En resumidas cuentas, el Amor de Dios hacia nosotros es tan grande que se arriesga a perder de verdad a su Hijo. No solo permitir que matáramos su cuerpo; que ya sería bastante por cómo lo torturamos, sino perderle como su deseo, como su Hijo. Si no, tendría un valor inconmensurable, (quizá esta sea la mayor de las herejías –que Dios me perdone-), pero Él sabría que después de todo le recuperaría. No sería lo mismo. Y esto es así porque, ¿os imagináis qué habría pasado si Jesucristo (hombre, 2ª persona) hubiera caído en las tentaciones del desierto? o si ¿no hubiera aceptado la voluntad del Padre en el huerto de los olivos? En ese caso ¿no habría perdido a su Hijo realmente como su más querido deseo? O mejor dicho, al haberse desviado ese ápice de Dios que nunca antes se desvió, en su prueba de naturaleza de hombre, ¿no habría perdido la naturaleza de Dios? ¿No habría elegido Jesús dejar de ser el Deseo (inmediato, unido, exacto, introducido…) de Dios? Quizá para pasar a ser un arcángel, pero ya no sería el mismo. Y así, el Padre (Dios) tenía la Fe en su Hijo (Persona y Dios esencia) y el sacrificio REALMENTE se dio, y el Hijo por la gloria del Padre (y por su libre elección) VERDADERAMENTE resucitó (volvió como Dios, en la esencia no alterada de Dios Padre o Ésta no murió como dirían los musulmanes).

Es un sacrificio que supone no solo perder el cuerpo sino también la posibilidad de perder el deseo en Dios, la esencia. Luego es una resurrección de cuerpo y alma y sobre todo una permanencia en Dios como su deseo, sin separarse nada de Él, es decir, como Dios.

¿Y si Jesús no hubiera pasado la prueba del mundo, acaso tendría sentido el mundo? Ninguno. Porque tampoco el hombre como estructura habría sido probado. Si Jesús voluntariamente, por amor a Dios y a los hombres, no hubiera sufrido la pasión como ese maravilloso acto de extremo amor, no habría hecho al ‘hombre’ capaz de contener ese acto extremo de amor; es decir, Él convierte al hombre ‘naturaleza’ en deseo de Dios, pues nosotros como deseos traidores y con cuerpos ya no éramos sus deseos, ya no éramos. Es su extremo amor el que nos hace otra vez deseos (otros distintos) de amor, capaces de volver a su ‘mente’ (para entendernos). Por eso en Él con más razón están perdonados los pecados, porque nos ha hecho válidos para ser de nuevo los deseos (los contenedores) de Dios, esta vez como hombres (estructura).

 

·      Cristo y la Ley ¿Por qué Cristo baja como Hombre?

Según lo dicho, hubiera bastado que Jesucristo como hombre pasara Él solo la prueba para salvarnos a todos. Ni siquiera tendríamos que haber convivido con Él, puesto que es ese acto de amor el que hace capaz al hombre. Una vez crucificado, ¿para qué seguir con el mundo?, ya estaríamos salvados. Y así es, pero Dios respeta nuestra libertad. Cristo nos da la posibilidad de volver a recibir el Espíritu Santo, de volver a Vivir pero igual que antes, siempre respetará nuestra libertad. La puerta ya está abierta, pero somos libres de acercarnos a ella. Digamos que Jesucristo no sólo nos abre la puerta del avión que nos llevará de vuelta hasta Dios Padre, sino que nos enseña a pilotarlo.

Luz Bella odió su deseo de Dios para buscarse a sí mismo. Jesús siendo Dios Hijo muere como hombre por amor a Dios Padre y a los hombres. Y así nos dignifica como hombres para recibirlo enseñándonos el camino: No solo amar al prójimo como a uno mismo (la ley). Él ama al prójimo (a los hombres) y a Dios por encima de sí mismo, puesto que muere para salvarnos (y nadie quiere para sí mismo la muerte); dando cumplimiento real y práctico a la ley. Él nos enseña cual es la esencia de Dios, el Amor puro. Ese es el deseo con el que nos creó Dios, y es el camino de retorno a su deseo. Amor sin excusas, sin miramientos por uno mismo. Digamos que nosotros fuimos creados como pequeñas entidades de amor libres e independientes de Él pero en Él, en el Amor (esto es así porque estuvimos hechos con un soplo de su propia esencia, amor puro). Jesucristo es levantado para mostrarnos lo que habíamos olvidado: que habíamos salido de ese Amor capaz de renunciar a sí mismo por el prójimo. Tal y como Dios se sacrifica en su Hijo por nosotros. Tal y como Él se da para crearnos libres, pues solo el Amor respeta la libertad del que le va a traicionar.

En resumidas cuentas, en Jesucristo tenemos el ideal de Ser. Porque aquello de llegar a ser el deseo de Dios, como fuimos antes, ahora como hombres se nos queda muy, muy lejos, pero Cristo nos da el modelo a seguir; de alguna forma es como ser esta vez el deseo en Cristo (Dios y Hombre) y en su naturaleza de Dios, entroncarnos con Dios Padre.

Si Dios Padre es la corriente de 1.000.000 Voltios, Cristo es nuestro transformador que unido al Padre, nos da una entrada de 220 V para que podamos adquirir de Él la corriente, la Vida. Sin Él ya nos sería imposible Vivir. Permaneceríamos como aparatos desenchufados (en la nueva creación hombre), muertos, sin vida. Y esto sería por un breve espacio de tiempo, luego caeríamos junto a Luzbel.

Pensemos que a nosotros nos llega el Espíritu, la electricidad que nos da vida, gracias al transformador (Jesucristo) que nos hace a todos capaces de recibirla. Pero claro, aparte de capaces, debemos desear enchufarnos (acercarnos) a Cristo.

Luego el Espíritu, según este ejemplo eléctrico, es la energía de Dios transformada (adaptada) a nuestra mediocridad como hombres. Por eso se puede limitar también por el tiempo (dentro del Universo, vemos o sentimos al Espíritu y al Hijo no al Padre infinito) y nos puede llegar a nosotros mediante el transformador, cuando Dios Padre está fuera del tiempo (energía infinita, no se puede limitar y nadie lo ha visto).

Jesucristo entonces sería por un lado algo material, la estructura del transformador (naturaleza de hombre), y en Él fluiría la energía de Dios Padre, que es suya también (naturaleza de Dios), y la adaptada a nosotros.
Es Dios y está en contacto con Dios Padre pero también es hombre y por ahí podemos tocar nosotros y enlazar con Dios Padre. Nosotros no podemos tocar a Dios padre ni siquiera mirarle (al sol tampoco podemos sin quedarnos ciegos; ni acercarnos). Al ser hombre, también mediante Él al que sí nos podemos acercar, llegamos al Padre. Tanto es así que en la Eucaristía o Comunión (común-unión), nos enchufamos como en una red eléctrica (todos unidos, entrelazados) al transformador que por un lado es hombre y por otro Dios y a través de Él hasta al Padre.

Curiosamente en este ejemplo eléctrico, nosotros como hombres también encuadraríamos porque según se define:

“Una resistencia eléctrica (hombre) es un material que ofrece oposición al paso de la corriente (Espíritu). Cuando esa corriente circula por ella, produce una disipación de energía que puede ser en forma de luz, calor, movimiento, etc. (Dones del Espíritu). Los materiales que deben estar sometidos al paso de la corriente se fabrican para soportar una potencia determinada (tamaños de deseos de Dios –‘parábola de los talentos’-). ”

Entre los hombres, antes de la llegada de Jesucristo (transformador) el Espíritu llegaba a unos pocos elegidos, profetas casi siempre, y solía hacerlo con ‘chispazos’ (“su cara resplandecía por haber hablado con el Señor…”,”el espíritu de Dios se apoderó de Saúl, que cayó en trance profético”…).

Pensemos en el pueblo judío; fue el pueblo elegido en el que se injertó el transformador, y hoy por hoy ignora semejante gracia y pretenden todavía recibir a Dios por los chispazos. Bien, pues desechando a Jesucristo, se convierten en lo que otras religiones. A todos, Jesucristo (transformador) les hace capaces de recibir el Espíritu (modulado para la estructura hombre, o al revés, Jesús hace a la estructura ‘hombre’ digna de recibir el Espíritu), pero solo si son acordes a su Palabra de Amor.

 

Pero, siguiendo la metáfora eléctrica, antes de todo (universo) no fue así. Antes la energía infinita estaba ‘suelta’ y en su Hijo se puso la red de alta tensión que permitió a otras entidades (en el cielo) conectarse a (vivir en) la alta tensión, puesto que Cristo deseo, prueba la naturaleza deseo, siendo por una lado Esencia exacta de Dios y por otro envoltura o persona formada por su libertad. Esta es la ‘dualidad’ de la que tanto estoy hablando. Quizá antes del mundo y de los ángeles, Él fue como una especie de adaptador eléctrico de alta tensión, que cambió ese alto voltaje desde la energía infinita (Dios), que permitió Ser a los ángeles, porque estos no contienen la Esencia exacta de Dios; vale que no tienen nuestros miserables 220V sino que tienen Alta Tensión, pero no es ese Voltaje infinito.

En nosotros de alguna manera se reproduce todo en sus elementos, pero esta vez rebajando el voltaje (gracias a Jesucristo) por nuestra elegida mediocridad (derivada de la traición).

 

Por eso en Jesucristo se concilia cielo y tierra, y también el cielo con la tierra, por eso toda rodilla se dobla ante su nombre, en el cielo, en la tierra y bajo la tierra. Porque es Dios Hijo, el Hijo de Dios. Y no solo concilia al cielo primero y en la estructura ‘deseo’ del Hijo de Dios se crean los ángeles, arcángeles, etc. Después se concilia la tierra al validar la estructura hombre para que pueda también mantener la esencia de Dios y haciendo esto último, es cuando concilia el cielo ‘con’ la tierra, porque antes fuimos deseos y en la tierra como ‘hombre’ los deseos perdidos pueden volver a vivir.

 La razón última de que viniera Dios mismo a salvarnos, es que Él no puede dejar de ser justo: Ver 8.5 Justicia y Redención en Jesucristo.

 

 

 

 

OTRAS RELIGIONES

4-Punto de Encuentro entre Religiones.   

La Biblia habla de siete iglesias que representan a siete religiones (ver Los Siete Espíritus de Dios). Me interesa mostrar si esto realmente puede ser así. Además, verificar estas religiones como válidas, prueba que la redención de Jesús es Universal, es válida para todos los hombres, no solo para los cristianos. Esta redención legitima a la nueva Naturaleza Hombre, salvándonos de la muerte que alcanzamos allí arriba, cuando pasamos de ser naturaleza celestial o deseos de Dios, a ser nada en absoluto, gusanos vacíos de Dios. La confirmación de este extremo, constituye también una prueba de todo lo dicho y además añade lógica a nuestro mundo.

 

Bien, supongo que ningún fiel de cualquier religión pensará que esto pueda ser así. A los cristianos os invitaría a completar este punto con El Bautismo , y la Conclusión.

·      El Protestantismo.

¿Qué pasó cuando surgió el protestantismo? La Iglesia entonces estaba muy mal por el tema de la política y demás. Quizá el Señor se sirvió del empujón de unos que estaban bien intencionados (pero muy acelerados, como yo), y se dijeron: algo hay que hacer; y cometieron el error de liarse la manta a la cabeza y ponerse a interpretar como hombres lo que a cada uno le decía la palabra (vamos, lo que está haciendo un servidor). Y si bien es cierto que Jesucristo es la Palabra de Dios, resulta muy pretencioso pensar que cada uno la vamos a entender tal y como la quiso expresar, con el sentido exacto o las distintas cosas que quiso decir con una sola palabra, para cada tiempo, cada pueblo etc. Es la Palabra de Dios (infinito) y debe ser interpretada a la luz del Espíritu Santo. Por eso Cristo nos deja en manos de Pedro; en manos de la Iglesia.

 

Mat 16:13-18

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»

Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.»

Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

 

Sin embargo, se sirve de los protestantes ¿para qué? Para salvar a su pueblo y dar cumplimento a su palabra (las puertas del Hades no prevalecerán contra ella), para corregir el rumbo de su pueblo. Tengamos en cuenta que no somos los hombres los que mantenemos a la Iglesia en Dios, sino el mismo Dios por obra del Espíritu Santo. Si ya algunos ángeles se torcieron andando por allí arriba, imaginaros aquí los hombres, ya torcidos, como nos podemos llegar a retorcer.

¿Y por qué Dios permite esto? Porque prefiere tener parte del pueblo desviado y la raíz pétrea en su sitio, a tenernos a todos muertos.

Pero sé que Dios ama a los protestantes también. Se han convertido en autodidactas en cuanto a la Fe, y así van tirando. Si Jesucristo es la cabeza de la iglesia digamos que ellos se han desmembrado de ella, pero aun así creo que el Espíritu les llega.

Ellos, me parece, piensan que solo hace falta creer en Jesucristo para salvarse, y no hace falta necesariamente realizar ‘obras’ (de Fe) para llegar al cielo, lo cual es fácilmente cuestionable. No hay más que fijarse en el Espíritu Santo; la gracia de Dios que te inunda en ocasiones y que huye del pecado. Yo sostengo que es esta la que te lleva al paraíso y no solo una vez muerto, sino aquí en la tierra, dado que ya se puede vivir el cielo. Y digo yo, si hoy estoy dichosamente acompañado pero en mi debilidad peco y me abandona el Espíritu Santo ¿es que he dejado de creer en Jesucristo? No. He tenido una caída, sin embargo, me vacío de la vida. Es muy determinante el ‘hacer’ en la permanencia del Espíritu, tanto el hacer bien como mal. Y los ángeles caídos que veían a Dios ¿acaso no creían en Él? Sí, y mira dónde acabaron por lo que hicieron. ¿Quién va a decir que los demonios o Luzbel no creen en Dios? No es solo creer o al menos no un creer vacío.

Quizá piensen esto por esta palabra:

 

Jua 3:17-21

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.

Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»

 

Según lo dicho hasta ahora, es claro que Jesús viene a salvarnos porque somos nosotros en nuestra libertad los que hemos caído fuera del cielo y estamos en la muerte (sin el Espíritu Santo hasta su pasión). Por lo tanto sin intervención de Dios ya estamos muertos, juzgados (si no creemos en Jesucristo no agarramos la mano que Dios nos tiende para sacarnos del hoyo)

Si tenemos en cuenta que el príncipe del mundo es Luzbel, y que él está aquí para que podamos ejercer nuestra libertad de elegir, no creer en Jesucristo es quedarse con el mundo, su príncipe y sus ídolos. Si no crees en Jesucristo, no eres consciente de que Él es nuestra salvación, no lo buscarás y continuarás en tu vida del mundo, en la muerte. Pero, como digo, no estamos hablando de un creer vacío, estamos hablando de encontrar la vida ya aquí en el mundo, de llenarse del Espíritu Santo. Muchos hay hoy en día a los que les preguntas y te dicen: Si… seguro que hay un ser superior por ahí y se quedan tan frescos, sin buscar más allá. De hecho, el agnosticismo considera inaccesible para el entendimiento humano lo absoluto o infinito, Dios en particular. No niega a Dios como el ateísmo, simplemente como no lo puedo entender, ¿para qué voy a investigarlo o siquiera pensar en ello?, y repito: se quedan tan frescos. No saben lo que se juegan.

Bien, pues estos que afirman que hay un ser superior, pero que no saben porque bla, bla, bla…, creen en Dios pero de una manera vacía. Creer en Jesucristo es vivir en Jesucristo, en el mundo, en nuestras relaciones. Es formar parte del cuerpo de Jesucristo, la Iglesia cuya cabeza es Jesús y que está edificada sobre la primera piedra: el apóstol Pedro.

Cuando dice El que cree en él no es juzgado se refiere a un todo, a creer en Jesús y en lo que dice, en guardar su Palabra:

 

Jua 12:47-48

Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día;

 

 

En fin, Cristo viene a arreglar el molde y ya todos los hombres podemos recibir al Espíritu Santo, pero en nuestra libertad está seguirle; creer sin seguirle sería como verlo realmente, pero verlo marchar sin ir detrás.

Es verdad que el demonio ha envenenado el agua para coger más peces y ya no usa la caña, lo que, por desgracia, ha causado que muchos se alejen de Dios pensando que seguirle es algo poco más o menos que retrogrado. Pero esta es la prueba. Hoy los que se dicen abiertamente católicos, es porque los son (o al menos lo intentan). Un musulmán, en su comunidad, quizá tenga miedo de decir lo contrario: que no cree en Alá o no cumple con su religión, por lo que puede darse el caso de que ellos mismos estén viviendo en un castillo deshabitado o rodeados de ‘infieles’ como ellos dicen. Lo que al final, siempre es una victoria del demonio porque si en su inquietud buscan a Dios y lo hacen desde el amor encontrarán el cielo.

Y esa es la prueba real. La prueba no consiste en ganar el mundo. Ni se trata de matar a otro porque te ha atacado, eso lo hacen hasta los perros; si uno muerde a otro este se revuelve para morder. De nosotros, como animales sale la ley del talión, pero Cristo lo hace todo nuevo. Con Él pasamos de curso.

Algo que los protestantes nos echan en cara a los católicos es que según dicen “adoramos” a la Virgen María. Quiero suponer que cuando dicen esto es por ignorancia, dado que nosotros no la adoramos, sino que la veneramos. Solo a Dios adoramos y sabemos que ella no es Dios, pero sí es un medio maravilloso para llegar hasta Él.

De la misma forma, dicen que adoramos a los santos y a sus imágenes, cuando tampoco es así. Cuando miras con aprecio la foto de tu hijo, no estás pensando en el papel y la tinta, sino en quien representa. No es lo mismo inventar una figura para idolatrarla. Los Santos son mediadores de la gracia, y sabiendo que los apóstoles obraban milagros, puesto que creo que eso lo admiten, ¿no parece evidente este hecho?

 

Hch 5:15

hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos.

 

¿No hacían de mediadores los apóstoles? Era Dios por medio de ellos el que curaba, no ellos. ¿Y si no se hubieran acercado a los apóstoles se hubiera dado el milagro? Seguro que no en la misma forma y en el mismo tiempo; nunca se puede decir qué habría hecho o qué hará el Señor, pero parece bastante claro.

Y viendo esta lectura Hechos 5:15, ¿no parece que esté en la Biblia precisamente para discernimiento de esto que hablamos? Nada está escrito por casualidad. Dice para que siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos. La sombra no el cuerpo, como si bastara, o fuera válido, pedir la intercesión del espíritu de los santos (en oración) para conseguirla.

Es curioso, además, que los musulmanes crean en la Virginidad de la Virgen María y ellos no. Quizá a veces por buscar la lógica de todo, acabemos por quitar Divinidad a Dios.

 

Lo que escribo ahora es sabido por la mayoría de los católicos, pero lo voy a extender con lo que podéis encontrar en internet. Es muy interesante.

 

 

↓↓ Internet. Basado en Wikipedia.org ↓↓

 

 

-        Los protestantes creen que Jesús tenía hermanos porque la Biblia nombra a Jesús como el «primogénito» o sea «el primer hijo de María» y eso quiere decir que María tuvo más hijos.

Que Jesús sea «primer hijo» no significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús. «Y dio a luz a su primer hijo» (Lc. 2, 7) quiere decir que «antes de nacer Jesús, la Virgen no había tenido otro hijo». Y esto era fundamental para los judíos, porque siendo Jesús el primogénito, primer hijo, quedaba consagrado completamente a Dios. (Ex. 13, 2), dado que la Ley del Señor mandaba que el primer hijo fuera consagrado u ofrecido totalmente a Dios (Ex. 13, 12 y Ex. 34, 19). Ser el primogénito era como tener una etiqueta que decía: ‘para consagrar a Dios’, y eso es lo que se nombra con primogénito.

 

-        La Biblia nombra a cuatro «hermanos» de Jesús (Mat. 13, 55-56).

En esta lectura encontramos los nombres de cuatro «hermanos» de Jesús: Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas. De estos hermanos de Jesús arriba mencionados, dos eran apóstoles: Santiago «el hermano del Señor» (Gál. 1, 19) es el apóstol Santiago «el Menor» (Mc. 15, 40), y Judas, «servidor de Jesucristo y hermano de Santiago».

La madre del apóstol Santiago el Menor se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Mc. 15, 40) y era «hermana de María la Madre de Jesús» (Jn. 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el evangelista llama María de Cleofás (Jn. 19, 25).

Comparando los textos bíblicos entre sí, está claro que ni Santiago ni los otros tres nombrados “hermanos de Jesús” eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús.

Así queda:

 José (padre putativo) + María =Jesús

(Alfeo o Cleofás)+María = Santiago, José, Simón y Judas.

 

-      En arameo “hermano” significa pariente (se usaba la misma palabra para expresar diferentes grados de parentesco cercano, como primo, hermano, tío, sobrino, primo segundo).

 

Evangelio según San Mateo 13:55-56

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?»

 

Otros casos donde esto se confirma: Abhraham llama «hermano» a su sobrino Lot (Gén. 13, 8 y Gén 14, 14-16) Labán dice «hermano» a su sobrino Jacob (Gén. 29, 15).

Por ejemplo, en la Biblia no existe la palabra «sobrino», sino que a los que descienden de un mismo abuelo se les llama hermanos. En Gen 14:12 algunas traducciones dicen sobrino cuando en otras dice: hijo del hermano de Abraham; solo sale dos veces la palabra sobrino y es por traducción. No se suelen usar las palabras tío o primo.

Para evitar entonces las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: «Tu madre y los hijos de tu madre.» Esta era la única manera correcta de expresarse. De ahí que se use tanto el modismo “hijo de” => «Simón, hijo de Jonás» concreta que el padre de Simón es Jonás.

En la Biblia no aparece ningún hermano de Jesús según la carne ya que en ningún lugar del Evangelio encontramos “hijos de María”.

 

-        En el Evangelio de Lucas está escrito que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José. El niño Jesús tenía 12 años. Este relato no menciona ningún hermano de Jesús en sentido estricto. De lo que se deduce que Jesús es el hijo único de María. (Lc. 2, 41-52). Podría darse el caso de omitir a la familia, que tampoco es habitual, si hubiera dicho: subió con sus padres.

 

-        En la cruz Jesús confió su madre María al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, porque María quedaba sola, sin hijos propios y sin esposo, de lo contrario sería una intromisión hacia sus hipotéticos hermanos (para los judíos una mujer que se quedaba sola era signo de maldición, por eso Jesús confía María a Juan y también Juan a María).

Evangelio según San Juan 19:26-27

Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

↑↑ Internet ↑↑

 

La tranquilidad que tenemos los católicos es la palabra del principio; especialmente ‘las puertas del Hades no prevalecerán contra ella’.

La Iglesia Católica ha sido la más perseguida en la historia *1, pero contra Dios no puede nadie. Esta persecución, en la que hoy en día son muchos los mártires que mueren por la fe, también se extiende al “civilizado” occidente donde se mira mal a los católicos especialmente, donde medios de comunicación nos tachan de cualquier cosa. Y esto es a lo que estamos llamados por la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque la sal, como dicen, tiene que deshacerse y morir para salar. Y basta una pizca de sal para dar buen sabor a un plato, fijaos que Uno “validó” al hombre y lo hizo comestible o concebible por Dios Padre y su Espíritu. Efectivamente no todos están llamados a ser sal; si todos lo fuéramos, Dios no estaría cocinando tratando de salvar este desastroso potingue en el que nos hemos convertido, sino que estaríamos en su alacena todos juntitos en el bote de la sal (así fue en un principio –así lo creo yo-). Quizá a sal estén llamados, después de todo, los que como deseos menos dudaron, aquellos que están abiertos a su Palabra.

Los protestantes buscaron la lógica como lo hago yo y como creo que en el fondo lo hacemos todos, pero ellos se mundanizaron y acabaron por cambiar las cosas. Si decimos que el mundo, en su aparente suficiencia, es necio por mirar solo sus lógicas leyes sin saber ver a Dios, ellos de alguna forma tomaron algo de esa necedad. Como digo, parece que quitaron divinidad a Dios por buscar explicaciones desde el mundo.

Y lo digo con pena, porque pierden una valiosísima ayuda (de la que yo subrayaría la Sagrada Eucaristía *2), que Dios nos ha puesto para luchar contra el mal.

                                                                                                                                            

NOTA (*1).  La Iglesia Católica ha sufrido persecución desde su origen. Algunos datos que ahora pongo los he tomado del libro ‘Para Salvarse. Autor Jorge Loring’ (que a su vez los referencia con precisión).

Durante el Imperio romano (1200 años), sufrió persecución 249 años en los que murieron más de 100.000 mártires.

Hitler (Nacional Socialismo) y Stalin (Marxismo) persiguieron a la Iglesia Católica (ambos salidos de la Izquierda de Hegel, donde el Estado predomina sobre la persona y su dignidad).

En la guerra civil española (1936-39) casi diez mil mártires.

El cardenal Swiatek arrestado por la KGB, encerrado en la prisión de Minsk a diez años de trabajos forzados en Siberia dice: Stalin eliminó el 90 % de los sacerdotes.

Por orden de Stalin siete millones de ucranianos murieron de hambre, solo por el hecho de ser católicos.

En la Rusia soviética se cerraron catorce mil templos. En Moscú, solo en un año, (1935), se imprimieron once millones de libros ateos. Y sin embargo en Rusia tras 79 años de persecución comunista, persiste la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa.

El Genocidio de casi dos millones de cristianos armenios por el pueblo Otomano 1914.

La persecución de los cristianos en tierras musulmanas hoy. Donde son considerados inferiores, obligados en algunos casos a llevar una señal en la piel o sus casas son marcadas; cuando no son asesinados o exiliados.

                                                                                                                                            

NOTA (*2). En cuanto a que no reconocen la Sagrada Eucaristía, ver El Espíritu Santo es Espíritu (Pág. 42).

 

·      El Islam

 

 

Como decía, verificar religiones distintas al cristianismo como válidas, prueba que la redención de Jesús (el único hombre que no ha sido concebido por otro hombre, ni muerto, según el Sagrado Corán) es Universal, que es válida para todos los hombres. Porque Jesús dignifica a toda la Naturaleza Hombre, no solo a los cristianos. Como decía, Jesús es persona creada que contiene la Esencia Exacta de Dios, no como nosotros que podemos mantener el Espíritu Santo en alguna medida. Es el primogénito (antes de la primera muerte) por el que todo fue creado; nosotros fuimos sus hermanos en lo creado, no en la Exacta Esencia de Dios contenida.

Antes de nada, afirmar que el islam es una religión válida para llegar a Dios, pues enseña la misericordia y no el odio como unos pocos creen. Qué iba a enseñar si no, Allāh el compasivo, el misericordioso. Aclarar también que la Sakina, o estado de tranquilidad de los musulmanes, se da cuando estos se llenan en alguna medida, del Espíritu Santo, aunque ellos no lo definan como tal; de Allāh en alguna medida. Esa Sakina es el equivalente a nuestro estado de gracia, que puede ser más o menos intenso conforme mayor o menor sea el Espíritu Santo ‘contenido’ (esto se explicará más adelante). Además, ellos piensan que la traición la realizó en el cielo (Edén) cada uno de nosotros personalmente al romper un juramento (el equivalente a nuestra manzana prohibida por Dios). En esto creo que nos llevan ventaja, porque como he demostrado (o estoy en ello), Adán y Eva nos representa a todos nosotros.

He tenido el interés de leer el Corán y he visto que dan por 'libros que contienen Dirección y Luz' a la Torá y los Evangelios (Sura 5,44-46 y otras). Sin embargo, gran parte de sus 'aleyas' parecen hablar en imperativo casi siempre refiriéndose al temor de Dios. Lo que se acompaña, como es natural, de lo que a uno le pasa por no tener temor de Dios (infieles). Los evangelios también hablan del temor de Dios, pero inciden más en el Amor de Dios. Creo que efectivamente Dios habla a los pueblos según el entendimiento de estos. No es que los cristianos seamos más listos. A nosotros se nos dijo: tal y como tu persona puede mantener “parcialmente” a Dios, hay un misterio irresoluble: La Santísima Trinidad, (un solo Dios y tres personas) y nos lo creímos. Quizá ellos sean más pragmáticos y no lo iban a creer. Yo a mis hijos no les enseño igual, aunque les quiera enseñar en la misma dirección (que no lo mismo pues dependerá de qué pueda entender cada uno). A un niño de 2 años que se va a tirar por la ventana de un 4º piso, le daré al culo un azote para que no lo vuelva a hacer y evitarle así la muerte, porque quizá no entienda más razones. A uno mayor puedo razonarle las cosas. Y a los dos quiero de igual manera. Así, Jesucristo, es hecho aquí diferente a todo hombre también para los musulmanes, puesto que no nace de hombre y “creyeron que lo crucificaron, pero no fue así, sino que les pareció… Dios lo tomó para sí”, no muere. Jesús es el que primero complació antes de la primera muerte, el principio por el que todos los demás fuimos creados. El probó la naturaleza celestial: persona creada capaz de contener a Dios. Esto que escondía la Biblia y os he mostrado (o mostraré más adelante), y nos une a los principales credos como hermanos de distintas edades a los que se les enseña en la misma dirección de manera distinta, es fascinantemente lógico: Tras nuestra traición en el cielo, morimos como lo que éramos (1ª muerte). Nuestra vida como hombres forma parte de nuestro intento de salvación por parte de Alá, Dios.  ¿Y por qué hacerlo así? Porque Él no puede negarse a Sí mismo, Es el que Es, no puede ser injusticia; porque de todos los que rompimos el juramento, hubo algunos que odiaron (serpientes, aquí, demonios), otros (‘Adanes’) lo hicieron por amor a quién les convenció (‘Evas’ que escucharon y desearon como los demonios aunque no odiaron). Así, Dios no podía salvar a unos y no a otros sin que se le reclamara injusticia, pues todos traicionamos; y Él no puede vivir con el odio. Así a los que odiaron, los ángeles caídos, no se les dio cuerpo, aunque están entre nosotros. Pero para esto, el principio fundador de lo creado del cielo, tuvo que complacer también en la nueva naturaleza, y así hacerla válida para recibir a Alá como al principio, pero sin alcanzarnos la antigua justicia.  Conviene leer 6. Justicia y Redención en Jesucristo p.  161, para entenderlo.

Jesucristo nos habla del Amor que Dios nos tiene y nos indica que somos nosotros en nuestra libertad los que nos condenamos (en realidad porque ya estamos muertos aquí en el mundo y acercándonos a Dios –a Allāh– encontramos la Vida de aquí y de allí). La traición ya la tuvimos en el Jardín al escuchar al diablo y comer la manzana o romper el juramento; venimos ya muertos al mundo, su amor trata de recuperarnos a pesar de nuestro pecado. Jesús no viene a juzgarnos (ya hemos caído al mundo por nuestro propio peso) sino a salvar a toda la humanidad (por medio de esas 7 sendas o religiones que se nos han dado y gracias a Cristo podemos llenarnos de Dios otra vez, cuyo principal fundamento es el Amor y la misericordia). Habla del Amor por encima de uno. Habla de hacerlo todo nuevo, de la supresión de la ley del talión, del perdón y de amar al enemigo. El Sagrado Corán continuamente habla de la misericordia de Dios, aunque percibo que muchas veces habla en tono imperativo. Y realmente es bueno buscar a Dios por miedo al infierno, aunque creo que es una alegría saberse amado por Él y buscarlo porque te da la Vida (de verdad) ya aquí en el mundo, porque te llena. Sé que muchos musulmanes sienten esta Vida en sí mismos. Y en esta felicidad, y sabiendo que Dios es misericordioso, ¿por qué no ir más allá? ¿De dónde sale la misericordia? Del amor, nunca del odio ni de la venganza, puesto que misericordia es amar al “miserable”, al desdichado (que es diferente a ti, si no pensaríamos que es amar a un igual).

 

 

 

En fin, pensar que estamos a la altura de reconocer plenamente la Palabra de Dios, creo que es algo pretencioso cuando menos. En una de las Suras que más nos separan y de las más duras que he encontrado la 9, al final se resalta la reciprocidad del ataque, es decir, la defensa propia; algo permitido también por el catecismo católico.

 

 Sura 9. At-Taubah (El Arrepentimiento).

5. Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles!

 ¡Tendedles emboscadas por todas partes!...

13. ¿Cómo no vais a combatir contra gente que ha violado su juramento, que hubiera preferido expulsar al Enviado y os atacó primero?

 …

36 …¡Y combatid todos contra los asociadores como ellos también combaten todos contra vosotros! Y sabed que Dios está con los que Le temen.

 

Sin embargo:

Sura 2. Al-Báqarah (La vaca).

62. Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Dios y en el último Día y obran bien, esos tienen su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.

 

Lo que me confirma que efectivamente, está abierto a interpretaciones pues hasta el catecismo católico acepta la defensa propia.

Y pensando fríamente. Si Dios nos permite tantas ocasiones para convertirnos, aunque seamos pecadores; si cuando le traicionamos en el cielo (Adán y Eva) no nos destruyó, que podía haberlo hecho (fulminándonos); si, podría destruir a todos los pecadores, infieles, etc., con un pensamiento. ¿No parece claro que nos ama y que desea que todos, en nuestra libertad, nos salvemos? ¿O qué creemos? ¿Que no podría quitar al demonio de un plumazo? Claro que sí, pero sin tentación no hay libertad para elegir entre el bien y el mal. Él permite al demonio susurrarnos a las orejas.

Y digo yo, ¿no será hora ya de acercarnos en el entendimiento? Si eres musulmán y realmente has sentido a Dios dentro de ti, como muchos de nosotros*, ¿no crees que lo que tenemos en común es nuestro mismo Dios?

 

                                                                                                                             

NOTA. (*) Algunos signos (no dones ni frutos) por los que se reconoce a alguien que tiene el Espíritu Santo:

- Siempre está contento; puede estar destrozado por el mundo, pero los sufrimientos no le matan. En ocasiones puede andar ensimismado en la contemplación del propio Espíritu Santo.

- Cuando tiene en buen estado a la criatura y va dejando al hombre viejo (tiene buena parte de Espíritu Santo), tiende a caminar con las dos manos en la barriga como acto reflejo de protección del tesoro que lleva dentro (téngase en cuenta que el Espíritu no convive con el pecado y lo perdemos a menudo). Además, ir con una mano sobre la otra, da la sensación de acariciar algo bueno, casi se puede sentir el propio Espíritu si Él está con nosotros.

-Es fácil de relación. Aunque la persona en cuestión no sea extrovertida, cuando posee el Espíritu es más fácil acercarse a él, relacionarse con él.

 

El Islam es otra gran religión monoteísta. También descendientes de nuestro padre Abraham. Piensan que el Corán es la palabra inmutable de Dios, que no puede cambiar lo que Dios dice. Y en eso estamos de acuerdo, no es la palabra de Dios la que cambia, es el entendimiento de los hombres. Igual que son matemáticas las de primero de infantil y también las de primero de cualquier ingeniería. Ahora, enséñale a un niño de tres años a resolver una integral o una raíz cuadrada por ejemplo.

El Sagrado Corán es Palabra de Dios adaptada al entendimiento de un pueblo, y reconoce también a Jesucristo, pues dice que es no nacido de hombre, ni “muerto”; no sigue más allá ya que más no se podía entender. Creen que los cristianos pensamos que Jesús es un dios, cuando no es así. Hay un solo Dios, el mismo que mora en nuestro espíritu (de cada uno) cuando estamos en gracia, aunque nosotros solo podemos mantener una imagen difuminada de Él pues somos impuros; no así Jesucristo. Nosotros sintonizamos precariamente con la “emisora Dios” y sus “ondas” nos penetran (valga como ejemplo), Jesucristo nos habla desde la propia fuente.

Después de la traición del cielo, Dios esperó pacientemente a que volviéramos a llenarnos de Amor, de Él. Pero conscientes de lo que sucedió y conscientes de Dios, por miedo, no por libertad, nos ponemos de acuerdo para simular ese amor fraterno entre todos

(ver la Torre de Babel, en 7. Lógicamente),  así Él, decide embrollarnos el entendimiento. Hacerse invisible y trazarnos separados caminos de salvación (religiones) para moldear nuestras personas en una libre renuncia del mundo y elección de Dios. Pero lo que subyace a todos estos caminos o religiones es el Amor. El amor, la compasión y la misericordia de Dios, la que estamos llamados a abrazar y hacer nuestra para con los demás. Por supuesto todo se hace por medio de Jesucristo como ya he dicho cien veces, pero esto no importa en realidad para estas naciones, pues la potencial salvación (como naturaleza salvada o validada para contener a Dios) la tenemos ya todos como hombres gracias a él. Claro, siendo la base, o el espíritu de todo el Amor, aquel que no tenga Amor, no llegará al destino.  Así, las religiones son una buena dirección que abarca todo un horizonte, la puerta es muy estrecha: es el amor que en sí mismo consiste en renunciar a ti mismo por los demás y por Dios; Amor es donarse no tomar. Y esto último no es solo para los musulmanes; en el evangelio lo dice claramente en una lectura que pongo más adelante. Sin amor no somos nada, aunque nos martirizaran por Dios si no tenemos amor nada somos. También está escrito: “No todo el que dice Ay Señor, se salvará”. Lo que quiero decir es que, si bien es cierto que los judíos fueron el pueblo elegido, también a ellos les enmienda la plana: nada de ojo por ojo, porque al final todo se resume en amor, hasta al enemigo; también se da el caso de que tu enemigo pueda ser tu mujer o tu jefe o tu vecino. Todas las ramas o religiones iniciales puestas por Dios son renovadas por el amor, también la musulmana, que vista desde el amor es muy diferente a vista desde el odio o simplemente el mundo. ¿Por qué Dios lo planeó así? Porque antes de que nuestra naturaleza ‘hombre’ fuera probada por el principio fundador de la primera naturaleza (celestial-ángeles), no podíamos contener su Espíritu y sin el Espíritu es harto difícil sino imposible renunciar a uno mismo en favor del otro. Cristo lo hace todo nuevo, para todos los hombres de todas las confesiones. ¿Y por qué distintas religiones? Sobre todo por respetar nuestra libertad, por hacerse invisible y embrollarnos el entendimiento para que no actuemos por miedo sino por libertad. Pero también porque, aunque Él es uno, nosotros somos diferentes desde antes de la primera muerte. Nos enseña según nuestra capacidad, y no nos pide más de lo que podemos hacer. Como si fuéramos de distintas edades así nos ha enseñado el camino de la misericordia. Él quiso que fuéramos celosos de nuestras sendas por lo menos hasta que se levantara el velo de nuestros ojos, que sería cerca del final (¿ahora?). Quizá para que llegado este momento nos unamos en la voluntad de Dios, y en su voluntad seamos ejemplo para sordos. Solo Él sabe.

Así pues, es voluntad de Dios que existan las distintas religiones. Forma parte del embrollo que nos hace decidir realmente en libertad, sin miedo a un Dios cierto y visible, en el que no nos quedara otra opción que creer. La libertad entonces, no está realmente en creer en una religión o en otra, pues dependiendo de en qué familia nazcas tendrás seguramente una sola opción (lo que sería una injusticia para Dios que es quien provee, lo cual es imposible). La libertad consiste en creer en Dios sin Él presente, de ahí que haya distintos caminos válidos para llegar, aunque en todos ellos avanzamos solo con el amor, con la renuncia a uno mismo, renuncia al mundo por Dios, insisto.

No obstante, la religión musulmana es algo especial, en el sentido de que su libro sagrado, hace referencia a otras religiones. Por supuesto, si uno no se eleva para ver el maravilloso designio de Dios, cualquier otro camino que no sea el nuestro será infiel, más aún si no escuchamos esa letra subyacente del Corán y a los otros caminos, el Amor y la misericordia. Pero ¿realmente cuando habla de los infieles se refiere a los no musulmanes? ¿Una mujer que no está casada contigo y ni te conoce puede serte infiel? No. Más bien un musulmán apóstata sería un infiel, pero voy más allá, creo que se refiere en general a los sordos de todas las naciones, la misma distinción que hace continuamente la Biblia: Adán, los que escuchan, frente a Eva, sordos que solo escuchan al mundo o a los demonios, primeros infieles; hijos de Dios frente a hijas de los hombres; aves frente a ganado… No se contradice el Sagrado Corán cuando augura buen final para los cristianos, judíos y sabeos que obran bien, y a la vez predice un mal final para los infieles. De hecho, cuando habla mal de los cristianos, judíos… suele ser para, de entre estos grupos, destacar algo que hacen mal algunos de ellos. Conviene leer Apéndice II Carta a un Musulmán p.358. No voy a insistir en el tema de la defensa propia visible especialmente en las Suras del arrepentimiento, (que como ya se ha visto también está permitida por los católicos), que pueden ser fácilmente malinterpretados. Lo cierto es que todo estaba así pensado por Dios para enseñarnos según nuestra capacidad y respetando nuestra libertad.

Bien, a estas alturas de curso, no estamos hablando de convertir a ninguna de estas religiones, sino de vivirlas en el verdadero y profundo sentido de estas, la misericordia, el amor al prójimo y a Dios, a Alá, sobre todas las cosas; de vivir nuestra religión desde el conocimiento de Dios. El musulmán, como lo que es, pero cada uno consciente de que tiene un hermano mayor que probando este cuerpo de hombre, lo convirtió en apto para recibir a Dios, a Alá en nuestro interior, pues antes de nuestra primera muerte no teníamos este cuerpo. Conocer que cristo es nuestro hermano mayor en todo y el único capaz de contener al Espíritu Santo en su máxima intensidad, no niega el camino musulmán; una de las siete verdaderas sendas enviadas por Dios para nuestra salvación. Una senda hecha para algunos, no para todos, pues cada senda está preparada para nuestras distintas capacidades, pero todas dirigidas hacia el mismo sitio, el amor y la misericordia=>hacia Dios, hacia Alá. Este conocimiento de Dios será comprendido por los sordos también y la revelación de este conocimiento entre los que escuchamos de todas las religiones, nos permitirá vernos entre nosotros como hermanos, hijos del mismo Dios.

Así, para cuando llegara este momento de unión de todas las religiones y de todos los hombres en lo que un día fue, les dejaría dicho a los musulmanes que Jesucristo es un profeta, que su madre, la Virgen María no tiene mancha y que su niño no fue concebido por hombre alguno, es decir que no fue nacido de hombre, y tampoco murió según reza el Corán (lo que es cierto para la persona de Cristo que después de la cruz sigue manteniendo a Dios, no muere como tal). Esto que por sí mismo no debe ser muy comprensible por un musulmán (que Jesús fuera profeta que no naciera de hombre y no muriera), llegará un momento en el que será comprendido, cuando reconozcan no solo que Jesucristo fue el primer deseo creado como persona, sino que cada uno de nosotros somos hermanos entre nosotros y de Él en la naturaleza de persona, no en la naturaleza de Dios (Esencia de Dios o Espíritu Santo contenido), aunque al principio fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, pues manteníamos un soplo de su esencia.

Dicho todo esto, voy a analizar ahora el Islam en concreto para ver qué cosas ocultas tenemos en común. Para empezar, como ya he dicho, es interesante que admitan que Jesús es un profeta no concebido por hombre y no continúen con el pensamiento: ¿por quién es concebido, más allá de San Gabriel?, ¿por qué razón, más allá de María…? Sería el único profeta concebido por Dios y no muerto (vía arcángel según piensan ellos, pues no conocen o no le han puesto nombre al Espíritu Santo, aunque es el que sienten dentro de sí mismos cuando están en gracia, el que les hace sentir ‘grandes por dentro’ o tranquilos en la Sakina).

Ellos creen que Jesús no es Dios porque Dios es omnipotente Creador del Universo... Bien, Jesús persona es creación de Dios pues es esa libertad con la que ha envuelto ‘parte’ de su esencia (digamos…, aunque esto no es correcto). Es la esencia de Dios que Él (Jesús) mantiene sin alterar, la que sigue siendo Dios=> Pensemos si es más fácil, que es el mayor deseo libre e independiente de Dios que por no apartarse de Él, se mantiene en Él y continúa siendo Él. Sin ser Dios Padre, sale de Él y permanece en Él siendo Dios. El océano es océano y el río, río y los dos son agua, y no podemos comparar un océano con un río salvo por aquello que los forma, el propio agua. Pero como decía, mirémonos dentro y sintamos nuestro espíritu cuando estamos en gracia, llenos de Él ¿no parece que estemos en plena comunión con Él? ¿No parece que seamos deseos de Dios? por supuesto totalmente descafeinados por nuestro juramento roto o pecado original (dudamos de Él por hacer caso al demonio) que nos hizo salirnos del jardín del Edén para llegar al mundo como hombres (dejamos de ser el deseo cercano de Dios –que no exacto, ya que ese es Jesús-, para vaciarnos de su deseo, dejar de ser su deseo, dejar de Ser). Llegamos al mundo como pequeñas bolsas con capacidad de una o dos gotitas de esa agua (vapor en nuestro caso) y cuando estamos en gracia nos llenamos. Y ¿podemos comparar esa gotita de agua con un río o con un océano? No. Salvo por el agua por el que están formados. Estamos todos llamados a hacernos de nuevo hijos de Dios. Lo maravilloso de esto es que Él nos quiere tanto que mandó a su “rio” creado, con su misma Agua Viva, para reparar nuestras agujereadas bolsas y que pudiéramos volver a llenarnos de Él. El río, aun viniendo del océano, llega desde el cielo y abre un camino por la dura tierra que empapa nuestros secos restos tras la evaporación (pecado original o juramento roto) para que vuelvan al océano.

Ellos hablan también de nuestra salida del jardín por hacer caso al demonio lo que de nuevo nos hace pensar en la teoría de que fuimos deseos de Dios antes de hacernos hombres, tal como relata este ensayo. El pecado original nos trae al mundo y aquí somos probados para VOLVER a ser el deseo de Dios (llenarnos del Espíritu, llenarnos de Vida otra vez). Las Suras 2,46, o 5,6 o 11,34, etc. (Corán) hablan de “volver”. La Sura 19, 65-72 podría hablar también de nosotros antes de quedarnos vacíos y retenernos Dios en nuestra caída: hombres.

 Como digo solo Dios sabe, porque si nos fijamos en la escritura:

 

 

Mat 22:2-14

«El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.

Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.

Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda."

Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;

y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.

Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.

Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda."

Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.

«Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,

le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" Él se quedó callado.

Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes."

Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»

 

Esta Palabra parece no estar dirigida solo a los judíos, que podrían ser los primeros invitados, sino en general a cualquiera que se crea con el mayor de los derechos, incluidos los católicos. Pues muchos somos los cristianos que así nos llamamos y luego no obramos como tales.

En esta palabra parece decir que al final lo único que importará será ir revestido del Espíritu Santo (Dios, Allāh en ti), tenerlo dentro de ti (para luego ascender atraído por Dios). Ese será el traje de fiesta.

Y creo también que un indígena de una isla perdida, ignorante de la Palabra de Dios (ya sea en la Torá, en los Evangelios o en el Corán o en …), si lleva una vida acorde con el amor, estará en gracia de Dios.

Pero para eso habría que ser realmente ‘bueno’ y como sabemos que somos más malos que el ajo podrido, pues bueno es conocer las instrucciones de uso por ver si al menos montando la cometa somos capaces de captar algo de aire, algo del Espíritu Santo.

Además, hay que tener en cuenta que uno hasta que no se acerca a la luz no se ve los defectos, o los pecados. Y pensamos que somos maravillosos porque todo es justificación para nosotros y juicio para los demás.

 

Y si este indígena ha sido un hombre justo, entonces si encuentra la salvación sería gracias a Jesucristo. Primero porque Él ha hecho válida la estructura “hombre” para contener el Espíritu, y en segundo lugar por la misericordia de Dios. Da igual que no le conozca ni de oídas. 

Bien, tras añadir todas estas salvedades hay una cosa que es clara: igual que Dios nos habla según el entendimiento de los hombres, muchas veces el demonio se mete a nublar el entendimiento de estos. Puede entenderse el lenguaje del Corán como una forma directa, clara y expeditiva de enseñar algo para una cultura más pragmática y menos “idealista o soñadora”, para alguien con los pies en el suelo. Quizá fue un mensaje de Dios para gentes rudas, de duras costumbres, … Puede ser una manera de enseñar a aquella comunidad que hay que poner a Dios por delante del mundo, aunque creo más bien que son enseñanzas inducidas por miedo (azotes al hijo que se va a tirar por la ventana) que también sirven para salvar. Bien, algunos de ellos desconocen el gran secreto: el amor por encima de todo; pero creo, como digo, que otros muchos han deducido ese amor que subyace en las escrituras del Sagrado Corán cuando nos habla de su misericordia, compasión, e indulgencia (más de 500 veces se nombran), cuando nos habla de la misericordia con el pobre, de la hospitalidad, de normas de justicia. Lo que es rotundamente claro es que los que van matando gente por ahí en nombre de la ‘Yihad’, están completamente nublados por Luzbel. Y cuando nos aferramos a una regla y no entendemos su espíritu: el Amor y la misericordia, podemos traicionar el propio fundamento de ésta. Pasó también con dirigentes de la Inquisición cristiana y pasa con todos estos fanáticos (que dicen ser Yihadistas) a los que el demonio tiene engañados. Y algo que parece también claro es que no serán mártires, sino martirizados para toda la eternidad a manos de aquel por el que se han dejado engañar, si es que no se arrepienten antes de morir. Y esto pasará aunque Dios les quiera como a todos nosotros, pues Él les quiere aunque sean asesinos, pero nuestra libertad es la que decide llenarnos de odio o de amor (Satán el separador es el padre del odio) y Dios no quiere esclavos pues se negaría a sí mismo y Él es el que es. El entendimiento de los hombres ya no es el mismo que hace 1400 años, antaño la ignorancia era una excusa, también supongo para los inquisidores cristianos, ahora ya no. Ya no nos podemos dejar engañar, al menos en lo gordo. Caemos en sus engaños cuando pecamos, por desgracia, pero vivir como lo hacen estos es ponerse al demonio como único consejero, intentar suplantar la justicia de Dios que está guiada por el Amor. En referencia a esto incluso las lecturas del Corán, como resalto un poco antes, hablan de defensa propia, lo que hasta es permitido por el catecismo católico. Y no es defensa propia matar a un civil porque en la otra punta del mundo han matado a un musulmán. Esto que es evidente (pues si no lo fuera, estarían matando musulmanes por toda Europa) hoy por hoy hay que explicárselo a algunos. Por otro lado, puestos en su cabeza y apelando al sentido común, si uno matara a un “infiel” ¿no lo llevaría el demonio? ¿Entonces a quién haces el servicio? A aquel con el que te irás, pues te aseguro que si Dios quisiera borraría a todos los “infieles” del mundo con un soplido. Mezclan la política con la religión, y cuando hoy se atacan entre los países (árabe contra árabe o árabe contra ‘occidental’) por temas políticos (recursos, poder, etc…) argumentan falsamente la guerra santa, cuando nadie es atacado por su religión. De hecho, hace tiempo que los dirigentes de muchas naciones no tienen en cuenta su propia religión, ni siquiera en lo personal. La prueba de este mundo consiste en ser misericordioso con los demás. Eso es lo difícil y lo que nos enseña Dios, misericordioso por excelencia. Lo fácil es odiar, o simplemente ser egoísta y no tener en cuenta al prójimo, que es a lo que nos tienta Iblis. Unir la política con la religión tiene varios problemas; uno es este, que cualquier discrepancia, o pelea del mundo lo puedes achacar a tu religión. Otro, que, por la política, acabes obligando a tus ciudadanos a profesar el Islam, cuando sabemos que Alá nos ha hecho libres. Si no, ¿qué mérito tendría ser musulmán o cristiano? Si Alá hubiera querido obligarnos, lo habría hecho directamente con solo parpadear. Por otra parte, hay cosas en cuanto a la sharía (la cual, creo, entronca la religión con la vida civil), que para mí se contradicen. Por un lado, el Corán habla de la hospitalidad y por otro de la lucha contra el Infiel. Como ya he dicho, se trata de lucha por defensa propia e incluso como explico en “Apéndice II. Carta a un musulmán p. PAGEREF _Ref7811341 \h 358”, cuando habla del infiel, se refiere más a quien reniega del Islam (por conocer el Islam) y en general a los sordos y en algunos sitios a los demonios que invisibles conviven con nosotros. Pero puestos en las dos primeras opciones, si el Corán nos enseña misericordia por qué cobrar dinero a quién no es como tú. Y si nos ponemos en el otro lado, ¿acaso el dinero invalida aquellas Suras que malinterpretadas se pueden entender como persecución del Infiel? Y si realmente, como sostengo, y como parece confirmar la Sura 9,29, aquellas están malinterpretadas ¿Por qué hacerlo si ya no hay lucha contra tu religión? ¿Acaso cobras a todos los que de entre vosotros son musulmanes solo aparentemente y a veces ni siquiera aparentemente? Antes había incluso secuestros y pagos de tributos por liberaciones, porque había una guerra de religiones. Hoy no. De haberla, pagarían los musulmanes en Europa tributo, o serían expulsados, o no se permitiría la construcción de mezquitas... Europa, aunque hoy ha perdido mucho, pues mucho sordo hay, tiene sus raíces en la misericordia que anuncia el cristianismo, la misma que anuncia el islam.

 

 

La Yihad

 

La Yihad como “Guerra Santa” está establecida como “Defensa del Islam”. Hoy, como digo, nadie, salvo unos pocos falsos musulmanes, ataca la libertad religiosa. Dios permitió la guerra santa porque quiso mantener separadas las sendas que transcurren paralelas en la misma dirección (hacia la misericordia de la que Él es padre; Sura 5,69). El valor real de la Yihad es nuestra lucha interna para mantenernos en la gracia de Dios. Nuestra lucha real contra las tentaciones y los demonios que, aunque no se ven, nos acechan continuamente (más a los que más cerca están de Dios). Si más de 500 veces se nombran la compasión, la misericordia, y la indulgencia de Dios en el Sagrado Corán, solo sale 11 veces la palabra odio y ninguna en boca de Dios, ni tan siquiera en boca del profeta. Estas son:

Hablan del odio como algo malo:

Sura 3,118;      … El odio asomó a sus bocas, pero lo que ocultan sus pechos es peor…

Sura 5,2;   …Que el odio que tenéis a gente que hace poco os apartaba de la Mezquita Sagrada no os incite a violar la ley…

Sura 5,8;    ¡Que el odio a una gente no os incite a obrar injustamente! ¡Sed justos!

Sura 5,14;   Concertamos un pacto con quienes decían: «Somos cristianos». Pero olvidaron parte de lo que se les recordó y, por eso, provocamos entre ellos enemistad y odio hasta el día de la Resurrección. Pero ya les informará Dios de lo que hacían.

Sura 5,64; Parecida a la anterior con los judíos. Parece decir que entre los que no son musulmanes suscita odio entre ellos (no hacia ellos).

Respecto a estos dos últimos, digna es de resaltar la Sura 5,69 ya mencionada, que va justo después:

Sura 5,69: Los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos -quienes creen en Dios y en el último Día y obran bien- no tienen que temer y no estarán tristes.

Sura 5,91;    El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Dios y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?

Sura 47,29; ¿Es que creen los enfermos de corazón que Dios no va a descubrir su odio?

Sura 47,36; La vida de acá es sólo juego y distracción. Pero, si creéis y teméis a Dios, Él os recompensará sin reclamaros vuestros bienes. Si os los reclamara con insistencia, os mostraríais avaros y descubriría vuestro odio.

 

Caso aparte, y única excepción, es esta:

 

Sura 60,4Tenéis un bello modelo en Abraham y en los que con él estaban. Cuando dijeron a su pueblo: «No somos responsables de vosotros ni de lo que servís en lugar de servir a Dios. ¡Renegamos de vosotros! ¡Ha aparecido, entre nosotros y vosotros, hostilidad y odio para siempre mientras no creáis en Dios Solo!» No es de imitar, en cambio, Abraham cuando dijo a su padre: «He de pedir perdón para ti, aunque no pueda hacer nada por ti contra Dios. ¡Señor! Confiamos en Ti y a Ti nos volvemos arrepentidos. ¡Eres Tú el fin de todo!

 

En esta Sura, y dado el contexto del resto del Corán, entiendo que alaba la repulsa que tuvo Abraham hacia el politeísmo. No se trata de un odio “activo”. Abraham no iba persiguiendo a sus contemporáneos politeístas con un cuchillo en la mano.

 

Importante es no sacar las Suras de su contexto porque podríamos encontrar esto también que parece ir dirigido a los falsos Yihadistas:

 

Sura 16,61 s;    

Si Dios tuviera en cuenta la impiedad humana, no dejaría ningún ser vivo sobre ella. Pero los retrasa por un plazo determinado y cuando vence su plazo, no pueden retrasarlo ni adelantarlo una hora.

Atribuyen a Dios lo que detestan y sus lenguas inventan la mentira cuando pretenden que les espera lo mejor. ¡En verdad, tendrán el Fuego, e irán los primeros!

 

Esta Sura, así tomada, parece dirigirse precisamente a los falsos musulmanes (mal llamados Yihadistas) que odian; cuando de Dios sale la misericordia y la mansedumbre. Somos nosotros los que elegimos el desamor, Él espera pacientemente que nos reconduzcamos hacia su misericordia. Y ¿realmente está fuera de contexto así interpretado? ¿Acaso hay mayor impiedad que la de un falso Yihadista que ametralla a hombres, mujeres y niños, sin causa de defensa propia (ni de la religión por ser esta atacada) y atribuyendo su odio a Dios? Quizá otros cometan impiedades semejantes, lo que es seguro es que como dice esta Sura, aunque pretendan lo mejor, tendrán el Fuego e irán los primeros. Y junto a estos, aquellos que retorcieron los versos del misericordioso, indulgente, manso y Sagrado Corán para nublar el entendimiento de aquellos a los que guiaban. Pues siendo Dios misericordioso, indulgente y manso ¿cómo no ha de serlo el Corán? Cuidado con vosotros Imanes (falsos también) Salafistas, pues vuestra falta es peor que la de vuestros seguidores y recibiréis el mismo castigo, pues no lo hay mayor. Graves pecados son los de todos vosotros:

 

-        Suplantáis la justicia del Misericordioso quien ha dado, a todos, un tiempo. Muchas Suras hablan también de que después será el juicio (de no ser así ya nos habría fulminado a todos los hombres con tan solo pestañear).

-        Según vuestro pensamiento, ganáis almas para Satán, haciéndole un servicio y así haciéndolo vuestro señor, puesto que quitáis la oportunidad a “infieles”, (que en nada han atacado a vuestra religión), de ponerse de cara a Dios.

-        Estáis llenos de odio cuyo padre es Iblis, y así os alejáis del Sagrado Corán, libro misericordioso y manso como lo es Dios (ya se ha visto).

-        Sois altivos y os creéis elegidos, mejores que los demás (lo que tampoco gusta a Dios, hay Suras que hablan de ello); olvidáis todos vuestros pecados con los que Dios ha mostrado misericordia, y lo que es peor, olvidáis usar la misericordia que habéis recibido, con los demás. El odio no es patrimonio de Dios, sino del demonio y en muchas partes del mundo lo encontraréis. El amor y la misericordia, sí vienen de Dios y por sí mismos justifican al hombre de cualquier credo y nación.

 

 

Así, es importante, como digo, ver el contexto en el que se escribió el Corán. Pues, aunque es palabra inalterable, cambia nuestro entorno. Hoy no hay ataques contra la religión salvo por las tentaciones de Iblis. El profeta Muhammad vivió (creo yo) rodeado de batallas contra los romanos (Emperador Heraclio) cuya religión oficial era la cristiana. Por entonces, se invadían países, se expulsaban pueblos o se imponían culturas y religiones.

En este entorno (siglo VII) se observa la palabra “combatid que sale 42 veces”, siempre como defensa para la supervivencia de la incipiente expansión musulmana.

 

Sura 9,29. ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Dios ni en el último Día ni prohíben lo que Dios y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!

 

 

Habla de un combate por defensa de la religión, no como ataque (odio activo); de lo contrario no se aplacaría con un tributo, pues para Dios el dinero no es nada, bien claro lo deja el Sagrado Corán. Él provee a quienes en Él confían.

 

Ahora una clara descripción de la Gehena. El fuego que no mata, pero duele como el de aquí. Habla del infierno, posterior al juicio de Dios para los que odiaron o los “infieles”. Algunas bestias inmundas queman a otros por esta Sura; su odio les hace ignorar que ellos no pueden reponer la piel, ergo no va dirigido a ellos, sino que es una manera directa de describir el infierno. De hecho, luego habla de los jardines, que también irían tras el juicio y de igual forma, no es el hombre el que proporciona esos jardines:

 

Sura 4,55  De ellos, unos creen en ella y otros se apartan de ella. La gehena les bastará como fuego.

4,56.     A quienes no crean en Nuestros signos les arrojaremos a un Fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo. Dios es poderoso, sabio.

4, 57.    A quienes crean y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. Allí tendrán esposas purificadas y haremos que les dé una sombra espesa.

 

 

En la Página 63 ya he puesto las Suras 9,5.12.36 que hablan de defensa propia.

 

Y estas últimas son prueba clara de que siempre habla de defensa propia:

 

Sura 60,1. ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los enemigos Míos y vuestros, dándoles muestras de afecto, siendo así que no creen en la Verdad venida a vosotros! Expulsan al Enviado y os expulsan a vosotros porque creéis en Dios vuestro Señor. Si salís para luchar por Mi causa y por deseo de agradarme, ¿les tendréis un afecto secreto? Yo sé bien lo que ocultáis y lo que manifestáis. Quien de vosotros obra así, se extravía del camino recto.              

 

Sura 60,8. Dios no os prohíbe que seáis buenos y equitativos con quienes no han combatido contra vosotros por causa de la religión, ni os han expulsado de vuestros hogares. Dios ama a los que son equitativos.        

                  

¡NECIOS! Sois como el que va a ver la Alhambra de Granada, y arrimando su nariz a un poste de su defensa, ciega su vista y no ve sus maravillas. Separaros un poco y veréis; entrar después y encontraréis a Dios en el amor y la misericordia. Fuera se queda el odio y aquel que lo profesa. Pero si os arrepentís de corazón Él os perdonará, porque es puro amor y misericordia, y no se puede negar a sí mismo. Es el hombre el que Le niega y así se condena. Os habéis quedado atascados en estas pocas Suras que por supuesto, se escribieron en la voluntad de Dios, pero con la finalidad de proteger el Islam en su inicio, pues Él quiso extender esta vía en la buena dirección para vuestra nación, para vuestro entendimiento y vuestros corazones. Y aun escritas como lo están, las retorcéis hasta el extremo para malinterpretarlas.

                                                                            Fin del Apartado Yihad

 

 

 

Aparte de las estrictas normas y del hecho de que poco más o menos tienen satanizados a los infieles, y de la mala interpretación de algunos del Corán que les lleva al odio contra estos infieles (=nosotros + otros, según parece que entienden) la mayor diferencia y punto de encono con los cristianos es que consideremos a Jesús el Hijo de Dios. El Corán afirma que Cristo no dijo que era Dios, lo que en algunas escrituras es cierto para la persona creada. Veamos estas lecturas de Evangelio:

 

Mar 10:15-22

Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.»

Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»

Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo Dios.

Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.»

Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.»

Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.»

Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

 

Pensemos en nosotros cuando tenemos el Espíritu Santo dentro. Somos nosotros: nuestro pensamiento, nuestros recuerdos…, pero tenemos algo que nos hace grandes por dentro, nos convierte en otros diferentes a lo que éramos. Somos capaces de vencer al pecado y no por nosotros sino por la ayuda del Espíritu Santo. Esta afirmación que acabo de hacer y que tantas veces he escuchado por ser cierta: “solos no podemos, pero con ayuda del Espíritu Santo sí”, nos puede dar una pista en una escala diminuta de por qué Jesucristo hombre (persona) hace esa afirmación. Si pensamos en el origen, en Jesucristo como mayor deseo de Dios, etc. vemos que Él también ha sido como persona ‘independizado’ de Dios. Es decir, Dios crea una persona y le da libertad e independencia y esa libertad y decisiones son su persona (la persona de Jesús); el hecho de que esas decisiones mantengan en su interior la esencia de Dios como está, sin separarse nada de Dios, es lo que le mantiene en Dios como Dios. Y ese conjunto de decisiones, esa libertad y en resumen esa persona de Jesucristo, sabe que la esencia de Dios, esa que Él tiene en sí mismo que sale del Padre y que a Él sostiene como persona independiente, es lo infinito. La que le hace a Él infinito en su naturaleza de Dios. Es interesante ver 9. La Santísima Trinidad p. 249.

Así, en el mundo, Jesucristo mantiene en su interior la Esencia exacta de Dios, pero también es hombre y esa naturaleza de hombre es la que se acerca maravillosamente a nosotros, es en la que nos podemos agarrar para enlazar con Dios. Es esa naturaleza la que habla de su otra naturaleza: “Nadie es bueno sino solo Dios”.

 

Algo parecido ocurre en el preciso momento de su muerte, aunque no muriera como lo que es. Al morir amando se mantiene como capaz de recibir al Espíritu Santo y hace capaz a toda la naturaleza hombre. Esta es la posterior resurrección que nos interesa, pues se le apartó el Espíritu Santo (vestidura perfecta) antes de la cruz, ya que no es Dios Esencia el que es probado, sino la persona independiente del primero creado; aquel que antes de todo validó a las criaturas celestiales (ángeles…), es el que debe validar la nueva naturaleza para que podamos escapar a la justicia que reclama nuestro compañero de traición Iblis, quien pide nuestro mismo destino. Si nos hubiéramos mantenido todos como ángeles caídos habríamos tenido el mismo destino: la condenación eterna, pero Cristo recupera el Espíritu Santo tras pasar la cruz, como digo esta es la resurrección que nos interesa. ¿Y si hemos cometido la misma traición por qué a nosotros sí y a los demonios no? Porque aquellos odiaron y emponzoñaron, por otro lado, los sordos de aquí designados como ‘Eva’, escucharon a Iblis y desearon tomar la Esencia de Dios para sí, ser como Dios, y por fin los Adán que aquí escuchan la palabra de Dios en sus distintos ‘idiomas’ o credos, fueron convencidos por el Amor a los Eva, pero no desearon ser más ni odiaron. Estaban contentos con lo que eran. Todo tiene su justicia.

 

Evangelio según San Mateo 27:43-50

Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."»

De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.

Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama este.»

Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber.

Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.»

Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.

 

 

 

Jesucristo en la validación del hombre es probado hasta el extremo en el amor como tal, es decir, como hombre; para hacer al hombre amor, para hacerlo otra vez deseo de Dios. Y como tal pasa la prueba, exclusivamente como hombre. Sabemos que misteriosamente, el Espíritu Santo nos hace todos los sufrimientos mucho más ligeros. Así, Él es probado en la pasión exclusivamente como hombre, como aquello que Él desea justificar y hacer capaz. Si yo voy a probar si un biberón está muy caliente y para ello me lo pongo en el anverso de la muñeca, entremedias no me colocaré un paño porque si no, no sabré si realmente quema, si al bebé le quemará. Tener el Espíritu Santo dentro habría sido de alguna manera una ‘anestesia’ a la crudísima pasión. Sería dar razón a los herejes que dicen: “Jesucristo pudo con la cruz porque era Dios”. No. Es su persona en su naturaleza de hombre la que es probada, de ahí el extremo acto de amor, y es su naturaleza de hombre la que dice: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

 

 

Los musulmanes además, dicen que Jesús no es el hijo de Dios sino un profeta, y también dicen que los Evangelios son un libro de Luz:

Sura 5 Al-Ma’idah (La Mesa Servida).

46. Hicimos que les sucediera Jesús, hijo de María, en confirmación de lo que ya había de la Tora. Le dimos el Evangelio, que contiene Dirección y Luz, en confirmación de lo que ya había de la Tora y como Dirección y Exhortación para los temerosos de Dios.

Es curioso como Dios habla según el entendimiento de los hombres; en el Evangelio podemos encontrar:

 

Evangelio según San Juan 8:28   

Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.

 

Evangelio según San Juan 10:30

Yo y el Padre somos uno.»

Evangelio según San Juan 10:34-38

Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois?

Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios - y no puede fallar la Escritura -

a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Dios"?

Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;

pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

 

Evangelio según San Juan 11:25-27

Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá;

 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»

Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

 

Evangelio según San Juan 14:10

¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

 

Evangelio según San Juan 17:5    

Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese.

 

Evangelio según San Juan 20:28-29

Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.»

Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»

 

Hay también prefiguraciones de Jesucristo en la Torá donde se nos habla de Él como el salvador de los hombres. Algunas de estas se describen en el punto siguiente: “4. El Judaísmo. Prefiguraciones de Jesucristo…” p. PAGEREF _Ref519367245 \h 89.

 

 

También dicen que Jesucristo no murió, sino que fue elevado hacia Dios.

 

Sura 4 An-Nísa’ (Las Mujeres)

157. y por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Dios», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, sino que Dios lo elevó a Sí. Dios es poderoso, sabio.

 

Según dicen no lo crucificaron sino que les pareció que lo hacían, luego parece decir que a los ojos del mundo lo crucificaron pero que en realidad no lo hicieron, es decir, no le mataron pues Dios lo elevó para sí. Paradójicamente parece que el Corán hable de la persona de Jesús capaz de contener el Amor infinito, la esencia pura de Dios; puesto que es esta persona la que no muere como tal, es decir sigue siendo capaz de contener a Dios, y en su supervivencia como hombre y como Dios, nos hace a todos los hombres capaces de recibir a Dios. Lo cual es verdad y es la verdad más importante para Dios y para nosotros. Esto, además, está claramente prefigurado en la Torá (Ver el punto siguiente: El Judaísmo. En la figura de Isaac p,), escrito miles de años antes de la llegada de Jesucristo ¿cómo es posible, sino porque así es? Como observación para los cristianos, diría que la resurrección de Cristo como hombre fue importante para el afianzamiento de sus enseñanzas entre nosotros, hombres de poca fe, pero lo realmente importante es su resurrección como contenedor de la Esencia de Dios. Todos sabemos que, al clavarlo en la cruz, se le despojó de las vestiduras (Espíritu Santo): “Padre, por qué me has abandonado”, pues solo como hombre, como la naturaleza que su persona había venido a validar, debía pasar la prueba. Y así, como tal, como uno más de nosotros, amó y no dejó de Ser amor incluso en la tortura. Y resucitó su persona como contenedora de la Esencia de Dios infinita. Esa es la resurrección que nos importa realmente (da igual que ellos no crean en la resurrección de su cuerpo); la del cuerpo no es tan relevante como tampoco fue la de Lázaro, viniendo a significar lo mismo: su poder sobre la muerte. Así, su Ser no murió, como bien dice el Sagrado Corán, solo le fue apartado (Dios lo elevó para sí) hasta la muerte del cuerpo; y todo porque Dios nos quiere infinitamente (como es Él, infinito, puro Amor y Misericordia). Como decía antes, las vestiduras representan el Espíritu Santo en casi todos los lugares de las Escrituras. Fijaos qué claramente nos habla la Biblia aun en lo que no se ve a primera vista: Dice que la túnica de Cristo de la que le despojaron al crucificarlo era de una sola pieza, sin costuras (Juan 19,23).  ¿No nos está repitiendo que su Espíritu Santo era perfecto? ¿Que estaba en su máxima intensidad, la de Dios? No era “adaptado -costuras-” como el de los ángeles o el que podemos sentir mínimamente en nuestro interior cuando estamos en gracia. Y ¿no nos dice que en el momento de la cruz se le apartó la naturaleza de Dios, para dejar solo la de hombre? Esa naturaleza que recuperó (la de Dios), y en la que resucitó, tras morir amando (o que es tomada por Dios para sí, según el Corán). Esa es la resurrección que nos importa, que nos hace a todos los hombres aptos para el Espíritu, la que hace nueva la naturaleza hombre como contendora de Dios.

 

Primera Epístola de San Pedro 3:18-19

Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu.

En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados …

 

Aquí San Pedro, ¿no viene a decir algo parecido? “muerto en la carne..” …muerto para el mundo. “vivificado en el espíritu…”no le mataron, sino que Dios lo elevó para sí”.

 

Veamos que dice el Corán de Jesús:

 

Es nacido de María la Virgen. No es concebido por hombre.

No muere sino que es tomado por Dios para sí.

 

Como decía, no hay ningún profeta, ni persona en la historia, que no haya sido concebido por hombre, o que luego su cuerpo no haya muerto, ni siquiera Abraham.

El Corán dice que Jesús es como Adán. Que Dios dijo sé y fue. Y así es, puesto que un libro sagrado no miente, solo se adapta al entendimiento de la nación a quién va destinado, y a la vez nos mantiene en un redil hecho de amor y misericordia, unido y adaptado a nuestras costumbres del mundo, y además separado de los otros “rediles”, como prueba de mundo y salvaguarda de nuestra libertad. La persona de Jesús fue creación directa de Dios (quizá Él les ha dejado esto escrito para que hoy entiendan que su persona independiente fue creada ya en el cielo, por Él mismo), Jesús mantuvo la Esencia exacta de Dios y gracias a Él creó a los demás. Un musulmán que haya sentido a Dios dentro de sí mismo puede entender esto más o menos. Pero la persona o libertad independiente de Jesús es puro amor, y tomaba decisiones de puro amor (también como hombre: la cruz) y no solo fue el primero creado, sino el único capaz de mantener el Amor Infinito, a Dios. Él es persona directamente creada, (luego, aquí, su persona se hace hombre, en el cuerpo directamente creado por Dios) y Dios esencia. En realidad, nosotros también fuimos creados directamente -Adán y Eva, como vengo diciendo-, como imagen y semejanza de Dios o hijos suyos también (aunque no manteníamos la esencia plena de Dios). Esta es la razón por la que Dios nos quiere tantísimo. Curiosamente, el que niega que Jesús es hijo de Dios, niega que podamos volver a ser hijos de Dios; de alguna manera es como decir que los hombres NO podemos mantener a Dios dentro de nosotros, cuando sabemos que SÍ podemos.

Para un musulmán que viva su fe desde el amor, nada de esto le hace falta en realidad, pero saberlo le hace ver cuánto le ama Dios y por qué somos todos hermanos, aunque recorramos diferentes sendas o religiones. La razón por la cual debemos unir lo que se rompió en el cielo por Satán el separador es, sobre todo, porque si hoy sabemos esto, es que es su voluntad que así sea y debemos actuar en consecuencia.

 

Y siendo esto así, volviendo a la Sura anterior, ¿no es cierto que se cumple realmente que el Espíritu, la esencia de Dios, la que hace a Jesucristo Dios[1], no muere en la crucifixión? Gracias a que se cumple, a que Jesucristo persona pide el perdón para nosotros incluso en la tortura, a que se mantiene en el Amor, sigue siendo el deseo exacto de Dios, sigue manteniendo la esencia de Dios y sigue siendo Dios. Y en esa prueba como persona en el hombre, nos hace a todos los hombres dignos de Dios; pues es el amor extremo el que se ha probado en el envoltorio hombre y éste ha soportado. Paradójicamente, repito, esto que está aquí escrito es cierto referido a Jesucristo Dios Esencia. Digo paradójicamente porque los musulmanes, como decía, han entendido siempre la figura de Cristo como un profeta. Bueno, Dios ha querido mantenerlo así para proteger nuestra libertad (Su escondimiento), pero si todo ahora se ha descubierto, pues no hay duda que esto es así (leer el resto del libro o al menos El judaísmo y Las pruebas), es porque su voluntad es que nos unamos en el mismo Espíritu; que los 7 Espíritus de Dios (Apocalipsis) se unan por fin. Quizá como digo llegue ya el momento en que nos unamos los Adanes tanto musulmanes como cristianos, como budistas, hinduistas…, para que los sordos (necios), los Eva, puedan llegar a oír en nuestro ejemplo de amor. Creo que ya falta poco tiempo para que esto se realice. Quizá esté ya cerca el final…

[1] A un musulmán se le erizan los pelos del cogote cuando escucha que Jesucristo es Dios, pero dime, si tú ves un bote azul de mermelada y otro naranja, más pequeño, también de mermelada, ¿no las llamas a ambas mermelada? O mejor, si ves una onda dibujada en el agua y otra más pequeña en su interior, ¿no ves que están hechas en el mismo agua?; aunque puedas diferenciarlas a ambas, no se trata de dos aguas diferentes, ni estanques distintos. Son “formas” del mismo agua (una más pequeña contenida en la otra). 

 

Resumiendo, la voluntad de Dios ha pasado por mantenernos separados, para salvaguardar nuestra libertad con el embrollo de Babel. Ha dado a 7 naciones 7 direcciones paralelas hacia el mismo sitio, pero separadas entre sí. Los carriles que nos encauzan permanecen, pero nos atan, porque al final lo que salva es el amor. Esos carriles han sido la plataforma perfecta puesta por Dios para que encontráramos ese amor, y ahora ya ha llegado el momento de saberlo, quizá porque el camino se termina y con él los carriles. Ahora debemos encontrar la entrada del Edén y es urgente, ahora es cuando todos tenemos que unirnos en el punto de confluencia, en el Amor. En Dios.

 

No es difícil pensar la razón por la que Dios pone distintos caminos de salvación, imaginemos un caso un poco extremo pero válido:

Un granjero con distintos tipos de animales, que los va a llevar de un tirón desde el fondo de un valle a su granja, en la cima, donde allí los comerá y formarán parte de su barriga (es solo un ejemplo); por lo que le interesa que tengan carne. Hay caballos, vacas, terneros, …, tortugas y leones incluso ¿No hará diferentes caminos o formas de llegar de unos y de otros? (y separados muchos). Al caballo apenas le haría falta camino, la vaca, más llano… Pero todos pueden llegar porque tienen fuerza en la carne, de hecho, si no tuvieran carne no llegarían, ni interesarían al granjero para comerla.

Bien, pues Dios provee lo necesario para nuestra salvación, pero al final lo importante no es el camino en sí mismo sino tener Amor, tener misericordia. Porque el amor, como la “carne” del ganado, es lo que da fuerza para llegar y gusta a Dios. Si alguno está en los huesos, no tendrá fuerza ni querrá empezar a subir y se quedará en el valle de la muerte (Infierno). Otros, quizá hayan empezado a subir una de las sendas, pero están tan escuálidos que se quedan al principio. Más suerte tienen los que llegan más lejos, porque, aunque tengan que esperar que el granjero recoja a todos, quizá luego baje un poco a por su escasa carne. En este ejemplo, Cristo sería la vacuna llena de conocimiento (Ser) del granjero que cura la alergia del granjero a la carne, pues antes él solo tomaba calorías sin carne, y también cura de enfermedades a los propios animales en el valle (es vacuna para el cielo y la tierra). Y el demonio sería la enfermedad que pudre la carne (en el valle) y que provocó la alergia inicial del granjero (en su casa).

Quizá no se quiera reconocer que una religión es una buena dirección, pero no una garantía de llegada; que por sí misma, por sus reglas, pero sin amor no se ha de llegar por nosotros mismos. Y esto en realidad lo vemos a nuestro alrededor en algunos que se llaman a sí mismos cristianos, que van a misa los domingos y luego son egoístas y mezquinos con el prójimo. Igualmente ocurre con musulmanes que van a orar a la mezquita los viernes y luego no son capaces de mostrar la misericordia que Allāh tiene con ellos. Por más normas que guardemos hay una enseñanza que subyace en nuestras escrituras que es el Amor. De esto ya advierte Jesucristo y los apóstoles; que sin amor ya puedes ser quemado por Dios que de nada te sirve, o puedes dar todos tus bienes a los pobres que de nada sirve.

En tanto en cuanto, el Sagrado Corán nos da unas normas de renuncia al mundo y de aceptación y fidelidad a Dios, nos habla de misericordia, hospitalidad, etc…; y gracias a que Jesucristo ha redimido a toda la Naturaleza Hombre, y que es la práctica del Amor la que nos salva; el Islam, practicado desde ese amor, es otra religión válida para llegar a Dios. Pero deben tener cuidado en no malinterpretar los mensajes que Dios, Allāh, puso en el Corán, su libro Sagrado, con el propósito de salvaguardar nuestra libertad y mantenernos separados al menos hasta el momento profetizado de nuestra unión. Y deben nada más preguntarse de dónde sale la misericordia, del Amor o del Odio. Dios es Amor, el demonio es el padre del odio. El amor es un modo de vida que uno ‘desprende’. No se elige a quién darlo. Se da en la familia, en el trabajo e incluso a los enemigos.

Así, con todo lo dicho, no voy a desmentir al profeta que Dios os envió, pues efectivamente fue enviado por Él y como enviado cumplió bien sus órdenes. Sí vengo a advertiros de que hay un solo Dios, tened cuidado de no caer, sin daros cuenta, en aquello de lo que tanto os previno el profeta, en asociarle a otros a Dios, pues el mismo Muhammad era como bien decía un mortal y un enviado.

No voy a desmentir que hay un solo Dios y que Jesucristo fue creado, pero solo en su persona, no en su interior. Si habéis sentido a Dios en vuestro interior sabréis de qué hablo, de ser vosotros mismos con vuestra “persona” y sin embargo vivir embriagados de felicidad. La ‘Sakina’ o tranquilidad, como vosotros la llamáis es tener a Dios en vosotros, en ti y en tu vecino, a lo mejor, y sigue habiendo un solo Dios, pero en vuestras diferentes personas. La diferencia es que la intensidad de Dios en la persona de Cristo es absoluta. Él habla desde la fuente, a nosotros, a los que seamos afortunados, nos atraviesa el Espíritu de Dios y permanece en nosotros hasta que pecamos (desamamos). Pero nosotros no estamos en la fuente sino muy lejos de ella y las “ondas” nos llegan débiles (nuestra naturaleza ya no puede contenerla sino de esta manera, muy inferior a la de los ángeles e infinitamente inferior a la de Cristo).

No voy a desmentir los cinco pilares. Pues reconozco que hay un solo Dios y que Muhammad fue enviado por Él. No desmiento la necesidad de la azalá (oración) ni del azaque (limosna) ni lo que supone el ayuno como ayuda para acercarnos a Dios. Tampoco las peregrinaciones por las cosas de Dios, pues estas suponen un desprendimiento del mundo en Su nombre y una elección en sí mismas.

No voy a desmentir la resurrección ni la Vida eterna, ni la Gehena o el fuego que no se consume, ni mata, pero que duele y quema como el de aquí.

Os propongo el ejemplo siguiente:

Varios batallones de vuestro amado ejército se han quedado atrapados en diferentes socavones de una ruta por la que viajaban cuando siguieron a sus suboficiales que desobedecieron las órdenes del general. Son batallones que no se conocen entre sí, pues se les dio identidades secretas, tampoco conocen al general por recibir órdenes de la escala de mandos. Ahora vuestro batallón está rodeado de enemigos demoniacos, en la noche, y no podéis volver hasta la gran columna de vuestro ejército. A su vez, el ejército no puede llegar hasta vosotros, pues caería en el socavón.  Así os mandan un enviado con escaleras y herramientas para salir del agujero. No es lo normal para vosotros andar por escaleras, sino más bien caminar, sin embargo, el general os ha enviado esas escaleras para ayudaros a salir.

El general, además tiene unos planes para vosotros. Lo cuales os serán dados cuando salgáis del socavón. Él conoce todos los planes y se ocupa de mandar enviados a socorrer a los otros batallones que han caído en socavones. A estos enviados les mandará con aquello que necesite el batallón en cuestión, lo cual dependerá del adiestramiento del propio batallón y de las características del socavón en el que andan metidos. Y siendo que el General conoce todos los planes, sus enviados tan solo han de llevar su escalera de la medida adecuada. Solo se les dará a los enviados aquello que a su batallón le haga falta para salir del agujero. El enviado no es el general, no ha de conocer todos los planes, salvo los que hablan de la salvación de su batallón.

Y, ¿mandará el general una sola escalera para siete batallones? No. Pues los socavones son distintos y el tiempo es el mismo para todos, está prefijado. Es más, le dirá a cada uno de sus enviados características concretas que diferencian a cada batallón, no sea que se confunda y se ocupe de los que no se debía ocupar, dejando a los otros sin enviado o sin salvación. Así, los enviados no se conocen profundamente entre ellos, por salvaguardar esa identidad secreta y para la salvación de su comunidad.

Bien, el general sería Dios. Vuestro enviado Muhammad. Las escaleras son la manera en la que Dios os ha dado lo que os salva:

La humildad, la limosna, la fe, la oración, la misericordia, apartarse de alguna forma del mundo o el socavón en el que estamos.

Estas normas, o escaleras se han hecho para vosotros, adaptadas a vuestro entendimiento, vuestra cultura y costumbres, pero en ellas subyace un mensaje común a todos: la misericordia y el amor de Dios.

Esa misericordia que estamos llamados a hacer nuestra para con los demás.

Pues esto te digo yo:

Dios te quiere, a ti, tal y como eres. Y está deseando que te salves, quiere que te llenes de su Espíritu y para eso debes amar, pues Él es Amor y fuimos hechos por Él (nuestra alma) a su imagen y semejanza, pero desamamos, desobedecimos y el Espíritu se fue de nosotros porque no puede no-ser, no puede no-amar. Libremente nos auto-expulsamos del Edén. Efectivamente, fuimos hechos una primera vez (en un inicio), junto a Dios; en nuestra libertad caímos y ahora Él nos recrea una segunda vez en una naturaleza que nos sujeta durante un tiempo para recuperarnos en la felicidad del ser primero, llenos del Espíritu. Esta es la razón por la que Dios se esconde aparentemente: respetar nuestra libertad, pues sin ella, dejaríamos de ser como Él nos creó. Siendo esto así, es cierto el infierno, o la Gehena, pues aquel que no logre llenarse de Dios (de amor, del Espíritu Santo), cuando muera el cuerpo caerá junto a aquellos que allí arriba odiaron a Dios y que perdieron su libertad para solo odiar. Ese es el eterno y doloroso infierno advertido a todos los “batallones”, a todas las vías rectas que van en la buena dirección, paralelas entre sí. Efectivamente, habrá una tercera recreación, para los que se hayan llenado del Espíritu, y aun siendo así, seremos la misma persona que fuimos en la primera creación.

 

Esto más os digo:

Hay algunos que no pueden escuchar la palabra de Dios por más que se empeñen; dispersados entre todas las naciones y religiones. Esto es así porque hubo unos que desamaron a Dios, o se vaciaron de Él, engañados por el amor que sentían hacia otros. Pero los hubo que cayeron engañados por ansiar más esencia de Dios y otros todavía que odiaron y ya no son libres. Esta es la diferenciación original entre todos nosotros. No obstante, los sordos con libertad podrán escuchar por vernos vivir la misericordia a los creyentes de estas religiones.

Cierto es que el tiempo está prefijado pues Dios lo conoce, y después será el juicio, pero este ya habrá sido cerrado por nuestras acciones en vida del cuerpo. Después ya nada podremos hacer, porque ya no seremos libres de elegir a Dios. Ya no habrá duda de que Él está ahí y de que Él es Amor; no habrá opción.

Pero igual que lo que hacemos en favor del otro va en realidad en nuestro propio beneficio, son nuestras acciones las que nos juzgan. Dios no es vengativo, pero no puede no-ser, el desamor no puede convivir con Él, por eso ha hecho de este mundo una prueba, porque es en la necesidad en donde se puede llenar uno de amor. Hay poco amor en el rico que da una pequeña limosna por cumplimiento y mucho amor en alguien que da una pequeña limosna de lo poco que tiene, por sentir empatía con ese al que se lo da, por ponerse en su pellejo y hacer para este lo que quisiera para sí mismo.

Y esto más:

En ninguna parte del Corán he leído que haya que atacar a los infieles si no es en defensa propia, algo permitido también en el catolicismo. En todas las aleyas he leído que la justicia vendrá terminado el tiempo prefijado, de manos de Dios. Hoy no hay guerras santas, pues en casi todas partes hay libertad de religión. Y en cualquier caso si hay batallas en el mundo no atacan una religión o raza determinada (aunque los hay de vuestra nación que engañados atacan a los demás con motivo de la religión). Tened cuidado entonces, pues Iblis anda trasteando en los versos del enviado para haceros malentender lo que escribió. De Dios es la justicia, no nos corresponde a nosotros. Si Él quisiera, esos que llamáis infieles desaparecerían con tan solo Él pestañear, pero, tanto su paciencia como su amor y misericordia son infinitos. De no ser así, os aseguro que ninguno de la tierra, tú incluido, habría vivido ni un instante.

Y esto además:

En este libro hay pruebas de que Dios existe y es tal y como os digo. No son solo pruebas de fe, como las claras aleyas del Corán, sino pruebas para el hombre de ciencia también, para los Eva o sordos. Siendo esto así (leer el ensayo completo para comprobarlo), ha llegado el momento en el que Dios mostrará lo que Él quiso mantener oculto hasta un tiempo prefijado. Ha llegado el momento en el que la tierra se llene del conocimiento del Señor, y por lo tanto ha de estar cerca ya el final. Es el momento en el que el lobo habitará con el cordero, en el que las vías de la buena dirección se unan bajo el amor y la misericordia de Dios. Es el momento de conocer nuestra verdadera identidad. Veremos al general, se hará de día y sabremos que todos luchamos del mismo lado contra los demonios.

Al profeta Muhammad Dios le reveló aquello que necesitabais para salvaros y mediante él muchos alcanzaron la salvación. Lo revelado fue aquello que estabais preparados a entender y se le ocultó aquello que Dios quiso mantener oculto, no solo a él sino a todos los hombres. Al profeta se le reveló la persona de Jesucristo, el hombre. Pero hay una parte de nosotros cuando estamos en gracia que es Dios en nosotros. Muhammad hablaba siempre de la persona de Jesucristo como creado por Dios y, ya os lo he dicho, decía la verdad. Es esa otra parte que Cristo no varía nada de Dios, esa que nosotros a veces también compartimos mínimamente, la que en Él es absoluta. Y aun así sigue habiendo un solo Dios. Gracias a esa persona capaz de contener el Amor absoluto, vosotros y nosotros y todos los hombres podemos sentir la ‘Sakina’, podemos albergar el Espíritu Santo, pues nos ha hecho aptos. Así, no es Jesucristo el hijo de Dios en el sentido que vosotros le dais, es el Hijo de Dios por haber sido creada su persona por Él y esta contenerle plenamente, ser capaz de albergar el Amor infinito = Dios. Sabed que los ángeles y nosotros en la primera creación o inicio, fuimos creados de la misma manera, por lo que fuimos hijos también, pero nunca llegamos a mantener plenamente a Dios, sino adaptado a nuestra persona (siempre que digo ‘adaptado’ me refiero a disminuido en intensidad; tal y como el vapor de agua sigue siendo agua, el Espíritu Santo no puede cambiar en lo que Es). Aquí en la naturaleza sujetadora “hombre”, ya solo llegaremos a ser hijos “adoptivos” de Dios, (aquel que consiga albergar el Espíritu), y cuando pase el tiempo prefijado el que tenga su Espíritu volverá a Dios, los que no, continuarán cayendo a la Gehena. Es el Espíritu el que es atraído por Él; y ¡sigue habiendo un solo Dios!

Para mí sería muy fácil callar esto, pero no puedo faltar a mi Señor, no puedo faltar a vuestro Señor, al único Dios. Sé que algunos de vosotros andáis engañados por Iblis, padre del odio, pero a Dios he ofrecido mi vida y en su voluntad me pongo. Sabed, como ya he dicho, que los engañados seguirán al engañador a la Gehena, pues el odio nunca llegará al Edén, hogar del Amor y la Misericordia, hogar de Dios. A los engañados, Iblis nubla la vista cuando leen el Sagrado Corán, y les confunde la fidelidad y la misericordia con el odio. Es urgente ayudarles. Especialmente triste para Allāh ha de ser el caso de los (mal llamados) Yihadistas de hoy porque pudiendo ser de los mejores, capaces de dar la vida por Él, son engañados de manera rastrera por Satán al llenarlos de odio. Ignoran que el odio es incompatible con Allāh, que el odio es “no–ser”, que es lo contrario de la misericordia. Así actúa Satán; lo malo nos lo muestra como bueno, y lo bueno como malo.

 

Por último, deciros a todos, incluso a los engañados, que debéis estar rebosantes de felicidad, pues es una noticia maravillosa la que os traigo: Dios nos Ama. Él no es un dios vengador, sino que quiere salvarnos y ya lo ha hecho por lo que hicimos allí arriba, ahora nuestra libertad debe aceptar vivir en Él, vivir en el Amor. Siempre que mantengamos nuestra libertad, tengamos vida en nuestro cuerpo, podremos volver a Él, porque Él no se niega a sí mismo, es Amor y el Amor lo perdona todo. Pero como Amor no puede esclavizarnos, respeta nuestra libertad; allí donde apunte nuestra dirección cuando muera nuestro cuerpo, allí nos dirigiremos invariablemente.

En cuanto a Jesucristo, sabed que todos nosotros fuimos hijos de Dios; no como él, pero sí lo fuimos, y lo “repudiamos” al desamar. Pensad, si queréis, en la imagen de una familia con unos cuantos hijos pequeñajos de dos a cuatro años y un hermano mayor de veinticinco, responsable y honra de su padre; tanto que contribuye en el funcionamiento de la casa. Así, el mayor comparte la autoridad del padre, y para los niños, su autoridad, además, representa la del padre. Los niños no ejercen autoridad entre ellos, aunque quizá el de 4 tendrá una ínfima parte más que el de 2. No digo que Jesucristo fuera un dios capaz de crear como su Padre, digo que Jesucristo comparte la misma esencia de Dios, habiendo un solo Dios. Como ya he dicho, es cosa misteriosa esta: que podamos compartir cada uno de nosotros en mínimo grado la esencia de Dios y haya un solo Dios. ¿Cuántos millones de personas en todas las naciones o religiones podrán sentir a Dios en su interior? Y sigue habiendo Uno sólo. Bien, pues a los que sabéis de qué estoy hablando, los que hayáis sentido a Dios en vuestro interior, os muestro la solución; porque aun en vosotros mismos habéis visto que Él mora en distinta intensidad según vuestras circunstancias en la vida (en realidad según vuestro amor o desamor para con los demás si es que sois de los adanes o hay don). Pues hay Uno en el que Dios Esencia o Espíritu Santo se mantiene plenamente en toda su intensidad. El profeta Muhammad nos dice constantemente que Dios es Uno y no tiene hijos, y es verdad en el sentido en el que no hay un dios y otro dios más pequeñito. No. Hay un solo Dios del que todos los que se salven participarán en una u otra medida. Esos son los jardines con ríos por debajo. Todo se nos explica de la manera en la que lo podemos entender. Si has vivido el cielo ya en la tierra sabes de qué hablo. Así Jesucristo es el Hijo Verdadero de Dios Padre. Hijo como nosotros en la persona (creada), Verdadero por mantener exacta la Esencia de Dios.

Ha llegado entonces el momento en que nos unamos en el conocimiento de Dios. No quiere decir esto que el demonio deje de actuar. A él se le dio el mismo tiempo que a nosotros; Dios es justo y a todos nos igualó en eso. A Iblis le llegó esa prórroga como consecuencia de que Dios quiso darnos a nosotros un tiempo propicio de salvación, de recuperación de lo que fue nuestra muerte primera, pero él no lo puede usar en su provecho, el odio solo perjudica a uno mismo y a los demás; es nocivo y corrosivo como el cáncer, incompatible con Dios y su misericordia. Estas buenas noticias que os traigo tampoco significan que la batalla haya acabado, pues hasta el último segundo concedido deberemos luchar contra sus tentaciones y engaños. Dios nos ha puesto en este escenario para que plantemos batalla a Iblis y en ella elijamos el Amor y la misericordia, elijamos a Dios; aquella guerra que engañados no luchamos en el cielo y nos llevó a la primera muerte.

Os dejo con la palabra que esta noche, después de la oración, me ha salido al caso (o al azar). Lo cierto es que nada ocurre al azar, y nada se le escapa a Dios (este libro junto a “Demostrar a Dios para tontos y listos”, los actualizo a menudo, por eso veréis cosas repetidas).



 

Jeremías 25:15-38 

Así me ha dicho Yahvé Dios de Israel: Toma esta copa de vino de furia, y hazla beber a todas las naciones a las que yo te envíe;  16  beberán y trompicarán, y se enloquecerán ante la espada que voy a soltar entre ellas.  17  Tomé la copa de mano de Yahvé, e hice beber a todas las naciones a las que me había enviado Yahvé:  18  (a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus principales, para trocarlo todo en desolación, pasmo, rechifla y maldición, como hoy está sucediendo);  19  al faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus principales y a todo su pueblo,  20  a todos los mestizos (a todos los reyes de Us); a todos los reyes de Filistea: a Ascalón, Gaza, Ecrón y al residuo de Asdod;  21  a Edom, Moab y los amonitas,  22  a (todos) los reyes de Tiro, a (todos) los reyes de Sidón y a los reyes de las islas de allende el mar;  23  a Dedán, Temá, Buz; a todos los que se afeitan las sienes,  24  a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los mestizos habitantes del desierto;  25  (a todos los reyes de Zimrí) a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media,  26  a todos los reyes del norte, los próximos y los remotos, cada uno con su hermano, y a todos los reinos que hay sobre la faz de la tierra. (Y el rey de Sesac beberá después de ellos.)

 27  Y les dirás: Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Bebed, emborrachaos, vomitad, caed y no os levantéis delante de la espada que yo voy a soltar entre vosotros.  28  Y si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dices: Así dice Yahvé Sebaot: Tenéis que beber sin falta,  29  porque precisamente por la ciudad que lleva mi Nombre empiezo a castigar; ¿y vosotros, quedaréis impunes?: ¡no, no quedaréis!, porque a la espada llamo yo contra todos los habitantes de la tierra —oráculo de Yahvé Sebaot—.

 30  Tú, pues, les profetizas todas estas palabras y les dices:

Yahvé desde lo alto ruge, y desde su santa Morada alza su voz.

Ruge contra su aprisco: grita como los lagareros.

A todos los habitantes de la tierra  31  llega el eco, hasta el fin de la tierra.

Porque pleitea Yahvé con las naciones y vence en juicio a toda criatura.

A los malos los entrega a la espada —oráculo de Yahvé—.

 32  Así dice Yahvé Sebaot: Mirad que una desgracia se propaga de nación a nación, y una gran tormenta surge del confín del mundo.

 33  Habrá víctimas de Yahvé en aquel día de cabo a cabo de la tierra; no serán plañidos ni recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol sobre la faz de la tierra.  34  Ululad, pastores, y clamad; revolcaos, mayorales, porque se han cumplido vuestros días para la matanza, y caeréis como objetos escogidos.

 35  No habrá evasión para los pastores ni escapatoria para los mayorales.

36 Se oye el grito de los pastores, el ulular de los mayorales, porque devasta Yahvé su pastizal, 37 y son aniquiladas las dehesas más seguras por la ardiente cólera de Yahvé.

38 Ha dejado el león su cubil, y se ha convertido su tierra en desolación ante la cólera irresistible, ante la ardiente cólera.

 

 

 

Sería interesante que leyerais  Apéndice II. Carta a un Musulmán  p.    358


 

 

·      ¿Por qué un Cristiano podría ‘hacerse’ legalmente musulmán sin dejar de ser Cristiano?

 

 

Para ‘hacerse’ musulmán, solo hay que decir: “No hay más Dios que Alláh y Mahoma es su Enviado”. Alláh es la traducción de Dios.

Si sabemos que Dios manda a los profetas para dirigir a los pueblos según el entendimiento de estos, es muy comprensible que enviara a Mahoma a un pueblo tan culturalmente diferente. Doy por cierto que Mahoma fue un profeta de Dios como también Moisés fue su enviado. Esto le preguntan a Jesucristo:

Mat 19:7-8

Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?»

Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio  no fue así.

 

Como decía lo primero es tener unas normas que por amor a Dios o al prójimo nos permitan elegir a Dios frente al mundo. Lo demás lo ha conseguido para nosotros Jesucristo, la posibilidad de llenarnos de Dios, del Espíritu. Gracias a Mahoma, un pueblo con unas costumbres como la relatada en esta palabra recibió una guía apta para encontrar esa misericordia con la que llenarse, gracias a Jesús son y somos capaces de llenarnos.

En cuanto a que solo hay un Dios, por supuesto que estamos de acuerdo.  Nosotros pensamos que Ese que nos llena por dentro de Vida, Ese que nos hace Ser y sentirnos Vivos, es Dios, el mismo Dios pero en la persona del Espíritu Santo (y sigue siendo 1 solo Dios). Esa misma esencia de Dios que se adapta a nosotros empujando hacia fuera, embelleciendo nuestra forma y evitando su deformación por la presión del mundo, ayudándonos a lograr cosas que sin Ella no podemos conseguir. Nos ayuda a ser misericordiosos como lo es Él, algo que no sale de nosotros pues de nosotros sale el juicio y mirarnos el ombligo. Esa Esencia se hace una con nuestra persona!!!, siempre que pueda convivir con nosotros, porque no convive con el pecado. Esa Esencia es Dios, Amor puro e infinito; y la única ‘persona’ o libertad creada que lo puede contener tal y como es, sin que esta se adapte ni presione, es Jesucristo (Amor puro –cruz de Amor-), que es persona y Dios en esencia, y se mantiene como única verdad posible que hay un solo Dios. Si ellos pensaran que ese mismo Dios que convive tan íntimamente con cada uno de nosotros (del que lo tenga dentro de sí), es el mismo que está en el vecino (que lo tenga) podrían entender ese maravilloso misterio que es Dios en nosotros. Y quizá, si todos, cristianos, musulmanes y demás, nos diéramos cuenta de que fuimos creados en un origen como libres (personas) contenedores de la esencia de Dios, y que dejamos de ser lo que fuimos por hacer caso al demonio, entonces, nos empezaríamos a ver todos como hermanos, y cerraríamos filas frente al maligno. Entonces, sabríamos porqué nada nos llena ni nos hace felices, sino volver a ser lo que fuimos, volver a Ser.

Por supuesto, un cristiano no puede hacerse musulmán, porque Dios nos ha dado a cada uno lo necesario para nuestra salvación. Cada uno tenemos un tamaño de alma que rellenar (ver Conclusión p.305). Tanto es así, que lo tiene más fácil un musulmán siendo musulmán que un converso a otra religión, porque este corre el peligro de que su nueva religión sea más laxa, provea menos amor o su flujo de amor sea inferior (un bidón más grande necesita un grifo más abierto). Aun dejando esto claro, no creo que diciendo esa frase estuviéramos cometiendo ninguna herejía, pero ¿nos hace falta? ¿No sabemos acaso que Dios es Amor? ¿Que tiene una infinita misericordia que viene de ese Amor? Los musulmanes tienen un paso que dar junto a nosotros, y es hacerse Amor o poner al Amor por encima de las estrictas reglas (algo que tampoco hacían los judíos) y aun siendo musulmanes, reconocer a Cristo como nuestro hermano en la persona, aquel que vino a salvarnos; el primogénito de Dios, del que todos fuimos hijos.

 

Y, ¿qué tiene que ver más con el Amor: poner la otra mejilla o el ojo por ojo? ¿Y si Dios fuera ojo por ojo no estaríamos ya todos muertos? O ¿acaso somos santos y hemos sido siempre santos? Dios habla a los pueblos según su entendimiento, en el Antiguo Testamento nos habla de la ley del Talión porque vacíos de Él solo buscábamos la justicia del mundo.

En cuanto a la palabra anterior y siguiendo el hilo del ensayo, creo que Jesús habla del cielo, donde no era así. Todos nos amábamos. Aquí sin querer, nos sale buscar la justicia, pero el Espíritu Santo nos permite amar realmente. Con Él, con Amor se perdona, te donas a tu mujer y viceversa. No te casas para ser feliz, eso solo lo da el Espíritu Santo; te casas para amar. Y si Dios nos quiere tantísimo a nosotros los traidores, si Jesús nos habla de amar al enemigo, ¿cómo vamos a repudiar a la mujer o al marido? No. Aunque se hubiera convertido en nuestra cruz, sería un motivo más para amar.

 

 

CON TURBANTE O SIN ÉL, EL AMOR Y LA MISERICORDIA, QUE ES LO QUE A DIOS GUSTA, NOS IGUALAN. 

·      El Judaísmo.  Prefiguraciones de Cristo en la Torá

Pese a ser nuestro principio, también fue una buena dirección enviada por Dios. Sobre todo, tenemos en común con ellos la ley, puesto que a pesar de haber recibido al salvador de la humanidad, no lo tienen como tal. El pueblo elegido está preso de la “estricta moral” (no sé si tiene seiscientas y pico normas). Intentan llegar a Dios por la ley, cuando solo con el Espíritu Santo dentro de ti puedes cumplir realmente la ley. Porque, ¿cómo puedes amar al prójimo como a ti mismo, si lo que sale de uno es juzgar al prójimo? ¿Cómo vas a cumplir sinceramente con la ley en todos los sentidos si lo que sale de uno es mirarse a sí mismo? Por nosotros no podemos, solo con la ayuda del Espíritu Santo. Jesucristo viene a dar cumplimiento a la ley. El muere por nosotros por amor. El no solo ama como a uno mismo (por nosotros mismos huimos de la muerte) él Ama al prójimo por encima de sí mismo… Él lo hace todo nuevo. Y siendo el Hijo de Dios ama como su Padre, el cual permite la existencia de los malvados también (con o sin religión), dándoles la oportunidad de que se conviertan y se salven.

Es una pena que Dios estuviera tantísimos años preparándolos para la llegada de su Hijo, el Salvador de la humanidad, y ellos no lo reconocieran. Era muy difícil para la humanidad aceptar al Hijo de Dios, el Islam por no estar preparado el pueblo a quién estaba dirigido, ni siquiera lo mostró como tal, sin embargo, los hebreos sí lo estaban después de su Historia de Salvación (que forma parte de la nuestra). De hecho, todavía pueden mirar atrás al antiguo testamento y pueden ver la prefiguración de Jesucristo en varios lugares de la Torá. En el cuento podemos ver parte de esta lectura:

 

Núm 21:4-9

Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf, rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el camino.

Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos habéis subido de Egipto para morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable.»

Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel.

El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes,» Moisés intercedió por el pueblo.

Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá.»

Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y este miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.

 

Desde el mundo es fácilmente interpretable, pero intentemos escrutar esta palabra desde la perspectiva del cielo. Pensemos que esta lectura también nos habla de nosotros cuando estuvimos en el cielo, que aquí podemos encontrar esa ‘dualidad’ de la que hablo. Entiendo que para un hebreo que no ha visto la prefiguración de Jesucristo aquí, todavía será más difícil poner el comienzo de este pasaje en el cielo, pero vamos a intentarlo.

El primer pasaje parece que nos sitúe y nos describa qué estaba pasando o comenzando a pasar:

4 Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf, rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el camino.

Estamos en el cielo (montaña, elevada -cielo-) y ya se han puesto en camino al mar = muerte (el mar como es sabido simboliza la muerte). Digamos que sería como decir: Este pueblo que estaba en el cielo (simbolizado pues por la montaña de Hor) ya andaba revolucionado e iba por mal camino (camino de la muerte, simbolizado por el mar).

Dice: «¿Por qué nos habéis subido de Egipto para morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable.».

Esto puede referirse a la Libertad (Egipto=esclavitud del pueblo de Israel, de nosotros). ¿Por qué nos has deseado, y hecho libres e independientes a ti? ¿Por qué nos has subido=ascendido=mejorado para morir en el desierto? En realidad como en la perspectiva normal, desde la tierra, parece explicarnos que ellos se quejaban aun después de conseguir la libertad y tener el alimento proveído por Dios. Luego habla también de una mentira o un engaño (como con la serpiente y la manzana)  del que han sido presos los israelitas o los ángeles en el cielo: “para morir en el desierto”; es falso puesto que tienen alimento aunque luego digan que no.

En este pasaje además puede reflejarse la duda sobre Dios, la tentación del demonio. “Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable”. Manjar=Esencia, Espíritu; el que da la vida. En el Edén se describe algo parecido, Adán y Eva tienen todos los árboles a su disposición (el manjar, maná es el alimento que tiene el sabor que más complace a cada uno), pero por las mentiras del demonio encuentran más apetecible el de la manzana (el pan y el agua en la lectura).

 

Núm 21:6

Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel.

 

Como ya se ha descrito, al dudar de Dios y vaciarnos de su esencia caemos sin vida lejos del reino; pero Dios para salvarnos nos une a unos cuerpos que evitan que sigamos cayendo y nos coloca junto a los demonios (serpientes que no solo han dudado, sino que odiaron la esencia) para que podamos ejercer nuestra libertad de elegir: a Dios y llenarnos de Vida (del manjar o su esencia, que en algunas traducciones es llamado pan sin cuerpo), o al demonio y el mundo, y continuar en la muerte. No es en realidad un castigo de un Dios vengativo, es ponernos en la situación en la que nos podamos salvar porque para salvarnos tenemos que desear ser sus deseos otra vez en nuestra libertad, y sin posibilidad de elegir no hay libertad posible. Así, esta cara de Dios coincide más con el nuevo testamento, un Dios de amor, no vengativo.

( ) También es cierto que un Dios de amor, viendo esta escritura desde el mundo, podría valerse de unos que acabarán muertos (incluso en el tiempo) para salvar a otros.  

Entonces, muchos caen en el mundo en los engaños de los diablos y sus tentaciones y mueren (porque el pecado te trae, o te confirma en, la muerte).


Después viene:

Núm 21:7

El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes,» Moisés intercedió por el pueblo.

 

Los hombres en su búsqueda de Dios (Torá o Antiguo Testamento), le suplican por la salvación. Se arrepienten, el hombre va madurando.

Núm 21:8  

Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá.»

Tras la súplica en la lectura, cuando el pueblo está listo para recibirlo, mirado desde el cielo, envía a su Hijo para que lo levanten sobre una cruz (mástil) y todo el que haya muerto en el pecado y le mire (se acerque a Él) viva. ¿Por qué si no poner una serpiente abrasadora para salvar (algo que simboliza la muerte), y no algo bueno o bonito? La serpiente abrasadora es Jesucristo clavado en la cruz, del que se apartaban los ojos al mirarle de lo ensangrentado y desfigurado que estaba; que simbolizando la muerte (muerte en el mundo) trae la vida, la resurrección. Curioso que mirando una imagen de la muerte, uno viva; curioso que cuando morimos por los demás conseguimos la vida eterna.

 

Hay más prefiguraciones de Jesucristo en la Biblia, seguramente más de las que conocen los exégetas. Otra en la que se puede ver una prefiguración (quizá no tan clara como la de las serpientes) es la de:

 

Éxo 17:10-11

Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.

Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec.

 

Bien, pensemos un poco en esta palabra. Sin profundizar en el significado de ella, alguien nos podría decir que es un tanto pueril, que parece una broma del Señor: Levanta las manos y ganas; para abajo y pierdes => y además mueren cientos de personas. Pero no es así ni mucho menos, pues todo en la Biblia tiene una razón de ser.

Veamos. Por una parte alzar las manos, significa un esfuerzo y sufrimiento (tanto que se las tuvieron que sostener a Moisés, Aarón y Jur). De alguna manera Dios nos dice: renuncia al mundo y muere (sufre) por los demás (al subir las manos gana Israel, él sufre por Israel) y yo estaré contigo y ganarás. Si las bajas y te quedas en tu comodidad (egoísmo), falta de lucha, perderás la vida tú y otros a los que seguramente podrías salvar. Y por otra parte, la cruz que simboliza exactamente lo mismo, la renuncia al mundo por amor al prójimo. Es una prefiguración de Jesucristo tanto en la forma, ya que los brazos quedan alzados en un crucificado, como en lo que representa.

 

Y hay otras más:

 

Isa 9:5   

Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».

 

 

Isa 53:3-7  

Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.

¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.

Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.

Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros.

Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca.

 

 

 

 

Prefiguración de Criesto en Isaac  

Es más, aquí figura la Santísima Trinidad completa; Dios Padre (persona) es Abraham, Sacrifica al Hijo Jesús (que es Isaac, y el carnero) y el sacrificio se hace a Dios Espíritu Santo (Dios en la escritura) para que por el sacrificio del Hijo haga a todos los hombres dignos del propio Espíritu Santo. En esta prefiguración creo que no habla de la relación entre las personas, sino de la finalidad de la cruz de Cristo: darnos de nuevo la Vida, el Espíritu Santo; y del inmenso Amor que Dios nos tiene, pues está enamorado de nosotros. Cierto es que Jesús diferencia al Espíritu (“el que blasfeme contra Él no tendrá perdón” –Mar 3, 22-30–), como ya sabemos, pero pienso que no de esta manera, luego lo explico mejor en La Santísima Trinidad. Además, aquí, en la diferenciación entre Isaac y el carnero (ambos dignos para el sacrificio -el carnero a posteriori-), se está diferenciando a Jesús persona o alma contenedora de la esencia de Dios (Isaac) y Jesús hombre (cuerpo, carnero). Jesús persona capaz de mantener a Dios infinito no muere y manteniéndose en el amor infinito, sigue siendo Dios y así nos salva, nos valida. El carnero o el cuerpo de Jesús es sacrificado y muerto. Pensemos que el hombre (naturaleza) es fruto del pecado, pues antes no éramos así. Jesús toma la forma de “pecado” para salvarnos. ¿Qué hay mejor que un carnero con cuernos para simbolizar el pecado? Esta es la diferenciación a la que, para mí, aunque no lo entiendan así, se refiere el Corán (Isaac/Jesús capaz de Dios -Dios- no muere, sigue siendo capaz de contener a Dios infinito) como digo en el punto anterior ‘El Islam’. Finalmente, es el sacrificio de Jesús (fe de Abraham e Isaac) el que hace digno al carnero como sacrificio ante Dios; lo que simboliza también, en la parte de Jesús, que hace dignos nuestros cuerpos (carneros) ante Dios, para ser recibidos por Él y recibirle (a Dios Espíritu Santo). ¡A todos los hombres de todas las naciones o/y religiones! Así lo dice luego:

 

Gén 22:15-18

 El Ángel de Yahveh llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,

y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único,

yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos.

Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.»

 

 

 

Sodoma y Gomorra:               son una prefiguración de nosotros sin un justo que nos salve. Sé que el episodio de Sodoma va antes de la prefiguración de Jesús en Isaac y así toma todo el sentido; pero he querido ponerlo aquí por mostraros primero la más clara.

El pecado de Sodoma no solo es “lujurioso”:

 

Eze 16:49-50

Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo, voracidad, indolencia de la dulce vida tuvieron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente, se enorgullecieron y cometieron abominaciones ante mí: por eso las hice desaparecer, como tú viste.

 

Es el pecado que tenía el hombre.

Veamos ahora la intervención de Abraham ante Dios para salvarlos:

 

Gén 18:20-33

Dijo, pues, Yahveh: ‘El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.

Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.’

Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham permanecía parado delante de Yahveh. Abordóle Abraham y dijo: ‘¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?

Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro? Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?’

Dijo Yahveh: ‘Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.

Replicó Abraham: ‘¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza!

Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?’ Dijo: ‘No la destruiré, si encuentro allí a 45.’

Insistió todavía: ‘Supón que se encuentran allí cuarenta.’ Respondió: ‘Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.’

Insistió: ‘No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".’ Respondió: ‘No lo haré si encuentro allí a esos treinta.’

Díjole. ‘¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?’

Respondió: Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.’ Insistió: ‘Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: "¿Y si se encuentran allí diez?"’ Dijo: ‘Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.’ Partió Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar.

 

Como en el caso anterior, imaginemos que Abraham es la prefiguración de la persona Dios Padre, y Dios (Yahveh) es el Espíritu Santo. Supongamos que nosotros seamos Sodoma, esos deseos de Dios vacíos de Él, y sujetados por la naturaleza hombre conocedora del pecado. Hemos caído y nadie hay capaz. De nuevo no hablo de la relación entre las 3 personas de Dios (vamos a abstraernos de ‘soy polvo y ceniza…’), las prefiguraciones solo están puestas en la Biblia para nuestro entendimiento. En esta escritura nos dice que Dios salva o es capaz de salvar a muchos por el “hacer” o existir de unos pocos. Tanto que nos lo hace entender poco a poco, y si 50, 45, 30, 10 justos... Pero no hay esos justos; todavía no está Jesucristo (ni tan siquiera en el orden de prefiguraciones, recordemos el sacrificio de Isaac posterior en el Génesis). Y hablando de justicia, ¿realmente la justicia actúa así? ¿No habría sido lo más razonable para nosotros extraer a los 10 justos, si los hubiera habido, y condenar a los culpables? Sin embargo, Dios habría salvado la ciudad por esos 10. De hecho, luego manda a unos ángeles para sacar a Lot y su familia de Sodoma antes de destruirla. No es nuestra lógica, aquí nos habla de la figura de Cristo redentor. Por un justo, que aquí no está, somos salvados. Él nos hace capaces de recibir de nuevo el Espíritu Santo. Y en realidad, nos salva de la muerte como a Sodoma habrían salvado de la destrucción esos 10 justos, pero estos, no habrían convertido a todos los sodomitas en justos. Hoy, como los sodomitas, ya estaríamos todos los deseos que nos vaciamos de Dios torturados por la eternidad junto a los que ya solo pueden odiar. Sin embargo, Jesucristo ha validado al hombre como recipiente para el Espíritu Santo y así, solo por eso, aunque hoy en día nuestras ciudades sean como las de Sodoma, aunque cada uno de nosotros pequemos, aun sin saberlo, pues no somos santos, aun así, podemos seguir viviendo con la posibilidad de recibir el Espíritu. No somos fulminados, sino que Dios espera pacientemente en su Amor a entrar, a que despertemos de nuestra noche de pecado, para abrirle la puerta; espera que dejemos de ver solo nuestro interior y miremos un poco más hacia los demás, porque allí, fuera de nuestra puerta está Él esperando. ¿Quiere decir que ya todos vayamos al cielo? No; como tampoco todos los sodomitas se habrían hecho justos por aquellos 10. Quiere decir que ya nos ha salvado del infierno, y que gracias a Él podemos libremente elegir volver a ser hijos de Dios (algo que dejamos de ser al vaciarnos) o bien, hijos del diablo y sus ídolos del mundo. Aun si elegimos a Dios, ya no seremos nunca lo que fuimos, pues tras conocer el pecado seguiremos teniendo la naturaleza hombre. Seríamos hijos adoptivos gracias a Jesucristo, que ha adaptado nuestras prótesis, los cuerpos, para mantener al Espíritu.

Sodoma, entonces, nos representa a nosotros sin Jesucristo. No sé en qué punto de nuestra existencia. No sé si justo tras vaciarnos de Dios, antes de la naturaleza ‘hombre’, o ya en la tierra, pero somos nosotros antes de ser salvados. En cuanto a las 3 personas de Dios en estas prefiguraciones, recordemos que Jesucristo es la única persona de Dios que también comparte naturaleza con nosotros, es decir, primero fue deseo de Dios o persona (libertad) creada; Dios creó la libertad de Cristo y esta contuvo a Dios infinito sin variarla un ápice, y sigue siendo Él, pero también es persona creada. Tanto es así, que toma de nuevo nuestra naturaleza pecadora para salvarnos, aunque Él no tuvo pecado. En lo tocante al hombre, solo nuestra naturaleza puede salvar o validar nuestra naturaleza, pues si no, no habría sido probada. ¿Cómo probar la resistencia de un material sin usar ese material? Es la permanencia del Espíritu Santo en toda su intensidad, como Dios mismo, dentro de la nueva naturaleza hombre, y bajo todas las tentaciones que la ‘iniquidad’ personificada (diablo), atribularon a Jesucristo, la que, valida, certifica, verifica y comprueba que el hombre como naturaleza, es deseo de Dios capaz de recibir y mantener al Espíritu Santo. El hecho de que fuéramos hechos a imagen y semejanza de Dios en el cielo, funciona también a la inversa: para volver a recuperar lo que fuimos, es la naturaleza hombre la que se hace imagen y semejanza de Dios en Jesucristo. Gracias a Él y a su amor volvemos a ser capaces. Siendo así, es normal que, en estas prefiguraciones, tanto por estar como por no estar, Él represente el valor de mesías salvador; ni más ni menos, lo que es.

 

En otras lecturas:

 

Isa 7:14  

Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

 

Miq 5:2  

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

 

Zac 9:9  

¡Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna.

 

Zac12:10

derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán lamentación por él como lamentación por hijo único, y le llorarán amargamente como se llora amargamente a un primogénito.

 

Sal 22:16-18

Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies.

Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran,

repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.

 

 

En la figura de Moisés

Fue salvado del faraón por un leño flotando en el agua y luego fue rey (jefe de su pueblo). Cristo fue salvado también de Herodes y por el leño y el agua (cruz y Espíritu) nos salva y reafirma su gloria, como rey de las naciones.

 

En la figura de José.

Jesús es el “Hijo predilecto” como José. Cuando Jesús se proclama mesías, sus hermanos los judíos de entonces le tienen envidia e inquina, como los suyos a José, quien fue vendido por sus hermanos a extranjeros como Jesús lo fue por los judíos (sus hermanos) a los extranjeros romanos. José, detenido con dos prisioneros, anuncia a uno su muerte, y al otro su liberación gloriosa. Jesús fue crucificado entre dos ladrones, a uno le promete el cielo y al otro lo deja en su condenación. José alimentaba al pueblo con el trigo que había almacenado y Jesús es el pan de vida bajado del cielo. El faraón cambió el nombre de José y lo llamó Salvador del mundo; Jesús es el Salvador de la humanidad. José perdona a sus hermanos y Jesús a sus verdugos. Ambos son glorificados, el uno por su nación el otro en todo lugar y nación.

Hay muchas más lecturas en las que se prefigura a Cristo en la Torá, no tenéis más que abrir un buscador en internet y poner “prefiguraciones de Cristo en el Antiguo Testamento”.

Si los Israelitas, tan estudiosos de la Torá en busca de Dios no han visto a Cristo en estas escrituras, ¿quién verá a Dios en ellas? ¿Solo algunos Adanes? ¿Qué pasa con los sordos? Quizá Dios nos quiere aclarar el embrollo de Babel, tema de este libro, para que hasta estos se puedan salvar por sí mismos, por su entendimiento. En fin, Dios sabrá cómo usará su infinita misericordia, respetando nuestra libertad.

En la historia de Israel está la historia de salvación de todo hombre. Pues todo se repite: el faraón o el demonio (pecado) es quien nos mantiene esclavos, Dios nos libera de la esclavitud (Jesús rompe las cadenas y nos hace capaces de Dios) y vagamos por el desierto (el mundo) hasta la tierra prometida (el que tenga a Dios consigo ya la consigue aquí en el mundo).

Entonces, ocurrió que la sangre de un cordero o cabrito sin mancha salvó a los primogénitos de la muerte y provocó la liberación de Israel. Fue este hecho; incluso Yahvé le dice a Moisés que a partir de ese día se contará “este mes como comienzo de los meses...”. Bien, pues algo después, la sangre de Jesús, el cordero sin mancha, que entregó su espíritu a las tres de la tarde, es decir al final del 14 de Nisán, momento también del sacrificio del Cordero pascual judío, nos libera a todos los hombres de la MUERTE de SER. ¿Casualidad? No. Dios lo mide todo.

 

Jua 19:31    

Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.

 

En la historia de Israel, una vez en la tierra prometida, o con el Espíritu Santo dentro de nosotros en nuestra historia personal, ya podemos ganar a los 7 pueblos más grandes que nosotros. En la Torá son los hititas, guirgasitas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos. En nuestra vida son los 7 pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia, orgullo. Pues sin Espíritu Santo somos incapaces de vencer los pecados, porque sin Dios sólo nos sale mirarnos a nosotros mismos o como mucho a los nuestros por afectividad. Es verdad que hay pecados que nos afectan más que otros y el demonio nos tentará con aquellos en los que seamos más débiles, pero todos los podremos vencer con el Espíritu Santo, aunque los ganaremos poco a poco, como dicen las escrituras.

 

Pero voy más allá aún. Se repite incluso desde el cielo como vengo afirmando. Gracias a Jesús (1er y único deseo que complace a Dios al mantenerse en Él como Dios) se crean los demás. Luego caemos esclavos de la muerte, del pecado, por escuchar al demonio nos vaciamos de Dios y caemos junto a él a la tierra; junto al demonio a Egipto (pues el demonio es el príncipe del mundo). Y fuimos esclavos hasta el sacrificio del cordero sin mancha, de Jesús, pues hasta entonces no podíamos recibir el Espíritu Santo (habíamos dejado de ser 'deseo' de Dios). Ese día fue cuando Cristo hizo a la naturaleza hombre capaz de Dios como al principio con la naturaleza ‘deseo’ (libertad creada + Dios esencia). Ahora liberados debemos caminar por el desierto hasta llenarnos del Espíritu y volver a la tierra prometida. Claro que, como ocurrió, hay quien prefiere la esclavitud (volver a Egipto, las cosas del mundo y su príncipe) que el maná del cielo (Espíritu Santo; Num 21,5 que hemos visto antes). Por lo demás, en nuestra vida ¿qué nos mantiene fuera de la tierra prometida? ¿los siete pueblos que moran en el interior del hombre, esos 7 pecados capitales?, ¿acaso los debemos expulsar por nuestras fuerzas para dejar sitio al Espíritu Santo? No. Al menos no por nuestras fuerzas. El Espíritu Santo es un Don, nosotros lo debemos desear, tener Fe y pedírselo a Dios. Nuestra historia de salvación como la de Israel es gracia de Dios, sale de Él. Quizá el primer paso es aceptar el maná del cielo y renunciar a nuestro pasado con el faraón, dar el primer paso para alejarnos del pecado y entrar en el desierto, luego Él nos ayudará. Quizá así empiece la entrada del Espíritu en nuestro interior, y lleguemos a las puertas de la tierra prometida y comience la invasión. No lo podemos controlar, pero la nueva alianza está sellada con la sangre de Jesucristo y ahora podemos recibirlo. Y esta es nuestra historia, o, ¿qué pensáis? ¿Que los israelitas iban a tardar 40 años en llegar desde Egipto hasta Canaán? Ni en taca-taca; es un número simbólico, y ¿qué representa realmente? No solo el tiempo de rebeldía del pueblo de Israel, también tu propio tiempo de rebeldía, el tiempo que tardas en llenarte del Espíritu Santo si es que por el camino no te has quedado con el becerro de oro o te han picado las serpientes. Simboliza muchas veces toda una vida. En la primera lectura (Num 21,4-9) veíamos nuestra historia de salvación resumida y enfocada desde el cielo, que termina cuando somos liberados de la esclavitud real, de la muerte de ser al mirar a la serpiente del asta (fijaros como igual que con el carnero, Cristo hombre es representado por una serpiente, pues Él toma forma de pecado o forma de hombre -aquello en lo que degeneramos por el pecado-); en las lecturas del Éxodo y en la Biblia en general, vemos también nuestra historia de salvación.

 

 

Y así, ¿no tiene sentido todo? Teniendo en cuenta que el mundo es solo el campo de batalla dónde vamos a ser tentados, en el que eligiendo a su príncipe y sus ídolos (dinero, poder, afectos…) por encima de Dios nos condenamos (nos confirmamos en la condena), ¿no es comprensible que Dios (Amor infinito) en su Hijo venga a morir para el mundo enseñándonos la manera real de Vivir, de resucitar de nuestra muerte? ¿No es normal así, que sea una serpiente abrasadora la que prefigura a Cristo, el cual es un símbolo de muerte de cruz para el mundo pero de vida y resurrección para el que le mira? Él que nos quiere tanto, ¿cómo iba a dejar de enseñárnoslo? Al fijarme en los santos veo que casi todos llevaban una vida de renuncia al mundo. ¿Será casualidad? No. Mirándolo con perspectiva se trata de una elección clara y valiente, elegir a Dios por encima del mundo.

Y si tan claro nos parece a los cristianos, ¿por qué los Israelitas no lo ven? Quizá no lo vieron porque debía ser así para la salvación del mundo, de los gentiles (de nosotros).

 

Rom 11:25-32

Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que presumáis de sabios: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles,

y así, todo Israel será salvo, como dice la Escritura: Vendrá de Sión el Libertador; alejará de Jacob las impiedades.

Y esta será mi Alianza con ellos, cuando haya borrado sus pecados.

En cuanto al Evangelio, son enemigos para vuestro bien; pero en cuanto a la elección amados en atención a sus padres.

Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables.

En efecto, así como vosotros fuisteis en otro tiempo rebeldes contra Dios, mas al presente habéis conseguido misericordia a causa de su rebeldía,

así también, ellos al presente se han rebelado con ocasión de la misericordia otorgada a vosotros, a fin de que también ellos consigan ahora misericordia.

Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia.

 

Esta escritura elegida para este punto también tiene unos por mí inesperados versículos en los que se habla de nosotros antes del mundo, lo que me hace pensar que en la Biblia debe haber muchos otros en los que aplicar esta ‘dualidad’.

En cuanto al pueblo de Israel, parece que viene a decir que gracias a su negación de Jesucristo, el cristianismo salió de ellos para extenderse al resto del mundo. Por lo demás habla de la misericordia que tuvo con los gentiles (con cada uno de nosotros) antes de conocer a Cristo y la que tendrá con ellos cuando se conviertan.

La ‘dualidad’ la veo en Rom 11:32 Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia.

Desde este mundo, estos versículos no tienen mucho sentido (tampoco he visto anotaciones, paralelos, ni explicaciones en la Biblia). ¿Dios nos hace rebeldes para usar misericordia con nosotros? No sé…

Desde el cielo, tras la traición Dios nos mete en las jaulas que nos retienen y nos libran de caer junto a Luzbel por su misericordia. Es nuestra rebeldía la que nos ha vaciado, y en ella nos hemos quedado ahora encerrados como hombres, y todo lo ha hecho para salvarnos, para usar con nosotros la misericordia. Además, los cuerpos nos protegen mientras los llevamos de los demonios, evitando que ataquen nuestras almas (a no ser que libremente les dejemos pasar –posesiones-). Son maravillosas fortalezas que nos protegen de ellos, y nuestra libertad el portón que los puede dejar entrar. Nosotros no nos llegamos a levantar contra Dios y Luzbel nos odia también por eso, pues en su locura, piensa que quizá hubiera ganado allá arriba con nuestra activa rebelión. Nos achaca todas las culpas de su destino y nos odia hasta su última partícula de maldad. Ahora más aún, al comprobar el amor que Dios nos tiene a pesar de todo, y la misericordia que ha usado en nosotros encerrándonos dentro de hombres, lo que ahora somos.

 

     Pero hablando de los judíos nada más, es decir, de ellos y de lo que ellos aceptan, pensemos en el comienzo de Shemá:

 

     Escucha Israel: Yahveh es nuestro Dios, Yahveh es Uno. Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma con toda fuerza…

 

     Bien, este es el mandamiento más importante, dicho por Jesucristo; pero Él añadía algo:

 

Mar 12:29-31

Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor,

y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.

El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»

 

      Efectivamente es lo mismo, pero ellos dicen que Jesús, basándose en el levítico (19,18) añadió esta segunda parte. Veamos los mandamientos de Moisés.

 

Éxo 20:217

«Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

No habr ti otros dioses delante de mí.

No te harás escultura ni imagá paraen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

Recuerda el día del sábado para santificarlo.

Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.

 

Los primeros mandamientos son sobre nuestro amor y fidelidad a Dios, que se engloba en el mandamiento que hemos visto más importante del Shemá, pero ¿y los otros seis? Van referidos de una forma u otra al prójimo; y estos se cumplen con el segundo que, junto al primero, engloban a los diez: Amarás al prójimo como a ti mismo.

Esto ya lo habían visto los judíos de entonces, pero no terminaban de entender quién era ese prójimo.

 

Luc 10:25-37

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»

Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»

Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»

Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.»

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»

Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.

Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.

De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.

Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;

y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.

Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."

¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»

Él dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

 

     Pues eso, no busquemos justificaciones. ¿Este será el prójimo? o ¿el otro? ¿Acaso este es de mi pueblo? No. El amor sale de uno, pues el amor da, no toma para sí. No hace preguntas, aunque discierna. Y el único discernimiento que hace está en conocer si hay o no necesidad por parte del amado. En este sentido, me llamó la atención algo que dijo el rabino David Rosen en un encuentro con el Camino Neocatecumenal; cierto es que yo lo saco de contexto ahora, pero ya que es una historia se puede analizar independientemente:

 

Es como la historia de dos campesinos que se encuentran y uno le dice al otro:

     -Boris, ¿me amas?

     -Claro que te amo

     -Boris, ¿sabes qué es lo que me hace sufrir?

     -No lo sé.

     -Entonces, ¿cómo puedes decir que me amas si no sabes qué es lo que me hace sufrir?

   

   Y, sin embargo, somos capaces de amar a Dios, quien no tiene necesidades, y es el Ser más feliz, pues Él es Amor. Ni tan siquiera tendrá sufrimientos, porque aquí nosotros con un poco de su Espíritu, apagamos los nuestros. ¿Acaso el samaritano de la escritura no amó al otro? Y ¿le conocía para saber cuáles eran sus sufrimientos? No. Tan solo el que veía. El amor debe discernir si hay necesidad, aunque tampoco es imprescindible que lo haga, pues si das al que te pide, aunque sospeches que no lo necesite, todo lo bueno de esa limosna recaerá igualmente sobre ti, porque el otro igualmente habrá recibido tu amor.

    Lo que decía este rabino se cumple en una relación de convivencia. Quizá en una relación más afectiva, que es a la que estamos más acostumbrados los hombres. Y siempre en una relación en la que tu prójimo sea tu conocido. Pero ¿qué mérito tiene amar a los nuestros? ¿Acaso no aman los malvados a los que les aman? ¿Y no se dan muestras de “amor” afectivo continuamente en cualquier entorno social? (hago esto por mantener mi imagen, o por no perder tu amistad, o porque sé que tú me lo devolverás con otro favor o de otra forma…). Bien, y ¿cuál es más amor?, o ¿cuál es más verdadero?; ¿el amor (muchas veces afectivo) a tu “prójimo” conocido, o el amor desinteresado a cualquier prójimo?

    El que tiene amor no pregunta a quién dárselo, porque él es así, y el que pregunta quizá tenga otra cosa.

 

Mat 5:43-46

«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.

Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,

para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?

 

    Bien, esta noche he abierto una lectura de la Biblia ‘al caso’, es decir, tras rezar un padrenuestro he abierto por donde ha caído y he puesto el dedo sin mirar, y me ha salido la palabra de Ezequiel Capítulo 3, que como es cortito lo he leído entero (si tenéis curiosidad lo buscáis). Nada habría pasado, si hoy no hubiera vuelto a añadir texto en el tema del judaísmo (algo que hago a menudo: reescribir, ya habréis visto que repito cosas porque no siempre sigo el hilo). Pero por aquí ando hoy, y como Dios, al que vemos continuamente en nuestra historia, también me habla de esta manera, así os he de hablar yo:

     Es hora de que volváis la cara hacia nuestro Señor Jesucristo, pues Él os ha salvado ya de haber caído junto a Luzbel, pero nada hará contra vuestra voluntad porque respeta nuestra libertad. Debéis acoger el segundo mandamiento del que hemos hablado, con tanto afán como al primero, pues amando al prójimo estamos también amando a Dios, ya que fuimos hechos a su imagen y semejanza. Así dice el Señor Yahvé.

    ¿Queréis más pruebas y razonamientos? Leed por completo este ensayo. ¿Esperáis todavía a un mesías salvador? Pues inclinad la cerviz de una vez y veréis que aquel al que pisoteasteis es vuestro mesías; ahí está a vuestros pies, mostrando amor y humildad, camino directo al cielo. ¿Os lo reprocho? No (Oh feliz culpa que mereció a tan grande redentor). No fue vuestro pecado sino el de todos los hombres. No os perdonó solo a vosotros, sino a toda la humanidad. Una prueba de amor extrema debía pasar para limpiar nuestro pecado y no solo un pecado de aquí, sino el pecado del cielo. Porque allí todos nosotros judíos y no judíos “crucificamos” a Dios. Lo expulsamos de nuestro interior (no lo matamos porque a Dios no se le puede matar, como bien dice el Corán) pero sí matamos aquello que junto a Él éramos y entonces dejamos de Ser. Hoy todos nos hacemos partícipes de la crucifixión de Jesús, porque cada vez que pecamos Él está ahí, delante de Dios Padre pidiendo perdón con las manos extendidas. Y esto es así ya que, si no caemos junto a Luzbel es porque nos sujeta nuestra naturaleza de hombre, y la naturaleza hombre capaz de contener a Dios la sujeta Jesucristo. De no ser por esta naturaleza dignificada y “sujetadora”, cada uno de los pecados que aquí nos vacían del Espíritu Santo nos llevarían de cabeza al infierno, pues un ángel en su naturaleza no puede pecar, sin dejar de ser ángel. ¿Y qué le queda entonces? La misericordia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos tiende el salvavidas “hombre”. No así para los ángeles que odiaron a Dios y cuya libertad, en odio perpetuo se convirtió, pues así es el odio, no pude elegir dejar de ser lo que es; sin embargo, nosotros sí podemos elegir no odiar.

Si Dios es amor y lo que del amor emana: misericordia, compasión, piedad, verdad, integridad… el demonio es odio, mentira, envidia, ira… Y si todos hubiéramos creído al engaño de la serpiente, o peor, hubiéramos odiado, no habría habido historia de salvación para nosotros. Pero hubo algunos que fueron convencidos por amor a quien se lo contaba, no por engaño hacia Dios. Y este es el origen de nuestra historia de salvación escondida, por nuestra libertad, de la cara de Dios. Es nuestra Salvación en la Historia, pues así actúa el Señor con nosotros. Y así como cada uno de nosotros crucificamos a Jesucristo con nuestros pecados, así la Historia de Salvación de Israel es la misma que la nuestra; solo les queda a ellos reconocer la mejor parte de esta Historia: El amor que Dios nos tiene y la venida del reino de los cielos a nosotros (el Espíritu Santo) gracias a la dignificación del “hombre” por Jesucristo (en Él, naturaleza redentora).

   

En fin, leed las escrituras desde la perspectiva que os digo y veréis que encontraréis muchas más pruebas de todo esto. La palabra de Dios está viva, da igual que se haya escrito hace 2000 o 3000 años. Y siendo así, ¿nos sorprende que Dios hable en ella con una profundidad que durante siglos no hemos podido percibir? Quizá ha llegado el momento de acercarnos todos en el entendimiento. Quizá es solo que estamos ya preparados o sencillamente es la misericordia de Dios la que nos revela en cada momento los significados ocultos, por nuestra ceguera, de la Palabra.

 

Las diez plagas también nos muestran lo que ocurrió desde el origen. La escalera de Jacob.

 

La Escalera de Jacob

Si queréis compaginar, las plagas están en los capítulos del Éxodo 7,8,9,10,11,12. Además, esta lista de sucesos se refleja también en el Apocalipsis de manera encriptada como aquí.

Ya hemos visto a quién simboliza el Faraón en nuestra historia: el demonio. Y la esclavitud, al pecado, a la imposibilidad de recibir el Espíritu Santo, a la muerte interior. Voy a exponer la relación de las diez plagas que Dios envía para nuestra liberación (aunque como se verá, también muestran nuestra caída desde el cielo), y la correspondencia de estas con los diez escalones (o acontecimientos que nos acercan al cielo), presentes en el Éxodo. Constituyéndose las plagas como escalones hacia abajo y los hechos ocurridos en el Éxodo, como escalones hacia arriba (todos perfectamente ordenados como aparecen en la Biblia). Dado que como afirmo fuimos ángeles y en la tierra acabamos, ¿No será esta la Escalera de Jacob que se le prefiguró en un sueño a Isaac? Os ruego leáis esto con atención y comprobéis que no es un disparate.

En el Inicio, antes de las plagas, el cayado se torna en serpiente. Hace referencia al momento en el que Satán cambia de Ángel, o ser que contiene la Esencia de Vida, el Espíritu Santo simbolizado como el Árbol de la Vida en el Antiguo testamento (ya se ha explicado esto), a serpiente. De una parte del Árbol de la Vida (tu cayado) pasa a serpiente. Pero sus magos convierten también los báculos en serpientes, que quiere decir que por obra de Satanás otros se volvieron también ángeles caídos.

El hecho de que la vara de Moisés se convierte en serpiente también, hace referencia a Jesucristo, quien siendo parte del ‘Árbol de la vida’ toma forma de hombre. Este se comerá a las otras serpientes haciendo ya referencia a lo que ocurrirá en la pasión.

Éxo 7:8 Habló Yahveh a Moisés y Aarón, y dijo: 9 «Cuando Faraón os diga: Haced algún prodigio, dirás a Aarón: "Toma tu cayado y échalo delante de Faraón, y que se convierta en serpiente."» 10 Presentáronse, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron lo que Yahveh había ordenado: Aarón echó su cayado delante de Faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente. 11 También Faraón llamó a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los sabios egipcios, hicieron con sus encantamientos las mismas cosas. 12 Echó cada cual su vara, y se trocaron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró sus varas.

La Escalera de Jacob (Bajada)

La 1ª plaga El agua se convierte en sangre.

 

El agua del Nilo, es el agua que riega a Egipto. De nuevo, agua simboliza a la Esencia de Dios. Antes todos compartíamos “algo” de esa Esencia (aquí y ahora en la tierra, también los que están en Gracia). Dice que convierte con el báculo (el que representaba parte del árbol de la vida antes), esa Agua en sangre. El Agua desaparece y solo queda sangre. Aquellos que se levantan o dudan dejan de estar regados por la Esencia de Dios. Se vacían. Los peces cuyo medio natural es el Agua, mueren. Morimos como deseos de Dios. Ya no tenemos su esencia. En realidad, esto ocurre primero a los que se levantaron y por obra del demonio (los magos que también convierten agua en sangre), los demás sufren la misma suerte. Estos últimos son los ángeles Eva y por amor a estos también los ángeles Adán.

Habrá sangre … hasta en los árboles y las piedras. Los árboles representan a las ‘personas’ libres, quizá se refiera a los Adán-Eva o solo a los Adán; y las piedras a los Eva o el otro caso a los caídos.

Como nota a tener en cuenta, esta plaga no consta que se retira como otras plagas en las que el faraón se arrepiente y le pide a Moisés que las aparte; lo que significa que perdemos para siempre nuestra naturaleza celestial y ya solo los que lo consigan volverán a contener el Espíritu Santo en la naturaleza hombre (punto este no alcanzado todavía en estas plagas). Por supuesto los levantados o ángeles caídos no podrán nunca porque ni siquiera llegarán a tomar cuerpo de hombre.

 

Éxo 7:17 Así dice Yahveh: En esto conocerás que yo soy Yahveh: Mira que voy a golpear con el cayado que tengo en la mano las aguas del Río, y se convertirán en sangre. 18 Los peces del Río morirán, y el Río quedará apestado de modo que los egipcios no podrán ya beber agua del Río 19 Yahveh dijo a Moisés: «Di a Aarón: Toma tu cayado, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sobre sus ríos, sobre sus lagunas y sobre todos sus depósitos de agua. Se convertirán en sangre; y habrá sangre en toda la tierra de Egipto, hasta en los árboles y la piedras 20 Moisés y Aarón hicieron lo que Yahveh les había mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas que hay en el Rió en presencia de Faraón y de sus servidores, y todas las aguas del Rió se convirtieron en sangre. 21 Los peces del Río murieron, el Río quedó apestado de modo que los egipcios nos pudieron beber el agua del Río; hubo sangre en todo el país de Egipto. 22 Pero lo mismo hicieron con sus encantamientos los magos de Egipto; y el corazón de Faraón se endureció y no les escuchó, como había dicho Yahveh.

 

 

 

La 2ª plaga. Las Ranas.

Con el báculo Moisés hace que salten las ranas del Nilo por todo Egipto. Esto es en lo que hemos quedado: ranas que son anfibias, pero no como peces. De estar en el río pasamos a estar fuera de él, como si fuéramos débiles bolsitas verdes. Es un salto previo a vivir en la tierra (quizá el momento en el que ya no estábamos en Dios sino cerca de Él). Como siempre esto es para los que se levantaron, pero igualmente ocurre para los Adanes y Evas. Por obra del Demonio (sus magos) muchos cayeron. Esto quizá se deba al concepto de Justicia, pues, aunque algunos odiaron, todos los que acabamos en la tierra nos vaciamos (ver Justicia y Redención en Jesucristo). Satán y sus demonios exigen el mismo destino que nosotros por habernos quedado vacíos como ellos.

 

 

 

 

 

 

 

  Éxo 8:1 Dijo Yahveh a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu mano con tu cayado sobre los canales, sobre los ríos y sobre las lagunas, y haz que suban las ranas sobre la tierra de Egipto 2 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; subieron la ranas y cubrieron la tierra de Egipto. 3 Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir las ranas sobre la tierra de Egipto.

 

 

 

 

 

La 3ª plaga y 4ª plaga (mosquitos y tábanos)

Esta es la primera plaga que no pueden repetir los “magos del Faraón”. Los mosquitos aparecen sobre los hombres y sobre los ganados. Vamos a pensar que ganados se refiere a Evas tal y como ocurre en Noé y en otros lugares (en el Arca se meten aves = adanes -se pueden separar del mundo- ganado = evas -víctimas indefensas ante los réptiles, para los que solo tienen oídos- y reptiles = demonios). Los hombres pueden ser los adanes o bien los levantados. Los mosquitos, y los tábanos después, creo que son los ángeles en lucha con los levantados. Creo que en estos se habla de la batalla de ángeles y arcángeles con los vacíos de Dios.

 

 

Éxo 8:12 Dijo Yahveh a Moisés: «Di a Aarón: extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra que se convertirá en mosquitos sobre todo el país de Egipto 13 Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó el polvo de la tierra; y hubo mosquitos sobre los hombres y sobre los ganados. Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto. 14 Los magos intentaron con sus encantamientos hacer salir mosquitos, pero no pudieron. Hubo, pues, mosquitos sobre hombres y ganados.

Exo 8:17 Si no dejas salir a mi pueblo, mira que voy a enviar tábanos contra ti, contra tus siervos, tu pueblo y tus casas, de manera que las casas de los egipcios y hasta el suelo sobre el cual están se llenarán de tábanos. 18 Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde está mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que yo soy Yahveh en medio de la tierra; 19 haré distinción entre mi pueblo y el tuyo. Este prodigio sucederá mañana.» 20 Así lo hizo Yahveh, y un enorme enjambre de tábanos vino sobre la casa de Faraón y la casas de sus siervos; y toda la tierra de Egipto; la tierra fue devastada por los tábanos

 

 

Cabe resaltar en la plaga de los tábanos, que no hay opción para el Faraón, es decir, no hay consulta; no quita los mosquitos una vez que se arrepiente el Faraón y luego salen los tábanos. Probablemente sea porque los mosquitos y los tábanos corresponden al mismo momento en el cielo: a esa batalla celestial en la que atacaron los ángeles y arcángeles juntos contra los caídos. Pero había que hacer una diferenciación entre los participantes. Nombrar que primero fueron los ángeles y luego se unieron los arcángeles, porque más tarde será Dios mismo el que intervenga. La razón por la que se indica la jerarquía es que todos, antes o después lucharemos según nuestra capacidad, esto se complementa con los escalones correspondientes a esta plaga, los escalones 8 y 7.

 

 

 

 

 

 

La 5ª plaga: Muere el ganado.

Los Evas comenten peor falta que los Adanes, pues desean la Esencia de Dios, aunque no se levantan y además por estos se vacían también los adanes que más bien consintieron por amor a ‘ellas’. Como ya he dicho varias veces, por justicia, los Eva no pueden recibir en la tierra a Dios salvo por obra de los adanes; tal y como estos recibieron la condenación por los primeros. Creo que esta es la plaga que borra a los Eva del Libro de la Vida. Aquí “ganado de Israel” en contraposición, serían los Adanes o bien los ángeles fieles.

Éxo 9:2 Si te niegas a dejarles salir y los sigues reteniendo, 3 mira que la mano de Yahveh caerá sobre tus ganados del campo, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre la vacadas y sobre las ovejas; habrá una grandísima peste. 4 Pero Yahveh hará distinción entre el ganado de Israel y el ganado de los egipcios, de modo que nada perecerá de lo perteneciente a Israel.» 5 Y Yahveh fijó el plazo, diciendo: «Mañana hará esto Yahveh en el país.» 6 Al día siguiente cumplió Yahveh su palabra y murió todo el ganado de los egipcios; mas del ganado de los israelitas no murió ni una sola cabeza.

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La 6ª plaga: Las úlceras.

Se refiere a cómo nuestra alma o bolsa       contenedora del Espíritu vacía entonces, queda deteriorada (ulcerada) incapaz de recibir el Espíritu Santo. Ya no somos deseos de Dios ni siquiera cuando pasemos luego a ser hombres. Esto ocurre a hombres, ganado y magos, es decir a Adanes, Evas y demonios (o levantados).

No es lo mismo que lo ocurrido en la plaga anterior porque las úlceras efectivamente son producidas a todos los que pierden el espíritu, a los caídos además no se les da cuerpo (son odio), pero los Eva en el mundo tienen la imposibilidad de escuchar al Señor por sí mismos. Son de los millones de muertos andantes que hay por ahí, pero además incapaces de cambiar su situación por sí mismos. Bien es cierto que como he comentado ya, los Adanes pueden revivirlos por medio de su amor (pueden mostrarles a Dios en su vida) de la misma manera que ellos fueron muertos por amor hacia los Eva

Éxo 9:8 Dijo Yahveh a Moisés y a Aarón: «Tomad dos grandes puñados de hollín de horno, y que Moisés lo lance hacia el cielo, en presencia de Faraón; 9 se convertirá en polvo fino sobre todo el territorio de Egipto, y formará erupciones pustulosas, en hombres y ganados, por toda la tierra de Egipto.» 10 Tomaron, pues, hollín de horno y presentándose ante Faraón, lo lanzó Moisés hacia el cielo, y hubo erupciones pustulosas en hombres y ganados. 11 Ni los magos pudieron permanecer delante de Moisés a causa de las erupciones; pues los magos tenían las mismas erupciones que todos los egipcios.

 

 

 

 

La 7ª plaga: El granizo.

 

Dice aquí que mandará todas las plagas a la vez (14). Los mosquitos y los tábanos se referían a la lucha de los ángeles y los arcángeles, pero aquí es Dios Padre el que se hace presente. Da un golpe en la mesa. El granizo haciendo referencia al agua endurecida puede hablarnos de eso. Que morirán todos los ganados y los hombres que no se metan en la casa; dice que los temerosos de Dios lo hicieron y los que no, murieron. Quizá se refiera a que era necesario el arrepentimiento de lo hecho para poder seguir adelante. Hemos visto que solo el arrepentimiento no bastaba para recuperar el Espíritu Santo, pues por justicia si lo recuperábamos los Adán o los Eva lo debían recuperar también los demonios, pues todos nos vaciamos del Espíritu por desamor o infidelidad. Aun así, el arrepentimiento, el temor de Dios era necesario para un día poder recuperar el Espíritu en los planes de Dios. La casa puede hacer referencia a nuestra alma como se verá en la 10ª plaga. A reportarnos a nosotros mismos. No querer más de lo que somos.

Es interesante comprobar como en esta plaga (la única), hay egipcios que ponen al abrigo a sus siervos y ganados. ¿Quiénes son estos siervos y ganados? Vuelve a hablar de los Eva y quizá de los Adán, puesto que estos (más los Eva) han idolatrado a los caídos, siguiéndolos y dando la espalda a Dios. También puede hacer referencia a que fue la última oportunidad para los caídos de arrepentirse. Si estos eran activistas pro-rebelión, y tenían seguidores Eva-Adán (de los cuales esto dice en la Biblia, que idolatraban reptiles…), quizá se les dio un ultimátum para aplacarse. O quizá ninguno era todavía caído (demonio) hasta este punto; cuando tras este momento o ultimátum no se rindieron. Después en el versículo (31) dice: El lino y la cebada se estropearon, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba floreciendo.  (32) El trigo y la espelta no se estropearon, por ser tardíos.

Aquí se refiere también a los distintos tipos de ángeles. Como en el apocalipsis, creo que cebada se refiere a los Eva, lino quizá a los Adanes y trigo a los ángeles fieles. Habría que investigar esto más.

Otra anotación es que esta es la 7ª plaga, número este (7) que como ya se ha explicado simboliza la perfección.

Éxo 9:14 porque esta vez voy a mandar todas mis plagas contra ti, tus servidores y tu pueblo, para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra.

Exo 9:18 Pues mira que mañana, a esta hora, haré llover una granizada tan fuerte, como no hubo otra en Egipto desde el día en que fue fundado hasta el presente. 19 Ahora, pues, manda poner a salvo tu ganado y cuanto tienes en del campo; porque el granizo descargará sobre todos los hombres y animales que se hallan en el campo, y cuantos no se hayan recogido bajo techumbre perecerán.» 20 Aquéllos de los siervos de Faraón que temieron la palabra de Yahveh pusieron al abrigo a sus siervos y su ganado; 21 mas los que no hicieron caso de la palabra de Yahveh, dejaron en el campo a sus siervos y su ganado. caso de la palabra del Señor dejaron en el campo a sus esclavos y ganados.   

 

Éxo 9:22 El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y caerá granizo en toda la tierra de Egipto: sobre los hombres, los ganados y sobre toda la hierba del campo en Egipto».  23 Moisés extendió su bastón hacia el cielo y el Señor lanzó truenos, granizo y rayos a la tierra. El Señor desencadenó una lluvia de granizo sobre la tierra de Egipto.  24 El granizo, con los rayos formados entre el granizo, fue tan fuerte que jamás se había visto algo semejante en la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación 25 El granizo golpeó en toda la tierra de Egipto cuanto había en el campo, desde los hombres hasta los ganados. Machacó también el granizo toda la hierba del campo y tronchó todos los árboles del campo.  26 Solo en la región de Gosén, donde habitaban los hijos de Israel, no hubo granizo.  27 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez he obrado mal; el Señor es justo, mientras yo y mi pueblo somos culpables.  28 Rogad al Señor que ya basta de truenos y granizo. Yo os dejaré marchar y no os retendré más». 29 Moisés le respondió: «Cuando salga de la ciudad, extenderé mis manos hacia el Señor y cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que sepas que del Señor es la tierra.  30 Aunque sé que tú y tus servidores no teméis aún al Señor Dios».  31 (El lino y la cebada se estropearon, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba floreciendo.  32 El trigo y la espelta no se estropearon, por ser tardíos). 33 Moisés salió de la presencia del faraón y de la ciudad, y extendió sus manos hacia el Señor; cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.  34  Viendo el faraón que habían cesado la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a obrar mal y se obstinó de nuevo, él y sus servidores.  35 Se obstinó, pues, el faraón y no dejó marchar a los hijos de Israel, como había dicho el Señor por medio de Moisés. 

 

 

 La 8ª plaga: Las langostas.

 

Es el momento en el que Dios nos tiene a todos firmes y pide explicaciones. Y, sobre todo, es el momento en el que satán y los suyos hacen el chantaje a Dios; claman a la justicia para recibir el mismo destino que los Adán-Eva. Razón por la que se desarrolla el mundo o nuestra historia de salvación como lo hace.

El Señor quiere salvar a los Adán especialmente (3 … Deja machar a mi pueblo para que me rinda culto, 9… iremos con nuestros niños, ancianos…)

Se refiera también, al momento real de la expulsión. Las langostas cubrirán la tierra, que hasta entonces era el jardín del Edén.

Es el castigo que cae sobre todos nosotros, los que quedamos después de la granizada, después de que Dios mismo pusiera orden en la batalla. Es tan grave lo ocurrido en el cielo que quizá hasta los propios ángeles fieles quedaron en entredicho, por ser Luzbel antes un ángel y haber concebido iniquidad. Pero finalmente estos permanecen: ’11 marchad si queréis solo los hombres’.

 Desaparecen los árboles, y sus frutos, quizá la libertad y persona de los caídos (en toda la tierra de Egipto). Nuestra existencia vacíos de Dios, pasa a otro lugar.

Éxo 10:3 Moisés y Aarón se presentaron al faraón y le dijeron: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí? Deja marchar a mi pueblo para que me rinda culto 4 Si te niegas a dejar salir a mi pueblo, mira que mañana traeré langostas sobre tu territorio; 5 y cubrirán la superficie del país, de suerte que ni podrá verse el suelo. Devorarán lo que os quedó de la granizada, y comerán todos los árboles que os crecen en el campo. 6 Llenarán tus casas, las casas de todos los egipcios, como nunca vieron tus padres, ni los padres de tus padres, desde el día en que existieron sobre la tierra hasta el día de hoy.» Y retirándose salió de la presencia de Faraón.

7 Los servidores del faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo va a ser ese una trampa para nosotros? Deja marchar a esa gente para que rinda culto al Señor su Dios. ¿Aún no te das cuenta de que Egipto se está arruinando?».  8 Hicieron, pues, volver a Moisés y a Aarón ante el faraón, que les dijo: «Id a rendir culto al Señor vuestro Dios; pero decidme ¿quiénes van a ir?».  9 Moisés respondió: «Iremos con nuestros niños y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestras vacas, pues hemos de celebrar la fiesta del Señor» 10 Él les contestó: «¡Así esté el Señor con vosotros, como que yo os deje salir con vuestros pequeños! ¡A la vista están vuestras malas intenciones!  11 No; marchad si queréis solo los hombres y rendid culto al Señor, pues eso es lo que pedíais». Y los echaron de la presencia del faraón.  12 El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto y que venga la langosta e invada la tierra de Egipto y devore toda la hierba de la tierra y cuanto quedó del granizo».  13 Moisés extendió su bastón sobre la tierra de Egipto y el Señor hizo soplar el viento del Este sobre la tierra todo el día y toda la noche. Al amanecer, el viento del Este había traído la langosta.

Éxo 10:15 Cubrieron toda la superficie del país hasta oscurecer la tierra; devoraron toda la hierba del país y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado; no quedó nada verde ni en los árboles ni en las hierbas del campo en toda la tierra de Egipto.

 

 

La 9ª plaga: Las tinieblas.

Este es el momento en el que Dios se esconde a nosotros. Pasamos a tener una nueva “vida” en la nueva naturaleza hombre, en la que nacemos sin saber de dónde venimos ni a dónde vamos. También es representado esto como la torre de Babel y Noé, y aunque en la torre de Babel se hace hincapié en la distinción de religiones, el origen es el mismo: las tinieblas o escondimiento de Dios que nos permiten elegirle sin miedo a sus represalias, es decir, en libertad. Las tinieblas aquí en el mundo, tampoco nos permiten vernos entre nosotros. En el cielo éramos capaces de sentirnos mutuamente, pues el Espíritu Santo fluía por todos nosotros, aquí ya no hasta la pasión y entonces, aquel que se llene del Espíritu no lo hará en la intensidad celestial y tampoco sentirá al hermano de la misma forma que allí.

Éxo 10:21 Yahveh dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y haya sobre la tierra de Egipto tinieblas que puedan palparse 22 Extendió, pues, Moisés su mano hacia el cielo, y hubo por tres días densas tinieblas en todo el país de Egipto. 23 No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por espacio de tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus moradas. 24 El faraón llamó a Moisés y dijo: «Id a ofrecer culto al Señor; también los niños pueden ir con vosotros, pero dejad las ovejas y las vacas». 25 Respondió Moisés: «Tienes que dejarnos llevar víctimas para los sacrificios y holocaustos que hemos de ofrecer al Señor nuestro Dios. 26 También el ganado tiene que venir con nosotros, sin quedar ni una res, pues de ello tenemos que ofrecer al Señor, nuestro Dios, y no sabemos qué hemos de ofrecer al Señor hasta que lleguemos allá».

Éxo 10:29 Respondió Moisés: «Tú lo has dicho: no volveré a ver tu rostro.»

 

 

 

 

 

La 10ª plaga: La muerte de todos los primogénitos.

Así dice Yahvé: A media noche Yo pasaré por en medio de Egipto. Morirán en el país de Egipto todos los primogénitos.

A media noche parece referirse a la mitad de nuestro periodo de tinieblas, la vida de la humanidad en el mundo. Veamos por qué dice todos los primogénitos. Jesucristo es la primera persona creada que contiene la esencia exacta de Dios (única en esto último salvo Dios Padre y la propia Esencia o Espíritu Santo).

En la medida en la que todos participábamos de la Santísima Trinidad por ser personas creadas y mantener en una ínfima parte o intensidad la Esencia de Dios, para todos nosotros Jesucristo es el primogénito.

Si yo soy el más pequeño de una familia de cuatro hermanos, mi hermano mayor para mí es mi hermano primogénito. Siendo así, Jesucristo es el Primogénito de todas las siguientes personas creadas. Tanto de los que se convirtieron en demonios, como el ganado (Evas) como todos nosotros.

El resto ya lo he dicho varias veces: Es la muerte del primogénito, su sacrificio en la cruz y su infinito acto de amor el que hace capaz a la naturaleza hombre volver a llenarse del Espíritu Santo, es decir: ESCAPAR DE LA ESCLAVITUD DEL FARAÓN. Recordemos: muere el cuerpo, la persona de Cristo como contenedora de Dios no deja de ser, y aunque se le aparta el Espíritu durante la Cruz, muere amando de manera absoluta, y por la permanencia de la persona en el amor absoluto (exclusivamente como hombre) vuelve el Espíritu Santo en la misma intensidad de Dios, en la nueva naturaleza forjada al crisol, (esto ocurre justo un segundo antes de morir el cuerpo quizá). Así, como en la naturaleza hombre muere amando aún bajo tortura, mantiene exacta la Esencia de Dios y esto es lo que nos salva y nos redime como nueva naturaleza capaz de recibir a Dios (amor infinito). ¿Y por qué debía ser Jesucristo? Porque debía ser Dios mismo el que se donara en su Hijo, para alejarse de cualquier atisbo de injusticia. Pongamos el caso del que construye unas viviendas para un grupo de personas. Si quiero albergar a algunos pobres, ¿mandaré que hagan nuevas casas a esos que ya tenían sus casas? No, pues eso daría poder a estos sobre las nuevas casas. ¿Y si además los primeros tuvieran una deuda conmigo, no negociarían con esas casas hechas por ellos? Sí. Por esta razón si hace él las nuevas casas se ahorrará las querellas. Bien, en este ejemplo no se percibe realmente la justicia involucrada en nuestra salvación, pero nos podemos hacer una idea. Debía ser Dios mismo el que validara o construyera la naturaleza hombre y no solo como cuerpo muy fácil para Él (no hay injusticia alguna aquí) sino como digna para contener el Espíritu Santo, la Vida.

 

 Éxo 11:1 El Señor dijo a Moisés: «Todavía tengo que enviar una plaga al faraón y a Egipto, tras lo cual os dejará marchar de aquí; más aún, os expulsará definitivamente de aquí.

 

Éxo 11:4 Moisés dijo: «Así dice Yahveh: hacia media noche pasaré yo a través de Egipto; 5 y morirá en el país de Egipto todo primogénito, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono hasta el primogénito de la esclava encargada de moler, así como todo primer nacido del ganado.  6 Y se oirá un inmenso clamor en la tierra de Egipto como nunca lo ha habido ni lo habrá.  7 Mientras que a los hijos de Israel ni un perro les ladrará, ni a los hombres ni a las bestias; para que sepan que el Señor distingue entre Egipto e Israel.

 

 Hay algunos detalles a tener en cuenta en la descripción de las plagas. La primera y más importante es que Dios obceca al Faraón (refiriéndose al de la tierra, no a Satán) para manifestar su poder y para que se proclame su nombre por toda la tierra. Efectivamente, Dios no tiene tiempo. Aunque respete nuestras decisiones, Él puede ir a su antojo, del principio al final de la historia de la humanidad y actuar en ella para nuestra salvación, en el conocimiento de lo que ocurrirá, pero respetando nuestra libertad.

Así, aquí, Él dibuja nuestra historia de salvación con lo que pasó antes de todos los tiempos y con lo que habría de pasar en la cruz de Cristo. Así, Él hizo coincidir el día del sacrificio de los corderos o cabritos sin mancha del día de la Pascua Judía, con el día del sacrificio de Jesucristo, el día de nuestra Pascua.

Así, Él hizo untar las dos jambas y el dintel de sus casas con la sangre de los corderos para que la muerte no entrara en ellas. Porque esto será signo de que con la sangre de Cristo (el cordero sin mancha) se cierra esa espita o puerta que, rota, abierta y ulcerada, impedía que pudiéramos retener el Espíritu Santo; impedía que entrase la vida en nosotros y nos mantenía en la muerte. Equiparando así, a aquellas casas con nuestra propia alma.

Hay otros detalles, como que en algunas plagas específica que no tocarán a su pueblo, al pueblo de Israel. Entiendo que, en lo referente al cielo, se refiere a los ángeles fieles, otras veces, entre nosotros, a los adanes.

De todas formas, no he podido profundizar mucho en estas lecturas porque urge que termine ya el libro. Los que conozcan un poco la Biblia podrán llegar a conclusiones más precisas que las mías, pero aun así creo que todo va encaminado tal y como lo describo aquí, y, además, como el resto de lo escrito, cuadra milimétricamente con la Biblia y la palabra de Dios desde antes del origen de los tiempos. Tampoco he podido comparar traducciones; como anotación os diré que en la Biblia de Jerusalén dice que los primeros versículos de la 1ª plaga, según lo aquí descrito, provienen de la tradición yahvista, lo que realmente no sé qué quiere decir. Por eso sé que los entendidos podrán sacar mucho más fruto desde la perspectiva que aquí describo, del que yo he sacado; al final eso es lo que importa. Y cuando se den cuenta de lo evidente, no quedará otra que unirnos en el amor de Dios, pues realmente todo queda desvelado por Su voluntad. Aquello que Él quiso ocultar, hoy lo revela. ¡Qué significativo es esto! En sí mismo es una señal que nos habla de la proximidad de su nueva venida.

 

 

 

 

 

 

Las plagas tienen un orden lógico según lo ocurrido en el cielo también; quizá algunas que hablan de cómo quedó nuestro ser pudieron pasar casi al mismo tiempo que otras (por ejemplo, la 1ª y 2ª); ¿todo esto sugiere que en el cielo hubo algún tipo de tiempo? En los Escalones que se verán, casi todo lo descrito es consecuencia o son ‘gracias’ ganadas en la pasión, por lo que serían casi inmediatas. No obstante, parece claro que se colocan en riguroso orden en el Éxodo para coincidir con las plagas. Incluso el 6º escalón (agua de la piedra, en referencia a la cura de los Eva) que aún no se ha producido, está alineado con la 5ª plaga (la sordera de los Eva o necios).


La escalera de Jacob (subida)

 

El 1er Escalón.  y 10ª plaga. El sacrificio de los primogénitos.

Según decíamos Cristo es el primer creado y único que contiene la Esencia de Dios en la intensidad de Dios. Pero Él se hace hombre (pecado, ciudadano de Egipto), para escapando de la justicia que nos reclamaba Satán, hacernos aptos y salvarnos.

La pasión es el momento real a partir del cual podremos recibir el Espíritu Santo, volver a ver a Dios, quien tenga su Espíritu. Los siguientes escalones son consecuencia de este, que hará que el sentido hacia abajo rebote hacia arriba.

Cabe destacar (35) que piden plata oro y ropa; todos representativos del Espíritu Santo, aunque menos, la plata (tesoro también) ¿quizá esta distinción sea por ‘Adán/Eva’ o solo sean las 30 monedas por el lado de la plaga?

Por fin, la justicia no es pretexto, tras cumplir Jesús con ella (pedir a los egipcios) recibimos ese Espíritu, pero además despojando a Egipto porque les ‘dejamos’ sin escudo, sin su víctima secuestrada, nosotros, ya no pueden pedir nuestro mismo destino. Tras muchos años secuestrados (42), el Señor, despierto (en vela) en la noche (nuestro mundo) nos saca de Egipto.

La piel circuncidada representa el pecado, deshacernos del hombre viejo (si ropa simboliza muchas veces al Espíritu, esta parte física del mismo hombre, el pecado). Es algo simbólico que representa que no podemos recibir la comunión en la Eucaristía sin bautizar o incluso con pecado. No podemos recibir a Cristo sin bautizarnos, pero como defiendo, tampoco se puede recibir el Espíritu Santo con pecados (desamor), también para otras confesiones religiosas; pues tal y como Cristo hace apta toda la Naturaleza hombre, esto está escrito para todos nosotros (aunque sea un símbolo).

 

Éxo 12:34-36  El pueblo recogió la masa sin fermentar y, envolviendo las artesas en mantas, se las cargaron al hombro.  35  Además, los hijos de Israel hicieron lo que Moisés les había mandado: pidieron a los egipcios utensilios de plata y de oro, y ropa 36  El Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les dieron lo que pedían. Así despojaron a Egipto.

 

Éxo 12:41 Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor.  42  Fue la noche en que veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto. Será la noche de vela, en honor del Señor, para los hijos de Israel por todas las generaciones.

 

Éxo 12:43  El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Esta es la ley de la pascua: ningún extranjero la comerá.  44  Circuncida a los esclavos que te hayas adquirido y solo entonces podrán comerla.  45 Ni el emigrante ni el jornalero la comerán.  46 Se ha de comer en una sola casa: no sacarás fuera nada de la casa y no le romperás ningún hueso.  47 La comunidad entera de los hijos de Israel la celebrará.  48 Y, si algún emigrante que vive contigo quiere celebrar la Pascua del Señor, se circuncidará y solo entonces podrá participar en ella, pues será como un indígena; pero ningún incircunciso podrá comerla.

 

El 2do Escalón.    La Columna de Fuego, la columna de nubes protectora.

 

Este escalón es que anula o contrarresta a la novena plaga en la que Dios se hizo desaparecer de nosotros. Ahora el Espíritu Santo en nuestro interior (Dios mismo) nos guía entre la penumbra del mundo simbolizado como la columna de fuego, pero, además, el que Lo posee vive los sufrimientos con esperanza y de manera más ‘suavizada’; esta es la columna de nubes. El que tiene el Espíritu Santo en su interior ya tiene el reino de los cielos en él; de alguna forma ya ve a Dios.

 

 

 

Éxo 13:21  El Señor caminaba delante de los israelitas: de día, en una columna de nubes, para guiarlos por el camino; y de noche, en una columna de fuego, para alumbrarlos; para que pudieran caminar día y noche.

 

 

3er Escalón.

Paso del Mar Rojo.

 

Este escalón elimina a la octava plaga en la que Satán clamó a la justicia para recibir el mismo destino de nosotros por haber quedados vacíos como nosotros. Esto es lo que ‘ataba’ a Dios, pues no podía salvarnos sin salvarlos a ellos, y dado que eran odio no puede mezclarse con ellos (no puede recibir el Espíritu Santo). Abrir (21) el mar Rojo habla de abrirnos un camino entre la muerte. Ya podemos pasar a través de ella, y cerrar el mar Rojo detrás nuestra, sobre los egipcios, quiere decir que se corta el vínculo de justicia que teníamos con ellos. Nuestro destino se desvincula del suyo, que era y es la muerte (simbolizado en su ahogamiento por el mar).

 En el primer versículo (20), hace referencia a cómo Dios evitó que los justos que vivieron antes de Cristo (pasión), al morir fueran torturados por los demonios en el infierno. Él los mantuvo separados hasta que los ‘recogió’ Jesucristo cuando bajó a los infiernos.

 

 

 

Éxo 14:20 poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran aproximarse el uno al otro.  21 Moisés extendió su mano sobre el mar y el Señor hizo retirarse el mar con un fuerte viento del Este que sopló toda la noche; el mar se secó y se dividieron las aguas.  22  Los hijos de Israel entraron en medio del mar, en lo seco, y las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.  23 Los egipcios los persiguieron y entraron tras ellos, en medio del mar: todos los caballos del faraón, sus carros y sus jinetes.  24  Era ya la vigilia matutina cuando el Señor miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios y sembró el pánico en el ejército egipcio.  25  Trabó las ruedas de sus carros, haciéndolos avanzar pesadamente. Los egipcios dijeron: «Huyamos ante Israel, porque el Señor lucha por él contra Egipto».  26  Luego dijo el Señor a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes».  27  Moisés extendió su mano sobre el mar; y al despuntar el día el mar recobró su estado natural, de modo que los egipcios, en su huida, toparon con las aguas. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar.  28  Las aguas volvieron y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del faraón, que había entrado en el mar. Ni uno solo se salvó.  29  Mas los hijos de Israel pasaron en seco por medio del mar, mientras las aguas hacían de muralla a derecha e izquierda.  30  Aquel día salvó el Señor a Israel del poder de Egipto, e Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar.

Éxo 15:12  Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra 13  guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado, los llevaste con tu poder hasta tu santa morada. 14 Lo oyeron los pueblos y temblaron, el terror se apoderó de los habitantes de Filistea.  15  Se turbaron los príncipes de Edón, los jefes de Moab se estremecieron, flaquearon todos los habitantes de Canaán.  16 Espanto y pavor los asaltaron, la grandeza de tu brazo los dejó petrificados, mientras pasaba tu pueblo, Señor, mientras pasaba el pueblo que adquiriste.  17 Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos.  18  El Señor reina por siempre jamás».

 

 

Extendiste tu diestra, se los tragó la tierra (15:12) Jesucristo está sentado a la derecha del Padre. La diestra del Señor es el mismo Jesucristo, al decir extendiste hace referencia a la vida de Jesús en la Tierra, en concreto al momento de la pasión de nuevo. El momento en el que nos rescata Dios de nuestros secuestradores y nos guía hasta su Santa morada, que en la tierra viene a ser que: lleva su Espíritu Santo, el Reino de los Cielos a nosotros.

Sigue hablando del terror que sintieron los demonios, pues les dejó sin escudo.

‘Mientras pasaba tu pueblo’, habla de la historia de la humanidad, pues no fue al principio sino en la época de los romanos.

 

 

 

 El 4º Escalón. Se endulza el agua.

Este escalón, contrarresta el 7º escalón, el del granizo. Simboliza el Amor de Dios; si el granizo simbolizaba que Él mismo se levantó ‘enfadado’ para poner orden en sus ‘filas’; o mejor dicho nos muestra la incompatibilidad del Espíritu Santo con aquello en lo que nos convertimos; esta nos muestra a Dios tal y cómo es: Amor, pues no es que Dios cambiara, sino que cambiamos nosotros, pero ahora no rehúye de nosotros, pues antes lo hacía. Ahora ya viene a nuestro alrededor y pronto lo podremos beber otra vez o contener en nuestro nuevo envase, el hombre (esto se simboliza en la siguiente). Otra vez hace referencia a la cruz, el madero que hace posible esto, que lo cambia todo. Además, hace referencia también a unas normas o leyes, adelantando los mandamientos, que también son un escalón posterior.

Éxo 15:22 Moisés hizo partir del mar Rojo a Israel, que se dirigió hacia el desierto de Sur. Caminaron tres días por el desierto sin encontrar agua.  23  Llegaron a Mará, pero no pudieron beber el agua de Mará, porque era amarga. Por eso se llamó aquel lugar Mará.  24  El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Qué vamos a beber?».  25  Moisés clamó al Señor y el Señor le mostró un madero. Él lo echó al agua y el agua se volvió dulce. Allí el Señor dio leyes y mandatos al pueblo y lo puso a prueba, 26 diciéndoles: «Si obedeces fielmente la voz del Señor tu Dios y obras lo recto a sus ojos, escuchando sus mandatos y acatando todas sus leyes, no te afligiré con ninguna de las plagas con que afligí a los egipcios; porque yo soy el Señor, el que te cura».  27  Después llegaron a Elín, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon allí junto al agua.

 

 

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El 5º Escalón. Codornices y Maná

Este escalón, contrarresta la 6ª plaga, la de las úlceras. Si recordamos, las úlceras hacen que no podamos recibir el Espíritu Santo. El desamor ha ‘roto’ nuestra alma y nos hemos vaciado. En este escalón volvemos a ser capaces de elevarnos del mundo, de separarnos. Esto está simbolizado con las codornices; ya he comentado que, en varias partes de la Biblia, las aves simbolizan a los Adanes, que tienen oídos para Dios. Como anotación, en Num 11,31 especifica que las codornices vienen desde el mar (símbolo de la muerte). Pero aun con oídos necesitábamos ser capaces del Espíritu. Así, se nos da esa carne simbolizando que nuestras úlceras están curadas, pero, además, en este mismo escalón se nos da aquello que perdimos cuando nos ulceramos: el Espíritu Santo, simbolizado como ese maná caído del cielo. Lo uno aparece por la tarde (pasión) y lo otro al día siguiente, el Espíritu Santo.

En el (16:18) creo que se hace referencia a que cada uno tiene necesidades específicas del Espíritu o tamaños diferentes, pero que cuando lleguemos al cielo, todos seremos plenos en nuestro tamaño; quizá el que haya cogido menos, por medio del purgatorio se complete… no sé, esto es especular más que nada.

Este Espíritu Santo ya está disponible desde el escalón primero (la pasión) hasta el fin del mundo o la llegada a la tierra prometida (35) para los que lo consigan.

 

Éxo 16:11 El Señor dijo a Moisés:  12  «He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: “Al atardecer comeréis carne, por la mañana os hartaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor Dios vuestro”».  13 Por la tarde una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.  14 Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra.  15 Al verlo, los hijos de Israel se dijeron: «¿Qué es esto?». Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Es el pan que el Señor os da de comer.  16  Esto manda el Señor: “Que cada uno recoja lo que necesite para comer: una ración por cabeza; cada uno recogerá según el número de personas que vivan en su tienda”». 17 Así lo hicieron los hijos de Israel: unos recogieron más y otros menos.  18  Y, al pesar la ración, no sobraba al que había recogido más, ni faltaba al que había recogido menos: cada uno había recogido lo que necesitaba para comer.

Éxo 16:35  Los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años hasta que llegaron a tierra habitada; comieron maná hasta atravesar la frontera de la tierra de Canaán.

Núm 11:31 El Señor hizo que se alzara un viento que trajo bandadas de codornices de la parte del mar, y las hizo caer sobre el campamento…

 

El 6º Escalón. Moisés hace salir agua de una piedra.

Este escalón, contrarresta la 5ª plaga, la muerte del ganado. Tal y como decía, este ganado representa a los Eva que son sordos. Hacer brotar agua de la piedra representa eso mismo. Este escalón no se ha dado todavía, pues los llamados necios en la Biblia lo siguen siendo. No obstante, ha sido profetizado en varias ocasiones. Por ejemplo:  

Hechos de los apóstoles 2:17  Y sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán y vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños;

‘Toda la gente se marchó del desierto de Sin por etapas’ (1), puede referirse al paso de la humanidad por el mundo, de generación en generación. Finalmente se da el milagro de la piedra, al final de los tiempos.

Bien, esto no se puede demostrar hasta que suceda, pero creo que falta poco.

Éxo 17:1 Toda la comunidad de los hijos de Israel se marchó del desierto de Sin, por etapas, según la orden del Señor, y acampó en Refidín, donde el pueblo no encontró agua que beber.  2 El pueblo se querelló contra Moisés y dijo: «Danos agua que beber». Él les respondió: «¿Por qué os querelláis contra mí?, ¿por qué tentáis al Señor?». 3  Pero el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?». 4  Clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean». 5  Respondió el Señor a Moisés: «Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con el que golpeaste el Nilo y marcha. 6  Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo». Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. 7  Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».

 

 

 

El 7º y 8º Escalón. Batalla contra Amalec y Consejo de Jetro.

Estos contrarrestan las plagas 4º y 3º, en las que los mosquitos y las moscas o tábanos atacan al pueblo de Egipto. Curiosamente, aunque hacía distinción de las dos plagas, no daba la oportunidad al faraón de arrepentirse entre una y otra, como en las demás plagas. Según esto, como decía, se hace distinción entre el ataque de ángeles y arcángeles, pero es una única batalla. Especificando una jerarquía de ‘lucha’.

Aquí también nos habla de una batalla y de una jerarquía y también es lucha de familia (descendencia de Esaú y Jacob)

Pero Amalec representa a los demonios en la tierra (16) y esta vez nosotros luchamos contra ellos, pero ayudados por Dios (Padre e Hijo -brazos en cruz). Lo contrario que pasaba en las plagas paralelas.

El consejo de Jetro, justo después (18:1), invita a Moisés a delegar en hombres justos, de manera que se establece una jerarquía para el desarrollo de la vida en el campamento. Esto, además de hablarnos de que aquí mantenemos nuestros tamaños de ‘alma’, nos dice que seremos tentados por demonios equiparables; Dios no nos carga con lo que no podemos. Como en las plagas estos dos escalones se podían haber hecho uno solo.

 

Éxo 17:8  Amalec vino y atacó a Israel en Refidín.  9  Moisés dijo a Josué: «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo Aarón y Jur subían a la cima del monte.  11  Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec.  12  Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol.  13  Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.  14  El Señor dijo a Moisés: «Escribe esto en un libro para recuerdo y trasmítele a Josué que yo borraré la memoria de Amalec bajo el cielo».  15  Moisés levantó un altar y lo llamó «Señor, mi estandarte»,  16  diciendo: «Porque su mano se ha levantado contra el estandarte del Señor, el Señor está en guerra con Amalec de generación en generación». Estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano».  10  Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, …

Éxo 18:20 Incúlcales los mandatos y las instrucciones, enséñales el camino que deben seguir y las acciones que deben realizar.  21 Después busca entre todo el pueblo algunos hombres valientes, temerosos de Dios, sinceros y enemigos del soborno, y establece de entre ellos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de veinte.  22 Ellos administrarán justicia al pueblo regularmente: los asuntos graves, que te los pasen a ti; los asuntos sencillos, que los resuelvan ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la compartirán contigo.  23 Si haces lo que te digo, cumplirás lo que Dios te manda y podrás resistir, y el pueblo se volverá a casa en paz».

 

 

 

El 9º Escalón. Israel en el monte Sinaí.

Este escalón, contrarresta, solo en parte, la 2ª plaga, en la que salimos del agua como ranas ya no como peces, y nos alejamos de Dios. Ahora es Dios el que se acerca a nosotros: sobre el monte Sinaí, dice que ‘os he llevado sobre alas de águila (Espíritu Santo) y os he traído hasta mí’.

Pero aun así no podemos llegar hasta Él como antes. No podemos subir al monte Sinaí. Ahora tendremos la naturaleza hombre para siempre, y aunque lleguemos al cielo en una infinita felicidad, no seremos lo que fuimos una vez: ángeles. Si el paso del agua (Dios), peces, a estar vacíos, se simbolizaba con la rana y sus saltos, ahora Dios se presenta en la cima del Sinaí al que no nos podemos ni acercar. Pese a haber llegado el Espíritu Santo hasta nosotros, no alcanzaremos la naturaleza celestial perdida. Tal y como la rana nos hablaba de la imposibilidad de habitar con el Espíritu, pues voluntariamente salen a morir fuera del río, este paso nos habla de la recuperación de esa posibilidad de cohabitación, pero a la vez nos informa, como la hacía la segunda plaga, de nuestro cambio de naturaleza.  Este escalón está muy relacionado con el siguiente.

Éxo 19:3 Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel:  4 “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí.  5 Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra.  6 Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel».

Éxo 19:10 El Señor dijo a Moisés: «Vuelve a tu pueblo y purifícalos hoy y mañana; que se laven la ropa 11 y estén preparados para el tercer día; pues el tercer día descenderá el Señor sobre la montaña del Sinaí a la vista del pueblo.  12 Traza al pueblo un límite alrededor y dile: «Guardaos de subir a la montaña o de tocar su borde; el que toque la montaña, morirá..

 

 

El 10º Escalón. Los 10 Mandamientos

Este escalón invierte la primera plaga. El agua, signo del Espíritu Santo se convierte en Sangre. Nos desconectamos de Dios; esta es la primera plaga, aunque luego habla de las consecuencias (rana, mosquitos…). Por esto se inicia todo. Dejamos de estar en Dios y compartir su Espíritu para pasar a ser sangre (ahí símbolo de muerte). Los mandamientos son una ‘estructura’ que nos rehace y reconecta. Como los palos y cintas que a modo de andamios unen un injerto en una planta, los mandamientos nos unen de nuevo a Dios y ¿por qué? Porque la mayor parte de ellos están fundamentados en el Amor y otros en fidelidad. Si los escalones eran necesarios para llegar, los mandamientos son el enganche que nos agarra al cielo

Pero se entregan dos veces los 10 mandamientos. ¿Qué quiere decir esto? La primera vez hace referencia a nuestra primera naturaleza que perdimos: la celestial. Por eso nos habla de la traición a Dios en la Idolatría al carnero (32:1). De nuevo el Espíritu Santo es representado o simbolizado por el oro, que es ‘extraído’ más de las mujeres que de los hombres: (mujeres, hijos e hijas). Esto hace referencia a los Eva que codician la manzana, la Esencia de Dios o hacerse dioses de sí mismos. En los ‘hijos’, veo a los Adanes, pues representan inocencia que se deja llevar por los Eva (por las madres aquí). Fijémonos en que la primera vez que entrega estos 10 mandamientos, (naturaleza celestial) salen de Dios Padre (31:18); no sólo lo escrito, también las propias tablas, pero no en la segunda.

Éxo 20:1 El Señor pronunció estas palabras:  2 «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.  3 No tendrás otros dioses frente a mí.  4 No te fabricarás ídolos, ni figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra.  5 No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo el pecado de los padres en los hijos, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me odian.  6 Pero tengo misericordia por mil generaciones de los que me aman y guardan mis preceptos. 7 No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.  8  Recuerda el día del sábado para santificarlo.   …

Éxo 31:18 Cuando acabó de hablar con Moisés en la montaña del Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.

Éxo 32:1 Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar de la montaña, se reunió en torno a Aarón y le dijo: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado». 2 Aarón les contestó: «Quitadles los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos» 3 Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro y se los trajeron a Aarón.  4 Él los recibió, trabajó el oro a cincel y fabricó un becerro de fundición. Entonces ellos exclamaron: «Este es tu dios, Israel, el que te sacó de Egipto».

 

 

Así la tabla en sí misma es hecha por Moisés (prefiguración de Cristo), aunque no lo escrito en su interior (34:1). Tras la rotura de las primeras tablas, él (Moisés) personalmente las hace como copia de las primeras para que Dios (Él, dice al principio -34:1-), vuelva a cincelar los mandamientos ¿Qué nos dice esto? Que cristo valida nuestra naturaleza hombre (simbolizada aquí como las tablas sin inscripción), para que podamos albergar en nuestro interior el Espíritu Santo (= lo escrito en nuestro interior por el dedo de Dios). Pero, aunque en 34: 1 dice que Él (Dios) escribirá en ellas las palabras, en 34:27 se lo dice a Moisés ¿Por qué? Porque Moisés es prefiguración de Cristo y Él está en Dios Padre y viceversa. Veamos, en los versículos (6,7) dice: El Señor pasó delante de él proclamando ‘Señor, Señor, Dios…’ Pero no es la persona de Dios (padre) hablando de Sí mismo, sino Cristo intercediendo por nosotros en el cielo tras la traición; todavía no tiene naturaleza humana. Nos escenifica lo que ocurrió antes de la creación del mundo, como una visión que viene del cielo (5); siendo así, no se está proclamando Dios Padre para Sí mismo sino Dios Hijo al Padre. En el Versículo siguiente el (8), dice: Moisés se inclinó y postró en tierra, esto hace referencia al momento en que Cristo se hace hombre (tierra). En el siguiente (9) dice ‘Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros’ haciendo referencia al momento en el que valida la naturaleza hombre para recibir al Espíritu Santo (el momento de la pasión), ya Él puede venir o entrar en nosotros. La respuesta a esto está en el (11), la alianza por la que con su ayuda recuperaremos la tierra prometida (el cielo), expulsando a los amorreos, cananeos...

En 34,27 además Dios habla de la alianza que toma con ‘Moisés’ (prefiguración de Cristo) y con Israel. Efectivamente, nuestra nueva alianza está hecha en Cristo; gracias a Él podemos volver a enlazar con Dios, no en vano, nombra antes a ‘Moisés’ (prefiguración de Cristo) que a Israel, haciéndolo pieza clave o angular, de lo contrario ¿por qué no nombrar solo al pueblo? ¿Es que Moisés no era parte del pueblo?

 

Éxo 34:1 El Señor dijo a Moisés: «Labra dos tablas de piedra como las primeras y yo escribiré en ellas las palabras que había en las primeras tablas que tú rompiste. 2 Prepárate para mañana, sube al amanecer a la montaña del Sinaí y espérame allí en la cima de la montaña.  3 Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en toda la montaña; ni siquiera las ovejas o las vacas pastarán en la ladera de la montaña». 4 Moisés labró dos tablas de piedra como las primeras, madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. 5 El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. 6 El Señor pasó ante él proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad, 7 que mantiene la clemencia hasta la milésima generación, que perdona la culpa, el delito y el pecado, pero no los deja impunes y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación».

Éxo 34:8  Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra.

Éxo 34:9  Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya». 11  El Señor dijo a Moisés: «Yo voy a concertar una alianza: en presencia de tu pueblo haré maravillas como no se han hecho en ningún país ni nación, para que el pueblo con el que vives vea las obras terribles que voy a hacer por medio de ti.  11  Cumple lo que yo te mando hoy; expulsaré delante de ti a amorreos, cananeos, hititas, perizitas, heveos y jebuseos.

Éxo 34:27  El Señor dijo a Moisés: «Escribe estas palabras: de acuerdo con estas palabras concierto alianza contigo y con Israel».  28  Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua; y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las Diez Palabras

 

 

El final La Llegada al Cielo.

Ya está dicho. Hemos sido salvados de nuestra incapacidad de recibir a Dios. Desde la pasión podemos volver al cielo, algo a lo que el Espíritu Santo nos ayuda.

Muchas de las normas de convivencia, más allá de los 10 mandamientos (inspirados muchos en el Amor), que Dios proporcionó al pueblo de Israel, eran para sujetar artificialmente lo que de manera natural se sujeta con el Amor. Bien es cierto, que otras precisamente fueron dadas para que sin amor pudieran convivir. Para mantener una gran bolsa de plástico abierta boca abajo, sujetándola con manos, de manera que esta quede abierta en todo su volumen, harían falta muchas manos y aun así no quedaría hinchada del todo; sin embargo, con un secador o una manguera de aire insuflando desde abajo, se llenaría por completo y aun nos empujaría hacia arriba. Este es el Espíritu Santo del que nos desconectamos, que desde la pasión puede volver a nosotros.

Bien, ya Salomón, sabio entre sabios, encontró esta relación antagónica entre algunas de las plagas y algunos de los hechos ocurridos en el Éxodo (lo vemos en el libro de la Sabiduría), pero el Señor le ocultó el sentido de esto. No podía imaginar que las plagas describían nuestro descenso hasta aquí desde el mismísimo cielo y que esos acontecimientos iniciados en la pascua de Cristo describían la escalera que nos guiaba de nuevo hasta allí.

Todo lo dicho queda meridianamente claro para el que lea esto con atención. Si yo fuera judío estaría orgulloso por haber sido elegido mi pueblo para introducir al salvador de la humanidad; por haber sido elegido para dibujar la historia de la Salvación y poderse hacer presente ésta a nosotros que moramos aquí abajo. Si yo fuera judío sería el más ferviente de los cristianos, pues esto que será claro para otras naciones, para el pueblo judío debería ser cristalino.

Sobre la escalera de Jacob

En el sueño de Jacob, Gén 28:10, a Isaac se le mostró una escalera por la que bajaban y subían los ángeles. Tal y como he descrito, los acontecimientos del Éxodo a partir de la Pascua tienen un significado enlazado con las plagas correspondientes. De esta manera las plagas en la exégesis se revelan como hechos que nos ocurrieron desde que morábamos en el cielo hasta llegar a la tierra. En realidad, hasta la pascua de Cristo, primer acontecimiento o escalón de subida sin el que no se podrían haber hecho los siguientes. Estos escalones, además, están en estricto orden y corresponden a cada una de sus respectivas plagas.

Así, como decía, la escalera queda constituida de bajada como las plagas y de subida como los siguientes acontecimientos del Éxodo. Pensar que a Isaac se le mostró de manera figurada esta escalera, no solo coincide con el mensaje de su sueño, sino que confirma lo que creo haber ya demostrado o demostraré en este ensayo. Efectivamente fuimos ángeles y a la tierra bajamos en otra naturaleza para nuestra salvación. Gracias a Dios podemos volver al cielo y la manera de hacerlo quedó descrita en el Éxodo hace miles de años, como estos escalones cuya base o escalón angular es la pasión de Jesucristo.

Os invito a haceros estas preguntas:

¿Por qué el Señor quiso que sucediera todo de esta manera: con claros escalones hacia abajo y hacia arriba que se corresponden? A Isaac le bastó con mostrarle el sueño. ¿Tan importante era dejarlo así expuesto para nuestro tiempo? Quizá sea una evidencia más para el pueblo de Israel, pero en cualquier caso ¿Por qué el Señor quiere que esto se revele ahora? Parece un signo más de que la profetizada unión de las naciones y el posterior ‘apaga y vámonos’ están próximos. ¿Quizá sean nuestros hermanos Israelitas los primeros en reconocer la Verdad? ¿Les seguirán los hermanos musulmanes al ver su ejemplo y tomar este conocimiento en serio? ¿Otros? ¿O será todo a la vez? No sé cómo lo hará el Señor, pero lo hará porque está escrito: no solo los que escuchan de las religiones sino también los sordos escucharán.

Gén 28:10 Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán.  11 Llegó a un determinado lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Tomando una piedra de allí mismo, se la colocó por cabezal y se echó a dormir en aquel lugar.  12 Y tuvo un sueño: una escalinata, apoyada en la tierra, con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.  13 El Señor, que estaba en pie junto a ella, le dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado la daré a ti y a tu descendencia.  14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás a occidente y oriente, a norte y sur; y todas las naciones de la tierra serán benditas por causa tuya y de tu descendencia.  15 Yo estoy contigo; yo te guardaré donde quiera que vayas, te haré volver a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido».  16 Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía».

 



 

 

 

En este Salmo de la Torá o Antiguo Testamento, hay tres partes. La primera de alabanza a Dios del ‘narrador’, la segunda la propia palabra de Dios entrecomillada en el propio Salmo, que aquí pongo con letra más grande y finalmente el lamento del ‘narrador’ por no ver cumplida la segunda parte, la palabra de Dios, del 38 al 52.

Parece que el narrador o poeta, en el ‘elegido’ al que se refiere la palabra de Dios, ve en todo momento a David, no a uno de su estirpe. Sin embargo, veamos lo que dice de él:

 

24 pondré su mano sobre el Mar,

26 Él me invocará: ¡Padre mío, mi Dios, mi Roca salvadora!

27 Y yo lo nombraré mi primogénito, …

36 …su trono como el sol ante mí

  

Veamos que dice Marcos:

 

Evangelio de San Marcos 1:10-11

En cuanto salió del agua, vio el cielo abierto y al Espíritu bajando sobre él como una paloma.

Se escuchó una voz del cielo que dijo: Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto.

 

 

Pongo este pasaje, que para un cristiano es un poco ‘escandaloso’, para equiparar la palabra primogénito (que podría no querer decir que tuviera más hijos, sino que solo fuera el primero), a la de predilecto. Digo que es un poco escandalosa para un cristiano porque predilecto, sí que viene a decir que hay más hijos, lo cual es perfectamente comprensible desde la teoría aquí planteada: que todos fuimos deseos de Dios ya en el cielo y que allí fuimos creados gracias a que el Hijo predilecto y primogénito: Jesús, mantuvo la esencia de Dios intacta y fue ‘deseo’ o creación como persona (Hijo) y también Dios en esencia, como ya he explicado en varias ocasiones ya; dicho de otra manera, fuimos creados realmente a imagen y semejanza de Dios. Como anotación diré que antes de la pasión de Jesús, que es cuando esta palabra ocurre, no podíamos volver a ser todavía hijos de Dios -adoptivos en Jesucristo-; recordemos que cuando caímos perdimos aquello que fuimos y andábamos muertos o vacíos de Dios, con una nueva naturaleza no apta para recibirle sin la prueba extrema del Amor (esta prueba era necesaria por Justicia para con los demás deseos de Dios, tanto ángeles leales como ángeles caídos. Ver 8.5 Justicia y Redención en Jesucristo).

La fe cristiana defiende que hay un solo Dios y tres personas, ¿cómo iba a decir Dios ‘predilecto’? ¿entre quienes? Nosotros ya no podíamos, ¿entre los ángeles? Podría ser, pero entonces hablaría de nuevo de los ‘deseos’ o ‘personas’ como libertades independientes creadas, no de la Esencia intacta de Dios, que es la que hace a Jesús Dios también y lo hace Hijo único no solo en el envoltorio (persona), sino en el todo: Persona + Esencia. Por resumir, Jesús es hijo igual que nosotros porque su persona o libertad independiente es creada en el cielo como la nuestra, es primogénito porque fue el primero creado (y gracias a que complació al Padre creó los demás) y es Único porque es el único que contiene la Esencia exacta de Dios al Padre y al propio Espíritu santo. Su persona creada fue capaz de mantener al Espíritu sin adaptarse, tal cual es.

 

Así, el Salmo cuadra perfectamente con Jesús, quien es estirpe de David; en el evangelio se esforzaron mucho los apóstoles en mostrarlo. Yo no sabía por qué, hasta que vi las profecías sobre la descendencia de David en la Torá (luego lo pongo).

 

Pensemos por un momento que este salmo se refiriera a David. ¿Él le llama padre a Dios? Los cristianos así le llamamos, pero ¿también los judíos? Realmente no lo sé. Y, sobre todo, ¿Dios le llama hijo primogénito? No concuerda mucho. Y tras hacer todas las promesas que hace Dios en ese texto, ¿cómo es que después ocurre lo que dice el poeta en los párrafos de las lamentaciones 38-52? ¿Acaso la palabra de Dios no es verdadera? Sí que lo es, y se cumple para Jesucristo en la verdadera batalla: el Amor contra la iniquidad. No es una batalla del mundo, como tampoco es un mesías del mundo el anunciado en las escrituras y esperado por los Israelitas. Claro que no lo podía entender Etán el poeta, y así lo planteó: Tú dijiste esto, y lo otro… y mira lo que nos pasa… ¿hasta cuándo…?

 

 

Parte importante de este salmo es también el versículo 20:

 

20 He encontrado en David un servidor, con mi óleo santo lo he ungido;

 

Porque otras traducciones dicen:

 

20 He encontrado a David mi siervo…

 

Lo que es algo diferente, porque decir “en David” parece referirse a algo de David, en la otra traducción “a David” también se podría entender, aunque estirando un poco la goma. De cualquier forma, esto está escrito para los hebreos y a ellos Dios les transmitió esta Palabra y en hebreo supongo que lo escribieron por primera vez, así que ellos sabrán si cabe o no cabe este significado.

 

24 pondré su mano sobre el Mar

 

El mar, como sabemos, simboliza la muerte. ¿No murió David? Y cristo, ¿no resucitó a Lázaro y él mismo no resucitó? Ellos quizá no lo admitan, aunque aquí Dios se lo pone claro.

36 …su trono como el sol ante mí

 

¿No mantiene Jesús persona la misma esencia de Dios, que es quien le mantiene como Dios? ¿A quién simboliza el sol, sino a Dios? Dios Padre persona habla de la Esencia de Jesús persona, de Dios en Sí mismo.

30-33 Si sus hijos abandonan mi ley, si no viven según mis normas, si profanan mis preceptos y no observan mis mandatos, castigaré su rebelión con vara, sus culpas a latigazos, pero no retiraré mi amor, no fallaré en mi lealtad.

 

Este párrafo habla de nuestra naturaleza, no del pueblo judío, ni de los cristianos si quiera. En su tiempo, se escandalizaron de Cristo porque decía que podía limpiar los pecados. Pensemos en lo expuesto en este ensayo: somos nosotros los que pecamos de muerte y Dios nos sujeta en la nueva naturaleza. Luego es Dios mismo el que hace apta esa naturaleza (mediante su Hijo, por amor y cumpliendo toda justicia, no por mandamiento, que sería injusto para los otros traidores). Allí arriba, un solo pecado nos vació de Dios, pero en la nueva naturaleza, el cuerpo nos sujeta sin caer más allá, aunque pequemos. Dios actúa en nuestra historia con acontecimientos a veces muy duros, porque nos quiere recuperar, pero continuamos siendo capaces de recibir al Espíritu Santo en nuestro interior, cuando nos reencontramos con el amor de Dios. ¿Y esto desde cuándo? Desde que somos capaces de recibir el Espíritu Santo (6. La Cruz), desde la pasión de Jesucristo; porque antes solo unos pocos eran iluminados (7.3 Los Siete Espíritus, los Veinticuatro Ancianos). Así, “sus hijos”, se refiere a la Naturaleza Hombre dignificada o apta para recibir el Espíritu Santo, es decir, a toda la humanidad; lo fácil para mí sería decir que se refiere a los cristianos, pero no, realmente gracias a Cristo “solo” hace falta amar para recibir el Espíritu Santo, da igual llamarte cristiano si no amas, que no recibirás el Espíritu, y al revés (vaya por delante que en cualquier caso es un don, no depende solo de nosotros recibirlo).

¿Y acaso no sería injusto que solo los cristianos o los judíos pudieran salvarse? ¿No sería igual de injusto que fueran solo los españoles por ejemplo? Y para alguien que vive en el otro lado del planeta, que no ha tenido ocasión de recibir la fe que tú profesas, ¿acaso no sería igualmente injusto? ¿Y no es Dios Justo por excelencia? Para Dios no es blanco o negro, Él lo mide todo; la medida: la cantidad de amor que vivas.

Así, como digo, Israel fue el pueblo elegido para realizar la historia de salvación de la Naturaleza Hombre, por eso, esa historia tiene un desarrollo que misteriosamente encaja como parte de la historia personal de salvación de cada uno (esclavitud -faraón=ídolos, mundo-, desierto -búsqueda de Dios para el que haya menospreciado o escapado del mundo-, tierra prometida -Espíritu Santo-, lucha contra los 7 pecados capitales…), y además, ¡ahora vemos que incluso desde Adán y Eva nos estaba hablando de nuestra historia personal y real!. Dios lo hace todo de manera maravillosa, pues los pecados de los judíos de entonces son nuestros pecados, y Dios se sirvió de esos pecados, los nuestros, para iluminar a la nueva Naturaleza; convirtió la muerte en Vida, algo que solo puede hacer Dios.

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El último Salmo que añado:

 

Salmo 68 (67) Del maestro de Coro. De David. Salmo. Cántico.

1 ¡Álcese Dios, sus enemigos se dispersen, huyan ante su faz los que le odian!

2 Cual se disipa el humo, los disipas; como la cera se derrite al fuego, perecen los impíos ante Dios.

3 Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Dios, y saltan de alegría.

4 Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro.

5 Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada;

6 Dios da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.

7 Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el desierto, Pausa.

8 la tierra retembló, y hasta los cielos se licuaron ante la faz de Dios, ante la faz de Dios, el Dios de Israel.

9 Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste;

10 tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.

11 El Señor da la palabra: es el anuncio de un ejército inmenso.

12 Y mientras los reyes, los ejércitos huyen, huyen, la bella de la casa reparte el botín.

13 Mientras vosotros descansáis entre las tapias del aprisco, las alas de la Paloma se cubren de plata, y sus plumas de destellos de oro verde;

14 cuando Sadday dispersa a los reyes, por ella cae la nieve en el Monte Umbrío.

15 ¡Monte de Dios, el monte de Basán! ¡Monte escarpado, el monte de Basán!

16 ¿Por qué miráis celosos, montes escarpados, al monte que Dios escogió por mansión? ¡Oh sí, Yahveh morará allí para siempre!

17 Los carros de Dios, por millares de miríadas; el Señor ha venido del Sinaí al santuario.

18 Tú has subido a la altura, conduciendo cautivos, has recibido tributo de hombres, hasta los rebeldes para que Yahveh Dios tuviera una morada.

19 ¡Bendito sea el Señor día tras día! El carga con nosotros, Dios de nuestra salvación. Pausa.

20 Dios libertador es nuestro Dios; del Señor Yahveh son las salidas de la muerte;

21 mas la cabeza de sus enemigos Dios quebranta, la testa cabelluda de quien sus crímenes pasea.

22 Dijo el Señor: «De Basán haré volver, haré volver de los abismos del mar,

23 para que puedas hundir tu pie en la sangre, y en los enemigos tenga su parte la lengua de tus perros».

24 ¡Se han visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, mi rey, al santuario:

25 delante los cantores, los músicos detrás, las doncellas en medio, tocando el tamboril!

26 A Dios, en coros, bendecían: ¡es Yahveh, desde el origen de Israel.

27 Allí iba Benjamín, el pequeño, abriendo marcha, los príncipes de Judá con sus escuadras, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

28 ¡Manda, Dios mío, según tu poder, el poder, oh Dios, que por nosotros desplegaste,

29 desde tu Templo en lo alto de Jerusalén, donde vienen los reyes a ofrecerte presentes!

30 Increpa a la bestia del cañaveral, a la manada de toros y novillos de los pueblos. ¡Que se sometan con lingotes de plata! ¡Dispersa a los pueblos que fomentan la guerra!

31 Los magnates acudan desde Egipto, tienda hacia Dios sus manos Etiopía.

32 ¡Cantad a Dios, reinos de la tierra, salmodiad para el Señor,

33 para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: Pausa. ved que lanza él su voz, su voz potente!

34 Reconoced el poderío de Dios. Sobre Israel su exaltación, su poder en las nubes:

35 ¡temible es Dios desde su santuario! El, el Dios de Israel, es quien da poder y fuerza al pueblo. ¡Bendito sea Dios!

Vamos a estudiar este Salmo según la perspectiva ‘dual’ de la Biblia y empezando desde el cielo.

En el 1-2 nos habla del momento del levantamiento en el cielo, donde los ángeles caídos “huyen” de su presencia (caen).

En 3-4 el regocijo de los ángeles victoriosos.

El 5-6 nos habla de que a los Eva y a los Adán no los deja caer junto a las bestias (junto a los ángeles caídos)

El 7-8 puede referirse al momento junto a Dios (vacíos) y no todavía en la tierra justo antes de pasar a ella:

En el 8-9 se licuan los cielos (caemos como estrellas vacías) a nuestra nueva morada, la tierra (esto viene en el 10). Se nos reanima: se nos conceden los cuerpos en la nueva naturaleza para que viviendo podamos moldear nuestras almas y más tarde llenarnos de Él otra vez.

El 10 y 11 tenemos por fin nuestra nueva morada, la tierra. Aquella que en su bondad está preparando al desdichado. Este puede ser Jesucristo, desdichado por lo que le espera no por sí mismo, aunque en muchas traducciones habla del pobre, de nosotros. Jesús es la Palabra, antes del mundo como dice el evangelio de Juan y gracias a Él, un ejército inmenso se salvará y gracias a él el universo se creó.

El 12 es algo raro y muy diferente en las distintas traducciones. Todas, no obstante, hablan de repartir un botín. La bella o el botín quizá se refiera al Espíritu Santo, lo que, elucubrando demasiado, incluso para mí, podría tener que ver con que todos los caídos (por el motivo que fuera) se vaciaron del Espíritu Santo.

En el 13, habla de los que descansan en las tapias del aprisco. Estos son los que murieron antes de la pasión de Cristo, que, aunque fueron justos no se podían llenar del Espíritu Santo; nuestra naturaleza aún no estaba redimida. Después habla de la Paloma que creo simboliza a la Virgen María y no al Espíritu Santo (aunque también podría ser), tiene destellos de plata reflejo de la santidad de María Inmaculada, oro de la divinidad de Cristo y verde de la naturaleza humana o “terrestre” de Él.

En el 14 por medio de la paloma cae la nieve en el monte umbrío. La nieve nos habla de Agua ‘densa’ de Vida, el Monte de lo alto y de la santidad, y lo umbrío de la sombra o pecado: de la naturaleza humana (cristo toma forma de pecado). El monte umbrío es Jesucristo.

El 15 y 16 puede referirse al recelo de los ángeles (monte de Basán) por el sacrificio de Cristo para salvar a los ‘vacíos’ (Ver Justicia y redención en Jesucristo. La explicación de la parábola del hijo pródigo Lucas 15:12-32, p. 107).

El 17 y 18 hablan de cómo tras la pasión de Jesucristo, la naturaleza hombre ya puede recibir a Dios o lo que es lo mismo Dios tiene una nueva morada en nosotros. Habla de todos los justos que tras la pasión subieron al cielo porque ya pudo morar en ellos el Espíritu Santo que los impulsó junto a Dios Padre, y pudo porque toda justicia se cumplió (Dios es el que es).

El resto de los versículos hablan de todos los que subieron hasta el santuario, todos los que esperaban de distintas épocas de la historia de Israel (y de la humanidad, aunque aquí no salgan). Cabe mencionar que en el 22 dice que los hace subir de las profundidades del mar y también de Basán. Entiendo que “los montes de Basán” es la zona alta cercana a Dios de donde caímos a la parte baja de Basán.

Hay diferencias entre las traducciones que he visto pero en lo general coinciden. Supongo que un hebreo con la Torá en la mano, desde la perspectiva aquí expuesta nos haría una exégesis más precisa y además coincidente con lo dicho. Por ejemplo: donde dice "la montaña umbría", en algunas traducciones dice "Zalmon". Esto tiene dos significados, 1º guerrero ahohíta de David; 2º Montaña (situada en Basán o cercana a Siquem). Por el contexto parece la 2ª. Pero dado que representa a Jesús pudiera ser la 1ª (guerrero de la estirpe de David) o quizá las dos a la vez. La 1ª habla de la naturaleza hombre de Jesús y la 2ª, la montaña, de la naturaleza Divina.

Bueno, ahora pongo ese árbol genealógico de Jesús, que a mí siempre me pareció aburrido (que Dios me perdone) o en cualquier caso irrelevante. Y como todo en la biblia, tiene su explicación; por supuesto, está puesto para los hombres, ahora veo que para los judíos de entonces y quizá para los de ahora, porque para los católicos San José es padre putativo, ya que María es Virgen. En este sentido, igualmente este árbol genealógico desde Noé creo que está puesto para el entendimiento del hombre desde el momento en el que se escribió, porque ya sabéis cuál es mi teoría sobre Noé, La Torre de Babel, Adán y Eva: son metáforas con las que Dios nos ha mostrado nuestra historia de salvación (Ver 7.4 Lógicamente…); nos ha enseñado una opción a elegir que se alejaba de la lógica mundana, por lo que era una manera de elegirle a Él frente al mundo. Hoy estas dos maneras de conocimiento se unen en una sola.

 

Evangelio de San Lucas 3,23-38

Este era Jesús, que al empezar tenía treinta años, y se pensaba que era hijo de José, que a su vez lo era de Helí, el de Matat, el de Leví, el de Melquí, el de Janaí, el de José, el de Matatías, el de Amos, el de Nahún, el de Eslí, el de Nagai, el de Maat, el de Matatías, el de Semeín, el de Josec, el de Jodá, el de Joanán, el de Resá, el de Zorobabel, el de Salatiel, el de Nerí, el de Melquí, el de Addí, el de Cosan, el de Elmadán, el de Er, el de Jesús, el de Eliezer, el de Jorín, el de Matat, el de Leví, el de Simeón, el de Judá, el de José, el de Joná, el de Eliacín, el de Meleá, el de Mena, el de Matatá, el de Natán, el de David, el de Jesé, el de Jobed, el de Boaz, el de Sala, el de Naasón, el de Aminadab, el de Admín, el de Arní, el de Esrón, el de Fares, el de Judá, el de Jacob, el de Isaac, el de Abrahán, el de Tara, el de Nacor, el de Seruc, el de Ragau, el de Fálec, el de Eber, el de Sala, el de Cainán, el de Arfaxad, el de Sem, el de Noé, el de Lámec, el de Matusalén, el dé Henoc, el de Járet, el de Maleleel, el de Cainán, el de Enós, el de Set, el de Adán, el de Dios.

 

 

Otra prefiguración de Jesús que pongo es Noé

 (la pongo la última aunque es la primera).

Ya sabéis que Noé simboliza un reinicio o nueva oportunidad para nosotros en la Naturaleza Hombre, lo hemos visto en “7. Lógicamente p.207”.

A Noé lo llama Dios el único justo y gracias a él se inicia la “recreación”, él fabrica el arca en el que casi siempre nombra únicamente, de los animales que mete, a las aves (=Adanes), el ganado (=Evas) [también animales puros], los reptiles (=demonios) [también animales no puros]. Simbolizando a los que hemos caído a la tierra.

Gén 6:20 De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.

Gén 7:8 (De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo, 9 sendas parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.) =>[animales puros=animales; impuros=evas;?]

Gén 7:14 y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;

 

Ya se ha dicho que, sin Cristo, no se habría iniciado el mundo. Sólo Él podía redimir nuestra naturaleza (esa es la corona de espinas o la cornamenta que traba al cabrito en la zarza en la prefiguración de Isaac). Así el arca simboliza ese mundo en el que por justicia divina convivimos con los demonios (que nos tientan, reptiles pegados o que forman parte del mundo), los Evas o el ganado, siempre cerca del mundo y los adanes (aves) que podemos volar, inscritos en el libro de la vida. Pero además el Arca simboliza nuestro cuerpo también, que nos sujeta de caer a la muerte junto a los demonios que odiaron a Dios. El arca pasa sobre el mar que simboliza la muerte.

 

Gén 7, 13-16

En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;

y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;

entraron con Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida, y los que iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.

 

Acaba diciendo: Yahveh cerró la puerta detrás de Noé. Pues Cristo también se hizo hombre, se mete en el Arca y gracias a su Pasión nuestro envase queda arreglado. Nuestra naturaleza corpórea puede retener la Vida, ya no huye de nosotros el Espíritu, no se va el aire y se rellena por muerte (mar). Él nos pone la “tapa” o la “puerta”.

Respecto a la alianza por la que dice que ya no habrá otro diluvio, como ya he dicho, viene a significar que ya no habrá nuevos “reinicios”, nuevas oportunidades, lo cual realmente no es bueno para muchos.

Como vemos, en esta parte del Génesis se diferencia de nuevo esos grupos o tipos de “ángeles” primero, de hombres después. Ya no habla de Eva, sino de hijas de los hombres o Adanes, hijos de Dios, de nuevo designando lo mismo, pero ahora de manera más evidente. Esta diferenciación se repite constantemente en la Biblia: Eva, Hijas de los hombres, Ganado aquí, Canaán, Sordos (oyen, no escuchan), Jinete Verde…

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Para terminar, os pongo estas lecturas que hablan de cuál debía ser la verdadera naturaleza del mesías. Conste que en el Evangelio viene, como habéis visto, el árbol genealógico de Jesús descendiente de David por José (padre putativo).

 

SALMO 110 (109)        TORÁ (A.T)

El sacerdocio del Mesías

De David. Salmo.

 

Oráculo de Yahvé a mi Señor:

«Siéntate a mi diestra,

hasta que haga de tus enemigos

estrado de tus pies».

 

2 El cetro de tu poder

extenderá Yahvé desde Sión:

¡domina entre tus enemigos!

 

3 Ya te pertenecía el principado

el día de tu nacimiento;

un esplendor sagrado

llevas desde el seno materno,

desde la aurora de tu juventud.

 

4 Lo ha jurado Yahvé

y no va a retractarse:

«Tú eres por siempre sacerdote,

según el orden de Melquisedec».

 

5 El Señor está a tu derecha,

quebranta a los reyes el día de su cólera;

 

6 sentencia a las naciones,

amontona cadáveres,

quebranta cabezas

a lo ancho de la tierra.

 

7 Junto al camino bebe del torrente,

por eso levanta la cabeza.

Mat 22:41–46          Evangelio (N.T.)

Cristo, hijo y Señor de David.

Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión:

«¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David.»

Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice:

Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi diestra

hasta que ponga a tus enemigos

debajo de tus pies?

Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»

Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a hacerle más preguntas.

 

 

 

·      El Budismo, el Hinduismo.

 

Veamos el Budismo por lo que exteriormente conocemos de él:

-          Respetan la vida en todas sus formas.

-          Buscan un estado interior Nirvana, al que llegar incluso antes de la muerte, que llaman de no sufrimiento y felicidad.

-          Creen en la rencarnación.

Además, en internet podemos encontrar algo parecido a esto:

                                                                 

 

En las enseñanzas de Buda está la doctrina de las cuatro verdades: la existencia del dolor, el origen del dolor, la cesación del dolor y el óctuple sendero que conduce a la cesación del dolor.

El camino perfecto es el majjhima patipada, que es el óctuple sendero que resume el ejercicio de purificación budista en ocho factores: recta visión, recto pensamiento, recta palabra, recta acción, recta forma de vida, recto esfuerzo, recta conciencia, recta concentración.

Estas ocho rectitudes unen la práctica ética y la concentración meditativa en la religiosidad búdica y comprenden los cinco mandamientos o pentálogo budista:

1.     No mentir, difamar o hablar ofensivamente.

2.     No destruir vidas humanas o animales.

3.     No robar.

4.     No tener tratos deshonestos.

5.     No utilizar narcóticos ni bebidas embriagantes, ni comerciar con armas o vivir del juego.

Estos mandamientos deben ir acompañados por dos de las grandes virtudes de la espiritualidad budista: la compasión (koruna) por la que se evita el sufrimiento de los demás, y el amor (maitri) que busca el bien del prójimo a nivel individual y social.

 

Dukka es la continua amenaza de la existencia (sufrimiento, vacuidad, insustancialidad). Su causa y origen está en tanha (deseo) que conduce a la existencia y que está ligado a la condición personal. Nirodha o el cese de todo deseo es el final del sufrimiento. Si cesa el deseo, cesa la existencia condicionada y se comienza a ser feliz (nibbuta).

 

Además, entiendo que saben del demonio o ente maligno al que llaman “Mara”. Viendo todo lo dicho, busquemos similitudes.

Bien, el respeto de la vida no deja de ser amor. Ellos de alguna manera renuncian al mundo (aunque no hasta la mortificación) para encontrar mediante la meditación, concentración y esas otras normas o caminos, ese estado de gracia llamado Nirvana de no sufrimiento o felicidad. Además lo hacen todo, por lo que he leído, pensando también en la felicidad del otro.

En las primeras líneas de este texto parece que nos diga que el poner la vida en el mundo o en los deseos del mundo nos vacía, nos lleva a la muerte o sufrimiento (dukkha). Algo en lo que estamos totalmente de acuerdo y es conforme al cristianismo. Además, muchos de esos “mandamientos” de la descripción, estaban ya dichos en los diez mandamientos de la ley de Dios traídos por Moisés. En el desarrollo (que no he puesto aquí) de esos “caminos”, vemos también otras reglas ya presentes igualmente en los mandamientos de la ley de Dios.

Consideremos que es el mundo en sí mismo el que se constituye en prueba para nosotros, y que esta prueba solo es vencida por el amor. Es decir, siendo el amor a Dios y al prójimo la llave de nuestra alma, el mundo es el único lugar donde esa llave se puede forjar, donde ese amor se puede dar, porque por mucho que yo escriba aquí y hable de teorías, tan solo serán dibujos en papel de esa llave. Obras son amores y no buenas razones. El amor es darse, y dar algo de ti es renunciar a algo de ti por el otro o por Dios. Siendo nuestro cuerpo lo que nos ata al mundo, solo mediante la renuncia al mundo conseguimos amar, conseguimos abrir nuestra alma al Espíritu Santo. Esta renuncia no es una renuncia porque sí o por mortificación para hallar una salvación personal, sino a favor del otro. Sin embargo, un sacrificio por amor a Dios o para la salvación de otros, sí es válida y además nos da Vida a nosotros también.

Antes, junto a Dios no nos hacía falta el mundo porque estábamos llenos de amor. La forma de nuestro ser estaba en continuo contacto con Dios, abiertos a Él. Es cuando nos queremos separar de Él, cuando se cierra esa jaula quedando vacía, y solo es con Jesucristo cuando liberamos la cerradura que había quedado obstruida y deforme. Gracias a Cristo ya podemos usar nuestra libertad para abrir la puerta al Espíritu Santo, a la Vida por encima de la muerte del mundo y de la muerte del cuerpo, a la Vida por encima de los sufrimientos; y la libertad una vez muertos, fuera de Dios, solo se da en el mundo, pues el mundo es nuestra segunda oportunidad para recuperar a Dios (ya que nuestro pecado fue separarnos libremente de Él y morir como sus deseos, vaciarnos de Él).

Y siendo la renuncia de uno o del mundo, la clave del amor y sabiendo que gracias a Jesucristo todos los hombres somos capaces de recibir (no solo contemplar) al Espíritu Santo, alguien que renuncia al mundo como esos monjes tibetanos por ejemplo, que cumple esos caminos justos y que puede estar horas en meditación buscando el cielo en la tierra o Nirvana, ¿no sería capaz de recibir por misericordia de Dios el Espíritu, ese estado de gracia que ellos llaman Nirvana y que casualmente coincide en su descripción con lo que sentimos cuando el Espíritu Santo está en nosotros? Según ellos el Nirvana es ese estado de no sufrimiento, de felicidad absoluta, que consiguen cuando se olvidan de esa falsa idea de uno mismo que está formada por los deseos, necesidad, muerte, etc. Luego parece ser una renuncia a sí mismo. Si acompañamos esta renuncia con una vida justa de amor ¿no sería comprensible que Dios en su misericordia les mostrara el Espíritu Santo, esa vida plena y feliz que nos hace sobrevolar los sufrimientos? Ellos como nosotros piensan que el cielo, la felicidad absoluta, se puede disfrutar ya en la tierra aunque tengamos sufrimientos. ¿No será porque a raíz de habérseles mostrado ese Espíritu Santo o sus efectos, lo han establecido como el objetivo a conseguir en la vida, sin conocerlo como tal?

Quizá, que yo como cristiano hable así en este punto o en los anteriores, escandalice a otros cristianos, pero pienso que Dios efectivamente habla a los hombres según su entendimiento. Decía San Agustín que Dios es Amor, simple, definitivo y rotundo. No nos hace falta saber cómo se ha hecho un ala delta para volar, y al revés, los hay que saben mucho de la fabricación de esos aparatos y nunca han volado. De igual manera, ya lo dice la Biblia, el que no tiene amor nada es. Ya puedes cumplir todas las moralidades del mundo, que sin amor no eres nada. Y puedes no ser cristiano y por el amor llegar a Dios. En el Nuevo Testamento (Epístola a los Corintios) viene bien claro qué es el amor:

 

1Co 13:1-8

¿De qué me sirve hablar lenguas humanas o angélicas? Si me falta el amor, no soy más que una campana que repica o unos platillos que hacen ruido.

¿De qué me sirve comunicar mensajes de parte de Dios, penetrar todos los secretos y poseer la más profunda ciencia? ¿De qué me vale tener toda la fe que se precisa para mover montañas? Si me falta el amor, no soy nada.

¿De qué me sirve desprenderme de todos mis bienes, e incluso entregar mi cuerpo a las llamas? Si me falta el amor, de nada me aprovecha.

El amor es comprensivo y servicial; el amor nada sabe de envidias, de jactancias, ni de orgullos.

No es grosero, no es egoísta, no pierde los estribos, no es rencoroso.

Lejos de alegrarse de la injusticia, encuentra su gozo en la verdad.

Disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor nunca muere.

 

En cuanto al budismo como tal, hay muchas ramas, aunque por lo general parece que no reconocen a Dios omnipotente. Más bien ese Nirvana parecen buscarlo por sí mismos, desde dentro de uno. Creo que Siddhārtha Gautama (el primer “iluminado” o primer “Buda”), por todo lo que se ha dicho antes contempló al Espíritu Santo y a partir de este hecho estableció un camino para volver a llegar a él (tal es la felicidad que se siente al contemplarlo que este sentir no es un estado). Pienso que, al ver los maravillosos efectos del Espíritu Santo, estableció esos efectos como el objetivo a conseguir, para lo cual no hacía falta ascender al origen del Espíritu, no hacía falta llegar a Dios Padre. Creo que es una filosofía y religión que busca la consecución de los beneficios del Espíritu Santo sin mirar más allá, por lo que se enfoca mucho a buscar todas las fuentes de felicidad del hombre, pero estudiados o seguidos desde el propio sentimiento de felicidad. Es decir, en lugar de encontrar la felicidad como consecuencia lógica y normal de encontrar a Dios Espíritu Santo, el primer Buda o iluminado traza varios caminos por los que él ha andado previos a su contemplación (contemplación que le dio la felicidad). Dado que como se ha dicho, finalmente, es el amor el que nos lleva al Espíritu (siempre que haya Don) y este se da en el mundo, es posible llegar hasta su contemplación por la misericordia de Dios aun sin conocerlo, con los buenos usos del propio mundo.

El hecho de buscar todas las fuentes de felicidad o caminos, hace que se distingan algunos circunstanciales que poco tienen que ver con la felicidad real, con la vida eterna, sino más bien con la autorrealización y el sentirse bien. Estos caminos circunstanciales, no obstante, son menos valorados también por el budismo.

Fijándonos en el primer Buda, que trae esas normas de amor y respeto ¿no se equiparía de alguna manera a un Moisés para ese pueblo? Siendo así, pensemos que efectivamente fuera un “profeta” enviado por Dios para ese entendimiento. ¿No cabría la posibilidad de que este hombre contuviera también al Espíritu Santo? Sé que hasta la llegada de Jesucristo no lo retenemos en nosotros pero quizá, sí lo llegó a contemplar y quizá necesitaba meditar a menudo para volver a llegar a esa contemplación o quizá, después de todo, sí lo contuvo por ser uno de los 24 profetas (ancianos) de Dios-> esto lo explicaré al final, en el apocalipsis que según veo yo es la confirmación de lo que expongo en este ensayo, lo que he venido en llamar el planteamiento ‘dual’ de la Biblia.

En cuanto a la rencarnación, puede que este hombre iluminado intuyera la vida después de la muerte (en el cielo o el infierno), quizá hasta se sintió existente como deseo de Dios antes de hacerse hombre, quién sabe. Para nuestra desgracia, si morimos sin el Espíritu caeremos lejos de Dios; sería infinitamente mejor para nosotros rencarnarnos en cucaracha que caer al infierno. El hecho de la existencia de ese demonio (Mara) que todas las naciones conocen, incluidos los primeros filósofos (daimon en Platón), nos habla de ese infierno. Por lo demás es cierto que hay un ascenso o descenso posterior a nuestra vida y en otro estado; la palabra, “Isa 41:14 No temas, gusano de Jacob, gente de Israel” nos compara con gusanos cuando estábamos vacíos de Dios, antes de podernos llenar del Espíritu de nuevo gracias a la pasión de Cristo; bien es cierto que no habla de apariencia sino de valor, pero Dios habla a los pueblos según su entendimiento, quizá así le fue mostrado a este hombre. ¿Y si así fuera, Dios no habría conseguido su objetivo? Les ha hablado como a nosotros de que podemos llegar a ser “ascendidos” o “descendidos” en nuestra naturaleza según nuestro comportamiento en la vida conforme a esas reglas de amor antes mencionadas. ¿No es decir lo mismo (cielo e infierno)? El hecho de que fuimos ángeles, ahora hombres gracias a Dios y podremos llegar a ser de nuevo como viles gusanos o ir al cielo, nos habla de reencarnación, aunque solo por una vez: la oportunidad que Dios, cediendo su propio órgano vivo, nos ha dado para intentar recuperarnos. ¿Por qué? Porque nos quiere con pasión. Así de afortunados somos.

Sé que Dios ama a todos los hombres, que con Jesucristo llega la salvación de todos los hombres (o posibilidad de salvarse, antes no podíamos) y por eso sé que Dios ha ido poniendo caminos a todas las naciones para acercarlas a la salvación.

En conclusión, parece que es una filosofía enfocada a los efectos, a la felicidad por la felicidad sin mirar más allá, sin buscar a Dios. Dado que muchos de esos caminos sugeridos tienen que ver con el amor, la moderación, y la renuncia al mundo, quizá constituya finalmente un camino para llegar a Dios desde otro entendimiento distinto. Es decir, un camino permitido por Dios para alentar la búsqueda o perfeccionamiento del amor. Finalmente, estas naciones también encontrarán el Origen, Jesucristo, el camino directo de Verdad y Vida. Así está escrito.

 

 

 

 

 

El Hinduismo es una religión, algo más compleja, en la que se veneran varios dioses, aunque se contempla una única deidad subyacente, por lo que he entendido. Se dividen en castas y creen en la reencarnación en una casta superior si se ha cumplido bien la vida anterior. Consideran, creo, muchos animales como sagrados, especialmente la vaca; por esto suelen ser vegetarianos. Lo que me interesa recalcar de esta religión es el código de conducta, que comparte muchas “normas” con otras religiones, normas que finalmente suponen una renuncia a sí mismo (a favor del otro) y al mundo.

  

Tienen Yemas o restricciones:    (según he visto en internet)                    

Ahimsa: no-violencia o no dañar o agredir a ningún ser vivo, ni verbal, mental ni físicamente, practicar la amabilidad, compasión por uno mismo y por los demás.

Satya: vivir en la verdad, ser verídicos a nivel de pensamiento, palabra y comunicación.
Asteya
: no robar, no tomar lo ajeno.

Brahmacarya: moderación sexual, conservación de la energía, abstinencia, celibato.

Kshama - Paciencia, ser paciente y tolerante con nuestros semejantes.
Dhriti
 o constancia, fuerza y firmeza de carácter. Es necesario tratar de ser perseverantes y constantes.

Daya o compasión, mueve e impulsa a ver en aquellos los que nos rodean no objetos sino que seres, almas.

Arjava u honestidad, no engañar a los demás, ser honestos tanto con los demás como con nosotros mismos. Renunciar al engaño por completo.

Mitahara - moderación del apetito, es importante comer para vivir y no vivir para comer

Shauca - Limpieza o pureza externa e interna, se refiere al cuidado del propio cuerpo y de lo que le rodea.

  

De nuevo, bajo creencias diferentes, se esconden normas de amor y renuncia de uno mismo al mundo. ¿Casualidad? Que gentes de culturas tan distintas, lleguen a compartir buena parte de estos “modos o mandamientos” de conducta como aptos para realizar un camino de salvación, ¿no parece indicarnos que estas religiones tienen un mismo Origen que adapta ese camino al entendimiento de cada nación?

 

·      El Taoísmo.


Se inicia como filosofía por la observación física y metafísica de lo que nos rodea. También es considerada religión. Veamos muy por encima algunas de sus características:

 

Basado en Wikipedia.org                                                                      ↓↓Internet↓↓

-Establece tres fuerzas una pasiva, yin (sutil, femenina, húmeda), otra fuerza activa yang (concreta masculina, seca) y otra conciliadora y superior que las contiene a ambas Tao.

-El Tao es algo que no puede ser alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano. Es atemporal.  

 

Según Lao Tse (el más importante de los precursores):

Cuando Lao Tse habla del Tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo. Porque el Tao es como el espacio vacío para que se manifieste el todo. «Existía antes del Cielo y de la Tierra», dice, y, no es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.

El Tao engendró la unidad. La unidad dio origen a las dos facetas las cuales dieron el ser a la tríada y la tríada produjo los diez mil seres.

La Tríada sagrada formada por dos complementarios: el Cielo y la Tierra. Por encima de ellos está la Unidad Trascendente, de donde procede todo lo creado; es el Cero metafísico o el No–Ser o no–manifestación de donde procede todo lo manifestado y que en el constante movimiento del Universo reabsorbe las individualidades de los múltiples estados del Ser y No–ser (en el No–Ser están los seres no–manifestados a la manifestación).

Hay una triada de grado segundo (Gran Tríada) y está compuesta por dos complementarios que son el Cielo y la Tierra, y un intermediador que es el Hombre. Total: (Cielo, Tierra y Hombre). Así designada significa que del Cielo (yang) y la Tierra (yin), proviene el Hombre; de la conjunción de ambos. El hombre pues, aparece como el hijo del Cielo y de la Tierra. Aunque como parece ser que el orden de la designación es importante, sería: Tien, Jen, Ti, o sea: Cielo, Hombre, Tierra, porque es el Hombre el intermediando entre el Cielo y la Tierra (une la esencia celestial con la sustancia terrenal).

Hay una enseñanza en el Taoísmo: la bóveda (cielo) y el plano horizontal (tierra) ofrecen al hombre la posibilidad de desapegarse de su ego y destruirlo para no conservar a su “Yo”, y dar cabida a su (ser) “por Sí Mismo”, que es el único camino para que se realice esa persona, ese ser individual; el objetivo parece ser formar parte del No–Ser o no–manifestado.

En esto, la metafísica taoísta contiene la misma concepción de la metafísica hindú; es decir, que el camino de la perfección está en entregarse a los designios del Uno o Absoluto, alejándose de las apetencias sensuales de la vida cotidiana; aunque los números impares son para el taoísmo los celestes, el 1 corresponde al Tao a la Unidad y Unicidad Creadora, así el primero nombrado es el 2, Yin y luego el 3 el Yang.

 

Otras Características.

  • Preconiza la armonía del hombre con el Tao, al curso etéreo y dialéctico de los acontecimientos.

  • Reprueba la guerra, la resignación, la codicia, los prejuicios, los convencionalismos, los tabúes, la desigualdad, la sumisión, el sometimiento dogmático a normativas absolutistas o preconceptos prejuiciosos (lealtad filial, nacionalismo, legalismo, sumisión al culto, etc.).

  • Preceptos: No posee un dogma al cual los fieles deben limitarse.

  • Virtudes: Piedad, magnanimidad, abnegación, bondad, sacrificio personal, plantar árboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los árboles), ser introspectivo, ser analítico, contemplativo y meditativo, fomentar la honestidad y la equidad, enseñar al que no sabe.             ↑↑Internet↑↑

 

Veamos ahora qué tenemos en común:

Empezando por el final y creo de lo más importante, ¿las virtudes no coinciden con nuestras virtudes buscadas? Piedad, magnanimidad, bondad, sacrificio, humildad… En cuanto a algo que nos podría escandalizar reprueba la sumisión al culto, legalismo, lealtad filial… Bien, y ¿qué es lo que dicen los evangelios respecto al amor? ¿qué he recordado unas cuántas veces en el ensayo (tantas que ya estaréis hartos)? Que sin amor no somos nada, que da igual ser el mejor cristiano y cumplir todas las normas que sin amor no eres nada. ¿Qué quiere decir amar al enemigo? No quiere decir odiar al amigo sino amar a todos. Creo que al reprobar la lealtad filial lo que dice es que la bondad debe ser aplicada con todos no solo con tu hermano (pienso yo, dado que busca esa piedad, magnanimidad, bondad…). ¿Y acaso no decimos que al final, es el amor el que cuenta, no los moralismos (sumisión al culto)? Para mí es importante la “sumisión” al culto, porque me ayuda en la búsqueda de Dios, del Espíritu Santo y porque lejos de estar sometido me da la libertad, pero puedo entender a qué se refiere el Taoísmo con esto.

Hay otras cosas que me suenan como: destruir su ego para no conservar a su “Yo”, y dar cabida a su (ser) “por Sí Mismo”. Y amar ¿qué es sino donarse?; sacrificar tu Yo por o para otros. Y ¿cómo hemos dicho que llega el Espíritu Santo a nosotros sino por el amor (aunque sea un don)? Ese “Sí Mismo” me suena a la Vida interior a la única que solo el Espíritu Santo te da, lo cual me lleva al principio:

Hay una unidad trascendente de donde procede todo lo creado; para mí habla de Dios. Parece hablar de un ente creador infinito (de donde todo sale, o lo que todo contiene) e inconcebible tal y como aquí se ha relatado (Dios Padre), de unos “No–manifestados” para nosotros o “parte no–manifestada”, que pertenece al mundo celestial, ángeles y demás y el propio tao, invisible para nosotros; y otros sí manifestados que seríamos los hombres.

Sabemos que hay criaturas celestes que no se han manifestado a nosotros “No–ser” y hay una parte celeste en nosotros que fue y ya no es (pues perdimos el Espíritu Santo) pero que puede volver a nosotros, lo que habla un poco de lo mismo.

Dice que el hombre procede del cielo y de la tierra. Ya está dicho, del cielo bajamos y cambiamos de naturaleza (con cuerpo; tierra) gracias a Dios que nos sujeta esperando que volvamos a llenarnos de Vida. Luego la idea es volvernos a llenar de lo “celeste” lo que también me suena en lo que dicen.

El hombre naturaleza es según lo dicho en este ensayo ese cuerpo o parte sujetadora y nuestra persona o alma vacía, nuestro ser completo o “Sí mismo” solo se encuentra en equilibrio con el Espíritu Santo (digo equilibrio porque ya no dejaremos de ser hombres), si no el cuerpo sobraría.

Ellos dicen, creo, que el yin y el yang se complementan, como los lados de una montaña según la traducción (por un lado da el sol y por el otro sombra, que forman la unidad, Tao). En la naturaleza hombre, para nosotros, existe una parte “débil” y otra “fuerte”, nuestro cuerpo que en sí mismo es consecuencia del pecado (cuya fuente es el desamor y egoísmo); nuestra alma es lo que procede del cielo. La luz del sol sería pues el Espíritu Santo, de manera que sin Él estamos fríos. Y la realidad es que al principio estábamos todos justo bajo el sol, de manera que a todos nos iluminaba. En nuestra libertad algunos intentamos desplazar la montaña, nos separamos y una mitad quedó bañada por el sol (ángeles) y en la otra apareció nuestra sombra.

Creo que las conclusiones a las que llega el taoísmo, son tomadas desde la observación de nuestro mundo, es decir, desde la realidad que vivimos. Cierto es que ellos no tienen el mismo concepto de bueno y malo que nosotros; o, mejor dicho, ellos no consideran al yin malo y al otro bueno. No parece que busquen una cosa sobre la otra sino al equilibrio o propio Tao. Así, desde nuestra realidad, observando el ying y el yang, podemos constatar la existencia de estos en lo que nos rodea o en quienes nos rodean, pero no podemos remontarnos a un origen, si no es con la mente. Es decir, el taoísmo sabe que el Yin está ahí y de dónde ha salido, del Tao que lo contiene, pero no se pregunta qué era antes el Yin, si siempre fue Yin o acaso éramos todos una unidad junto a Tao, que es a lo que realmente quiere llegar el que profesa el taoísmo: hacerse uno con Tao, hacerse uno con Dios, como todos nosotros.  

Tao y Cristianismo

Desde mi ignorancia sobre esta religión y lo ahora dicho puedo ver en su anagrama lo siguiente también equiparándonos (otras cosas más se ven en la naturaleza pero esto es lo ahora más me interesa).

 El yang o zona blanca y el yin o zona negra en el dibujo no solo se complementan, sino que están en movimiento, con un círculo contrario de color en cada zona que parece tira de una parte, lo que querría decir:

Que lo blanco son las criaturas celestiales, es decir, aquellos deseos que no se vaciaron del Espíritu. Pero en el principio estábamos en el cielo, y hubo uno, Luzbel (el punto negro), que provocó la caída o movimiento de los ángeles Eva, los Adán y los serpiente o demonios –los llamados ángeles caídos–. En el símbolo índica también ese movimiento de lo blanco hacia lo negro, escenificando esto. Digamos pues que lo blanco es el Espíritu Santo y todo aquel que lo contiene.

Bien, lo negro somos ahora nosotros en la tierra (vacíos del Espíritu), y Jesucristo ese punto blanco que nos mueve de nuevo hacia el cielo (a toda la naturaleza hombre, pues Él hace capaces de recibir de nuevo el Espíritu a los que aman, tienen misericordia, son humildes…); Él, entre nosotros, tiene naturaleza de hombre, pero tiene el Espíritu Santo en su máxima densidad, absoluto, porque también tiene naturaleza divina.

Esto es algo que se da hoy en día, el paso de una cosa a otra, y quizá esto simboliza el anagrama; puede que no lo hicieran pensado en lo que ocurrió en el cielo, pero lo plasma perfectamente, porque es la batalla que desde entonces libramos todos los días aquí en la tierra.

Este movimiento entre ying y yang se ve aún más claramente o de manera más potenciada desde que los hombres podemos albergar el Espíritu Santo en nosotros, desde la Pasión. Porque lo que antes quedaba determinado por la justicia hoy luce esplendorosamente en nosotros con el blanco del Espíritu Santo. Así, el yang, son las “personas, almas o libertades” que contienen el Espíritu Santo (seres celestiales, y justos; ya, después de cristo también las terrestres que lo han conseguido, mediante el amor, humildad, donación –No Ser–), y el yin las “personas, almas o libertades” vacías que podrían contenerlo (hablo de los vivos). También a estos contiene Dios, pues Él sondea incluso las tinieblas.

Respecto al movimiento, como decía, no solo hubo un movimiento en la rebelión del cielo hacia el negro vacío de Espíritu Santo. Hay un continuo movimiento del Espíritu Santo en nuestras personas, pues huye de nosotros cuando pecamos, aunque misteriosamente vuelve a nosotros cuando estamos en gracia de Dios si hay don.

 

·      En cuanto a la relación entre la triada y la Santísima Trinidad:

 

Bien, volviendo a las similitudes, no podemos igualar al Tao y sus dos facetas, exactamente con la Santísima Trinidad, aunque sí se distingan claramente dos Personas de Dios. El Tao o Dios Padre, de dónde todo ha salido y el propio Espíritu Santo que es la parte blanca, siendo la negra lo vacío de Espíritu Santo. Casualmente (aunque nada finalmente resulta casual), el punto blanco del anagrama, representa a la tercera persona de Dios, aunque en, y entre, la naturaleza hombre.

Como decía, reconozco que soy un completo ignorante sobre esta religión, que, además tuvo, y tiene, supongo, muchos estudiosos con mucha sesera que me superan sobremanera. Ni mucho menos pretendo corregir el trabajo de estos, tan solo resaltar las coincidencias que hay entre nosotros. Y no para designarlas como casuales, sino como perspectivas diferentes de una misma cosa. En este sentido, me gustaría fijarme ahora en el Ying, que es descrito como parte pasiva, sutil, húmeda, femenina. En cuanto a ‘pasiva’, vemos que el que no tiene el Espíritu Santo en su interior, vive vacío, como un muerto andante; se mueve con el mundo, pero de manera pasiva realmente, por muchas banalidades con las que pretenda llenar su tiempo. Lo contrario a vivir activamente en la felicidad del Espíritu Santo. No obstante, me parece que estos calificativos van todos en la misma línea que trataré de explicar ahora:

 He descrito como en la Biblia, los Eva designan a los que se dejaron engañar por el demonio, que luego convencieron a los Adán. Siendo que los Adán en el mundo son los inscritos en el libro de la vida, que tienen oídos para Dios; y los Eva, los que solo tienen oídos para el mundo y sus ídolos, en justicia a lo que pasó en el cielo. En la biblia, además, en varios lugares llama en femenino a estos sordos, en contraposición a los que ven a Dios: por ejemplo ‘hijas de los hombres’ frente a ‘hijos de Dios’. De nuevo aquí vemos otra similitud. No quiere decir que las mujeres sean de esta manera, quiere decir que Eva convence con argumentos, o vende la idea (sutil, femenina, ying) a Adán quien finalmente toma la decisión (activa, concreta); quiere decir que alguien débil que lucha con alguien más fuerte, va a pensar y a trazar estratagemas para vencer a otro más fuerte si están enfrentados. No va a hacerlo directamente; esto puede pasar también entre dos hombres de fuerzas muy diferenciadas. Las mujeres, por lo general, más débiles corporalmente que los hombres, raramente buscarán un enfrentamiento físico con otro hombre; sino que pensarán otras maneras de hacerlo si se diera el caso. El demonio, profundamente oscuro, tienta en nuestros oídos con engaños, pero finalmente somos nosotros los que tomamos activamente la decisión; aunque esto no es porque él sea débil, sino porque está obligado a respetar nuestra libertad y nuestro ser mientras estemos en nuestro cuerpo; de lo contrario, nos aplastaría porque nos odia. Este, el demonio, es el punto negro que resalta entre lo blanco, que nos hizo caer del cielo, pero también provoca aquí perdida del Espíritu Santo, empujando con sus tentaciones (aunque finalmente sea nuestra la decisión). Este es el femenino Ying, lo que sutilmente atrae al activo yang que da el paso. Por eso están en constante movimiento. No es sólo un movimiento de traslación, es un movimiento de ‘color’ por conversión (aunque finalmente sea el Espíritu Santo el que se mueve). Cuando el ‘yang’ produce la ‘conversión’ de alguien vacío (que el movimiento se da en las dos direcciones), lo hace por mostrar su ejemplo de vida, de manera que, si un malvado nos predica palabras de amor y misericordia, raramente le creeremos; debe haber cierta concordancia; debe vivir activamente lo que predica. No así al revés, porque el vacío nos seduce con las cosas del mundo, no con la vida interior, no con sí mismo. Sé que ellos lo aplican también a la naturaleza, en este sentido les recomendaría que leyeran la conclusión, en la que vemos ejemplos en los que Dios se muestra en la naturaleza para hablarnos de esas siete religiones dirigidas por Él.

 Algunos dicen que la Santísima Trinidad, un solo Dios y tres personas, lo hemos “copiado” los cristianos del taoísmo, que es anterior a Jesucristo (siglo VI a. C.). Hemos visto que no es exactamente lo mismo, pero sobre todo, ha quedado bien claro en la prefiguración de la Santísima Trinidad de Isaías y otras más del Antiguo Testamento, anteriores en miles de años al taoísmo que eso no cabe. Aunque sí cabría preguntarse lo contrario: ¿No será que Dios guía de alguna forma a sus enviados en la misma dirección?

Resumiendo, de nuevo a través de la renuncia al mundo buscan como todos la Vida Interior o el “Sí Mismo” o el Espíritu Santo diría yo. Da una “normas” que no son tales porque parece que huyan de moralismos, pero sí virtudes (piedad, magnanimidad…) que coinciden con las nuestras, las de los musulmanes, los hindúes… ¿Por qué? Porque salen del mismo sitio: de Dios. Recordemos: ejercer el Amor es lo que salva. Por otra parte, si hay una virtud, hay una contra virtud o pecado, frente al amor, el odio o incluso el egoísmo… Digo esto por lo de los moralismos, que, aunque huyan de las normas muchas veces todo queda expuesto como contraposición de extremos, que en sí mismo determinan el rango por el que medir.

Y aunque bueno es hacerse semejante a Dios en la misericordia, piedad magnanimidad, (que, creo, es Su objetivo al hacernos llegar estos caminos de salvación a los hombres), y sobre todo sentir al Espíritu Santo en tu interior, es fenomenal saberse querido por Él de la manera en que lo hace, ¡de manera infinita! Si a ellos, Dios les ha dado este camino, bueno será que lo sigan, pero siempre guiados por la misericordia y conscientes del amor que nos tiene. Él quiere morar en nosotros, hacernos blanco y hacer que nos dé el sol para que vivamos activamente en la felicidad. Él quiere estar justo en nosotros para que no haya sombras. Así era al principio antes de la traición, antes del yin.


 

·      Y aquí estamos todos. Musulmanes, Hebreos, Budistas, Hinduistas, Taoístas, Cristianos…

 

Como digo, sabemos que Dios Ama a todos los hombres, incluso a los que lo niegan; si no, no estaríamos aquí (pecado).

Sabemos que podemos recibir la vida de Él, su Espíritu. Yo mismo lo atestiguo y también he visto a musulmanes con Vida dentro, y protestantes. Como supongo, (no conozco a ninguno) que Judíos también.

Puedo afirmar que la teoría expuesta en este ensayo que habla de nosotros con origen en el cielo está expresada en la Biblia, especialmente en el principio del Apocalipsis que a mi juicio es una clave de interpretación del resto del libro sagrado. Esto lo explico en el punto 7. También nos habla de las 7 iglesias, lo que nos une a todos maravillosamente en ese origen para separarnos solo por nuestro bien hasta hoy, pues hoy se deshace el embrollo, se nos presenta la razón de todo, y toda razón viene de lo que fuimos cada uno personalmente en el cielo.

Si lee esto un musulmán entiendo que puede ser difícil o chocante. Así sustituya Hijo de Dios por "deseo de Dios que no se aparta de Él, estando así el uno en el otro y viceversa". Que en la realidad es Hijo, pero así será más fácil.

Las religiones como el Islam, el Judaísmo o el Budismo están muy cerca unas de otras, en tanto en cuanto tienen reglas que hablan de justicia (siempre que no se malinterpreten), en el “idioma” de esa nación. Son una preparación o acercamiento para distintos entendimientos, pero lo que en todas salva es el amor.

En cualquier caso, creo que lo peor hoy es lo que más nos rodea: la ignorancia consciente de Dios. El mundo está lleno de paganos que tienen a su disposición acercarse a Dios (Alá, Yahvé, el nombre que nos haya enseñado) y no lo hacen porque no creen, porque no son temerosos de Dios (o de la falta de Él) o simplemente porque prefieren los ídolos del mundo para, en su necedad, intentar vanamente llenarse de ellos. Creo que estos son los Eva a los que de alguna manera estamos llamados a salvar en estos últimos tiempos, a todos los que no oyen, de todas las religiones.

Hoy por hoy, lo que tenemos en común los hombres (de cualquier religión) es que Jesucristo nos ha dado a todos, la posibilidad de salvarnos.

 

Los creyentes en Dios (…), ya aquí, en la lucha diaria, tenemos la guerra ganada, porque la mejor esperanza para los ateos, es que no haya nada después de la muerte, y la vida no es tal sin esperanza, es solo un deambular esperando la muerte. Creen de nosotros que, por buscar esa esperanza, somos capaces de creer en cualquier cosa, e ignoran que son ellos los necios, y necios por falta de capacidad, pues, aunque quisieran no podrían creer escuchando cualquiera de las voces de Dios. Así lo ha determinado el Señor en justicia a lo que pasó en el cielo. Por ellos, evas, muchos cayeron. Solo por los Adán aquí podrán creer. No obstante, esto toca a su fin. Así está escrito y no solo para los cristianos, todos nos uniremos en el conocimiento de Dios.

 

 

EL AMOR, LA CLAVE

5- La Cruz.

La cruz es incomprensible para los paganos y todavía hay muchos cristianos que, por desgracia, no conocen su significado. ¿Por qué Dios Hijo nos enseña el camino de la Cruz? ¿Por qué el León todopoderoso se sacrifica mostrándose débil como un cordero? Es un misterio tan maravilloso para el hombre, que difícilmente se puede abordar de una única manera. Así que, antes de hablar del sentido ‘cristiano’, su sentido real, hablemos de la lógica de la cruz para alguien de fuera. Pongamos una escena que podemos ver en el mundo, para utilizarla posteriormente:

 

Una mamá pata que tiene a sus polluelos recién nacidos en un árbol, pero debe llevarlos al lago que es donde se alimentarán y vivirán. La mamá sabe que los polluelos deben saltar, pero estos no lo hacen, se quedan en el nido pese a que allí no podrán vivir. La mamá pata les enseñará dando el primer salto. Luego le seguirán los más avezados y finalmente los más cobardes. Si alguno se queda morirá.

Y ¿qué le está pasando a los que se quedan? Que tienen miedo a saltar y morir. Y por el miedo a la muerte son esclavos de esa rama de árbol en la que con seguridad sí encontrarán la muerte. Nunca llegarán a vivir en el agua.

San Pablo dice:

 

Heb 2:14-18

Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,

y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.

Porque, ciertamente, no se ocupa de los ángeles, sino de la descendencia de Abraham.

Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.

Pues, habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados.

 

 

En el mundo se nos da la oportunidad de Vivir eligiendo a Dios y renunciando al diablo. Y el mundo visto crudamente es necesidad para el cuerpo, luego es ‘conseguir’ para uno. Y esta es la prueba en donde se da la elección, es decir, el conjunto de las necesidades del mundo constituyen las armas del demonio para alejarnos de Dios que es justamente lo contrario: donación para otros, amor, entrega. Simple pero cierto, donación frente a egoísmo, dar frente a conseguir, amor contra odio, esta es la batalla que nos saca de la muerte. Eso, sobre lo que tantas culturas han escrito, han estudiado, y han construido sus teologías en búsqueda de Dios: el bien contra el mal. La propia batalla de la vida o de la muerte.

Pero ¿qué ocurre? Que el mundo es la mejor arma del demonio, como decía, por su propia crudeza. Y acostumbrados a vivir en el mundo no sabemos ya vivir para el cielo y vivimos necesitando y consiguiendo por miedo a morir, y en esas, lo único que conseguimos es quedarnos en la rama del árbol donde con seguridad lo único que conseguiremos de verdad es la muerte y no solo eso, sino que mientras nos alcance la vida del cuerpo en la rama (en el mundo), ni siquiera podremos disfrutar de la vida buena en el agua (felicidad).

¿Y qué es esa muerte a la que tenemos miedo? No solo la muerte por hambre que nos hace acaparar y ser egoístas, si no la muerte de ser. Al perder el espíritu de Dios y caer, perdimos lo que nos hacía Ser de verdad. Ser (y un ser Feliz) en nuestra propia presencia (la de Dios en nuestro interior). Nos quedamos vacíos. Y sin Dios, en el mundo, por miedo a ese vacío, a esa muerte, a no Ser, buscamos ‘ser’ en otra persona o estímulo. Queremos ser para nuestra mujer o ser para nuestros hijos, sabernos queridos por ellos (y cuando ellos faltan o nos traicionan se acabó también nuestra vida y algunos son capaces de hacer barbaridades). Otros quizá se engañan más aún y ponen su ser en las cosas e ídolos del mundo. En el prestigio ante los demás, el trabajo…

Dice San Pablo que el miedo a la muerte nos hace esclavos del pecado, y así es, porque toda amenaza de muerte en el mundo (ya sea del cuerpo o de ser para los demás) nos dirige a las necesidades del propio mundo. Y el que tiene miedo del mundo se buscará y procurará cosas del propio mundo. Y como hemos dicho, el mundo sin más para el hombre representa la supervivencia de uno mismo (y en un pensamiento posterior de su comunidad). Esas falsas ‘necesidades’ son de las que se sirve el demonio para alejarnos de Dios (el bien contra el mal, donarse contra egoísmo). Se pueden poner ejemplos que muestren esto:

En un primer y más básico estado.

El que roba o mata para comer, para tener una casa (o simplemente un sitio donde guarecerse) lo hace porque tiene miedo a morir. Si no tuviera ese miedo, si supiera que después de esa muerte puede hallar la salvación y continuar viviendo, no lo haría.

 

En un segundo estado menos físico.

Si alguien miente hablando de sí mismo ante otras personas para quedar mejor, lo hace porque tiene miedo a no ‘ser’ para esos. Él quiere ser ante los demás. En este orden de pecados y faltas se pueden contemplar muchos, como los afectos (ser esclavo de), o incluso la envidia (no por resaltar el ser de uno, sino por querer hundir el ser de otro para que no ensombrezca el nuestro), la calumnia, el quinto mandamiento (no matarás; para los cristianos criticar y juzgar es matar el ser –precisamente-, de uno en la mente de otro).

 

Es también el miedo a la muerte el que nos lleva al pecado cuando nos defendemos del mal. Por eso los cristianos no debemos devolverla.

Si me critican a mis espaldas, debería perdonar puesto que no tengo miedo a morir; tampoco morir hacia los demás. Dios me basta, Él me da la vida y Dios +1 es un ejército.

Si me golpean o hieren debería perdonar puesto que no tengo miedo a morir. Para un creyente de verdad la muerte es el día del nacimiento.

 

¿Pero qué ocurre cuando los ‘cristianos’ nos defendemos? Si eso que nos ha dicho aquel nos ha herido tanto que el corazón se nos acelera y le devolvemos un improperio, es que ese miedo a la muerte de ser nos ha hecho pecar. Es decir, hemos hecho nuestro el pecado del otro que nos ha atacado (injuriado, abofeteado o lo que sea), porque hemos pensado que ese insulto nos mata, (nuestro orgullo lo ha pensado), que nos ridiculiza ante los demás y dejamos de ser (de tener la posición que teníamos ante nuestros amigos, ante el mundo). Es entonces cuando su pecado se propaga a nosotros (lo hacemos nuestro) como una flecha ardiendo que llega dentro de un fortín y lo hace prender. Por eso es tan importante la humildad y no defenderse contra el mal. Lo que dijo Cristo se aplica tal cual: ofrecer la otra cara cuando somos abofeteados. A eso estamos llamados y no es una manera de hablar. ¿Difícil? Imposible por nosotros mismos si no tenemos el Espíritu Santo, esa felicidad sobrenatural que te hace sobrevolar los sufrimientos como si fueras un atontolinado para el mundo.

En general, si no tuviéramos miedo a morir no se daría el pecado, a no ser que tuviéramos la maldad dentro. Al menos, el demonio no tendría armas con las que tentarnos, con las que atacarnos.

Pero la realidad es que nos vamos engañando, rodeamos nuestro nido de pajas más o menos bonitas, ponemos nuestra ilusión en ellas y malvivimos (esperamos a la muerte), por miedo a ese salto, por miedo a la propia muerte. Y viene nuestra mamá pata y nos enseña cómo llegar al agua. Lo ha hecho muy claro, ha sufrido el peor de los golpes (puesto que es más grande y tiene más peso). Desapareció de nuestra mirada por unos instantes y después la volvimos a ver allí en el suelo graznándonos fuertemente, pero aunque la vimos viva después de ese salto de muerte no la hicimos caso y ella se fue al agua con los otros polluelos que la siguieron. Pues esto nos pasa a nosotros porque tras la muerte está la vida eterna, pero antes de la muerte también podemos disfrutar de esa vida eterna (del Espíritu Santo, de la Vida de verdad, de la Felicidad, de Dios dentro), aun viviendo en este cuerpo.

Así Cristo nos enseñó que es en la muerte de uno mismo por amor a los demás donde se encuentra la vida. El perder nuestro tiempo para ayudar a otros, el dar a los pobres… Realmente es un salto de Fe el perder el miedo a la muerte, pero al conseguirlo llegas al agua o mejor el Agua Viva llega a ti y puedes vivir de verdad, vivir plenamente y feliz. Parece una paradoja que muriendo por el otro se halle la felicidad, pero lo cierto es que el hombre está hecho para amar porque de Dios ha salido, y siendo Dios amor, si no amamos perdemos nuestra razón de ser, nuestro propio ser.

Imagínate que estás en un precipicio altísimo al lado de tu hijo. Junto a vosotros hay dos pequeñas máquinas voladoras nuevas de diseño pequeño y compacto. De repente el niño se tira y a ti te da tiempo a echarle una de esas máquinas voladoras, apagada. Él ve que no se debía haber tirado, y con esfuerzo, se monta en la máquina, pero no sabe manejarla. Le gritas y le dices lo que tiene que hacer, pero él no lo entiende. Solo escucha a medias y consigue encender los motores, pero no sabe volar, no sabe manejarla ¿Qué harías?…

Evidentemente; te montarías en la otra máquina, volarías a su lado, y con ella junto a él le mostrarías el funcionamiento. Enseñándole tus propios mandos, tu propio cuerpo y hablándole esta vez más cerca para que te entienda.

Bien, pues eso ha hecho Dios. Estábamos con Él y libremente nos tiramos, (pensábamos, por orgullo, que podíamos vivir sin Dios y desobedecimos, lo negamos, y nos vaciamos) pero Él que nos quiere sobremanera, nos da un cuerpo para que dejemos de caer (volvamos libremente a llenarnos de Él, a la obediencia, a la humildad, al amor), nos manda profetas (gritos) para que ayudados de ese cuerpo volvamos a subir pero no los entendemos bien. Nos ponemos en posición, agarramos los mandos, pero falta lo más importante: encender los motores y volar (amar, incluso sobre uno mismo); y así Cristo baja en un cuerpo (en el cuento con la otra nave) y nos dice las instrucciones (la Palabra) y nos enseña con su cuerpo, signos y señales (la Cruz) que el camino al cielo es la muerte del mundo. Con la cruz nos enseña que es el morir por el otro lo que te da la vida. Él se sacrifica por todos nosotros para enseñarnos la manera. Como la mamá pata que da el primer salto y sufre el peor golpe por pesar más que los polluelos, Cristo no sufre cualquier muerte, sino la cruz. Como habrías hecho tú con tu hijo en el caso de la nave: tú te subes a la máquina (nave). Cristo se hace hombre. Tú le hablas como puedes y le enseñas el funcionamiento. Cristo nos trae la palabra de Dios y nos muestra la manera de volver a subir. La diferencia es que tú quizá no habrías sufrido martirio por tu hijo o por tu hermano, o quizá sí, no sabemos.

 

Cristo tras su pasión y resurrección manteniéndose como Esencia inalterada de Dios (=Amor infinito) enciende el motor de nuestra nave (la de todos los hombres) ya somos capaces de volar, además Cristo nos enseña que renunciar al mundo y a su príncipe por amor al otro es lo que nos salva. Esto es escándalo para los paganos. ¿Sacrificarte por otro al que quizá ni conoces? ¡Anda ya! Sin embargo, es a lo que estamos llamados y curiosamente al hacerlo no solo ganas vida interior sino que el Señor te hace la cruz ligera. De alguna forma parece como si Dios quisiera premiar los pasos que damos en buena dirección dándonos un poco de Espíritu Santo, de Vida. Sé que es un Don y no depende de nuestro esfuerzo, pero tengo la sensación de que eso es lo que ocurre; porque eso veo en mi vida. Quizá yo sea como un burro al que hay que poner una zanahoria delante para que ande, quién sabe.

Creo que por eso también es tan importante el celibato en los sacerdotes. Aunque se hable tanto de los que lo rompen, pienso que estos son un puñado de paja en un gran granero, pues el mundo se encarga de vociferar cada caso y hay pocos casos en comparación con el número de curas. Recordemos que hasta un ángel cayó a los infiernos. Todos somos hombres y todos podemos caer. Pero como decía, creo que es muy importante el celibato porque el Señor premia con Espíritu, con Agua Viva, esas obras de Fe que se hacen en su nombre, como por ejemplo mantener la castidad, y que son sobre todo una renuncia al mundo por amor a Dios.

 

En resumidas cuentas, amar hasta el extremo es callar cuando tienes la razón, dejarte golpear aunque puedas defenderte, o sea, no luchar contra el mal. Es ser humilde por dejar que otro se lleve el mérito. Pues eso hizo Jesucristo por enseñarnos el camino: siendo León invencible se hizo cordero para morir en la cruz. De esta manera, se hace la cruz gloriosa y se haya la resurrección y no la muerte (y también aquí en el mundo), se vuelve a subir volando junto a tu padre. Dios tiene misericordia con nosotros, nos ama aunque no lo merezcamos, es a lo que estamos llamados con los demás.

Una cruz puede llegar a ser también una enfermedad o en general cualquier cosa que quitarías de tu vida; pero solo sería una cruz si la aceptas por amor a Dios, es decir, la ofreces al Señor aceptando su voluntad. Porque en la cruz siempre tiene que haber amor, si no sería un sufrimiento más pero no una cruz gloriosa. Por poner un ejemplo, hay mucho bien perdido en las enfermedades que se sufren sin aceptarlas por amor a Dios (no se ofrece ese dolor por las almas del purgatorio, por ejemplo). Lo cierto es que como nuestro maestro estamos llamados a llevar la cruz (ya lo dice Él: coge tu cruz y sígueme). Si no tenemos cruz es que algo falla; tenemos poco de cristianos.

Bien, este es un motivo suficiente por el que se da la cruz, pero yo insisto en que en Cristo están perdonados nuestros pecados y arreglado nuestro molde en esa nueva creación capaz desde su pasión de recibir de nuevo el Espíritu. Parece que Cristo tras probar en Él mismo la creación “deseo” de Dios –ángeles-, pruebe en Él mismo la creación hombre para ser capaz de recibir al Espíritu que perdimos. En este sentido, la cruz de Cristo sería la prueba extrema del deseo puro de amor de Dios en la naturaleza de hombre ante el mundo y su príncipe, que hace capaz a esa naturaleza. Pero realmente es prueba de la persona en esa naturaleza. Es como volver a empezar. Como si Dios hubiera empezado de nuevo. Si la persona de Jesús le complació al dejar inalterada su esencia tras crearlo, y gracias a esto creó a los demás (ángeles, arcángeles), ahora vuelve a ser la persona de Jesucristo en esta nueva naturaleza (mediocre en comparación a lo que éramos) la que debe complacer a Dios manteniendo su esencia inalterada como puro amor mientras pasa la prueba del mundo (también tentado). De ahí el extremo acto de amor de la Pasión.

 

Y es prueba extrema de amor porque Él pudiéndose librar, elige pasarla (gran tentación el poder desechar la cruz) por amor a Dios y a nosotros, y lo es además por la furibunda crueldad de su martirio. Es muy recomendable leer el libro de “La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo” de la beata Ana Catalina Emmerick. Una mujer que sufría bilocaciones y a la que se le mostró en visiones la vida y pasión de Jesús y la Virgen. No está reconocido por el Vaticano pero lo doy por cierto y creo que es una buena manera de acercarse a Jesucristo hombre (2ª persona).

 

Volviendo a la cruz, pensemos además que al hacerse Dios hombre y morir voluntariamente por amor con la peor de las muertes nos enseña la cura a la muerte de verdad, al pecado; puesto que es el miedo a la muerte lo que nos hace pecar. Queda dicho ya que el pecado es vaciarse del Espíritu, vaciarse de Dios, puesto que al pecado se llega por la falta de amor e incluso por el odio, y vaciarse de Dios es morir de verdad. Es no ser y volver a empezar a buscar vanamente nuestro ser en las cosas del mundo. Nos intentamos llenar con algo; al conseguirlo vemos que no nos hemos llenado y buscamos otra cosa para volver a empezar, para volver a buscar la felicidad, para volver a ‘Ser’ como éramos cuando teníamos a Dios en nosotros.

Cristo es para nosotros clave en el cielo y en la tierra

Para entender mejor lo del miedo a la muerte pensemos en algo que en el mundo se dice: “quien no necesita nada es feliz”. Si no necesitas reconocimientos de los demás, no necesitas grandes cosas del mundo, en realidad no tienes ese miedo al mundo y quizá ni siquiera tendrías que renunciar al mundo, porque de hecho no le darías tanta importancia. Lo que a la vez te permitiría mirar más allá de tu ombligo y ver a los demás. Creo que alguien así, aun fuera de la Iglesia estaría más cerca de Dios que muchos de los que nos llamamos cristianos.

 

Curiosamente si eliminamos cualquiera de los tres ‘diabólicos’ factores que son piedra de tropiezo en nuestra prueba, los dos restantes quedan también muy disminuidos.

 

{Si mundo=0 => pecado=0 => muerte =0} => Vida Eterna (si Don) +Felicidad

 

Dando la espalda a las necesidades (casi todas creadas artificialmente) y sin poner la vida en el mundo, el pecado seguro quedaría disminuido.

Si quitamos el pecado, quitamos la muerte (y su miedo) y si quitamos el miedo a morir (que al fin y al cabo sale del mundo), quitamos el pecado.

 

Para el que no llegue a entender la cruz en esta profundidad, Cristo muere torturado y es probado en el sufrimiento más allá de los que en el mundo son probados por tal (aunque en realidad es una prueba de amor). Comparte y se hace uno con nosotros en ese dolor. Porque Dios nos ama realmente, no es un dios lejano que nada tiene que ver con nosotros. Fuimos deseados (o sea creados) como sus hijos y ahora podemos volver a entroncar con Él por medio de Jesucristo que baja hasta nosotros y se mantiene en Él para hacernos de ‘puente’ de regreso, para hacer al ‘hombre’ amor en su extrema prueba de amor y permitirnos volver a ser el deseo de amor de Dios. Por eso Él viene a salvar lo perdido. Además, si Jesús hubiera sido rico, sin cruz ni sufrimientos y hubiera muerto de viejo para luego resucitar, su palabra no habría sido observada de la misma forma por aquellos que sufren en el mundo, y por definición el cristiano es el que elige a Dios por encima del mundo, por encima de los placeres del mundo; de alguna manera para los paganos el cristiano es un pobre desgraciado al que sus creencias le coartan o le quitan esos placeres de la vida (vida con minúsculas). Es decir, para ellos, cualquier cristiano de verdad vive en un ‘sufrimiento’ elegido. Los paganos no pueden reconocer por sí mismos que Dios te da la Vida de verdad y la verdadera felicidad. Así, Dios se hace hombre con todas las consecuencias, sufre y padece como nosotros (más) e incluso cuando es probado en la cruz, lo es sin el Espíritu (¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?) para padecer como uno más de los hombres (como el peor de todos los hombres, el condenado) y todo para enseñarnos por amor y redimir nuestros pecados por amor.

 

Para darnos cuenta del sentido de la redención que tiene el sacrificio por el otro os propongo una escena. Un hijo que ha pegado al otro de manera grave y le ha hecho mucho daño. Ante sus llantos tú, su padre, vas a castigar al agresor, pero el agredido te dice: ‘No pasa nada papá. No le castigues’. ¿Y cómo vas a hacerlo si él le ha perdonado?

 

 

Creo que en este mundo, el sacrificio de los Adanes puede salvar a los Evas. Ese es el ejemplo que nos da Cristo. Él, puro, (ni Adán ni Eva en el pecado), que sólo comparte con nosotros la creación de su persona, sufre la peor de las torturas y pide perdón para nosotros. Y habiendo pedido perdón por lo más grave, ¿dónde queda lo demás? Y además al hacerlo como hombre, verifica que la naturaleza hombre puede contener a la persona de Dios, a la libertad capaz de contener y mantener al Espíritu puro de Dios, el Amor Infinito. Nos da el diploma, nos ‘normaliza’, nos valida.

 

La cruz finalmente es nuestra salvación y no por ella en sí misma, sino por cómo la vivió Jesucristo y cómo la vivamos nosotros. ¿Os imagináis qué hubiera pasado si Cristo en su pasión hubiera amenazado a los que lo torturaban? Que hubiera dicho: ¡Ya veréis cuando os coja mi Padre! Entonces la cruz habría perdido su valor, pues el desamor habría vencido y Cristo habría dejado de contener la esencia pura de Dios, el Amor; en consecuencia, habría dejado de ser Dios y la estructura hombre no sería válida para contener a Dios.  Es la persona conteniendo el Amor infinito la que pasa la prueba; y mientras es torturado y hasta el final pide el perdón para los torturadores, para nosotros.  Sin tener en cuenta todas las otras torturas que padeció Cristo, otros que, no eligieron su destino, ni murieron amando a sus verdugos, y tenían el pecado original, fueron crucificados también. Pero es la persona de Cristo, la persona de Dios la que se mantiene en Dios, probando que la persona creada: Cristo, que como deseo de Dios, mantiene igual la esencia de Dios y es Dios, ahora como naturaleza hombre también puede mantener y sigue manteniendo la esencia intacta de Dios, el Amor infinito. Y en ese acto hace la naturaleza hombre potencial contendora de Dios.

 

Nosotros estamos llamados a lo mismo, pues todos en realidad tendrán sufrimientos y cruces, pero aceptando la cruz es cuando glorificamos esa cruz, cuando la hacemos válida para nuestra salvación, nos hacemos uno en Cristo. Si no solo será un sufrimiento más.

 

 

Así pues, la cruz de Amor ha sido la vacuna que nos ha limpiado de ese virus que impedía al Espíritu Santo habitar en la humanidad o en la naturaleza hombre, naturaleza sujetadora. Aunque no es en sí al hombre (como cuerpo y jaula que sujeta) sino a nuestras almas averiadas a las que “arregla”; esas que ya no podían moverse o elegir libremente sin estar sujetas por los cuerpos. El “subproducto hombre” = alma + jaula, es elevado a la categoría de “producto” cuando el amor extremo o amor infinito es probado en él y este resiste. La semejanza a Dios, desdibujada por la traición vuelve a fijarse, se recupera de nuevo y volvemos a ser su imagen y semejanza en el interior, pues los cuerpos no estaban antes; seguiremos con esos cuerpos porque ya hemos probado el mal y quizá nuestra “imagen” no vuelva a tener la misma intensidad que tuvo, pero, aun con cuerpos, ahora volvemos a Ser. La doctrina de la iglesia dice que no podíamos recibir el Espíritu Santo hasta la pasión de Jesucristo, que antes, hasta los justos fueron al Seol. Hay varias palabras que así lo atestiguan y que explican además por qué Jesucristo baja a los infiernos antes de su resurrección; y tiene todo el sentido del mundo, es otra de las piezas que cuadran sin resquicios en la maravillosa lógica salvadora de Dios.

 

Dice Jesús a Nicodemo:

Jua 3:13-15

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna.

 

Salmos 68:17 (18)-18(19)

Los carros de Dios son miles de millares;

el Señor ha venido del Sinaí al santuario.

Subiste a la altura conduciendo cautivos,

recibiste tributo en hombres y en rebeldes,

para quedarte en tu mansión, Yahvé Dios.

 

Efe 4:8-10

Por eso dice:

Subiendo a la altura, llevó cautivos y repartió dones a los hombres.

¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra?

Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenar el universo.

 

1Pe 3:18-19

Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu.

En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados …

 

 

 

 

 

 

 


Para termina, un símbolo. Esta Cruz Judeo-musulmana simboliza a Cristo venido del cielo introducido en la estrella de Israel. Llega al mundo, en el que la cruz o la renuncia al mundo por amor a Dios y al prójimo, sostiene la salvación, sostiene a todas las sendas, a todos los llamados a escuchar. A su vez la media luna simboliza que Jesús (venido en la estrella) hace desaparecer la muerte por el sufrimiento del mundo (en la luna no se ve la cruz). Además simboliza que para los musulmanes, Cristo no es nacido de hombre, viene del cielo y tampoco muere en la cruz, porque realmente la esencia de Jesús sigue siendo la original de Dios, no muere en lo que Es. Tras pasar por el mundo y por la cruz del mundo, sigue siendo capaz de mantener al Amor infinito; soporta las tentaciones del mundo y su libertad en la persona creada (y como hombre) pasa la prueba por todos nosotros, validándonos de nuevo como deseos de Dios, pero esta vez como hombres.

 

 

 

6-      Justicia y Redención en Jesucristo

 

 

Jesucristo se hace hombre para salvarnos en un sacrificio suyo y del Padre, y del propio Espíritu. Bien, esto lo sabemos, pero profundicemos un poco.

Jesucristo sale del Padre como su mayor deseo libre e independiente y por no separarse de Él sigue siendo Él… Nosotros somos hechos como minúsculos deseos de Dios gracias a que su Hijo (veraz que se mantiene en Él) lo complace en lo que Es, pero nosotros nos separamos, etc.

Jesucristo pues, es Dios por no separarse de Él en su libertad pero tiene también en el cielo naturaleza de ‘deseo’ que le ha hecho libre del Padre. De alguna manera esto determina que es otra persona, pues si no estaríamos hablando de una misma persona y un solo Dios (esto de naturaleza de deseo sonaría a una gran herejía si no supiéramos que en el mundo tomó naturaleza de hombre, siendo Dios). Bien, pues como naturaleza de deseo nosotros, cuando fuimos deseos, estábamos más cercanos a Él (aunque Él sigue siendo Dios) que a Dios Padre. Digamos que Jesucristo en la naturaleza de deseo o persona era como nuestro hermano mayor, el predilecto del Padre.

Pensemos, solo como hipótesis, que Él como primer deseo se siente ‘responsable’ de aquellos que se han hecho gracias a Él (puesto que Él ha satisfecho a Dios Padre), y que también se siente cercano a nosotros no solo en la esencia que compartíamos (el Espíritu aunque en ínfimas cantidades), sino en nuestra naturaleza de deseos. Quede claro que Dios Padre, Hijo y Espíritu nos aman intensamente, pero nosotros además compartimos naturaleza con la ‘persona’ de Jesucristo (en el cielo también deseo como nosotros).

Supongamos pues que ocurre la traición y nosotros nos vaciamos de la esencia de Dios, dejamos de ser y solo queda tirado en el ‘suelo’ y a punto de caer al abismo junto a Luzbel, nuestro molde (repito otra vez…) formado por las decisiones que en nuestra libertad dieron forma a la esencia de Dios, es decir, nuestra alma (forma o ‘persona’). Perdemos todo lo que teníamos de Dios y nos queda la parte externa, esa naturaleza de deseos (ahora vacíos) y que compartimos con Jesucristo (aunque Él está lleno y su ‘molde’ no ha cambiado la forma de Dios y sigue siendo Dios). Para Dios ahora nosotros en nuestra nueva realidad de deseos traicioneros, rotos y vacíos quedamos invalidados para volver a Ser, para volver a mantener la Esencia de Dios, pues además cualquier deseo de Dios (vivo) debe ser libre. No es deseo de Dios tener esclavos; ya muertos podemos querer ser por miedo y entonces no seriamos deseos de Dios.

Supongamos que Jesucristo persona (deseo) se apiada de nosotros y se ofrece a salvarnos, para lo cual está dispuesto a seguirnos allá donde caigamos, compartir nuestro sufrimiento, y ser probado en nuestra nueva mediocre naturaleza bajo las peores condiciones, incluso ser probado bajo las peores tentaciones por aquel que rompió nuestra condición de deseos de Dios, por el diablo. Haciendo esto Jesucristo que ya dignificó a la naturaleza ‘deseo’ satisfaciendo a Dios Padre, dignifica y valida la naturaleza de hombre para recibir de nuevo al Espíritu Santo, a la Esencia de Dios.

¿Quiere esto decir que el sacrificio solo es de la persona Jesucristo? No. Es también de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu. Dios Padre permite la oblación de su Hijo, pero Dios Hijo como persona es quién hace la ofrenda, da el primer paso.

Jesucristo es Dios en esencia, como el Padre y el Espíritu; y es libre e independiente por la persona. Y Jesucristo (Dios y persona) se hace hombre para probar la nueva naturaleza hombre, sabiendo que si cede a las tribulaciones ante el mundo o su príncipe dejaría de ser el deseo exacto de Dios, su persona habría decidido libremente separarse ese ápice de Dios que le hiciera dejar de ser Dios. Luego como digo al principio, el sacrificio se da por parte de Dios Padre y Espíritu que puede perder a Dios Hijo, y por parte del Hijo que se ofrece y que puede perder la naturaleza de Dios, además de ofrecer su cuerpo en esa naturaleza de hombre.

De ahí el inmenso valor de la pasión. El amor que le debemos a nuestro salvador Jesucristo es todo el que podamos ofrecerle. Por eso Jesucristo persona está ahí arriba enseñando a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (a DIOS en ESENCIA) sus llagas cuando nosotros pecamos para decirle que Él carga con esos pecados, que no nos quite la posibilidad de volver a recibir al Espíritu Santo, de volver a recibir a Dios en nosotros. Que ese pecado, que en realidad es otra traición a Dios (como la original), no nos invalide de nuevo para recibirle (ni personalmente, ni como estructura hombres –si acaso Adán y Eva eran dos ‘humanos’-), pues la prueba de que el ‘hombre’ es válido para recibir a Dios en las peores condiciones es Él. Y habilitado el hombre, nuestra libertad puede aceptar de nuevo a Dios o de nuevo rechazarlo; como siempre, somos libres pero ahora ¡podemos salvarnos! gracias a Jesucristo y a la misericordia de Dios Padre, Hijo y Espíritu.

 

¿Y hacía falta mandar a su hijo?

Sí, para validar nuestra nueva Naturaleza. Dios es el que Es, luego por definición es Verdadero, y también es Justo. Si no fuera justo, dado que nos quiere sobremanera, nos podría haber vuelto a hacer ‘ángeles’ y quizá estaríamos en las mismas de antes. Pero lo es, y hay unos que odiaron a Dios que ya ni siquiera fueron sujetados con la naturaleza hombre para volver a ejercer su libertad. Imaginaros que tenéis tres hijos: uno os ha intentado matar con un cuchillo, otro estaba de acuerdo con el primero y le siguió a hurtadillas mientras intentaba asesinarte, pero no se atrevió a empuñar un arma. Y hay un tercero que quiere mucho al segundo y que no quiere hacerlo, pero se mantiene en otra habitación sin avisarte. Bien pues estos son en orden:

El diablo o diablos (ángeles caídos), los Evas y por último los Adanes.

La justicia que han recibido es esta:

El diablo/s, ya no es hecho hombre para ejercer su libertad y ya solo odia.

Los Evas, ya sólo tendrán oídos en el mundo para el demonio y para los Adanes, pero no para la Palabra de Dios.

Los Adanes, como todos, se vaciaron de Dios, pero siguen inscritos en el Libro de la Vida (tienen oídos).

Pero Dios nos quiere tantísimo que está dispuesto a aceptar a aquello en lo que hemos quedado (alma + jaula sujetadora), siempre que, este ‘aquello’ o naturaleza hombre, sea capaz de Amar y contener al Amor Infinito, a Dios. Para lo cual manda a su Hijo, Justo por excelencia y en Él (que toma naturaleza pecadora, sin ser pecador), volvernos a hacer capaces. Como cuando antiguamente, en los juicios, un caballero se presentaba para luchar por la inocencia de un reo.

Por eso el diablo está siempre (o estará en su momento, antes de ser eliminado) acusándonos como un fiscal; por la Justicia de Dios. “A mí no me diste la oportunidad y mira este lo que hace…”. Cualquiera le mandaría a hacer puñetas, pero Dios es el que Es. No puede dejar de ser Justo. No puede ‘No ser’. E injusticia podría ser deshacer el “proyecto hombre” sin deshacer la pena de los demonios. Pero en Cristo no se deshace o se da un paso atrás, sino que se hace todo nuevo. Injusticia podría ser también para los ángeles que nos hubiéramos quedado con ellos en las mismas circunstancias (cosa que tampoco podía haber sido), cuando ellos lucharon como héroes y vencieron. En Cristo, se reconcilia también el cielo con la tierra.

Y esto me hace pensar que el diablo es además de todo, una parte de la justicia (juicio) que nos corresponde. Importante para nuestra salvación.

La Lógica de Dios es el Amor

La Justicia de Dios es el Amor

 

Como ejemplo para entender esta justicia veamos:

 

Tienes tres hijos a los que les faltan los riñones y tienes una tienda de riñones tuya (ojalá fuera tan fácil). Y sólo le pones riñón a uno que te cae mejor. ¿No sería una fragrante injusticia?

Pero si: No hay tal tienda porque no existe tal cosa. Debes dar tú un riñón propio. Elegir a uno de los tres hijos sería algo muy duro, pero no sería injusto.

Dios nos quiere salvar, pero no puede cometer injusticia y hacerlo por mandato, así que es Él mismo el que valida a la naturaleza hombre por medio de su Hijo y el sólo tiene uno con su propia Esencia, (exceptuando la propia Esencia o Espíritu Santo) uno válido y “validador”. No tiene dos como dos riñones. Su amor por nosotros es alucinante.

 

 

Otro ejemplo de la firmeza de la Justicia:

 

Entre tu descendencia tienes tres hijos:

Uno te odia (demonios), quiere matarte a ti y al resto de tus niños. A todo el que tenga tu ADN, le ciega la iniquidad; la avaricia, la locura, la maldad... Tanto es así que ha dejado de ser hombre y se comporta como fiera rabiosa, y todo porque no puede ser como tú, no puede poseer tu poder sobre el ADN.

Otro también es avaricioso (los Eva), pues convencido por el primero, quiere poseer lo tuyo. Por encima de todo, desea tus posesiones para tener más que sus hermanos. Se comporta como si no fuera de tu familia. Ha sido contagiado de la avaricia del primero y antes de que este entrara en completa locura se confabularon para tomar lo que es tuyo. Pero él, no se atrevió a alzar la mano contra ti, aunque de pensamiento dejó de amarte, pues solo te veía ya como esa posesión que podría tener; pero no te odió.

Hay un tercero (los Adán), que es feliz como es, te sigue viendo como a su padre, pero quiere tanto al segundo hermano, que por amor a él no descubre el complot de los hermanos, y concibe como comprensible el deseo de su amadísimo hermano. Duda.

El resultado es que como sois de otro mundo, el que traiciona o duda, o no ama a tu ADN se vacía de Vida, pues es el mismo ADN que ellos tienen. Incluso si odias tu ADN como el primero, no solo te vacías, sino que se destruye tu bolsa contenedora, que andaba entrelazada también con partículas remanentes de ADN.

¿Cabría la posibilidad de devolver la vida solo a uno? No, porque tu ADN es el que es, justo por excelencia y los tres se vaciaron de vida por las propias características del ADN. Pero podrías crear una nueva naturaleza y donando parte de ti, implantar esas partículas que se entrelacen en la nueva naturaleza. Eso no sería Injusticia, pues no es rellenar la misma naturaleza, sino hacerla nueva, como una sombra de lo que fue, pero capaz de ti, capaz de Vivir.


Veamos ahora esta lectura que también nos habla de justicia, esta vez del lado de los buenos, que también podrían sentirse “justamente” menospreciados. Esto es así desde la perspectiva normal pero también desde el cielo.

 

Lucas 15:12-32

Dijo: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda. Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos.

Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!

Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.

Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.”

Y, levantándose, partió hacia su padre.

Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Pero el padre dijo a sus siervos: “Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta. «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!”

Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;

pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.”

 

 

 

Nosotros somos los que nos fuimos con la herencia, o eso pretendíamos, ser por nosotros mismos, pero caemos a un “lejano país” (el mundo) donde ya no tenemos el Espíritu, estamos vacíos y ante las penalidades del mundo pasamos un hambre terrible de estar vivos. Tanto es así que nos dan ganas de entregarnos al mundo y comer las algarrobas (ídolos) de los cerdos (de los Eva). Entonces arrepentido, como un miserable que nada tiene que ver con su padre, dice: me levantaré, me acercaré a Él (historia de Israel) ... He pecado contra ti y ante el cielo (en otras versiones dice contra ti y contra Dios, que representaría al Espíritu Santo como en la prefiguración de Abraham). Es entonces cuando el hombre está preparado para la salvación y Dios ya se acerca a él y le da efusivos besos (historia de Israel) y dice a los sirvientes:

 Traer el mejor traje (Espíritu Santo) y vestidlo, un anillo y sandalias en los pies.

Traje como casi siempre se refiere al Espíritu Santo, en este caso se refiere a Jesucristo; “el mejor traje”, Cristo es el deseo que mantiene la Esencia de Dios tal y como es exactamente, los demás deseos lo mantienen adaptado en intensidad; Él es el mejor de los que comparten nuestra naturaleza en el cielo (deseos) ya que, aun siendo persona creada es Dios esencia.

La persona del Hijo (Dios esencia) se hace hombre: “vestidlo” se refiere al mismo Jesús (hacerlo hombre) o se refiere al hombre en la figura de Jesús.

Un anillo y sandalias en los pies” a lo mismo, a hacerlo naturaleza hombre. Los deseos de Dios, deben ser como bolsas con libertad y contenedoras o no de la Esencia de Dios, sin manos ni pies (los ángeles son asexuados según la iglesia), no así nosotros en nuestra nueva naturaleza.

Luego dice: traed al novillo cebado y matadlo. Aquí hace distinción entre Jesús persona y hombre; este es el sacrificio del hombre –para entender esto mejor, es importante leer 4.4 Prefiguraciones de Cristo en la Torá (Isaac) p.111. El novillo cebado, nos habla de:

El mejor novillo: el mayor porque más alimento se le ha dado.

La aprobación y beneplácito del padre; que lo sacrifica en aceptación del hijo.

Un motivo de celebración y punto de encuentro alrededor del que todos se reúnen, también el hijo mayor se reunirá al final, aunque no salga en la escritura, pues las razones de su padre son palmarias.

El novillo cebado, como digo, es Jesucristo, que concilia el cielo y la tierra. ¿Y quién es el hijo mayor? En esta perspectiva dual, son los ángeles, aquellos que siempre fueron fieles a Dios. Aquellos por los que también se hace justicia, es decir, por los que se sacrifica el Cordero. Porque ese cordero, que es y será punto de encuentro, no es del hijo mayor, sino del padre. El hijo se escandaliza, por ese sacrificio especialmente (más que por haberse gastado la herencia), pero nada más puede decir sino ir al encuentro. Las palabras dedicadas a él no pueden ser otras según lo expuesto en este ensayo sobre cómo fuimos y son creados por Dios los ángeles (persona + esencia ‘adaptada’): Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;”.

En fin, esta lectura en la perspectiva normal tiene mucha catequesis, y desde el cielo creo que también se le podrían dar unas cuantas vueltas; pero lo que parece claro en ambos casos es que se habla de justicia y misericordia. Y como clave a la que no se le da demasiada importancia en la perspectiva normal está el novillo cebado. Desde aquí, es curioso que sea casi lo que más molesta al hermano mayor, cuando el otro se ha gastado la mitad de la hacienda o algo así (un cordero si lo comparamos no sería nada, comparándolo con vivir con la mitad de los bienes que serían los que, es de suponer, habrían quedado).

 

Ahora un ejemplo de equilibrio entre el mundo y lo que fue en el cielo.

Esta lectura que viene ahora es difícil de interpretar completamente también desde la tierra, vamos a verla con origen en el cielo, tal y como, insisto, ocurrió. Y para hacerlo, pensemos que lo que fue deseado por los ángeles caídos y por los ángeles Eva principalmente, fue el Espíritu Santo, o preciosa esencia de Dios, antes “accesible” en el cielo; aquello que les hacía Ser. Dios en este mundo nos ha puesto el “oro” como objeto más deseado por el hombre; un poco para reproducir lo que había en el cielo: un deseo que pueda quebrantar nuestro amor a Dios y al prójimo, una prueba que nos permita recuperar lo que perdimos.

 

Lucas 16:1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido."…

Estábamos en el cielo y derrochamos el Espíritu Santo (por la duda, la traición…). Estamos despedidos, fuera del cielo, la lectura se sitúa ahora en la tierra.

…El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa."…

Estamos ya en la tierra, de hecho, decía que estábamos ya despedidos, no tiene mucho sentido lo de “antes de que me echen de la administración” y tampoco que pueda cambiar recibos como pasa después. Aquí administración se refiere a nuestra vida, en la que ganamos o perdemos Espíritu Santo según nuestra historia. “Para cavar o mendigar” quizá se interprete como tal y esta lectura esté dirigida a los que pueden usar el dinero para su salvación. Un anciano ricachón o la mayoría de nosotros no tenemos fuerza de ánimo para irnos de misiones por el prójimo, o para darlo todo e irnos a pedir por las calles como hizo San Francisco de Asís.

 

…Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta."…

Los deudores de su amo somos todos los hombres que estamos en el mundo, todos los que nos rodean. Aquí ya habla de dinero injusto, aunque todos tenemos esa deuda de alguna manera compartiendo nuestro oro del mundo o dinero injusto (diferenciación con el dinero justo que en esta ‘parábola’ es el Espíritu Santo), podremos hacer que nos reciban en casa, en las moradas eternas. ¿Por qué? ¿Por qué es igual el dinero al Espíritu? ¡No! Porque el mundo es una prueba, y renunciar al mundo por el otro o por Dios es un acto de amor, y el amor es lo que busca el Espíritu Santo.

 

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

 

Dios le felicita, le recibe de nuevo. Desde el mundo no tiene ningún sentido (después de haberle robado), desde el cielo sí. Los hijos de este mundo, se refiere a todos nosotros, no a los malos que son unos listillos súper astutos. Los hijos de la luz, se refiere a nosotros también, pero en lo que fuimos antes de caer ‘despedidos’.

los hijos de este mundo (hombres) son más astutos con su gente (hombres) que los hijos de la luz (deseo dudoso) con su gente (deseo dudoso).

 

Quizá se refiera (hijos de la luz) a lo que pasó durante la traición o al momento entre la traición y el momento real en el que Dios crea la naturaleza hombre (antes de Noé, Babel, vivíamos 800 años etc. Ver Lógicamente p.167).

Lo demás está claro por ambas perspectivas. Si no eres generoso con el dinero, si no amas ¿cómo vas a recibir el Espíritu Santo? Lo menos es el dinero, lo mucho es el Espíritu. Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro = vuestra Esencia o Espíritu Santo perdido en el cielo”, quién os lo dará?

Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»

Lo dicho, el dinero es la representación de todos los ídolos porque con él todo lo del mundo se puede conseguir. Como prueba está puesto y la prueba es precisamente utilizarlo para el bien de los demás, no adorarlo como a un dios falso o ídolo. Evidentemente no podemos adorar al mundo y a Dios, porque por definición ahí está la prueba. Una prueba que nos permitirá amar y recuperar el Espíritu Santo, ‘lo nuestro’ si Dios quiere.

En el cielo ocurrió, que entró la iniquidad en los ángeles caídos al desear la Esencia de Dios, y no por lo que Es, sino para ser más, ser por sí mismos y sin Dios; al vaciarse porque el Espíritu no podía convivir con el desamor, acabaron aborreciendo a Dios. Ya solo odian, perdieron la libertad. Con el dinero pasa algo parecido, no es malo en sí mismo, pero sí cuando te hace acaparar sin tener en cuenta al prójimo ni a Dios (ni su Palabra), al final solo tienes oídos para ti y para el mundo. Y así está todo hecho para que podamos salvarnos, no es una trampa, no es para juzgarnos, porque hemos llegado ya condenados, porque libremente nos “suicidamos” al odiar como los ángeles caídos, al desamar como los ángeles Eva (necios del mundo) y al dudar como los ángeles Adán. Todos vacíos, algunos todavía con libertad y de estos últimos, unos sordos (Evas) y otros inscritos en el libro de Vida (Adanes).

 


 

 

LAS PRUEBAS. TODO ESTÁ ESCRITO.

7-      El Apocalipsis y la Torá.

 

Después de todo, ¿será cierto que estamos cerca del final?

 

·      Un poco de numerología. 777-111=666.

Hablemos de algunos números utilizados en la Biblia.

El número 1 simboliza a Dios por ser único.

El número 7 simboliza la perfección, lo absoluto. Todo se realizó en 7 días; después del trabajo (6 días) llega el descanso como llegará el cielo para los que tengan suerte después del mundo.

 

Mat 18:21-22

Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»

 

Es lo perfecto, lo que debe ser.

 

El número 3 simboliza la totalidad. Hay tres tiempos pasado, presente y futuro. El 3 es siempre.

El número 6 es el del demonio según dicen. En realidad representa el número del hombre y como tal, bien podría ser el del demonio pues como sostengo hemos dejado de ser lo que fuimos para ser los mediocres hombres por culpa de la traición, azuzada por el demonio. Luego el ser hombres sería un logro del demonio.

Es el número del hombre porque al 6º día Dios lo creó.

El 6 además es un número perfecto=suma de sus divisores exceptuándose a sí mismo => 1+2+3 = 6 que también puede simbolizar que el 6 (demonio), sustituye a las tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

Los Superlativos.

 

Apo 13:18

 ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

 

Además, el superlativo que hacían los Israelitas era repetir tres veces la misma palabra (Santo, Santo, Santo, es el más Santo). Con el 6 ocurriría lo mismo.

Si quitamos al superlativo de lo perfecto 777, la Santísima Trinidad Dios 111 (superlativo de 1 Dios único y además 1+1+1 suman 3 personas; 3 =totalidad, siempre, eternidad. Luego el 111 representa a Dios Trinidad; un solo Dios, tres personas), nos queda 666.

       Perfecto (777) – Dios (111) = Diablo (666)

 

Que es básicamente lo que, afirmo, pasó en el cielo. Estando en la perfección del cielo, intentamos quitar a Dios engañados por el demonio y nos encontramos muertos y además fuera del cielo junto al Diablo. Y a la vez es el número del hombre, como ya he dicho, lo que somos ahora por haber quitado a Dios de nosotros.

 

 

Luego: “pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666” se refiere a que es la cifra del ‘hombre’ pues el hombre es la consecución de la bestia.

Además, en cuanto a que es la cifra de un hombre, me reafirmo en lo dicho en el punto “El pecado Original y el Concilio de Trento”. Es la mejor manera de decir también, que la bestia era un deseo como nosotros sin hablar de nuestro origen en el cielo o sin mencionarlo realmente. Algo que parece que ocurre observando el significado “dual” de la Biblia en todos los pasajes que he ido poniendo. Por último, creo que cada 6 representa también a cada uno de los actores de este mundo, de los que aquí caímos por dejar a Dios: Adanes 6, Evas (sordos) 6 y demonios 6.

 

Al principio del Capítulo 13 dice:

 

Apo 13:2

La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león: y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío.

 

Habla de un dragón que le da su poder a la bestia, quizá para distinguir entre “anticristos menores” o anticristos-hombres de nuestro lado de nuestra dualidad. Finalmente, a ese dragón también le llama bestia (primera Bestia).

 

Hablando de la bestia “anticristo” dice:

 

Apo 13:12-18

Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada.

Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra;

y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió.

Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia.

Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente,

y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.

¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

 

Después dice “con el nombre de la Bestia” no “con su nombre” que sería lo más adecuado dado que habla de la bestia anticristo-hombre en el párrafo. Luego el 666 posterior parece referirse a la imagen o marca de esta, es decir, a la Bestia original, al demonio, no a un anticristo-hombre. Siendo esto así, llama hombre al demonio, quizá igualándonos en la naturaleza en el cielo (deseos), como ya se ha dicho.

 

 

 

 

 

·      Los Siete Sellos.

 

Observar las lecturas bajo la perspectiva “dual” da nuevos significados, como decía, a muchas lecturas. En Apocalipsis 5, se nos habla sobre todo del libro, más que de sus siete sellos. Se pregunta quién será capaz de abrirlo y luego dice que es el hijo de David, el cordero degollado…

 

 

Apo 5:1 -14

Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos.

Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba con fuerte voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»

Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra, de abrir el libro ni de leerlo.

Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo.

Pero uno de los Ancianos me dice: «No llores; mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos.»

Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios, enviados a toda la tierra.

Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.

Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»

Y en la visión oí la voz de una multitud de Ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era miríadas de miríadas y millares de millares,

y decían con fuerte voz: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»

Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos.»

Y los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los Ancianos se postraron para adorar.

 

 

Pensemos en lo dicho hasta ahora: que nuestra alma por nuestra traición pasa a ser incapaz de recibir al Espíritu Santo y es Cristo el que con su sacrificio “arregla” al hombre, abre esa alma cerrada o atrofiada. Ese libro seríamos cada uno de nosotros, en cada una de sus páginas. Así en Jesucristo están curadas todas las almas de los hombres, de todo credo o nación. Esas hojas somos toda la humanidad y las criaturas celestiales de Dios y él abre para nosotros la posibilidad de volver a Dios, la vida en sí misma, abre el mundo y el Universo como escenario de una Historia de Salvación que sin Él no se podría haber dado. Es decir, somos potencialmente salvados, porque seguimos siendo libres y podríamos volver a elegir a Luzbel, por eso en este mundo se hace una criba para recuperar lo salvable. La clave es Jesucristo y su Palabra, Palabra de Dios, es Amor extremo. Amor al débil, al que según el mundo, se supone que está por debajo. Él nos enseña el camino del amor: la renuncia a lo que nos ancla al mundo (que es la herramienta de prueba a favor de Luzbel), y nos enseña a hacernos el último, como él lo hizo.

El apocalipsis está escrito sin tiempo, pues finalmente predice el fin del mundo. Jesucristo es descrito en futuro como el que abrirá por su sacrificio los 7 sellos. Lo que es como decir que sin la pasión de Jesucristo no habría existido el mundo. Desde un futuro para el origen del mundo, sin Él desparecería hasta nuestro pasado en el mundo. Esto es así porque Dios está fuera del tiempo, y porque Cristo (Hijo antes del tiempo) ya se ofrece para salvar a los deseos (nosotros, ya existentes) en el plan de Dios de darnos nueva naturaleza, que incluye el Universo y lo conocido por nosotros.

En el capítulo 6 continúa con los siete sellos. Estos parecen hablar ahora sí cronológicamente de la historia del hombre, pero empezando desde el cielo tal y como quedaron las criaturas de Dios después de la traición.

Para entender los sellos conviene leer estos versículos del Capítulo 4 que habla del cielo y sus potestades.

 

Apo 4:5-8

Del trono salen relámpagos y fragor y truenos; delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.  Delante del trono como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono, y en torno al trono, cuatro Vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.

El primer Viviente, como un león; el segundo Viviente, como un novillo; el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre; el cuarto viviente es como un águila en vuelo.

Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir".»

 

 

Pensemos, que esos “Vivientes” llenos de ojos, son los pueblos o tipos de ángeles según su fidelidad y tamaño, no los perdamos de vista porque son cruciales para reconocerlos en el Génesis; ahora en los sellos los veremos mejor. Entonces, en los cuatro primeros sellos nos hablará de los “bandos”, digamos, presentes en el cielo tras la traición, aunque el primero no sale como tal en los pasajes del Génesis de Adán y Eva (los ángeles fieles, aunque sí habla Dios).  Véase que “Viviente lleno de ojos”, parece describir a una esencia, o un algo común, con personas distintas (uno no se imagina los ojos por delante y por detrás coordinados, sino cada cual a lo suyo). Este hecho, compartir “un algo o esencia” podría querer decir que cambiaron la Esencia de Dios primigenia en algo diferente, es decir que no se vaciaron, lo que haría la batalla del cielo más cruenta; pero plantear eso quizá sería la peor de las herejías o blasfemias contra el Espíritu Santo (aquella que no tiene perdón –Mar 3, 22-30–); lo que sé con seguridad es que murieron interiormente, unos odiaron, y todos nos vaciamos.

 

Apo 6:1

Y seguí viendo: Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro Vivientes que decía con voz como de trueno: «Ven».

Apo 6:2

Miré y había un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, y para seguir venciendo.

Apo 6:3

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo Viviente que decía: «Ven».

Apo 6:4

Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

Apo 6:5

 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza,

Apo 6:6

y oí como una voz en medio de los cuatro Vivientes que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»

Apo 6:7

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente que decía: «Ven».

Apo 6:8

Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra.

Apo 6:9

Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

Apo 6:10

Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?»

Apo 6:11

Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.

Apo 6:12

Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre,

Apo 6:13

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;

Apo 6:14

y el cielo fue retirado como un libro que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;

Apo 6:15

y los reyes de la tierra, los magnates, los tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, se ocultaron en las cuevas y en las peñas de los montes.

Apo 6:16

Y dicen a los montes y las peñas: «Caed sobre nosotros y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de la cólera del Cordero.

Apo 6:17

Porque ha llegado el Gran Día de su cólera y ¿quién podrá sostenerse?»

Apo 7:1

Después de esto, vi a cuatro Ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que sujetaban los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara el viento ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol.

Apo 7:2

Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar:

Apo 7:3

«No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»

 

Apo 8:1

Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como una media hora...

Apo 8:2

Vi entonces a los siete Ángeles que están en pie delante de Dios; les fueron entregadas siete trompetas.

 

El primer sello (6:1), tiene un Jinete a lomos del caballo blanco con una corona y es vencedor y será vencedor. Parece referirse a Jesucristo primer deseo de Dios que se mantiene en Él y al revés. El principio de todo incluso para los ángeles. El 1er Viviente sería el pueblo de Dios, los Ángeles fieles =>como un león.

El segundo sello (6:3), tiene un Jinete a lomos del caballo rojo. También se le concede la libertad a Luzbel y él la usa o usará para quitar de la (tierra = cielo) la paz. Decidirá levantarse en rebelión. Tiene una espada grande; según creo todos tenemos distintos tamaños de deseo (almas), ya he explicado esto antes: parábola de los talentos. Pienso que Luzbel debía tener un tamaño considerable. En la Biblia lo describe como ángel bello y hermoso antes del levantamiento. El 2º Viviente serían los Ángeles caídos => Novillo con cuernos, pero no con la presencia de un toro.

El tercer sello (6:5), tiene un Jinete a lomos del caballo negro. Con una balanza. No sé si se refiere a un arcángel o al Espíritu Santo porque se encarga de medir nuestra capacidad de “Dios”, por instrucciones del mismo Dios=> “voz de en medio de los 4 vivientes”; así el 3er Viviente: parece que seamos nosotros, del resto de los deseos de Dios =>”tiene un rostro como de hombre”. De nosotros que luego fuimos hechos hombres. Habla de capacidades medidas por denario, igual que la parábola de los talentos como decía. Pero se nos respetó el vino (Vida, Espiritualidad) y el aceite que pudiera ser el alma (da cuerpo, consistencia), la libertad que nos hace independientes como deseos y forma la persona.  * En otras traducciones dice no gastes el aceite y el vino”

El cuarto sello (6:7), tiene un Jinete a lomos del caballo verdoso, llamado muerte y le sigue el Hades. ‘Muerte’ es el resultado de la traición, el Hades los ‘muertos’ que persiguen o envenenan a los Adán, (con poder sobre 1/4). El 4º Viviente, son los que escucharon a Satán, los Eva; los que aquí no pueden escuchar =>como un águila en vuelo, al acecho de los Adán. No inscritos en el libro de Vida.

El quinto sello (6:9). Ya no tiene caballo. Ya no hay Viviente que lo muestre. Ya se han descrito todas las posiciones o participantes. En este sello habla de los que caen en la lucha del cielo (también de los de la tierra) contra los seguidores de Luzbel y de la justicia que reclaman.

El sexto sello (6:12). Terremoto…, las estrellas caen del cielo y este es retirado como un libro que se enrolla… y lo que sigue. La caída de los ángeles dudosos (estrellas) y de los traidores. Ya no hay cielo para ellos, caen a la “tierra” (creo que aquí estamos ya vacíos y en el suelo o simplemente se refiere a fuera del cielo). Sigue… no se destruirá la “tierra” hasta que se marquen los siervos de nuestro Dios (los que vuelvan al cielo).

El séptimo sello (8:1). Ya estamos en la tierra de verdad. Dice que hay un silencio como de media hora en el cielo, pongamos que son nuestros años de historia en el mundo antes del fin (4000 o 5000 años ¿?). Además, este sello acaba con la descripción de las criaturas (de cómo quedaron). Los siguientes hablan de la batalla en sí que se dio en el cielo. Esta es descrita por las trompetas de siete ángeles. Continuo después.

 

 

Esto es lo que yo veo. Dios nos lo muestra todo, desde el principio en el cielo. Y con todo me refiero al libro de la vida con sus siete sellos. En el apocalipsis está el antes y el después. Dios nos dice que Él está en el centro, que existen a su alrededor 4 tipos de ‘deseos’ o creaciones, que son el resultado de cómo han ejercido su libertad y en qué se han convertido. 

Solo el primer Viviente está en medio (de Él), fiel a su Esencia, y el Jinete, Cristo, además se mantiene en Él. Representado por el león y la corona de la victoria. Los demás están en torno al trono. No especifica distancia. Son los ángeles, arcángeles y potestades fieles.

El caballo rojo parece también evidente con cuernos y todo.

El más complicado es el negro. Parece que la voz es Dios, porque dice que sale de en medio de los 4 vivientes. El viviente, nosotros (con apariencia de hombre). Reparte el volumen (litros) de nuestra alma o capacidad para recibir el Espíritu Santo. Representado por el negro porque lo que hace al fin y al cabo es quitar la Vida, el Espíritu Santo, o al menos distribuir lo que queda del alma sin el Espíritu; nos mide y proporciona el tamaño de nuestras ‘bolsas’ vacías. Dice: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»  Bien, si como afirmo los Adán son diferentes a los Eva porque no han escuchado al demonio sino a estos últimos, ellos son los que mejor están. Los Adán abiertos a la palabra recibirán volumen (no gramos) de trigo (el pan representa también al Espíritu Santo, podrán recibirlo). Los Eva, volumen de cebada (con la que se suelen hacer bebidas alcohólicas, representando a los divertimentos e ídolos del mundo quizá). No causes daño al aceite, puede querer decir que aún después de la traición nos permite conservar esa alma o bolsa que da consistencia (a ambos Adanes y Evas) no se nos quita, como sí pasa con el Espíritu Santo. El vino quizá a la libertad de elegir (lo que nos da la posibilidad de vivir –con minúscula-, elegir, también en el mundo incluso sin Espíritu Santo).

El verdoso es el único que tiene nombre, por lo que creo que es la consecuencia en sí misma de los que le han seguido. Es la muerte. Y lo siguen (el Viviente) los que persiguen a la Vida para destruirla tanto en el cielo como en la tierra. Son los Eva que escucharon a Satán y en la tierra solo tienen oídos para los ídolos (el mundo) no pueden escuchar la Palabra, y son los diablos (poseídos), etc. Tienen poder sobre la cuarta parte de todos, que creo son los Adán. Los que matan son; las fieras de la tierra (los ídolos y sus demonios), la peste (los Eva convencen o contagian), la espada no sé si se refiere a algo que usaron los caídos en el cielo o a la lengua o se refiere al miedo a la muerte; el hambre a la necesidad. Son representados por las águilas en vuelo (al acecho de Adán).

Parece claro pues, que ya fuimos antes del mundo y al dejar de ser, Dios nos pone el mundo para tratar de recuperarnos. Esta es la conclusión a la que llego de manera independiente a lo escrito en este ensayo desde el principio, porque desde el Génesis y otros pasajes de la Biblia llego al mismo sitio que por aquí. No ha sido sino al final, que he visto como todo queda confirmado en los primeros capítulos del Apocalipsis. ¿Que lo queremos negar? Todo, hasta lo evidente se puede negar en nuestra libertad.

Se cumple entonces que Jesucristo abre los siete sellos (inicia la creación) incluso abre la posibilidad a nuestra nueva naturaleza salvadora, el hombre redimido o potencialmente capaz de recibir el Espíritu. Y no solo abre los sellos a nosotros referidos, sino también los de toda la creación, ya que por el primer deseo de Dios, Jesucristo, que complace a Dios y mantiene su propia Esencia, se crea todo lo demás.

Cambia mucho entonces esta perspectiva a la de los cuatro jinetes del apocalipsis que ya conocemos (Victoria, Guerra, Hambre y Muerte), por eso digo que esta nueva visión encuentra otro significado más profundo.

Así pues, el Apocalipsis conocido como el libro de la revelación, sería una revelación completa que nos habla desde el origen del cielo y de nuestro final de nuevo en el cielo para el que lo consiga.

Como curiosidad os pongo este versículo que nos habla de una creación conjunta de todos antes de (en) la creación del mundo y de cómo venimos marcados ya (de no ser así, qué arbitrario sería inscribir a unos y a otros no).

Apocalipsis 17:8                    

«La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir del Abismo pero camina hacia su destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no fue inscrito desde la creación del mundo en el libro de la vida, se maravillarán al ver que la Bestia era y ya no es, pero que reaparecerá.


·      Continuación de la Exégesis del Apocalipsis:

 

La estructura se repite:

 

 

En los sellos que hemos visto, los cuatro primeros hablan de los vivientes. Los más generales. Luego tres “posteriores”. Y a partir del séptimo cambia de “tiempo”. En la siguiente estructura, de 7 ángeles con trompetas, las cuatro primeras trompetas hablan de lo ocurrido en el cielo. Las tres siguientes son “posteriores”. Y en la séptima trompeta cambia de “tiempo”. Además, justo antes del séptimo sello y de la séptima trompeta aparece un Ángel (de oriente en un caso -Apo 7:2- y del cielo en el otro -Apo 10:1-) que habla de lo que harán y sufrirán profetas en nuestra tierra. Habla también del tiempo que será reservado para marcar a los siervos de Dios. Parecen ser una pausa que habla en concreto de nuestra tierra. Finalmente hay otra estructura de 7 ángeles con copas que corresponden al castigo o consecuencia de lo ocurrido con los ángeles de las 7 trompetas de hecho utilizan el mismo simbolismo o metáforas para cada ángel.

 

Primera estructura de 7 Ángeles (estos tienen trompetas).

Hemos visto los sellos que hablan de los tipos de seres que quedaron después de la traición.

Desde el versículo 8 el séptimo sello nos habla de la batalla del cielo. Lo que ocurrió y va haciéndolo con los siete Ángeles que tocan sus trompetas.

Apo 8:7       Tocó el primero... Hubo entonces pedrisco y fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra: la tercera parte de los árboles quedó abrasada, toda hierba verde quedó abrasada.

Primera Trompeta. El pedrisco y fuego destruyen la tercera parte de la tierra, árboles…. quedan abrasados. En estos primeros cuatro ángeles (con sus trompetas) nos hablará de lo ocurrido en el reino de los cielos entonces. Cuando habla de agua o mar suele hablar de Esencia o estado de Esencia; además, la Esencia de Dios muchas veces es referida en la Biblia como un lugar (reino). Ahora habla de árboles y hierba, que hacen referencia a lo concreto, a la persona (=libertad + decisiones tomadas de cada uno; los “árboles para elegir” en el Edén representan la libertad -quizá incluso a otros seres directamente-). Así el pedrisco y fuego mezclados con sangre, que dice después, representan a los ángeles que cayeron y cuya persona quedó destruida (no tienen ya libertad), los ángeles caídos. Esto queda confirmado con la otra estructura de 7 ángeles con copas, posterior.

Apo 8:8       Tocó el segundo Ángel... Entonces fue arrojado al mar algo como una enorme montaña ardiendo, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. 9 Pereció la tercera parte de las criaturas del mar que tienen vida, y la tercera parte de las naves fue destruida.

Segunda Trompeta. Una gran montaña cae ardiendo al mar. Montaña habla de algo alto y grande. Se refiere a Satán que cae desde Ángel de los más grandes y bellos (ver Ezequiel 28:12-17) a lo peor por su iniquidad que contagia. Esto provoca que, por su acción, muchos sean convencidos; muchos que tenían agua mezclada con sal (mar) no agua pura, lo que se refiere al odio, a la iniquidad o simplemente a la codicia. Todos estos son los que odiaron como Luz Bel, el resto de los que serán ángeles caídos. También son los que desearon la Esencia, pero no se atrevieron a levantar, a los evas. Dice que la tercera parte de los peces, (que antes eran ángeles vivos), mueren como tales, y sus naves (o personas con libertad) son destruidas; los demonios ya solo odian, no conservarán su persona con libertad como la mantenemos nosotros aun caídos en la tierra. Así, en los tercios, unos mueren que pueden ser los evas (también por supuesto los caídos), otros convierten su agua salada en sangre u odio, los caídos y estos también pierden sus naves, su persona.

 

Apo 8:10 Tocó el tercer Ángel... Entonces cayó del cielo una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las manantiales de agua. 11 La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas.

Tercera Trompeta. Cae una estrella grande. De nuevo es el demonio (Ajenjo), que cae sobre agua dulce, los Adanes. Recordemos, los adanes no deseaban ser más, sino que “ayudan” a los evas por amor; no es agua salada, sino agua dulce. Esta tercera parte dice que se convierte en Ajenjo, mucha gente muere por ello (vacíos de Dios). Los adanes también se vacían.

 

Apo 8:12     Tocó el cuarto Ángel... Entonces fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas; quedó en sombra la tercera parte de ellos; el día perdió una tercera parte de su claridad y lo mismo la noche.

Cuarta Trompeta. Fue herida la tercera parte del sol, la luna y las estrellas. El día pierde la tercera parte de la claridad. Esto es consecuencia de lo mismo, el Agua o la esencia de Dios desaparece de estos. No diré que se tornó en sombra porque creo que eso no puede pasar. Pienso que huyó de ellos. Así, la falta de luz es oscuridad. Las estrellas son los ángeles ya mencionados, la luna refleja la luz del sol, de Dios; los que escuchan, aquí especifica a los adanes. La noche referirá a los caídos. Este punto es más grave que los anteriores. Aquí parece ser Dios mismo el que interviene o se refiere a como quedó todo tras la batalla.

Apo 8:13     Y seguí viendo: Oí un Águila que volaba por lo alto del cielo y decía con fuerte voz: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra, cuando suenen las voces que quedan de las trompetas de los tres Ángeles que van a tocar!»

Separación. Ahora un águila marca una separación (8.13). Hay de los habitantes de la tierra cuando suenen las voces de las trompetas de los otros tres ángeles. Creo que a partir de aquí habla de las ‘personas’ como tal, sin esencia ya, no de los cambios de la esencia interior en los levantados o los dudosos. Puede incluso que se refiera al momento en el que no estamos en la tierra, sino vacíos, pero cerca de Dios (previo a Noé). Recordemos, en esta parte Caín mataba a Abel, directamente (persona a persona); en el Edén Eva mata a Adán (interiormente, lo condena). Quizá simplemente haga separación entre la rebelión y las consecuencias que serán los siguientes.

 

Apo 9:1-11    Tocó el quinto Ángel... Entonces vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del Abismo. 2 Abrió el pozo del Abismo y subió del pozo una humareda como la de un horno grande, y el sol y el aire se oscurecieron con la humareda del pozo. 3 De la humareda salieron langostas sobre la tierra, y se les dio un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra. 4 Se les dijo que no causaran daño a la hierba de la tierra, ni a nada verde, ni a ningún árbol; sólo a los hombres que no llevaran en la frente el sello de Dios. 5 Se les dio poder, no para matarlos, sino para atormentarlos durante cinco meses. El tormento que producen es como el del escorpión cuando pica a alguien. 6 En aquellos días, buscarán los hombres la muerte y no la encontrarán; desearán morir y la muerte huirá de ellos. 7 La apariencia de estas langostas era parecida a caballos preparados para la guerra; sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro; sus rostros eran como rostros humanos; 8 tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de león; 9 tenían corazas como corazas de hierro, y el ruido de sus alas como el estrépito de carros de muchos caballos que corren al combate; 10 tienen colas parecidas a las de los escorpiones, con aguijones, y en sus colas, el poder de causar daño a los hombres durante cinco meses. 11 Tienen sobre sí, como rey, al Ángel del Abismo, llamado en hebreo «Abaddón», y en griego «Apolíon»

Quinta Trompeta. De nuevo empieza con la caída de Satán, pero esta vez a nuestra tierra. Se le da la llave del pozo del abismo; en realidad él es el príncipe del mundo con sus ídolos y tentaciones. La humareda hace oscurecer a Dios y el aire. Ya no vemos a Dios, se ha hecho desaparecer. El aire se refiere al Espíritu Santo, pues hasta la pasión de Cristo no podremos albergarlo. Las langostas son los evas y los demonios, y no atacarán o deberán respetar a la persona o libertad (hierba, árbol); se cebarán con los que no estén en gracia. El tormento es veneno (como el del escorpión) en los oídos, tentación. Creo que las almas no pueden morir, con desearán morir no sé si se refiere a un sufrimiento por encontrarse vacíos de Dios o a otro sufrimiento distinto; quizá a los que han muerto ya (tengamos en cuenta que nuestra historia en el universo no solo será la que vivimos en la tierra, muy breve, sino el posterior purgatorio o peor, el infierno). En cuanto a los cinco meses parece hablar de la temporalidad de nuestra vida en la tierra o en general. Apariencia de caballos de guerra con corona parecida al oro: los demonios como nosotros contra ellos estamos siempre en combate, el oro simboliza a los ídolos del mundo (parece=falso; ídolo no es Dios). Sus rostros como de hombre, es porque somos tentados por personas (por querencia u omisión), el cabello de mujer parece hacer referencia los Eva. El resto de características parece hacer referencia a que matan (dientes de león), son muchos, y envenenan.

Apo 9:13-21             Tocó el sexto Ángel... Entonces oí una voz que salía de los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios; 14 y decía al sexto Ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro Ángeles atados junto al gran río Eufrates.» 15 Y fueron soltados los cuatro Ángeles que estaban preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de los hombres. 16 El número de su tropa de caballería era de 200.000.000; pude oír su número. 17 Así vi en la visión los caballos y a los que los montaban: tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos como cabezas de león y de sus bocas salía fuego y humo y azufre. 18 Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. 19 Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño. 20 Pero los demás hombres, los no exterminados por estas plagas, no se convirtieron de las obras de sus manos; no dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni caminar. 21 No se convirtieron de sus asesinatos ni de sus hechicerías ni de sus fornicaciones ni de sus rapiñas.

Sexta Trompeta. Los cuatro ángeles (4 puntos cardinales) hace referencia de nuevo a que estamos en la tierra. El río Eufrates, al Espíritu Santo. Aquí confrontándolo con la sexta copa, parece que hable de que no solo desaparece Dios y la posibilidad de recibir el Espíritu por los hombres (algo que creo fue inmediato tras la traición), sino que la tercera parte de los hombres: los demonios (o ángeles que odiaron), son exterminados, es decir, ya nunca podrán tener vida, o Esencia de Dios, ya no son libres, ya solo odian (no se les dará un cuerpo). Los demás hombres de los que habla, que no se arrepienten de sus ídolos, asesinatos, hechicerías, fornicaciones ni rapiñas, creo que son los Evas (y adanes quizá). 

 

Ahora hace otra pequeña separación, en la que se habla de un ángel que da un librito a Juan, que lo devora, y que tiene sabor como la miel pero que le amargará las entrañas. Habla también de dos testigos importantes que están siempre frente a Dios. Dice a Juan que selle lo escuchado, que cuando se consuma el Misterio de Dios, algo que por su voluntad queda aquí desvelado, llegará el fin de los tiempos. Bien, yo calculo que en unos 7 años a partir de que esto se conozca llegará el fin, sobre el 2025 (solo Dios sabe) ¿Qué sentido tendría continuar si ha terminado el ocultamiento de Dios? Y por si alguno de vosotros muriera esta noche, os exhorto a que os convirtáis. No es ninguna broma el sufrimiento eterno, que ahora también por la razón se ve lógico. Antes pensábamos que, siendo Dios amor ¿cómo podía existir el infierno? La falta de Él nos lleva con el que solo odia, con el peor sádico.

Apo 10:7 sino que en los días en que se oiga la voz del séptimo Ángel, cuando se ponga a tocar la trompeta, se habrá consumado el Misterio de Dios, según lo había anunciado como buena nueva a sus siervos los profetas.»

Apo 11:15-19 Tocó el séptimo Ángel... Entonces sonaron en el cielo fuertes voces que decían: «Ha llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos.» 16 Y los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo: 17 «Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, "Aquel que es y que era" porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado. 18 Las naciones se habían encolerizado; pero ha llegado tu cólera y el tiempo de que los muertos sean juzgados, el tiempo de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.»  19 Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.

La Séptima Trompeta. Aquí parece que habla del momento de la redención, la pasión, y quizá el posterior juicio final; yo pienso que es del momento en el que todo queda resuelto por Dios Padre. Es el momento en el que los que fueron justos antes de Cristo, pueden llenarse del Espíritu: determina la condenación para unos y se esclarece la “salvación” para otros. Aparece el Arca de la Alianza que es Cristo. El único que podía redimirnos era el primero de los creados, el que complació a Dios Padre y por el que todos los demás fueron hechos. Cristo es la Alianza, es el Arca, simbolizando al contendor como algo maravilloso creado y el interior al mismo Dios; persona creada que contiene la esencia exacta de Dios (esta también es una prefiguración de Cristo en el Éxodo que no he puesto en el punto de las prefiguraciones). Gracias a la aceptación del Hijo, se crea la tierra donde ya caemos con un juicio porque la falta la cometimos junto a Dios. Los Evas tienen lo suyo: no tendrán oídos para la palabra de Dios solo se podrán salvar por los adanes (costilla) como ellos alcanzaron la perdición por medio de los Evas. Los demonios ni siquiera tendrán cuerpo, porque no tienen libertad, no pueden ejercer la libertad. Los Adanes son los que están en el libro de la vida. Los ángeles fieles también tienen su justicia, pues se quedan en el cielo, en el río, bañados en una u otra intensidad por el Agua Viva, por Dios Espíritu Santo; además los otros son expulsados y no reciben lo mismo que ellos.

 

Después sigue una gran señal apareció en el cielo:

Apo 12:1-5Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; 2 está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. 3 Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. 4 Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. 5 La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. 6  Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días. [ 7  Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron,  8  pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.  9  Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.  10  Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.  11  Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.  12  Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.»]  13  Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón.  14  Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo.  15  Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente.  16  Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón.  17  Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.

 

Terminamos con la estructura de 7 ángeles. Y seguimos hablando de la pasión contado como un relato. Vestida del ‘sol’ parece evidente, que es Cristo, la Esencia de Dios en su interior. La luna bajo sus pies creo que se refiere a los adanes, que reflejarán la luz del sol, es decir que escucharán y seguirán (muchos) su palabra. Ella es reina y custodia nuestra, protectora y amantísima como una madre (recordemos: no mantiene la esencia exacta de Dios, pero ella nunca se vació, no traicionó ni en el cielo ni aquí abajo y además tomó nuestra naturaleza también). Las doce estrellas, supongo que serán los apóstoles, no las tribus.

Los dos primeros versículos, insisto, hablan del momento de la pasión. El sufrimiento de María en la pasión de Cristo (la espada), que es el momento en el que todos “nacemos” (o resucitamos como capaces de recibir el Espíritu Santo); el parto. Sabemos que María es Virgen, los dolores son los de nuestro parto (pasión de Cristo) en nuestra nueva nacida Naturaleza Hombre Capaz de Dios; como inciso antes de continuar añado esto:

 

Isa 66:7 Antes de tener dolores dio a luz, antes de llegarle el parto dio a luz varón. 8 ¿Quién oyó tal? ¿Quién vio cosa semejante? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿O nace un pueblo todo de una vez? Pues bien: Tuvo dolores y dio a luz Sión a sus hijos. 9 ¿Abriré yo el seno sin hacer dar a luz - dice Yahveh - o lo cerraré yo, que hago dar a luz? - Dice tu Dios. 10 Alegraos, Jerusalén, y regocijaos por ella todos los que la amáis, llenaos de alegría por ella todos los que por ella hacíais duelo; 11 de modo que maméis y os hartéis del seno de sus consuelos, de modo que chupéis y os deleitéis de los pechos de su gloria…

El versículo Apo 12.3-4 nos presenta a otro participante en el relato, el Dragón rojo, que, aunque represente también al imperio romano, es el mismo demonio y junto a él habla como siempre, y como presentación o título, de la tercera parte de las estrellas (o ángeles) que cayeron a la tierra por su culpa. Este demonio, en el momento de la pasión o parto, intenta devorarlo, pues sabemos, de hecho, que fue tentado antes por varias veces. En la cruz ¿no iba a ser tentado por el demonio? ¿No le susurraría al oído: ¡grítales, ódialos…!? ¿No le hacían comentarios de desprecio los fariseos… ¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz!? Pero Él no cayó, el parto se dio en el amor y fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Ahora dice 6. La mujer huyó al desierto donde tiene un lugar preparado para ser alimentada durante 1260 días.

Bien, María va al desierto, tiene un doble significado, como tantas veces. Uno hablando del parto, como parto real de Jesús, en cuyo caso, hablamos del dragón rojo como el imperio romano, hecho histórico: María huye con cristo recién nacido porque Herodes lo quería matar; y otro, hablando del parto como la pasión, tras la muerte de cristo, y después de vivir el resto de su vida como mujer, María, estrella de la mañana, huye al desierto. Este desierto, podrían ser nuestros “cielos”, es decir, el universo, dentro del arco del tiempo. Dicen que María es la estrella de la mañana que consuela a las almas del purgatorio cuando la ven pasar; que es la estrella que nos ilumina y guía hacia su Hijo. Siendo esto así, las dos alas grandes de las que habla en el 13 serían, claro, el Espíritu Santo y “ser alimentada” a eso mismo, a recibir el Espíritu Santo. Luego lo vuelve a repetir en el 13, retomando el relato, lo que indica que lo puesto entre el 7 y el 12, incluidos, es una información añadida aparte, aunque relacionada. Se refiere a la derrota sufrida por los demonios tras la pasión, en la que ya cualquier esperanza de mantener alguna vida ‘celestial’ cesa para ellos, por habérseles quitado su escudo, los secuestrados, a nosotros, que ya en la Naturaleza Hombre podemos mantener a Dios por mucho que ellos chantajeen. Esta es la tierra de la que habla ahora para ellos (9). La forma de relatarlo, no obstante, es como siempre ambigua, parece que habla desde el cielo y desde la tierra a la vez. Dice 12.11 ellos le vencieron gracias a la sangre del cordero, se podría referir a los justos que murieron antes de la pasión y ahora tras la pasión se levantan vencedores, pero más bien parece una forma de consciente para dar fuerza al relato y a la vez hacerlo como digo ambiguo entre el cielo y la tierra o alternar tiempos. En el cielo, sería el momento en el que cristo se ofrece o acepta la misión validar la naturaleza humana, decisión que supondrá su nacimiento o parto en la tierra, la solución de Dios para salvarnos; que lleva a la expulsión de los demonios del cielo por parte de Miguel y sus ángeles (en este caso, la sangre del cordero es el ofrecimiento / aceptación del sacrificio en el cielo).

Retoma, como decía, el relato de nuevo con María que huye al desierto (13), esta vez, dice que pasarán 3 tiempos y medio, cuando antes dijo 1260 días. Lo que nos dice que habla en realidad de cosas diferentes. Esto lo explico después más detenidamente, en la profecía sellada de Daniel p.201, y viene a decir que son números equivalentes: 3’5 años = 42 meses =1260 días, pero el 3’5 se usa más para hablar de lo celestial, lo no tangible, 1260 de lo terrenal; aquí se ve muy claramente (no obstante, mejor leer el punto de La profecía sellada de Daniel y el Apocalipsis).  Estos números nos hablan de los periodos de nuestra historia de traición y salvación. El periodo al que hace referencia (3’5) es desde la pasión hasta el fin del mundo, pero a la vez en los cielos (del universo esta vez), es decir, el tiempo durante el que María, en lo no visible o no tangible (3’5), nos acompaña y hace de faro, no solo para los católicos, sino para toda la humanidad.

Lo de “como un río de agua vomitado” (15), puede referirse a que el demonio y sus secuaces intentan alcanzar a María que queda dentro del tiempo, con nosotros, pero que no podrá por estar atado a la tierra; esto es de difícil interpretación.

 

Tras las 7 trompetas, pausa para hablarnos de la Bestia.

Apo 13:1 Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. 2 La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león: y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío. 3 Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia. 4 Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?» 5 Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar durante 42 meses; 6 y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. 7 Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. 8 Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado.

Esta primera parte nos habla de la bestia surgida del mar. Y esta bestia representa a los ángeles caídos. El mar es el agua turbia o sucia, que no es pura. El mar también simboliza la muerte. Muerte de ser o mejor de no tener el Agua de Vida. La serpiente antigua o Satanás es quien convence a los ángeles caídos, les da el poder de bestia, ellos también odian. En esta “Bestia” está incluido el propio Satanás que forma parte de los ángeles caídos. (Luego en Apo 17:11 dice: Y la Bestia, que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete). Así, la cabeza herida de muerte que se curó es el propio Satanás, quien después de ser vencido por la espada en el cielo, es “curado” para cumplir con toda justicia en la salvación de los adanes. En la tierra (Ver Justicia y Redención en Cristo p.123). Cuando dice la tierra entera siguió al dragón, se refiere a que todos los que estamos en la tierra de una manera u otra hemos seguido al Dragón (o le hemos creído a él si somos evas, o a los evas si somos adanes); es decir se cumple que la tierra entera lo siguió, no así los ángeles fieles que no cayeron a la tierra. Todo lo que dice después también se refiere a lo que pasa en nuestra tierra.

 

Apo 13:11 Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. 12 Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. 13 Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; 14 y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. 15 Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. 16 Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, 17 y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. 18 ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

Esta segunda parte nos habla de la Bestia surgida de la tierra. Estos son los Evas, no odian, con dos cuernos como de cordero, pero hablan como serpientes. Los Eva, recordemos convencen a los Adanes, ejerciendo el mismo poder que el mismo Satán que convenció a los Eva. Hace bajar fuego del cielo a la tierra, creo que se refiere a que hace caer o convence grandes ángeles fieles hasta la tierra o incluso que por medio de los evas otros lleguen a odiar convirtiéndose en otros ángeles caídos. Si no hubiera habido Evas, no habrían caído los Adanes, pues estos “dudaron” por amor a los Eva. Es decir que, sin los Eva, no habría sido necesario que Dios hubiera creado el mundo para tratar de redimir a los adanes, puesto que estos seguirían siendo ángeles. De esta manera, el infundir aliento a la imagen de la Bestia, es decir, “curarlo” para hacerlo presente en el mundo, es responsabilidad de los Eva. A Satanás, una vez vencido (muerto a espada), Dios lo recuperó para, cumpliendo toda justicia, poder recuperar también a los adanes en la nueva naturaleza hombre; que también tiene que pasar la prueba que los ángeles pasaron en el cielo y nosotros allí fracasamos: despreciar a Satán. En la tierra muchos han sido muertos por no adorar a los ídolos. Esta Bestia es llamada luego falso profeta. En efecto, los Eva hacen suya la causa de Satán, promoviéndolo y anunciándolo como dios (falso dios, falso profeta). 

Respecto al 666 ya he explicado en Antes un poco de Numerología p.117 (conviene leerlo), que viene de 777-111=666; de lo perfecto quitamos a Dios y nos quedamos con el demonio. Siendo además este número (el 6), el número del hombre, también consecución del demonio, pues sin él no habría hombres sino ángeles. Así, 666 = hombre = Número de la Bestia. Así dice que todos los de la tierra (grandes, pequeños, reyes…) tienen la marca de la bestia en la mano o en la frente. Hemos sido hechos hombres por acción (evas, mano) o por duda (adanes, frente). Una vez vacíos de Dios permanecemos muertos, “tirados”; solo podremos ejercer nuestra libertad cuando Dios nos ponga nuestras prótesis, los cuerpos. Esa libertad es comprar y vender. Gracias a Dios y a la pasión los hombres luego tendremos la posibilidad de recibir el Espíritu Santo, no así los demonios que solo odian y no tienen cuerpo, no son hombres, no tienen la marca de la bestia 666 paradójicamente. Podremos ganar y perder Espíritu Santo (comprar: te deshaces de “oro del mundo”, ganas Espíritu; vender al revés). Es importante diferenciar el llevar la marca de la Bestia, que la llevan todos los hombres, con “aceptar” la marca de la Bestia que, creo, más adelante, se refiere a aceptar vivir como hombre para el mundo, también por acción, muchos ricachones… o por deseo: el que no tiene pero idolatra y desea las riquezas. (Luego sigue con los que acompañan al cordero. Apo 14:1-5).

 

 

 

 

Y una nueva Estructura de siete ángeles (en nuestra tierra):

 

Apo 14:6 Luego vi a otro Ángel que volaba por lo alto del cielo y tenía una buena nueva eterna que anunciar a los que están en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo. 7 Decía con fuerte voz: «Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su Juicio; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de agua.» 8 Y un segundo Ángel le siguió diciendo: «Cayó, cayó la Gran Babilonia, la que dio a beber a todas las naciones el vino del furor.» 9 Un tercer Ángel les siguió, diciendo con fuerte voz: «Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano, 10 tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la copa de su cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los santos Ángeles y delante del Cordero. 11 Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos; no hay reposo, ni de día ni de noche, para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.» 12 Aquí se requiere la paciencia de los santos, de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 13 Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.» 14 Y seguí viendo. Había una nube blanca, y sobre la nube sentado uno como Hijo de hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada. 15 Luego salió del Santuario otro Ángel gritando con fuerte voz al que estaba sentado en la nube: «Mete tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar; la mies de la tierra está madura.» 16 Y el que estaba sentado en la nube metió su hoz en la tierra y se quedó segada la tierra. 17 Otro Ángel salió entonces del Santuario que hay en el cielo; tenía también una hoz afilada. 18 Y salió del altar otro Ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con fuerte voz al que tenía la hoz afilada: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque están en sazón sus uvas.» 19 El Ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y lo echó todo en el gran lagar del furor de Dios.

De nuevo se repite la estructura: cuatro ángeles primero que dan los anuncios generales y otros tres más graves que hablan de la cosecha, cosechan a los buenos y a los malos. Esta estructura es exclusiva de nuestra tierra y es bastante clara.

 

Última estructura de siete ángeles (con copas):

 

Estos ángeles hablan del castigo o de la consecuencia, mejor dicho, de lo elegido por las distintas criaturas de Dios, separado como siempre en tipos según su pecado, y desde antes del inicio de los tiempos (desde el cielo). En realidad, se corresponden exactamente con los primeros ángeles, los de las trompetas; estos anunciaban lo que pasaba y aquí se describe solo la consecuencia o castigo de lo que pasó.

Apo 16:1 Y oí una fuerte voz que desde el Santuario decía a los siete Ángeles: «Id y derramad sobre la tierra las siete copas del furor de Dios.» 2 El primero fue y derramó su copa sobre la tierra; y sobrevino una úlcera maligna y perniciosa a los hombres que llevaban la marca de la Bestia y adoraban su imagen. 3 El segundo derramó su copa sobre el mar; y se convirtió en sangre como de muerto, y toda alma viviente murió en el mar. 4 El tercero derramó su copa sobre los ríos y sobre los manantiales de agua; y se convirtieron en sangre. 5 Y oí al Ángel de las aguas que decía: «Justo eres tú, "Aquel que es y que era", el Santo, pues has hecho así justicia: 6 porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas y tú les has dado a beber sangre; lo tienen merecido.» 7 Y oí al altar que decía: «Sí, Señor, Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos». 8 El cuarto derramó su copa sobre el sol; y le fue encomendado abrasar a los hombres con fuego, 9 y los hombres fueron abrasados con un calor abrasador. No obstante, blasfemaron del nombre de Dios que tiene poder sobre tales plagas, y no se arrepintieron dándole gloria. 10 El quinto derramó su copa sobre el trono de la Bestia; y quedó su reino en tinieblas y los hombres se mordían la lengua de dolor. 11 No obstante, blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores y por sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras. 12 El sexto derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para preparar el camino a los reyes del Oriente. 13 Y vi que de la boca del Dragón, de la boca de la Bestia y de la boca del falso profeta, salían tres espíritus inmundos como ranas. 14 Son espíritus de demonios, que realizan señales y van donde los reyes de todo el mundo para convocarlos a la gran batalla del Gran Día del Dios Todopoderoso. 15 (Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas). 16 Los convocaron en el lugar llamado en hebreo Harmaguedón. 17 El séptimo derramó su copa sobre el aire; entonces salió del Santuario una fuerte voz que decía: «Hecho está». 18 Se produjeron relámpagos, fragor, truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra, un terremoto tan violento. 19 La Gran Ciudad se abrió en tres partes, y las ciudades de las naciones se desplomaron; y Dios se acordó de la Gran Babilonia para darle la copa del vino del furor de su cólera. 20 Entonces todas las islas huyeron, y las montañas desaparecieron. 21 Y un gran pedrisco, con piedras de casi un talento de peso, cayó del cielo sobre los hombres. No obstante, los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del pedrisco; porque fue ciertamente una plaga muy grande.

La primera copa. Produce úlceras malignas. Recordemos: los ángeles caídos no pueden retener la Esencia de Dios, ni siquiera mantienen su persona, pierden la libertad y ya solo odian. Por los “rotos”, se va el Espíritu.

La segunda copa. Cae sobre el mar (agua salada o sucia, no pura). Los Evas y también los ángeles caídos (que además perdieron la persona hemos visto en la primera copa); esto coincide con la segunda trompeta.

La tercera copa. Cae sobre el agua dulce. Sobre los adanes que no codiciaron, sino que se vaciaron por amor a los Eva. Hace luego referencia a la justicia. Porque en verdad es un acto de justicia que los adanes se vacíen también, aunque no codiciaran ni en su interior contuvieran “sal” que impidiera ser al Espíritu puro. Es la infidelidad que al final es desamor hacia Dios lo que les vacía.

La cuarta copa. Habla de Dios. Es el momento en el que Dios se hace presente. Da un golpe en la mesa por así decirlo. Como resultado separará a los rebeldes que se ve en la quinta copa.

La quinta copa. Va sobre el trono de la bestia y lo convierte en tinieblas. Bien, el trono de la bestia es la tierra (príncipe del mundo). La tiniebla hace referencia a que aquí Dios se ha ocultado de nosotros y el sufrimiento al de nuestras almas privadas de Él.

La sexta copa. Derrama la copa sobre el Eufrates que se seca para dejar paso a los reyes de oriente. Este es el periodo en nuestra tierra. Seca el Eufrates, puede referirse a esa desaparición de Dios entre nosotros; lo que nos da la libertad y permite que algunos volvamos a Él sin miedos ni esclavitudes. Los reyes de oriente serían estos: reyes por triunfar ante la muerte (nosotros después –‘para preparar’-, gracias a Jesús) y de oriente porque somos nuevas criaturas, nuevos reyes o renacidos si queréis, como el sol que nace del oriente. Nueva Naturaleza.

La séptima copa. En este se hace referencia a la Pasión, por la que el Espíritu vuelve a entrar en el hombre. También creo que hace referencia al final real de nuestro mundo. La Gran Ciudad habla de todos nosotros, todos los que aquí hemos caído; se separa en tres partes que serán seguramente los demonios, los evas y los adanes. Digamos que es la cosecha y separación de lo bueno y lo malo. Luego dice que se acordará también de dar el vino del furor a la Gran Babilonia.

 

La Gran Babilonia.

 

En cuanto a la Gran Babilonia, aunque luego viene explicada por un ángel que es Roma, creo (la ciudad de las siete colinas), para mí se refiere también a todos los que en la tierra ejercen el mal. Es decir: Los demonios, los Evas, pero también los adanes que no han seguido a Dios. Dice:

Apo 18:2 Gritó con potente voz diciendo: «¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables. 3 Porque del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con su lujo desenfrenado. 4 Luego oí otra voz que decía desde el cielo: «Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas.

Aquí las aves hacen referencia como siempre a los adanes (ver Judaísmo, Noé p.141) que pueden, o en este caso podían haberse elevado del mundo. Por supuesto todos convivimos en el mundo con la Gran Babilonia, por eso dice, salid de ella pueblo mío.

Apo 18:8 Por eso, en un solo día llegarán sus plagas: peste, llanto y hambre, y será consumida por el fuego. Porque poderoso es el Señor Dios que la ha condenado.»

Apo 18:21 Un Ángel poderoso alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino, y la arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya más...»

Es digno de mencionar que después de todo, el final de los tiempos llega para la Gran Babilonia en solo un día. Es decir, que quizá cuando llegue el fin del mundo será rápido. Lo cual contrasta con lo extendido que parecía la profecía del apocalipsis sobre el final de los tiempos.

 

El final del Apocalipsis.

 

 

Respecto al final es bastante claro, la recompensa de los que lo consiguen. Aunque después dice que Satán será encerrado por mil años y luego se le permitirá salir para luchar una última vez contra la Ciudad Amada y será destruido. Esto quiere decir que, tras la destrucción del mundo, Dios no romperá el tiempo inmediatamente, sino que esperará mil años. Y ¿cómo no podía ser de otra forma? Tal y como sostengo, el purgatorio es el tiempo que tarda un alma, cuando muere su cuerpo, en llegar hasta el límite del universo; según el Espíritu Santo que tenga subirá en más o menos tiempo, o si no tiene irá abajo. ¿Si rompiera el tiempo al destruir el mundo, que pasaría con los que no se han purgado? ¿O con los que estaban vivos en ese momento? ¿Los recuperaría directamente? Quizá eso no sería demasiado justo para los que murieron miles de años antes y esperaron hasta llegar al límite del universo (allá por donde crece este, rellenando el “hueco” junto a Dios).

Así, después de los mil años, sí romperá el tiempo, que es aquello que limita a Satanás, la espada vibrante, y entonces de nuevo querrá luchar contra la Ciudad Amada, contra los ángeles y los que lavaron su alma con la sangre de Cristo. Y será definitivamente destruido porque ya no podrá usarnos de escudo, ya no estaremos secuestrados por él.

Los dos últimos, el capítulo 21 y el 22, hablan claramente del cielo, o de nuestro cielo quizá, para los hombres que lo hayan conseguido.

Bien, como siempre, mucho se me escapa, pero por aquí van los tiros.

Como última anotación, me pregunto si en el cielo, además de esos tipos de “seres” según la traición (ángeles fieles, Adanes, Evas, Demonios), éramos inicialmente de siete formas o tamaños diferentes. Sé que Dios provee lo necesario para nuestra salvación, de ahí las distintas religiones de las que hablo en el punto siguiente, y esto viene por lo que éramos en el cielo. No nacemos arbitrariamente en una nación cristiana o musulmana o taoísta… Además, hace muchas referencias siempre a 7 diademas, 7 cabezas que parecen hacer alusión a siete (tipos, pueblos, apoyos, tamaños o lo que sea). Incluso las 7 colinas quizá Dios se las puso a Roma también para dar un sentido “dual” a todo esto. Si fueran 7 tipos de seres, Satán al que llama varias veces “el octavo”, sería también parte de uno de los 7 grupos, pero mencionado a parte por ser el desencadenante. Así como la medicina tradicional china y la nuestra curan al hombre, estas 7 religiones transcurren junto al Amor perfilándolo particularmente. ¿Será casualidad que en la tierra prometida, símbolo del cielo, haya también 7 pueblos? (más allá de los 7 pecados capitales representados por esos pueblos, ver El judaísmo p.109. y  la Conclusión del Ensayo p.157).


Quienes eran los 4 jinetes del Apocalipsis

 

·      Los Siete Espíritus de Dios, los Veinticuatro Ancianos

Bien, lo dicho en el punto anterior sobre los siete sellos, lo veo bastante claro bajo esta perspectiva. Ahora voy a ir más allá y voy a aventurarme con los siete Espíritus y los Veinticuatro Ancianos.

 

Apo 4:2-5

Al instante caí en éxtasis. Vi que un trono estaba erigido en el cielo, y Uno sentado en el trono.

El que estaba sentado era de aspecto semejante al jaspe y a la cornalina; y un arcoíris alrededor del trono, de aspecto semejante a la esmeralda.

Vi veinticuatro tronos alrededor del trono, y sentados en los tronos, a veinticuatro Ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro sobre sus cabezas.

Del trono salen relámpagos y fragor y truenos; delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.

 

 

 

Pensemos en las 7 antorchas de fuego. Tienen un mismo fuego o Espíritu pero separado por los palos de madera, que es donde prenden. Tras lo dicho sobre las distintas confesiones, sabiendo que Jesús nos hace a TODOS capaces otra vez de recibir el Espíritu, imaginemos que esas antorchas son las distintas religiones a las que se les ha mostrado o dado el Espíritu. ¿Estoy igualándolas entre ellas? No. Son palos diferentes y no todos arden de la misma forma. De hecho, de simbolizar las religiones, algo que yo veo claro, los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis en los que Jesucristo envía un mensaje a las 7 Iglesias de Asia, estarán dirigidos realmente a estos 7 ‘pueblos de Dios=Iglesias’ o religiones. Y estos 7 mensajes estarían distinguiendo a las 7 religiones, en tanto en cuanto dicen cosas buenas y malas de cada una de ellas. Yo no he sabido identificarlas según estos versículos, pero creo que alguien que conozca la Biblia y la historia de otras culturas lo podría hacer; siempre claro que sea correcta esta hipótesis, la cual cuadra exactamente con todo lo dicho anteriormente.

 

Lo cierto es que de tomarlo literalmente, sin teorías, estas 7 Iglesias están muy próximas unas de otras, en la zona occidental de Turquía (curiosamente en el centro del mapamundi, centro de religiones), y resultaría muy difícil entender el juicio tan diferente que tiene entre unas y otras. Más aún si pensamos que, de una de ellas (Pérgamo), Jesús dice: Sé dónde vives: donde está el trono de Satanás.

 

Apo 2:1-7

Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro.

Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño.

Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.

Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes.

Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes.

Tienes en cambio a tu favor que detestas el proceder de los nicolaítas, que yo también detesto.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Dios.

 

Apo 2:8-11

Al Ángel de la Iglesia de Esmirna escribe: Esto dice el Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y revivió.

Conozco tu tribulación y tu pobreza - aunque eres rico - y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.

No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: el vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.

 

Apo 2:12-17

Al Ángel de la Iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos.

Sé dónde vives: donde está el trono de Satanás. Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi fe, ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Satanás.

Pero tengo alguna cosa contra ti: mantienes ahí algunos que sostienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balaq a poner tropiezos a los hijos de Israel para que comieran carnes inmoladas a los ídolos y fornicaran.

Así tú también mantienes algunos que sostienen la doctrina de los nicolaítas.

Arrepiéntete, pues; si no, iré pronto donde ti y lucharé contra ésos con la espada de mi boca.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré maná escondido; y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe.

 

Apo 2:18-29

Escribe al Ángel de la Iglesia de Tiatira: Esto dice el Hijo de Dios, cuyos ojos son como llama de fuego y cuyos pies parecen de metal precioso.

Conozco tu conducta: tu caridad, tu fe, tu espíritu de servicio, tu paciencia; tus obras últimas sobrepujan a las primeras.

Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel, esa mujer que se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.

Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

Mira, a ella voy a arrojarla al lecho del dolor, y a los que adulteran con ella, a una gran tribulación, si no se arrepienten de sus obras.

Y a sus hijos, los voy a herir de muerte: así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras.

Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, que no compartís esa doctrina, que no conocéis «las profundidades de Satanás», como ellos dicen, os digo: No os impongo ninguna otra carga;

sólo que mantengáis firmemente hasta mi vuelta lo que ya tenéis.

Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis obras hasta el fin, le daré poder sobre las naciones:

las regirá con cetro de hierro, como se quebrantan las piezas de arcilla.

Yo también lo he recibido de mi Padre. Y le daré el Lucero del alba.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

 

Apo 3:1-6

Al Ángel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto.

Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Dios.

Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen.

El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Ángeles.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

 

Apo 3:7-13

Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir.

Conozco tu conducta: mira que he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre.

Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado.

Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.  Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona.

Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

 

Apo 3:14-22

Al Ángel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.

Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.

Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.

Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

 Bien, como digo, no soy capaz de identificar estas posibles religiones, ni siquiera sabría decir cuáles son esas siete (puedo imaginarme quizá unas cinco). Lo que sí he visto, son distintos elementos en los que algunos mensajes coinciden:                            

 

o    En todos se identifica Jesucristo con un título o característica que tiene que ver con el posterior mensaje. Por ej.: “Esto dice el Primero y el Último, el que estuvo muerto y revivió” o “Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos

 

o    Algunos (a dos de ellos) dicen que recibieron o guardaron “mi palabra” (Filadelfia y Sardes).

A otros les habla de cualidades que tienen o tuvieron, relacionadas con amar: caridad, fe, paciencia, fidelidad a “mi nombre”, tribulación o sufrimientos por su causa.

 

o    Además, hay dos de las Iglesias que más bien reciben reproches de Jesús (Sardes y Laodicea) y dos que reciben aprobaciones (Esmirna y Filadelfia). Hay otras dos que reciben aprobaciones y reproches (Pérgamo y Tiatira). Sus reproches son en ambas: engañar a mis siervos (o sostener a quien lo hace o su doctrina) para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.

Y una última (la primera en orden –Éfeso-) que tiene como reproche haber perdido el amor de antes.

 

o    Además, hay otro elemento; de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.”. Estos podrían ser hoy, esos que se llaman a sí mismos musulmanes sin serlo pues están movidos por el odio, (los jihadistas…). Muchas culturas han matado en nombre de Dios, incluida la Inquisición (aunque se haya hecho mucha leyenda negra al respecto con películas y demás). También los hay que, si bien no matan en nombre de Dios, llegan al poder en un partido que dice llamarse cristiano y luego son capaces de invadir un país por sus riquezas. No sé, parecen ser todos partes de la misma cosa.

 

 

Bien, hemos llegado a ver este sentido del apocalipsis desde la lógica, pero ¿y si además este libro nos aclara nuevos sentidos de la Palabra de Dios? No solo la idea de que fuimos deseos de Dios antes de todo, que parece que efectivamente así lo afirma (los vivientes). Quizá el Apocalipsis (oscuro e impenetrable durante siglos), el libro que cierra la Biblia, es una llave que nos permite interpretar otros pasajes de las Escrituras. Como si fuera una clave de encriptación que desenmaraña o desembrolla lo que debía permanecer oculto a nuestro entendimiento hasta un momento dado.

Parece claro que cuando habla de las iglesias lo hace de manera más o menos cifrada: “el que tenga oídos que oiga”, los distintos prefacios para cada iglesia… Y ¿por qué ese lenguaje enrevesado si se supone que iba dirigido a iglesias contemporáneas a su época? Porque como todo el Apocalipsis (los 8 primeros capítulos especialmente) estaba escrito para hoy, para la recta final de los tiempos. Y sólo Dios quiso que se aclarara hoy. Este “Juan” que parece ser el apóstol en su edad madura, escribió esto a las 7 “religiones” de hoy (me consta que el 7 es un número simbólico pero no aquí como creo que ya he dicho). Y así lo hizo: “Escribe en un libro todo lo que veas y envíalo a estas siete iglesias”. Es un mensaje de Dios puesto en el tiempo para toda la humanidad.

¿Y si ahora conocemos nuestro origen, no es todo más fácil? No es lo mismo que aparecer en una parada de autobús de pronto, sin saber de dónde vienes y en dónde te vas a parar, pues eso dicen que es la vida. Sabiendo nuestro origen todo se aclara, de pronto conocemos el mapa por el que van las líneas de autobús. Ya no somos como ese chiquillo perdido y lloroso, adquirimos conciencia de nosotros mismos, y sobre todo de Dios, nuestra fuente y origen de Vida. Olisqueamos ya nuestro ser perdido, y tanto es lo perdido que nuestro objetivo debería ser la santidad ni más ni menos. El amar por amar. No el querer o el “hacer” porque tengo que hacerlo, por moralismos, sino amar. Porque amando se cumplen todos los mandamientos, toda misericordia, toda hospitalidad; y toda justicia acabará cumpliéndose también, pues si tienes hijos sólo esperas de ellos que se amen y si uno pelea ya pondrás tú justicia, pues no deseas que ellos se peguen. Así es Dios para con todos nosotros, la justicia le pertenece a Él y a nosotros solo nos toca amarnos, y cualquier justicia que pongamos para convivir en el mundo debe tener como fundamento ese amor.  Amando finalmente se cumple aquello que queremos para nosotros y ahí, en amar, es donde encontramos la felicidad no en ser amado. Si un rey fuera muy amado por sus súbditos pero su gestión y mandato solo consiguiera desdichas y tragedias para su pueblo, sería infeliz (siempre que fuera un hombre justo, un hijo de Dios, claro).

Dios no necesita nada, ni siquiera que le amemos, porque Dios es Amor. Él se da no necesita. De ahí que nuestro ser y felicidad lo encontremos también en amar pues originalmente fuimos hechos a imagen y semejanza suya. Hoy nuestra moribunda persona está frágilmente sujetada en el mundo por los cuerpos a la espera de volver a ser, de volver a llenarnos de Dios.

¿Y no está meridianamente claro? ¿No nos ha dicho la Biblia que da igual todos los sacrificios que hagas, que vendas tus bienes y los des a los pobres, que mueras mártir, que si no tienes amor nada eres? Y siendo esto así, solo le faltaría decirnos: ¡Atontado, espabila, abre los ojos! Las religiones son sendas en las que encontrar el amor, da igual las normas en sí mismas si no amas, y al revés, amando todo está normado. El amor nos borra esos estrictos carriles y nos hermana a todos en la seguridad de que amando al otro estamos haciendo la voluntad de Dios, en la seguridad de que no nos estamos equivocando. O, ¿acaso no es Dios infinitamente misericordioso? Y un padre ¿qué le enseña a su hijo? o ¿qué le enseña el creador a su creatura?,¿a ser como el vecino? No; a ser como él mismo (tal y como el mediocre hombre pretende hacer autómatas parecidos a sí mismo, -inteligencia artificial-). Estamos llamados al Amor, padre de la misericordia, de la compasión, de la hospitalidad…

 

No parece propio pues, de la infinita misericordia de Dios, haber quitado la oportunidad a otros no cristianos de ejercer su libertad en lo que importa: la consciente elección de Dios (Amor, darse y amar) frente al mundo y su príncipe, el demonio (odio, egoísmo y tomar para ti). Haciendo así válidas determinadas religiones como herramientas para alcanzar a Dios. Llego a este pensamiento también desde la lógica, como de la misma forma, por sentido común, me parecía muy difícil para el Justo por excelencia contabilizar los pecados de nuestros ancestros a nosotros, libres e independientes de ellos. Considerando finalmente que la herencia es tal, pero de lo que fuimos nosotros mismos en el cielo.

 

 

 

Ahora pensemos en los Veinticuatro Ancianos. Dice que están sentados en tronos alrededor, en otras traducciones dice en sillones. De cualquier forma esto tampoco es importante para pensar que quizá estos veinticuatro, simbolizan a veinticuatro grandes profetas mandados a estas siete naciones. Tal y como sabemos, antes de la llegada de Jesucristo, no podía habitar el Espíritu Santo en el hombre, por tener el pecado, el alma “rota”. ¿Y si esos grandes profetas eran hombres puros o iluminados de alguna forma? Diferenciados en esta visión y que han llegado a distintas naciones a lo largo de la historia, antes o después de Jesucristo. Como ancianos que son representan hombres de sabiduría... Además llevan corona como Jesucristo en la ‘imagen’ de los 7 sellos, como significando que fueron victoriosos, puros.

Quizá Dios nos ha dado La Revelación para unirnos todas esas antorchas en un único fuego de amor antes del fin del mundo. Sé que Dios, gracias a Jesucristo, da la oportunidad a todos los hombres de salvarse, y que el amor es la llave de todo. Sé que Cristo es el Amor hecho hombre, y Él es la puerta, pero quizá sin conocer a Cristo Hombre, otros puedan conocer el Amor de Cristo, el Amor de Dios, y puedan llenarse del Espíritu, pues por Cristo somos potenciales deseos de Dios, ahora como hombres. Según estos mensajes habría siete religiones más o menos cercanas a Él, pero a ninguna, ni siquiera a la más alejada, da por perdida Jesucristo. En nuestra Libertad de elegirle está nuestra salvación. Las religiones muestran la buena dirección, pero una dirección ocupa todo un horizonte, la puerta es el amor. Y esto nos lo dice a nosotros los cristianos también.

 

1Co 13:1-3

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso.

Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.

 

O sin ir más lejos, ¿acaso no se encierran todos los mandamientos de la ley de Dios en estos dos?

 

Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

 

En la medida que nosotros recibimos el antiguo testamento de profetas, equiparo este a otras religiones enviadas por otros profetas. No le quito valor, al revés las igualo a todas en el poder de salvación, pero sé que ninguna, ni la nuestra, es válida sin amor y sé que todas han sido dadas gracias a Jesucristo que ha hecho a nuestra naturaleza válida por sí misma. No habría habido esfuerzo de salvación para los hombres sin Cristo, de hecho no habría habido ni hombres ni ángeles. Él abre los siete sellos, la existencia de toda la creación de Dios.

Como ya he dicho, no se trata a estas alturas de convertir a ningún creyente de otra religión a nuestra propia religión, estos caminos terrestres nos los ha puesto Dios por su voluntad, para llevarnos en la buena dirección, pero los caminos se acaban en todo un horizonte al que señala esa dirección y el último tramo, que es el que llega a la puerta, lo debemos tomar mirando hacia arriba, hacia la estrella de Amor que levantada nos indica la salida.


 

·      La Profecía Sellada de Daniel y el Apocalipsis.

Apertura de la Profecía Sellada de Daniel.

 

 

Sería interesante ver el resto del ensayo para comprobar que todo lo expuesto en este punto se repite aún en espacios de tiempo tados por miles de años

 

 

Daniel 8:1-17  El año tercero del reinado del rey Baltasar, yo, Daniel, tuve otra visión después de la anterior.  2  Contemplaba en la visión que me encontraba en Susa, plaza fuerte de la provincia de Elam, en la orilla del río Ulay.  3  Levanté la vista y vi un carnero que estaba en pie junto al río. Tenía dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno más que otro y el más alto había despuntado el último4  Vi que el carnero embestía contra el oeste, el norte y el sur. Ninguna bestia podía hacerle frente, nadie escapaba a su poder. Hacía lo que quería y dominaba5  Estaba todavía reflexionando, cuando vi un macho cabrío que venía de occidente, recorriendo toda la tierra sin tocar el suelo; el macho cabrío tenía un cuerno magnífico entre los ojos6  Llegó hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto en pie junto al río y se lanzó contra él con todo el ímpetu de su fuerza.  7  Vi cómo se acercaba al carnero y le embestía, enfurecido contra él, rompiéndole los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para hacerle frente; lo derribó en tierra y lo pisoteó, sin que nadie librara al carnero de su poder 8  El macho cabrío se hizo muy grande y cuando era más fuerte, el cuerno grande se rompió y en su lugar despuntaron otros cuatro orientados a los cuatro puntos cardinales9  De uno de ellos salió otro cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, hacia el este y hacia la Tierra del Esplendor10  Creció hasta alcanzar el ejército del cielo, derribó por tierra una parte del ejército y pisoteó sus estrellas11  Llegó incluso hasta el Jefe del ejército, suprimió el sacrificio perpetuo y socavó los cimientos de su santuario.  12  Le entregaron el ejército, en lugar del sacrificio instauró la iniquidad y tiró por tierra la verdad; y en todo cuanto emprendió tuvo éxito.  13  Oí entonces a un santo que hablaba, y a otro santo que le preguntaba: "¿Cuándo tiempo durará la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados?"  14  El otro respondió: "Dos mil trescientas tardes y mañanas; después el santuario será rehabilitado."  15  Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión e intentaba comprenderla, vi de pronto delante de mí a alguien con aspecto humano,  16  y oí una voz humana junto al río Ulay, que gritaba: "Gabriel, explícale a éste la visión."  17  Él se acercó a donde yo estaba y, cuando llegó, caí de bruces asustado. Me dijo: "Hombre, debes comprender que la visión se refiere al tiempo final.

 

 

Esta profecía, más allá de la interpretación que se le da posteriormente con respecto a la tierra en la identificación del carnero y el macho cabrío (Daniel 8,18…), tiene una clara interpretación desde el cielo. Además, se corresponde con las siguientes predicciones del fin del mundo, en la profecía sellada del mismo Daniel (12:1-13) y en el Apocalipsis (11:1-13). Vamos a examinar estas tres profecías y ver lo que tienen en común.

La Interpretación desde el cielo es esta:                                        

El carnero de dos cuernos, son los Adán y los Eva. Hay diferenciación entre ellos (los dos altos, pero uno más que el otro, y también el más alto despuntó al último; ¿el más orgulloso al más humilde…?), lo que hace referencia seguramente a la diferencia de culpa posterior o bien a como fuimos creados complementariamente a imagen de la Trinidad, Adán-Eva-Espíritu.

Hacía lo que quería y dominaba quiere decir que se nos dio libertad para hacer cuanto quisiéramos y nosotros íbamos contra el oeste, norte, y sur, pero no contra el Este que representa a Dios 8,4 (por donde nace el Sol). Ahora llega el macho cabrío que viene desde occidente (la muerte, la puesta de sol), ataca al carnero y le rompe los dos cuernos 8,7. El demonio tienta a Adán y Eva. Por Eva que le cree cae Adán quien ‘la’ quiere a ‘ella’ (el más alto despunta al último). Los derribó en tierra. El macho cabrío se hizo muy grande, pues el diablo juntó a muchos con él. Recordemos que este está representado aquí como un cuerno magnífico en el macho cabrío. Este es Luz Bella, hermoso como era 8,8. Dice que cuando era más fuerte se rompió y despuntaron otros cuatro orientados a los 4 puntos cardinales. Estos puntos cardinales representan a la tierra. El demonio y los suyos han sido vencidos cuando Dios ha dicho basta. Pero de su situación perdida (un cuerno más pequeño de uno de esos cuatro), reta a Dios (crece hacia el Este y la tierra del Esplendor 8,9). Este es el momento de su chantaje que ya hemos comentado: “Si me matas a mí, mátalos a ellos también que fueron traidores igualmente”, aunque algunos no se levantaran o bien se recondujeron antes de la batalla final (Evas), y otros lo hicieron por amor, no por odio ni codicia (Adanes). Este llamamiento a la justicia que Dios no puede ignorar porque Es el que Es, hace que junto a los más traidores caigan todos los Adanes y los Evas; estos son las estrellas que caen, puesto que fuimos ángeles (que mal suena esto) y descritos aquí como estrellas 8,10. Nótese que el golpe al carnero habla de la tentación en la que caímos (Eva y Adán), esta caída de las estrellas, de nosotros, se refiere a la consecuencia o resultado de aquel golpe, tras el chantaje. Véase también que el carnero con dos cuernos, representa que nuestro destino (Adán-Eva) está unido, es el mismo y además que a esos cuernos le sigue un cuerpo entero (un pueblo de adanes, evas; todos nosotros los hombres después); tal y como un cuerpo entero sigue al cuerno del macho cabrío de un cuerno (Satán y sus ángeles caídos).

 Es la apelación a la justicia la que nos hace caer con el demonio, no en sí mismo el pecado de los Adanes que fue por amor y podría haber sido perdonado.

La rebelión en el cielo fue de magnitudes muy importantes, dice que cayeron 1/3 de las estrellas en el apocalipsis Apo 8,12. Llegó hasta Dios (jefe del ejército), pues Él solo encontrará como manera de salvarnos sacrificar a su Hijo. Suprimió el sacrificio perpetuo, podría confundirse en nuestro mundo con quitar la Eucaristía, pero no se refiere a eso porque además para eso la Iglesia tendría que ser destruida, algo que sabemos no puede pasar por haberlo dicho Jesucristo. El sacrificio perpetuo (suprimió) se refiere al amor de Dios hacia nosotros, que no cesa como tal, pero si se corta la donación del Espíritu Santo, pues ya no lo podíamos contener; además, se refiere al amor de nosotros hacia Él. Cuando yo digo que me sacrifico por mis hijos para llevarlos a actividades extraescolares un día sí y otro no, no estoy hablando de un sacrificio cruento sino de un acto de amor hacia ellos, un sacrificio continuo. Recordemos que el amor es donarse. 

En el 8,12, dice “Le entregaron el ejército, en lugar del sacrificio instauró la iniquidad y tiró por tierra la verdad”, después en la tierra, Satán tiene a su cargo el ejército de los caídos, a los demonios, y no hace más que engañarnos para matarnos.

13 "¿Cuándo tiempo durará la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados?"  14 El otro respondió: "Dos mil trescientas (2300) tardes y mañanas; después el santuario será rehabilitado.

Aquí hay una discrepancia con el tiempo que luego da el mismo Daniel 1290 días y el Apocalipsis 1260 días. Estos últimos se refieren al mismo tiempo y tiene una explicación 1290 y 1260, pero ¿por qué aquí pone 2300, es decir, 1010 días más? Este tiempo no es el tiempo desde un momento de nuestra tierra hasta el fin del mundo. Es el tiempo desde que caímos del cielo (suprimió el sacrificio perpetuo) hasta el fin de los tiempos y aquí además incluye cuando el santuario será rehabilitado. Según decía el Apocalipsis 20,2 una vez destruido el mundo permanecerá el demonio inmovilizado durante 1000 años y después volverá a atacar el campamento de los santos y la ciudad amada (el cielo), y entonces por fin será destruido. Ya he explicado por qué es esto en El final del Apocalipsis. p. 191: 1000 años de purgatorio para aquellos que mueran cercano el fin del mundo y necesiten esa purgación (seguramente para muchos de nosotros); si Dios rompiera el tiempo ahora ¿no sería injusto que los que necesiten purgación no la tengan cuando tantos otros la han sufrido? Añadir 1010 a todo el periodo desde la traición del cielo hasta la restauración del santuario creo que se refiere a esos 1000 años de espera con satán inmovilizado hasta que se inicia la última batalla y quizá esos 10 al tiempo en que se acaba definitivamente con los demonios. Desde luego, no tiene sentido que el mismo Daniel ponga en un sitio 1290 y en otro 2300, salvo por esta diferencia: restablecer el Santuario, que en la otra profecía no figura.

 

Así, como decía, esta cifra no nos habla de un periodo de tiempo que podamos sumar a algo que vaya a ocurrir y de ahí podemos deducir cuál es la fecha del final del mundo, porque es un tiempo global que se inicia en el cielo nada menos.

Pero:

16 Gabriel, explícale a éste la visión. 17 Él se acercó a donde yo estaba y, cuando llegó, caí de bruces asustado. Me dijo: "Hombre, debes comprender que la visión se refiere al tiempo final.”

La resolución de esta profecía, Sí nos habla de que estamos ya en el tiempo final.


 

Ahora la equivalencia del Apocalipsis que usa los mismos números:

 

Apocalipsis 11:1-13  Luego me fue dada una caña de medir parecida a una vara, diciéndome: «Levántate y mide el Santuario de Dios y el altar, y a los que adoran en él.  2  El patio exterior del Santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa 42 meses3  Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal».  4  Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.  5  Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendería hacerles mal, así tendría que morir.  6 Estos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.  7  Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará8  Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado9  Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.  10  Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.  11  Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban.  12  Oí entonces una fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.  13  En aquella hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y con el terremoto perecieron 7.000 personas. Los supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.

 

En 11.1 comienza midiendo el Santuario de Dios y el altar, pero no mide el exterior que ha sido entregado a los gentiles. Nosotros, los caídos Adanes-Evas, somos el exterior, los gentiles, son los demonios. Nos pisotearán durante 42 meses. De nuevo 42 meses es igual a 1260 días, lo mismo que 3,5 (años) que se usará después también aquí. Esto, además, nos dice que lo dicho en estos versículos, se refiere a nosotros, y a los caídos.

 

3,5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días

 

Es importante entender qué son estos periodos. Son periodos iguales, pero tomados o agrupados de diferentes maneras; meses, días, años. Y las agrupaciones cambian según la profecía (aquí son 3,5 días, en otra, tiempos), lo que nos dice que no es importante el tiempo en sí mismo, sino la relación de equivalencia entre estos números: 3,5; 42; 1260 y lo que determina cada uno. En la profecía sellada de Daniel, que analizo después de esta, dice que todo se cumplirá cuando pase “Un tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.» (en otras traducciones pone “2 tiempos” en lugar de “tiempos” y en otras directamente suman: en tres tiempos y medio).  Esto nos habla, de los lugares por los que hemos pasado, de nuestros periodos de vida o de momentos críticos en nuestra historia desde el cielo: en el cielo (3,5); tras la traición todavía no en la tierra (42, Caín, Abel, vivíamos cientos de años, hablábamos con Dios…); en la tierra antes de la cruz (1260, no podemos retener el Espíritu, ya no vemos a Dios ni le hablamos directamente, y vivimos 120 años como mucho Gén 6:3. Ver Lógicamente p.  213); y después de la cruz (1290, podemos retener el Espíritu santo).  Nos habla también de la equivalencia en nosotros mismos en estos periodos de vida: en el cielo con nuestra persona y libertad igual que en la tierra, pero con naturalezas diferentes.  Es una forma de decir que nuestra vida en la que nos lo jugamos todo, se dio en periodos de tiempo diferentes en tamaño, pero iguales en importancia; es decir, la traición del cielo fue realizada por toda la humanidad (antes de ser hombres) a la vez, en un corto espacio de ‘tiempo’. El momento en el que quedó confirmada nuestra traición, en el que estábamos junto a Dios, pero no en Dios, fue otro tiempo, y por fin en la tierra, a la que llegamos por generaciones, lo que se extiende durante más tiempo. Pero a la vez tienen el mismo valor, pues son partes de nuestra historia en la que se decide nuestra Vida o muerte. El último medio tiempo, quizá viene a decirnos que está en referencia al penúltimo que también se da en la tierra (desde el inicio de nuestra historia de salvación, Abraham, u otro origen, hasta la pasión).

De cualquier forma, el uso de estos números relacionados, son una manera de hablar también de uno de los periodos (cielo, medio, tierra) e incluir de manera ambigua u oculta, otros más que hayan podido compartir la misma circunstancia. Por ejemplo, luego sigue:

2 El patio exterior del Santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa 42 meses3 Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal»

El número 42, nos habla del 2º periodo El patio Exterior del Santuario ha sido entregado. Nosotros, cuando ya habíamos sido captados, y todavía no estábamos en la tierra.

Los dos testigos, son el Espíritu Santo y Jesucristo (dos candeleros y dos olivos), ambos fuente de luz y parte del árbol que da aceite. En la tierra, nadie ve a Dios Padre, pero sí podemos sentir al Espíritu Santo y a Cristo quien además se hizo hombre. Los gentiles, son los demonios y quizá los Eva. No obstante, aunque ese 1260 se refiera también al periodo de la tierra o a todo en general, en estos versículos se refieren específicamente al periodo del cielo, pues en el cielo también los ‘testigos’ dan testimonio, tal y como lo hacen en la tierra. Cuando lo dicho se cumple en los dos lugares parece usar el mayor número. Dice: “Tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva”, para que no reciban Espíritu Santo o agua de Vida aquellos que se levantaron (esto también se da en la tierra). Está hablando de la rebelión del cielo, pues sigue:

7  Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará

Dice que, para nosotros, el Espíritu Santo quedará muerto y seremos separados del árbol, es decir, estaremos vacíos por acción de la Bestia, que después de ser vencida (sale del abismo) por acción de estos dos testigos (terminado de dar testimonio), hará su chantaje valiéndose de la justicia, y la Bestia no será expulsada todavía. Los vencerá y matará se refiere al Espíritu y hermandad en Cristo que perdimos en el cielo, no a ellos en sí mismos, pues ellos eran (y son ahora), testigos de Dios en nosotros.

8 Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.  9  Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.

Esto, que resulta un poco ambiguo, porque también podría referirse al mundo, se refiere más al cielo (3’5); durante este tiempo nosotros (seres sin Vida, sin Espíritu Santo ahora) quedamos fuera del árbol, fuera de Dios, pero junto a Dios todavía, expuestos en “la gran ciudad”. Dice “se llama Sodoma o Egipto”, Sodoma como representación del pecado y Egipto como representación de la esclavitud de ese pecado, de habernos sometido a Satán; “allí donde también su Señor fue crucificado”, podría hacer referencia al mundo como decía, pero creo que se refiere al propio pecado en el que hemos caído en el cielo. En ese pecado (o naturaleza pecadora) es donde el Señor entrará para salvarnos en la cruz. Es una decisión que se dio en el cielo. Ese ofrecimiento o aceptación por la que más tarde se creará el mundo.

Así, esos cadáveres somos nosotros mismos y los demonios sin Vida, con la falta de Espíritu, y de Cristo. ‘No está permitido enterrar los cadáveres’, nos dice que no solo a nosotros, sino tampoco los demonios (los más rebeldes) aunque vencidos ya, se les puede enterrar; Dios no los destruye para, utilizándolos, recuperarnos en plena justicia.

10 Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra. Seguimos en el mismo periodo, por allí arriba pero no en Dios. Estos ‘habitantes de la tierra’, creo que se refiere sobre todo a los demonios, los malvados y muchos Evas, quienes tras hacer el chantaje se sienten seguros, unidos a nuestro destino (al de los Adanes). Tras el chantaje, todos estos quedan aliviados, pues piensan que las consecuencias que esperaban a sufrir por el levantamiento fallido, se iban a quedar en nada.

11 Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban. 

 Ahora cambiamos de periodo, desde el cielo (3’5) se toma la decisión de la cruz; ya ha pasado el periodo general del cielo (“pasados los tres días y medio”); habla ahora de nuestro tiempo en la tierra (no especifica cual, aunque habla de la pasión fin de un periodo, inicio del ultimo medio), el Espíritu vuelve a nosotros, gracias a Cristo que viene como hombre y como digo, nos valida en la pasión. Dios abre el mar rojo, corta las cadenas que nos unían al faraón y gran espanto se apoderó de los demonios, puesto que se quedan sin rehén, sin escudo. Los Eva seguirán no obstante sordos, por lo que su destino una vez separado de el de los Adanes, es incierto. En aquella hora, se refiere a la misma pasión: hubo un violento terremoto y la décima parte de la ciudad se derrumbó, perecieron 7000 personas. Bien, esto es lo que ocurrió al inicio de este último (medio) periodo: habla del cumplimiento de la pasión (aunque también puede hablar de cómo los demonios cayeron tras la decisión en el cielo de la cruz, el ofrecimiento o la aceptación de Jesús). No sé si hubo un terremoto entonces en Jerusalén o habla figuradamente, creo que hay varios sitios de la biblia que así lo afirman. De cualquier forma, salvo que 7000 fuera un número simbólico (lo que nos hablaría más de que esto se dio en el cielo, cerca de Dios), no parece gran cosa comparado con toda la humanidad, ni tampoco una décima parte de la ciudad. Más adelante del libro del Apocalipsis habla del fin del mundo como ya se ha explicado en este punto 7, pero aquí no. Esta parte de la profecía del Apocalipsis nos habla de algo mucho más importante, de la pasión como final de los periodos que engloban nuestra traición y muerte, que engloba nuestra historia desde la traición del cielo hasta nuestro rescate. Como las profecías de Daniel, habla de estos periodos en particular, pero también agrupándolos; es por eso que usa las mismas cifras, aunque cambiadas en las unidades o en cómo se agrupan.

Las escrituras, no obstante, nos hablan de manera conscientemente ambigua para mostrar esta doble información, del cielo y la tierra. En estos versículos, a partir del 8, podríamos ponernos en la tierra que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto con el mismo sentido que ya he descrito y además “donde el Señor fue crucificado”, haciendo referencia de nuevo a la tierra (no al ofrecimiento de Jesús en el cielo). Este versículo 8 habría sido consecuencia del anterior: del chantaje de Satán, que hace que todos incluidos los Adán caigamos a esta tierra.

Continuando desde esta perspectiva, en el 10, “habitantes de la tierra” serían igualmente los demonios que mientras no se dé la pasión, están tranquilos porque siguen parapetados detrás de sus rehenes, los adanes. En el 11 la exégesis sería la misma, salvo que el cambio de periodo habría sido, desde el 3er tiempo (desde el inicio en la tierra hasta la pasión) hasta el inicio de último medio tiempo (desde la pasión hasta el fin del mundo). Creo que es esta la visión adecuada, no obstante, en este versículo, igual que en los anteriores, pero de manera contraria podríamos iniciar el versículo 11 también en el cielo, si consideramos ese “aliento de vida” como la decisión de tomar la cruz de Jesús que se dio en el cielo.

Lo importante finalmente es saber distinguir que estas etapas se han dado en nuestra historia; no es lo principal concretarlas exactamente, porque, además, como vengo insistiendo cansinamente, mucho se ha escrito intencionadamente de manera ambigua o para mostrar esa dualidad o información doble de nuestras distintas etapas. Todo esto queda confirmado en la exégesis de Una gran señal apareció en el cielo (Apo 12,1-5) p. 184

 

3,5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días

Números equivalentes agrupados de distinta forma.

1260/365 = 3,452 años ~ 3,5.

1290/365 = 3,53   años ~ 3,5.

3,5

Habla del primer periodo, de nuestra traición en el cielo, o de lo que ocurrió allí, o de lo que se inició allí.

42

Habla del 2º periodo, cerca de Dios, pero no en Dios (Caín y Abel).

1260

Tercer Periodo. En la Tierra hasta la pasión (no podemos retener el Espíritu).

1290

Último medio periodo. Desde la pasión hasta el fin del mundo.

1335

Juicio o Reparto para los salvados. 1335/365=3,65 (La Justicia en un Número)

Reparte entre los días de un año, la centésima parte de un año para cada día.

2300

Final del Universo. Ciudad de Dios reconstruida. Se añaden 1000 años de purgatorio para los que lo necesiten de los últimos en vivir en el mundo, hasta la restauración del Santuario (Apocalipsis 20,2 ver p. PAGEREF _Ref530127870 \h 191).

 

 

Ahora la segunda parte de Daniel 8; la profecía sellada, Daniel 12.

 

 

 

 

Daniel 12:1-13  «En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todos los que se encuentren inscritos en el Libro.  2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.  3 Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.  4 «Y tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del Fin. Muchos andarán errantes acá y allá, y la iniquidad aumentará.»  5 Yo, Daniel, miré y vi a otros dos que estaban de pie a una y otra parte del río6 Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: «¿Cuándo será el cumplimiento de estas maravillas?»  7 Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, jurar, levantando al cielo la mano derecha y la izquierda, por Aquel que vive eternamente: «Un tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.»  8 Yo oí, pero no comprendí. Luego dije: «Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?»  9 Dijo: «Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del Fin10 Muchos serán lavados, blanqueados y purgados; los impíos seguirán haciendo el mal; ningún impío comprenderá nada; sólo los doctos comprenderán.  11 Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación: mil doscientos noventa días. [1290] 12  Dichoso aquel que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco días. [1335]  13  Y tú, vete a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al Fin de los días.»

 

En el Capítulo anterior, que no pongo aquí, Daniel 11.1…, habla de guerras entre reyes que parecen ser históricos pero que podrían también mostrar algo de lo que pasó en el cielo. Quizá no sea casualidad que Daniel 11.1 lleve la misma numeración que Apo 11.1; recordemos que Dios se vale de estas cosas y que el 111 es el número que le representa. Puede que no tenga que ver, de todas formas, me parece muy intrincado y creo que no es necesario estudiarlo tras ver Daniel 8. No obstante, sí me quedo con el final, Daniel 11:40-45 que parece hablar de la derrota del maligno en el cielo y además coincide con la continuación Daniel 12:1.

 

Como casi siempre, tenemos dos caminos para hacer la exégesis de esta lectura.

 

 

 

La primera desde el cielo:

 

Tras la primera derrota de Satán en el cielo, este chantajea exigiendo el mismo destino de los otros traidores, (adanes y evas). Por eso, Dios no lo expulsa aún pero cuando Jesús en el cielo, se ofrece para salvarnos en la nueva naturaleza hombre, que aún no había sido creada (ni tan siquiera el Universo se había creado), Satán y nosotros, me temo, somos expulsados, por Miguel (12.1). Dice que será tiempo de angustia para todas las naciones (ya he hablado de los tipos de ángeles y si no lo haré en la conclusión, de todas formas, sin contar a estos, tendríamos como grupos o naciones a los Adanes, los Evas, los fieles, arcángeles, potestades…). Se salvará tu pueblo, los inscritos en el libro de la vida, desde el cielo, pueden ser todos aquellos que no se levantaron o también puede hacer referencia a que, en la tierra, posteriormente a la pasión de Cristo, los Adanes podrán vivir, es decir que en el momento de este versículo (tomándolo desde el cielo) podrán tener la ocasión de vivir, pues hubo otros que no la tuvieron (los caídos y también los Eva; que en el mundo no escucharán a Dios y solo se podrán salvar por algún Adán tal y como, inversamente, ocurrió en el cielo, cuando los adanes ‘las’ escucharon y cayeron). Porque tras la traición estamos junto a Dios, pero vacíos del Espíritu santo, es decir muertos. En (12.2) “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.”, puede hacer referencia a esto mismo; los que despiertan para el oprobio eterno son los demonios y a la postre muchos evas, y los otros los adanes. Se trata de un despertar a la opción de vivir, a la libertad de elegir de nuevo para los Adanes-Evas, porque ya habla del futuro “despertarán para…”, …hacer, ...decidir. Los doctos, se refiere creo, a ese futuro en el mundo de algunos hombres.

 

A la pregunta de ¿Cuándo será el cumplimiento de estas maravillas? Responde 3’5 tiempos (se inicia en el cielo) y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del pueblo santo (finaliza ya en la tierra…). Dice quebrantamiento de la fuerza del pueblo Santo, no quebramiento del pueblo Santo. Creo que se refiere a nuestra “inferioridad o vulnerabilidad”, de nuestras condiciones, frente al mundo. Es decir, a que somos constantemente atacados y estamos llamados a no defendernos. Ahora estamos rodeados de necesidades y tentaciones, y más opciones para pecar de las que teníamos en el cielo. De hecho, podíamos pensar que es ahora, en estos tiempos porque hay más desprecio por las cosas de Dios que nunca, pero en realidad es algo continuo en la historia. El demonio nunca ha dejado su trabajo. Podría referirse también a el cumplimiento de la pasión, en la que lo “quebrado” en nuestras almas es arreglado. Creo no obstante que es la primera opción, y esta predicción como la otra de Daniel 8 habla desde la traición inicial hasta el final de los tiempos, aunque no de la restauración del Santuario (recordemos que en Daniel 8 había añadido 1010 años por esta restauración).

 

Tres tiempos y medio, entonces, se refiere como ya he explicado, a nuestros periodos de vida, es decir: El primer tiempo, es nuestro tiempo en el cielo donde se dio la traición. El segundo tiempo es fuera de Dios, pero no aun en la tierra, esto también lo exponía en los primeros capítulos de este ensayo (Caín y Abel, Torre de Babel, Arca de Noé…), el tercer tiempo que viene agrupado con el anterior (2 tiempos), es nuestro tiempo fuera de Dios, pero solo hasta la pasión de Cristo, momento en el que nuestra naturaleza cambia y es validada y puede volver a recibir el Espíritu Santo. Desde la pasión hasta el final es medio tiempo. Hay que tener en cuenta, y esto se ve mejor en el Apocalipsis, que 1290 días / 365 días = 3’5342 años (1 tiempo, dos tiempos + medio tiempo). Nos dice que es el mismo tiempo (3’53 años son 1290 días), puesto que siempre habla desde la traición en el cielo y son nuestras etapas de vida equivalentes (en cada una nos hemos jugado la Vida); no obstante, al mismo tiempo, parece que los números más largos hacen referencia a nuestra etapa en la tierra o incluso después. En cuanto a: dichoso el que sepa esperar a los mil trescientos treinta y cinco días, es decir, 45 días más (1335-1290=45), parece que nos hable de un momento posterior al fin del quebrantamiento del Pueblo Santo. Quizá es un tiempo que se refiere al que, de los que soporten fieles ese quebrantamiento y no necesiten purgación (hasta 1000 años recordemos), puedan tras esos ‘45’ de espera, llegar a Dios. O puede simplemente que se haya elegido este número por representar la justicia ecuánime: 1335 (dichoso el que llegue a) dividido entre 365 días que tiene el año, (tal y como hacíamos con 1260 y 1290), nos da 3,65:

1335 / 365 = 3,65

Que viene a decir que ese número dividido entre los días de un año nos da la centésima parte de un año para cada día. Algo nada frecuente que no parece al azar, sino para mostrar cierta justicia; bien podría representar que, los que lleguen al juicio o, mejor dicho, al reparto, llevarán su justa medida (otros no llegarán, y sin juicio, pero sentenciados por estar su ser vacío, serán despojados hasta de lo que creen tener).

 

El 1290 viene de calcular las cifras redondeando con decimales; en el Apocalipsis lo calcula también redondeando y salen:

 

1260/365 = 3,452 años ~ 3,5.         (3.5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días)

1290/365 = 3,53   años ~ 3,5.

Una manera también de indicar bajo el mismo número 3.5, el periodo hasta la pasión (1260) anterior, y hasta el fin del mundo (1290).

 

 

 

 

 

 

Finalmente, en 12.11, vuelve a marcar el inicio del tiempo al que se refiere: abolido el sacrificio perpetuo, que ya he explicado cuál es al principio de esta sección, e instalada la abominación de la desolación (o que se instale el ídolo maldito en otras traducciones), que se refiere a que el demonio se instala en la tierra junto a nosotros o simplemente en nuestra voluntad hablando del cielo, porque iguala un momento al otro; no es que sea entre uno y el otro, porque el momento final lo anticipa en 12.7, como ya hemos visto: y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.

Aquí, a la pregunta ¿Cuándo será el cumplimiento de estas maravillas? No responde directamente cuando se cumplirán (se cumplirán cuando termine el quebrantamiento del pueblo santo), sino que responde primero “Tres tiempos y medio y todas estas cosas se cumplirán…”, es decir, dice primero el inicio de todo, en el cielo (3’5) y luego cuándo terminará. Si yo hablo de una larga lista de cosas que me van a hacer en una prolongada estancia en el hospital con operaciones y convalecencias intermedias, y alguien me pregunta ¿cuándo será eso? Yo responderé pues será el día tal y saldré el cuál, o durará tanto.

 

Se cumplirán 1290 días, ya he explicado, determina también que habla del fin del mundo, no cuándo en sí mismo será, o una fecha concreta.

 

 

Desde la tierra:

 

Directamente nos pondríamos en el fin del mundo, y Miguel se encargaría de hacer la criba. Los adanes y algunos evas convertidos serán los inscritos en el libro de la vida.  (12,2) Muchos que viven en el polvo de la tierra…, parece evidente: cielo/infierno. (12,3) Los doctos brillarán, lo mismo, recompensa para los doctos…

A la respuesta “Tres tiempos y medio y todas estas cosas se cumplirán…”, podríamos suponer entonces que ese 3’5 (o inicio de todo esto) podría hablar del final del periodo en el que estamos y todavía habría un trecho hasta el quebrantamiento de la fuerza del pueblo Santo. Pero no creo que sea esta opción, sino que forma parte de la ambigüedad o doble visión de estos pasajes. Yo creo que es la primera opción (3’5 = cielo) y que efectivamente el final de Daniel 11: 40-45, los versículos que anteceden al versículo de Miguel (12:1), hablan también de la derrota de Satán en el cielo:

 

Daniel 11:40-45  «Al tiempo del Fin, el rey del Mediodía se enfrentará a él; el rey del Norte irrumpirá contra aquél con carros, jinetes y numerosas naves. Entrará en sus tierras, las invadirá y atravesará.  41  Vendrá a la Tierra del Esplendor, donde caerán muchos, pero de sus manos escaparán los siguientes: Edom, Moab y los restos de los ammonitas.  42  «Extenderá su mano sobre los países: ni el país de Egipto escapará.  43  Se apoderará de los tesoros de oro y plata y de todos los objetos preciosos de Egipto. Libios y kusitas le seguirán.  44  Pero noticias venidas del Oriente y del Norte le turbarán; saldrá entonces con gran furor, con ánimo de destruir y exterminar a muchos.  45  Plantará sus tiendas reales entre el mar y el santo monte de la Tierra del Esplendor. Entonces llegará a su fin y nadie vendrá en su ayuda.

 

Entrará en sus tierras”, robará la Esencia, el Espíritu Santo. “la tierra del Esplendor”, el altar y los que lo adoran; Edom, Moab y resto de los amonitas pueden ser los ángeles fieles… “Egipto” los ángeles caídos. Oro y plata, como casi siempre representa al Espíritu. “Libios y kusitas le seguirán”, pueden ser los adanes y evas. Noticias vienen de oriente, y del Norte. Oriente es por donde sale el sol, y representa a Dios, el Norte, pueden ser los fieles, o a Cristo o a Miguel (Norte, el primero), no sé. Esta es su derrota (o primera derrota), pero “sale con furor a exterminar a muchos” se refiere al chantaje que dejó todo parado y le hizo revivir o salir del abismo. Tras el chantaje estamos junto a Dios, pero no en Dios (2º Etapa), estamos “plantados entre el mar” (simboliza la muerte) “y el santo monte de la Tierra del esplendor” (Dios mismo y su altar y los que le adoran). “Entonces llegará su fin y nadie vendrá en su ayuda”. Cristo acepta o se ofrece para la pasión; creación del Universo… Este último versículo enlaza con 12.1 que habla de Miguel, el ángel que expulsa a Satán del cielo definitivamente…

Así parece más claro, aunque en este capítulo 11, no queda despejado quién es el rey atacado y el que ataca, o yo no lo he sabido discernir claramente; en algunas traducciones al rey del Mediodía lo llaman rey del Sur, lo que tampoco me saca de dudas. De todas formas, el final de Daniel 11, que son estos versículos que hemos visto, parecen más o menos comprensibles en esta línea y, además, enlazan con lo que viene después.

 

Bien, dado que, como digo, no se trata de sacar una fecha concreta, estos tiempos nos hablan más de etapas, en ocasiones de manera desdibujada, por englobar muchas veces más de una. No las confundamos tampoco con un ciclo continuo de reencarnación; son la consecuencia del intento de salvación por parte de Dios, que queda realizado en la creación de la nueva Naturaleza Hombre, validada por plena Justicia. Estos 3’5 pasos son nuestra historia, incluida nuestra traición y salvación. Hay algunas religiones que vislumbran parte de esto y lo encuadran, como decía, en un ciclo continuo de reencarnación, y como casi siempre hay algo de verdad, pero no es nuestro destino o nuestro fin, sino que ha sido un medio de Dios para salvarnos, el cual, ha generado unas etapas determinadas y contadas.

 

Como siempre, mucho se me habrá pasado, pero por aquí va todo. El que tenga paciencia y lo estudie, seguro que llega a conclusiones más concretas que las mías, porque se podrá concretar, pero no hay más perspectivas; no se trata de hacer una extraña operación que nos dé la fecha concreta del fin del mundo.

Y siendo esto así, ¿para qué dejarla sellada? Quizá para confirmar este conocimiento, para que hoy conozcamos nuestra historia de salvación desde el cielo. O simplemente para que la apertura del sello, sea considerada señal de que Nuestro Señor está próximo a llegar.

 

Como nota a añadir, me gustaría fijarme ahora en esta lectura “escandalosa”:

Exo 34:7  que mantiene su amor por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generación."

 Amor por mil generaciones está claro, pero ¿castiga la culpa de los padres en los hijos hasta la 3ª y 4ª generación? No tiene sentido, ni sería justo, y Dios es el Justo por excelencia; más bien, parece referirse aquí a esas edades o tiempos (3 tiempos y medio). Además, si hablara de tiempo o generaciones ¿por qué no decir hasta la 4ª generación directamente? Porque, el 3er tiempo (antes de Cristo -pasión- en la tierra) y el 4º (después de Cristo -pasión- en la tierra), son diferentes ya que en estos dos hemos estado, por separado, todos los caídos de una forma u otra, en las dos primeras también pero conjuntamente. Normal entonces, que se nombre por separado, porque va dirigido a personas diferentes e independientes, de diferentes periodos, todos con su propio pecado. No podía ser de otra forma.

Curiosidades de los números que hemos visto:

3.5 x 3.5 x 3.5 = 42

1260/365 = 3,452 años ~ 3,5.  

1290/365 = 3,53   años ~ 3,5.

1335/365 = 3.65

3.5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días.